Secretos

Una de las palabras más pateadas y malentendidas en nuestro idioma es la palabra secreto. El Diccionario de la Lengua Española lo define como cosa que cuidadosamente se tiene reservada y oculta y para aquellos que son lentos de entendederas y no pueden captar el concepto es algo que no sabe ninguna persona que no formara parte del evento a ocultar. Es bien sencillo y debería estar claro y sin embargo, una y otra vez nos encontramos con bosmongolo que corren a contar algo secreto a otras personas y que son tan estúpidos para confiar en que la información no se replique y transmita. En el momento en el que el secreto cruza la línea de las personas involucradas en el mismo y se expande se convierte en un secreto a voces y lo demás es historia.

Esto no viene a cuento de nada pero lo hablaba el otro día con mi amiga Waiting, la cual, al igual que un servidor, entiende que un secreto es algo que te llevas a la tumba y no cuentas a nadie. Lo comentábamos en una conversación en la que salía un montón de gente que te ha revelado esto o aquello. En mis tiempos de instituto y universidad yo era un repositorio de secretos tan grande que a la hora de tratar con la gente tenía que calcular cuidadosamente lo que quería decir para no desvelar información que ya poseía. Era una pesadilla y algo imposible ya que siempre acababa metiendo la pata y largando más de la cuenta. Después opté por una regla más sencilla: si me cuentas algo es porque como mucho se trata de un secreto a voces, o sea, de aquellos que se pueden contar. Si no quieres que lo diga, no me lo cuentes y así te ahorras el disgusto. Cuando transmití la buena nueva a los conocidos y pseudo-amigos que gustaban de esta forma de comunicación que supuestamente no ha de ser comunicada y que acaba en boca y oídos de todos, todos me miraron horrorizados, decidieron dejar de contarme las cosas y yo acabé enterándome de los mismos secretos a través de los canales de chismorreo habituales y además no tenía ninguna obligación de respetarlos y no transmitirlos. De hecho, cuando alguien conoce un secreto camina como si tuviera un petardo en el culo que le hace ir más rápido y prácticamente no respiran hasta que llegan a contártelo. Te dicen que no se lo cuentes a nadie y tú les dices que te la suda y lo vas a contar y eso no los detiene y te lo cuentan. De esto, alguien podría deducir que la mejor manera de mantener un secreto es respetar escrupulosamente la definición y mantener esa información cuidadosamente reservada y oculta pero como ya dije, el concepto nunca ha terminado de cuajar.

Todos mis amigos actuales saben que yo no estoy interesado en sus secretos y que si me los cuentan los haré públicos tan pronto como tenga oportunidad y ganas y además los haré públicos en mi bitácora y por suerte, ni uno solo de ellos ha compartido jamás conmigo alguno de sus secretos. Uno podría llegar a pensar que las relaciones no pueden ser auténticas sin secretos pero lo cierto es que son más saludables y sinceras ya que no hay que esconder ningún trasto en el ático. Tampoco creo necesario conocerlo todo de la gente, me conformo con pasarlo bien durante el tiempo que compartimos.

El domingo hablaba sobre los secretos o más bien la falta de los mismos que tenemos con mi amigo el Niño. Cuando él me contó Algo que no se puede creer sabía que yo lo iba a usar porque es un material explosivo y al confirmarle que finalmente vio la luz aquello que conozco desde hace varios meses, en lugar de poner el grito en el cielo y tacharme de traidor me obligó a traducirle todos los comentarios y contarle mi versión manipulada de la historia. Me ha pedido que aclare que él nunca hubiera obrado en el lugar que todos esperamos ya que no había suficiente presión de agua y no se veía yendo a la cocina a buscar un caldero y que con un bote de champú es muy fácil empujar el asunto hasta que pasa por el sumidero o más o menos, ya que la zona seguía despidiendo un tufillo algo sospechoso cuando se fue. Curiosamente, tengo un montón de historias fantásticas protagonizadas por el Niño que podría contar en cualquier momento pero que no lo hago por aquello de que le tengo un montón de cariño y no quiero dar más información que la estrictamente necesaria sobre él.

En fin, que secretos, lo que se dice secretos, no los hay, ya que cuando se cuentan dejan de serlo y la única manera de mantenerlos es no pensar en ellos y negar su existencia.

9 opiniones en “Secretos”

  1. Buenas noches! Sigo viva, ya se que no le importa a nadie, pero pronto volveré y seguiré dando la tabarra. Hala, sigo de vacaciones.

  2. Virtuditas, si nos importas, lo que pasa es que sabemos que estás de vacaciones y esperamos a que asomes la patita…jajaja
    Besitos

  3. Yo estoy de acuerdo con el concepto de secreto que manejáis Waiting y tu, pero tanto como publicar los secretos… yo no lo haría, otra cosa es como tu lo hiciste con el caso del Niño, en realidad daría igual quien fuera ya que su verdadera identidad está protegida por su apodo, y salvo Waiting y algunos mas, los demás que te leemos, no tenemos idea de quien es.
    Ahora bien, tampoco contaría nada que comprometiera directamente a una persona, se dice el pecado pero no el pecador.
    Salud

  4. Hola Virtuditas, felices vacaciones. Yo estoy esperando que acabe el mes de agosto para pillarmelas. Pásalo bien.

  5. Genín, lo que he contado del Niño no es secreto. El Niño no me cuenta secretos porque sabe que dejan de serlo cuando los cuenta y pasan a ser cultura general. Al Niño lo que sí que le molesta es que me ha suministrado un montón de historias épicas y yo me niego a escribirlas para protegerlo. Podría hacer una bitácora paralela solo con sus sucedidos y créeme, sería brillante y asombrosa … pero no lo haré.

    Yo prefiero no conocer el pecado si es secreto y así el pecador no tiene por qué preocuparse. Bastantes secretos arrastro ya de la época del instituto y la universidad. Debo tener un cuarto de mi escasa capacidad neuronal dedicada a todos esos, con incestos, traiciones, infidelidades, puñaladas traperas, abortos y todo lo que te puedas imaginar.

  6. Si algo es secreto y me ha sido confiado como tal, me lo llevaré a la tumba. A lo largo de los años el pisha de cai ha ido descubriendo cosas que han pasado en nuestro entorno y que para él eran cosas nuevas y que al enterarse que yo las sabía y no se las había contado se quedaba alucinado, no entendía como yo podía guardar tanto un secreto sin contárselo nisiquiera a él. Y le he explicado lo que ya hablamos, si algo se me confía como secreto a mí únicamente pues muero con ello. Yo no cuento mucho, porque mientras menos se habla menos se escribe. Pero estoy segurísima que tu guardarías un secreto que supieras de mí porque eres un buen amigo. Un besito.

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