Salve, salve, Madonna

Uno no se recupera así como así de un concierto de MADONNA. Han pasado cuatro días y yo sigo andando dando cuatro pasitos para delante y un pasito para atrás, salto, vuelta en el sentido de las agujas del reloj, limpio cristales como el chaval de Karate Kid y vuelvo a comenzar el ciclo aunque esta segunda vez la vuelta es en sentido contrario a las agujas del reloj. Vivo con una banda sonora continua de MADONNA, escuchando en mi cabeza sus canciones, tarareando sus letras y encontrando la frase exacta para cada momento en su vasta discografía. Avanzo por los pasillos de la empresa y me hago mis solos de guitarra igual que ella. En el tren me quedo en el compartimiento reservado para las bicicletas bailando, las caderas agitando, con el chino mirándome asombrado. Esta euforia terminará por pasarse pero es que uno no ve todos los días a su reina en directo.

Yo creo en Dios. Lo represento como el sol, esa bola enorme que ilumina nuestros días y llena de alegría nuestros días en la playa, tomando el solito y refrescándonos en el agua. Cuando pienso en las cosas maravillosas que ha hecho por este mundo, Madonna siempre está en la lista. No puedo imaginar como sería el mundo sin todas esas canciones que han marcado mi vida. Siempre hay una canción de ella adecuada para cada instante, es una banda sonora que se sigue escribiendo y continúa aportando nuevos sonidos y emociones en mi vida. En todos estos años también he visto como esos mercaderes despreciables que se otorgan los derechos exclusivos de la representación en la tierra de Dios la atacan por lo que ella representa y defiende. Las mafias nunca admiten la competencia y en estos veinticinco años pasados ha conseguido molestar a esa gentuza en más de una ocasión.

Estos días he escuchado los más de cuarenta CDs de Madonna que he ido comprando a lo largo de los años. Están todos sus álbumes y un montón de singles y maxi-singles, la mayoría importados de Estados Unidos. Resulta increíble la cantidad de gente que ha trabajado con esa mujer, las cosas que ha hecho, los que han remezclado sus canciones. Escuchándolos hago un repaso por parte de la música de estas tres últimas décadas. Recuerdo cuando MTV comenzaba y Madonna era lo máximo. Fue en mi primera visita a los Estados Unidos. Aquí en España ni se sabía lo que era la MTV. Veía los videoclips y flipaba en colores. También flipaba con el cable y la cantidad de canales que tenían mis tíos en su casa. En España nosotros teníamos TVE y ni siquiera durante todo el día. TVE 2 no llevaba mucho en el aire y retransmitía aún menos horas. Recuerdo cuando Madonna comenzó a hacer cine. Yo estaba de nuevo en los Estados Unidos en 1986 y estuve haciendo cola el día del estreno de Shanghai Surprise, la película que hizo con el que se convirtió en su primer marido. Era el año del True Blue, un disco que puedo recitar de memoria. Unos años más tardes estaba pegado al vídeo en mi casa para grabar el anuncio de Pepsi con Madonna cantando. Solo lo pusieron una vez. Lo retiraron por profano y por la presión de los fundamentalistas cristianos. Jesucristo en ese vídeo era un hombre de color y eso era una afronta intolerable. Parece ser que en realidad Jesucristo es un WASP, un chaval rubio y puro de raza. Es otro de los grandes milagros ya que teniendo en cuenta que nació en una zona llena de judíos y palestinos de mierda, solo la mano del gran Dios pudo conseguir que le saliera el hijo rubio. En 1992 me compré el libro SEX, soy uno de los afortunados que tiene un ejemplar. Me costó siete mil pesetas de las de entonces y lo único que lamento es no haber comprado diez más. Ahora los podría vender por un montón de dinero más. El día que lo compré fui al Corte Inglés y no lo encontré. Le pregunté a la empleada y me dijo que no los tenían en exposición para evitar problemas. Me llevó a un cuarto en donde me lo dieron y me cobraron. Todo era como muy criminal, muy de película de serie B.

Mis amigos me machacaban conque era su declive y estaba acabada pero ella siguió sacando discos y reinventándose a sí misma. Ninguno pensaba que llegara a ser una madre pero igual tuvo una hija. Cambió de religión, creó un sello discográfico que protegía a algunos de los grupos y cantantes más interesantes del panorama musical y su leyenda siguió creciendo. En un mundo dominado por hombres ella ha marcado su propio camino con paso firme, pisando fuerte. Y así hemos llegado al 2006. Estoy seguro que dentro de veinte años se seguirá hablando de ella y saldrán discos recopilatorios y nuevas obras. Ella estará por encima de los sesenta y cinco años y muchos de los que empiecen responderán que entre sus influencias está Madonna. Ella sonreirá cuando escucha esto igual que lo hace ahora cuando tratan de ensuciar su nombre con vilezas e infundios. Yo no sé donde estaré viviendo o trabajando ni cual será el idioma que hable en esa época pero si sé que el día que salga cada uno de sus álbumes yo me levantaré temprano para llegar a la tienda más cercana, comprarlo y volver corriendo a casa para poder escucharlo sintiendo una corriente eléctrica de excitación que recorrerá mi cuerpo.