Salamandra

En un festival de cine siempre se corren riesgos. Ya sabéis que en muchas ocasiones, la distancia semántica entre el artisteo y nosotros la plebe es enorme y el cine de arte y ensayo puede ser muy duro de digerir (si no imposible). Aunque procuré no arriesgarme demasiado durante el festival de Cine de las Palmas de Gran Canaria, tropecé un par de veces y uno de esos baches fue una película llamada Salamandra de la que ni siquiera he sido capaz de conseguir la imagen de su poster.

Una julay y el hijo que parió se van pa’l campo a pasar hambre y miseria

Sabiendo lo que ahora sé, debería haber seguido la estela de la gente que abandonó la sala en los primeros cinco minutos de película. Comenzamos con una intrusa en una casa en la que un niño solitario no se sabe muy bien si juega o está intentando suicidarse ahogándose. Después del extraño e inquietante momento en el que se conocen, resulta que el chiquillo es hijo de la tipa y que ella se lo quiere llevar. Tras un viaje extraño y enfermizo llegan a un lugar de la Patagonia llamado el Bolsón en donde hay una especie de comuna de hippies.

Lo que sucede a continuación es una especie de remolino en el que solo veremos lo peor de los seres humanos, la crueldad de niños y adultos, lo mala que es la pobreza y lo cabrones que son los pobres y un mal rollo que te va carcomiendo por dentro porque la historia no parece conducir a ningún lado y exaspera los nervios del espectador hasta que dices basta y te desconectas totalmente (o te piras como hizo media sala).

Parafraseando a uno de los espectadores que se sentaban a mi lado: Joder vaya mierda de película. No me quedó muy claro nada, salvo la angustia de saber que no me gustaba la película y quería que acabara para marcharme porque no hay nada, absolutamente nada, que pueda recordar y que me pareciera bien. Odié las interpretaciones, el guión (o la falta del mismo), la pobreza de medios con los que se rodó, la ambientación e incluso la banda sonora.

Lo dicho, una mierda que no se la quiero desear ni a mi mayor enemigo. Por suerte, jamás la llegareis a ver porque no se estrenará ni en cines ni es probable que la veáis en televisión.

cerolo

2 opiniones en “Salamandra”

  1. Virtuditas, el Bolsón es una comarca andina ubicada en Argentina. Imagino que no tiene nada que ver con el pueblo de julays pajilleros del libro-película al que haces referencia.

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