Salvado por mi Ángel de la Guarda

Ya he comentado en varias ocasiones que debo tener un Ángel de la Guarda con unos recursos increíbles y que siempre me cuida. La semana pasada tuvo ocasión de hacer algunas horas extras y demostrarme por qué le tengo que estar tan agradecido. Como parte de los preparativos para el viaje a Polonia, lugar en el que me encuentro desde el domingo y de donde no volveré hasta mañana, tenía que conseguir dinero polaco, los z?oty, una extraña moneda. Yo siempre he sido de llegar al lugar y acercarme a un cajero automático para sacar dinero, sobre todo porque mi banco no me cobra comisión alguna por usar estos aparatos en todo el territorio europeo, que como sabéis cubre veinticinco países y en aquellos que me cobran comisión, es ridícula e infinitamente inferior a las de las casas de cambio. Sin embargo, el lugar al que vamos en Polonia según me cuentan está muy retrasado y el hombre que organiza el safari fotográfico recomienda llevar algo de dinero polaco porque no encontraremos cajeros automáticos.

El viernes, el Moreno y yo nos acercamos a la oficina del GWK en la estación de tren de Hilversum, el lugar en el que se puede cambiar dinero, hacer transferencias o comprar entradas para eventos deportivos o culturales. La amable chica de la ventanilla nos dijo que no tenían moneda polaca alguna y se ofreció a llamar a la oficina de Utrecht y reservarnos el dinero que queríamos llevar. Lo hizo y mientras nos confirmaba que un sobre con setecientos z?oty me esperaría en Utrecht nosotros nos dedicamos a admirar su profesionalidad y lo amable que era. Quedé con el Moreno en que yo recogería el dinero al volver a casa y después de aprovechar para dar un paseo por el centro del pueblo, volvimos al trabajo no sin antes pasar por una oficina de mi banco en la que tienen una máquina especial con la que puedes ingresar dinero. Mis padres me habían dejado algo de dinero para resarcirme de los gastos de Luxemburgo y Praga y como en España parece que los billetes cuanto más grandes, mejor, tenía en el bolsillo uno de doscientos euros y otro de cien euros que en los Países Bajos son poco menos que inútiles, ya que nadie te los quiere coger. Los ingresé en mi cuenta y me olvidé del asunto.

Por la tarde volví a casa y se me olvidó totalmente lo del dinero. Sabía que tenía que hacer algo pero supuse que era encontrar el pequeño termo que me quería llevar conmigo, poner la lavadora, sacar el equipo, buscar mi trolley, escribir para la bitácora y mil pequeñas tareas más. A las ocho y media de la noche estoy sacando la ropa de la lavadora y tendiéndola cuando mi Ángel de la Guarda me susurra algo al oído. Se me fue la sangre de la cara. Salí corriendo para el ordenador, miré la página del GWK y por suerte la oficina de la estación de Utrecht abría hasta las nueve de la noche. Me puse la chaqueta, cogí una de mis cuatro bicis y pedaleé desenfrenadamente hacia la estación. A las nueve menos diez estaba entrando en la oficina de la empresa de cambio, vacía y con una única empleada que mataba el tiempo que le restaba de trabajo mandando mensajes con su teléfono. Le dije lo que quería, le di el nombre de la reserva y se marchó al interior de la oficina volviendo al momento con mi dinero.

Zlotys polacos

Zlotys polaco, originally uploaded by sulaco_rm.

Regresé a casa pedaleando y disfrutando del aire fresco y dando gracias por la suerte que había tenido. De no ser por el soplo, se me habría olvidado completamente. Al día siguiente, el sábado, me levanté y me quedé haraganeando en la cama mientras escribía todas las anotaciones de cine para el fin de semana. Después desayuné, me duché e hice un montón de cosas. No tenía mucha prisa ya que iba al cine en Amsterdam pero no era hasta por la tarde. Con una hora y media salí de mi casa a tomar el autobús y cuando estaba a medio camino miré en mi teléfono y veo que hay algún tipo de obras en las vías de tren entre Utrecht y Amsterdam y la alternativa es ir por Hilversum. Todavía lo podía conseguir pero iba a estar algo apurado. De nuevo mi Ángel de la Guarda me susurro algo al oído y decidí dejarlo para otra ocasión. Total, durante la semana había visto seis películas y por no ver las dos últimas no iba a pasar nada. Llegué al centro y aproveché para hacer compras, comer papas fritas y disfrutar del sábado en la ciudad. Volví a casa relajado y vine llegando después de las cinco. Un picor extraño me impulsó a mirar mi correo electrónico y veo que el fotógrafo que organizaba el safari en Polonia nos sugería que llevemos botas de agua porque debido a las lluvias de la semana anterior el nivel está muy alto y por donde nos vamos a mover tendremos problemas con zapatos normales. Otra vez en estado de emergencia. Los sábados la mayor parte de las tiendas cierran a las cinco y ya eran las cinco y cuarto. Miro las páginas de las ferreterías enormes que hay a cinco minutos de mi casa en bicicleta y veo que una de ellas abre hasta las seis de la tarde. Corro a coger una bici y pedaleo como loco para llegar al lugar. Entro en la ferretería pasadas las cinco y media y empiezo a caminar por los pasillos buscando las botas de agua. Al final las encuentro. Llamo a mi amigo el Moreno y le pregunto si él también necesita botas. ?l no había recibido el correo ni sabía nada así que se lo reenvié con mi iPhone y se fue al cuarto que tiene en el jardín a ver si las botas viejas aún seguían allí. Las encontró y me dijo que no le comprara unas a él. Volví a casa y llegué casi a las seis.

Botas de agua

Botas de agua, originally uploaded by sulaco_rm.

En dos días, dos actuaciones magistrales de mi Ángel de la Guarda. Una con el dinero polaco y esa intuición de ultimísima hora que me salvó y la segunda fue cuando me hizo desistir de mi idea de ir al cine y volver a casa y mirar mi correo y asegurarse que al menos una tienda con el producto que yo necesitaba estaría abierta. Allá en donde esté y espero que sea bien cerca de mí en Polonia quiero que sepa que se lo agradezco, que sé que está ahí, a mi vera y que hace una labor excelente.

9 opiniones en “Salvado por mi Ángel de la Guarda”

  1. Pues ya sabes, si tienes mejor memoria que yo, te toca rezar cada noche aquello del ángel de la guarda que rezaba uno cuando era pequeño.

  2. Pues no. Quiero contar el relato la semana que viene y me he propuesto procesar las fotos ASAP, además, que las hay TAN perfectas que no requieren demasiado trabajo. Conseguí una serie que dejó a todo el mundo con la boca abierta.

  3. Pues a ver, a ver, que se vean porque eso de hacer un viaje a Polonia para sacar unas aguilas me tiene intrigado. 🙂

  4. ¡Qué guay! Yo estuve un mes en Polonia en ¡1990! (qué vieja soy). Estoy deseando ver las fotos y comprobar lo que ha cambiado el país, que cuando estuve aún quedaban restos del ejército rojo por alli. Un besazo guapo.

  5. Beatriz, solo vi el villorrio en el que nos quedamos y los alrededores y por allí todavía quedan restos de la etapa comunista y mucha miseria.

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