Renovando el pasaporte

Tarde o temprano, los documentos oficiales caducan y tenemos que renovarlos. Eso es una cruz que no evitamos ninguno y pese a que vivimos en la sociedad más conectada de la historia del universo y que el Gran Hermano lo sabe todo, todito, todo, sobre nosotros, tenemos que pasar por el dramático proceso que conlleva. Como el club de lectores del mejor blog sin premios en castellano es pequeño e inestable, entre los dos que quedan está claro que Genín se acuerda perfectamente de aquello que conté en Entre dos naciones, antes de renunciar a la española. Si hacéis los cálculos con los dedos de algún miembro corporal, os saldrá que aquello sucedió hace cinco años. En aquellos maravillosos años, los pasaportes holandeses solo tenían una vida útil para un lustro y este año le llegaba la hora del cambio al mío. Todo el proceso es una pesadilla magistralmente organizada para hacerte perder tiempo, además de dinero. Como iré de vacaciones a Asia al final de abril y aunque mi pasaporte era válido hasta el momento del regreso, uno, inocentemente puede pensar que no hay problemas pero hay un montón de países, básicamente todos los que están fuera de la Unión Europea para nosotros los Europedos, que no te permiten la entrada si tu pasaporte caduca en los siguientes seis meses, con lo que tenía que renovarlo. En octubre del año pasado me sucedía Algo nuevo y muy útil al renovar el carné de conducir y si no han pasado seis meses, puedo reutilizar una de las ocho fotos que pagué en su día y que jamás usaré, así que comencé todo el drama del pasaporte y del carné de identidad en febrero. Lo primero fue pedir cita previa, ya que el ayuntamiento de Utrecht, en Holanda esto se hace por tu ayuntamiento, no concibe el escenario de presentarte súbitamente en sus oficinas y la cita previa es obligatoria. Como les gusta complicarlo, tienes que hacer una cita por documento así que tuve que pedir dos citas, una para el pasaporte y otra para el carné de identidad, ya que ambos caducaban en la misma fecha. Me las dieron con cinco minutos de diferencia. Cindo días laborales más tarde o eso que se define como una semana, puedes pedir citas para recogerlos y nuevamente, tienes que pedir una por documento. Como coincidía que estaba en Eslovenia el día que podía ir a recogerlos, puse la cita para la semana siguiente el martes por la tarde.

Acudí a la primera cita, la de la creación, llevando los documentos en cuestión y las fotos. Llamaron mi primer número y al ver que tenía dos, la empleada del ayuntamiento absorbió el segundo y se lo apropió y me dijo que haría ambos, uno detrás de otro. Comenzamos con el pasaporte, con la evaluación y aprobación de la foto, tomarte las huellas, comprobar la veracidad de tus datos y solicitarlo. El coste de renovación del pasaporte para el válido por diez años es de sesenta y un leuros con treinta céntimos de leuro. Hizo el carné de identidad, la misma rutina, hasta volvió a comprobar que yo era la persona de la misma foto del documento anterior y pagué cincuenta y un leuros con cinco céntimos de leuro. En total, esperé unos quince minutos e hicieron la operación en cinco o así. Doce días más tarde, regresé al ayuntamiento, recogí mis nuevos dos números y esperé casi veinte minutos a que me llamaran para recoger uno. Nuevamente, informé que también tenía otro número, la persona trabajando allí canceló ese número en el sistema y también solicitó el segundo documento, que están en alguna cámara en otro lugar del edificio y llegan a su mostrador por un sistema que imagino que usa aire comprimido. Comprobó con mis viejos documentos que yo era el julay que los recogía y me ofreció la posibilidad de quedarme con los antiguos previa destrucción de los mismos, más o menos como hacen en España.

Pasaporte cancelado

Para la destrucción, en Holanda los pasan por una máquina que hace unos agujeros horrendos y mi primer pasaporte neerlandés quedó como se puede ver en la foto anterior.

Carné de identidad cancelado

Cuando destruyó mi carné de identidad, la máquina hizo agujeros en sitios distintos y podemos concluir, viendo la foto, que nadie en su sano juicio aceptaría ese documento si lo presento. Por supuesto yo me había preparado con antelación para esta traumática secuencia de eventos y en la oficina escaneé mi viejo pasaporte con todas sus estampitas y sellos, que estas cosas son muy bonitas para recordar viejas aventuras y al igual que vimos en el pasado con mi pasaporte español antes de ser destruido, eso nos sirve para recorrer los últimos cinco años de mi vida según mi pasaporte.

Mi primer pasaporte holandés

Mi pasaporte era válido hasta el mes de junio, algo que no me servía para estar en Tailandia, Indonesia y Malasia durante los meses de abril y mayo. La página en la que está la foto y la información es totalmente de plástico, gorda y dura que no veas. Por movidas holandesas que nunca he comprendido, las fotos de los documentos oficiales siempre las cambian a blanco y negro, da igual que la entregues en color, en el documento estará en blanco y negro. Entre los requisitos, no puedes sonreír, con lo que yo me hice la nueva foto solidarizándome con la amargura tan grande que tiene que sentir en sus entrañas el hijo-de-la-gran-zorra truscolana del Puerkagón, el presidente exiliado que folla rumanas porque le dan asco las truscolanas y tiene hijas medio charnegas.

Malasia, Tailandia y Filipinas

La página más popular del pasaporte es un popurrí de entradas y salidas a Malasia, una a Tailandia en el 2014 y mi primera vez en las Filipinas en el 2015. Es la página más especial del pasaporte y la más querida. Esta es la página de los triángulos y cuadrados malayos, que en ese país se entra con un sello cuadrado y se sale con otra triangular y que tiene que estar en la misma página.

Turquía y Filipinas

La segunda página más popular es la de los turcos y contiene los sellos de mi segunda visita a las Filipinas. En Turquía, se entra con sello en rojo y se sale con sello en azul, mientras que en las Filipinas se entra con sello cuadrado en rojo y se sale con sello redondo en verde.

Turquía, Malasia y Singapur

La siguiente página petada de visados resulta que en su lado izquierdo es muy del sureste de Asia, con Malasia y Singapur y hasta una pegatina malaya hiper-mega-especial que nunca llegué a saber por qué me la endiñaron en el pasaporte. En la parte derecha es territorio turco, que si hay algo cierto en esta vida es que si uso ese pasaporte para entrar en Estar DesUnidos de América, del dedo de inspección en el culo no me salva ni Santa Rita.

China y Filipinas

La siguiente página es la de la tercera visita a las Filipinas y aunque jamás he visitado China, como desconocen el concepto de pasajero en tránsito, cuando viajé a las Filipinas en el 2016 me petaron el pasaporte de visados temporales y aquí vemos uno de ellos. Los chinos, como los podemitas, son de naturaleza desconfiada y por eso hay uno de entrada, el azul y dos de salida, ya que hay un revisor del chamo que pone el segundo o así.

UAE

Los Emiratos Árabes Unidos o esos países que como Qatar son defendidos por ese gran altruista y sabio que es cierto entrenador truscolano que denuncia a España por dictadura pero no le importa recibir millones de un criminal ni que la cerda de su hermana expolie el estado con cargo público conseguido por ser la hermana de … En los países que han visto el sello, huyen de esta página y nadie quiere poner el suyo con estos chamos.

China

Y la última página del pasaporte tiene otra visa de un día en China, la que correspondía a la ida de mi segundo viaje a las Filipinas.

Mi nuevo pasaporte durará diez años así que con tranquilidad y calma, lo pienso llenar de sellos y ya mismito, en menos de dos lunas, añadiré nuevos de Malasia, Indonesia y Tailandia y no creo que me pongan de Singapur porque pasaré por allí, pero solo en tránsito.

2 opiniones en “Renovando el pasaporte”

  1. Si me acuerdo si, recuerdo que me dio cosa que renunciaras a tu nacionalidad, yo siempre la he conservado, y cuando llegó el momento, renuncié a las otras dos, venezolana y canadiense, y menos mal, porque España es la única que paga mi pensión, aunque sea la mínima contributiva, es el precio de la emigración mal hecha.
    ¿Gorda y dura? No se porque eso me recuerda el pasado… 🙂
    Salud

  2. Entre lo negro que eres en comparación con el resto de los cabezaqueso y los sellos turcos y asiáticos del pasaporte, a tí te tienen en alguna lista de “mirarconlupa” fijo.

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