Reposa-puros en el parlamento de Hungría

Guardapuros en el parlamento de Hungría

En el edificio del parlamento húngaro, en las entradas a los hemiciclos, hay unas ristras enormes de reposa-puros como el de la foto. Al parecer, diputados y senadores eran muy aficionados a los habanos pero no se les permitía entrarlos en la sala y como los puros son eternos, cada vez que se reanudaba una sesión (que parece que no eran muy largas), todos los dejaban en estos reposa-puros y recordaban el numerito que hay en cada uno para saber cual era el suyo. Como dejaban los puros encendidos, si al salir estaban apagados era señal que el orador de ese día era bueno y había conseguido mantener el interés de los políticos, algo que al parecer no sucedía con frecuencia ya que preferían fumar habanos a aguantar los aburridos discursos. Este debe ser el único lugar del universo conocido y por conocer en el que la calidad de la oratoria de una persona se mide contra el tiempo en el que se consume un puro habano encendido. Los reposa-puros son de latón y aunque ahora está totalmente prohibido fumar en el edificio, los han dejado como detalle decorativo y de paso, cuando pasan las visitas guiadas, tienen algo más para contar y animar la historia.

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