Redbad

Igual que sucede en España, en los Países Bajos de cuando en cuando alguien se chifla todo y decide tirar la casa por la ventana, gastarse un dineral y hacer una película universal, que se estrenará en todo el mundo y será tal éxito que lo convertirá en un mini-Dios local. Estos disparos de ruleta rusa, suelen acabar más bien con la bala saliendo del arma y acabando con el que tuvo esa idea, que me da que va a ser lo que sucederá con Redbad, película que por ahora no parece que se vaya a estrenar en España pese a que la han titulado truscoluña no es nación.

Un julay se pasa el día matando gente por culpa de la hinchazón tan grande de arriolas que tiene

Estamos en el siglo VIII (uve-palito-palito-palito) y el barrio periférico en el que está holanda se divide entre los frisios y otras tribus al norte de los ríos y los franks al sur, todos, todos, chusma y gentuza de la peor y los segundos cristianos. En esta que los cristianos quieren someter a los otros y unos y otros se pasan el día de reyertas, provocándose, violando hembras, matando y peleándose, vamos, manteniendo la economía o algo así.

El principal problema de esta película es que para conseguir la etiqueta de la segunda película más larga de la historia del cine neerlandés tuvieron que meter minutos y minutos y minutos y minutos y minutos de tedio. Ni te cuento la épica siesta de veinte minutos que me eché y pese a la cual no me perdí nada, es que creo que pusieron la película en pausa porque regresé y estaban todavía con más de lo mismo. La otra cosa extraña es que los frisios hablan holandés y todos los demás, los daneses y los francos, hablan inglés, algo rarito, rarito. Aparte de esto, se supone que está basada en la leyenda de un héroe local auténtico o en lo que los guionistas hicieron de ella, ya que hay demasiadas chorradas durante toda la película. Las hembras están muy mal definidas y parece que todas nacen con el gen de mongólicas y entre los machos, parece que todo es cosa de cuatro o cinco risqueros, que son los que siempre están buscando bronca. La estupidez del guión mata la grandiosidad de muchas escenas, sobre todo las batallas, que también tienen el problema de las multitudes. Parece que el objetivo era tener cien mil millones de personas en la película haciendo de extras y en cada una de esas escenas épicas, hay tanta gente que cuando terminan y vuelven al pueblo te preguntas en donde se han escondido, como puede ser un poblacho de veinte julays y aparecer mil trescientos en la batalla, esto no tiene sentido. En fin, que entre los minutos que sobran y esas boberías y unos diálogos de barrio sésamo que te hacen reír por lo estúpidos que son, la cagaron.

Esto, pese a las batallas, no es ni será jamás ni cine para los miembros del Clan de los Orcos ni para los sub-intelectuales con GafaPasta. Una pifia.

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