Segunda visita a Sipadan y el fin del buceo

El relato comenzó en Desde Utrecht a Bali pasando por Doha

Llegamos a mi último día de buceo, aquel en el que llegaba a las cincuenta y cuatro inmersiones durante las tres semanas y pico de vacaciones. En esta ocasión iba en el segundo barco a Sipadan, uno que sale más tarde y en el que solo se hacen tres inmersiones, que es el nuevo máximo permitido desde junio, con lo que los que teníamos reservado las cuatro inmersiones hasta octubre, podrán seguir haciéndolo pero todas las reservas nuevas serán solo de tres. Como el barco salía más tarde, me dio tiempo a hacer la bolsa con todas mis cosas ya que al volver me llevaban directamente a tierra. La noche anterior pagué lo que debía con lo que desayuné, dejé la llave en la recepción y fui al barco. En esta visita a Sipadan las dos Dive Master eran chamas europeas, al contrario del día anterior en el que todo el mundo era malayo. En el barco también venían los canadienses, aún rascados por la grandísima suerte que tuve el día anterior.

Nuestra primera inmersión fue a las nueve de la mañana en South Point, el mismo sitio en el que bajamos el día anterior. Estuvimos en el Gran Azul durante unos veinte minutos pero no vino ningún bicho grande así que regresamos a la zona de la pared vertical, en donde vimos un montón de tiburones de punta de aleta blanca, de los grey reef shark, vimos los pesados peces unicornio de nariz grande (big nose unicorn fish), que se limpian los parásitos en las burbujas de aire de nuestra respiración y se te pegan a la cabeza como mosquitos, vimos el banco de peces jack del día anterior, enorme y que se deja querer y hasta vimos tiburones pequeños entre ellos, que al parecer van allí para que los limpien. También vimos algunas tortugas. Sin ser apoteósica, la inmersión fue bastante buena.

Después salimos y esperamos una hora antes de bajar a Barracuda Point, que creo que fue mi tercera inmersión del día anterior. De nuevo estuvimos un rato en el Gran Azul pero no vino nada. Después vimos bancos de barracudas y comenzó el festival épico de tiburones. Un grey reef shark enorme estaba a nuestro lado, tengo un vídeo épico. Otros de cola de aleta blanca pasaban cerquita y alguno posado en la arena me dejó acercarme para grabarlo. Vimos unos giant Trevally gigantescos y algún pez león. El espectáculo de los tiburones fue increíble, fabuloso, fantástico e hizo de esta inmersión otra de esas para recordar. Después de salir fuimos a comer a la isla y tuvimos que esperar dos horas para la tercera inmersión.

Elegimos un sitio llamado los jardines colgantes y estuvimos en el Gran Azul otros veinte minutos sin suerte. Lo de bucear en mar abierto sin ver el fondo a mí me parece fascinante pero hay muchos que se sienten incómodos porque es como estar en el espacio. Cuando volvimos a la pared, aquello es épico. Hay decenas y decenas de tortugas que se meten en recovecos y el sitio parece más bien un aeropuerto de tortugas, con unas saliendo, otras llegando, cruzándose con nosotros, es como mágico. También vimos dos tiburones de punta de aleta blanca jóvenes, pequeñitos, que parecían jugar juntos y Giant Trevally que te dan ganas de comer. Los corales eran increíbles y salimos muy contentos.

A las tres y media estaba de vuelta y tuve que esperar hasta las cuatro para el barco que me llevaba a Semporna, en donde lo primero que hice fue buscar el único cajero automático del poblacho para tener dinero malayo. Después busqué mi hotel, me acomodé y salí para comer comida basura, que ya la echaba de menos. Como al día siguiente tengo que ir al aeropuerto temprano, procuré acostarme pronto. Y así acaba el segmento del buceo de este viaje y lo que queda es el larguísimo regreso a casa.

El relato acaba en El requete-larguísimo regreso a casa

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