Segundo día en Dublín. La ciudad bajo un frío sol

El relato de este viaje comenzó en Volando con los reyes del cielo europeo. También podéis encontrar más información en la Mini guía de Dublín de Pintor y que no se nos olviden las fotos del Álbum de fotos de Dublín.

Nuestro segundo día comenzó temprano para aprovecharlo al máximo. Era domingo y cuando salimos a la calle aquello parecía una ciudad fantasma. Desayunamos en una cafetería en Abbey Street Middle que además de los desayunos irlandeses tenía bollería y cosas más del resto de Europa y así volvimos a nuestra rutina de comida habitual. Después de desayunar volvimos a coger el City Tour y nos bajamos nuevamente en la parada de Trinity College, aunque esta vez el objetivo era hacerle unas fotos a la estatua conmemorativa de Molly Malone, una señora que solía recorrer las calles de Dublín vendiendo mejillones y berberechos mientras ofrecía su almeja a aquellos dispuestos a pagar por comerle el marisco bien fresco.

Bajamos andando por Grafton Street, la principal calle comercial de la ciudad y un sitio que hay que visitar obligatoriamente. Está siempre muy animada y desde ella se puede ver una vista muy bonita de la iglesia de St. Ann’s. Al final de la calle te topas con el St. Stephen’s Green, un parque de estilo victoriano en medio de la ciudad y aprovechando lo bien que se prestaba el día paseamos por su interior disfrutando del lugar.

Continuamos hacia Temple Bar, el legendario barrio en el que el alcohol no deja de fluir a lo largo del día. Lo habíamos visto de noche y la verdad es que a la luz del sol es totalmente distinto. Pudimos ver algún nativo totalmente pasado que trataba de encontrar el camino de vuelta a casa aún borracho.

Nuestra siguiente parada fue en la Guinness Storehouse, la fábrica de cerveza Guinness, la atracción turística más popular de Irlanda. Ya había estado allí y sabía de las colas así que compré las entradas por Internet y al llegar fuimos directamente a la ventanilla en la que nos daban nuestro pase. El regalo que dan junto con la entrada es el mismo que hace cuatro años, una pequeña pieza que semeja una gota y que tiene en su interior algo que parece cerveza Guinness. En la visita al lugar te muestran todo el proceso seguido para fabricar la cerveza y hay que reconocer que han logrado hacerlo muy entretenido, alternando la información con las chorradas típicas de esos lugares, como webcams para mandar fotomensajes por correo a los amigos y demás. La visita es ascendiendo por el edicifio, que entre 1904 y 1988 fue una planta de fermentación de la cerveza Guinness y el edificio está diseñado como una pinta gigante. Al llegar a la planta superior, en el séptimo piso, entras en el Gravity Bar, totalmente circular y de cristal y en donde hay unas vistas de la ciudad y alrededores increíbles que disfrutaréis tomando la pinta gratis de cerveza a la que tenéis derecho en la visita. Decir que en esa fábrica se producen 3 millones de pintas diarias y desde allí se suministra cerveza Guinness a Europa y Estados Unidos. La visita toma entre una y dos horas dependiendo de lo ligero que caminéis y el interés que tengáis en aprender cosas sobre la cerveza.

Al salir seguimos hacia Kilmainham Gaol, una de la cárceles vacías más grandes de Europa y un lugar en el que se ha desarrollado gran parte de la historia más heroica y trágica de Irlanda. Esta cárcel se remonta a finales del siglo XVIII y fue cerrada en los años veinte siendo posteriormente restaurada y ahora permanece abierta como museo. Muy cerquita está el Museo de Arte Moderno en el edificio del antiguo Kilmainham Hospital. Decir que la entrada al museo es gratuita y como curiosidad para aquellos que creen que todo está a distancia de pateo comentar que vimos un grupo de españoles que habían ido hasta allí caminando y estaban medio muertos. La cárcel solo se puede visitar con guía y hay un montón de tours durante el día. En la visita nos llevan por un montón de lugares tenebrosos e impresiona hasta al más insensible las condiciones en las que vivían los presos allí. Cuando entras en el Ala Este (East Wing) te quedas alucinado cono el diseño de la galería, llena de luz y fácil de vigilar por parte de los guardianes. En la capilla de la cárcel cuentan la historia de uno de los mártires del país y de como se casó allí antes de que lo mataran y se te ponen los pelos de punta. Esta pareja tuvo diez minutos de matrimonio antes de llevarse al hombre para matarlo. Si el Ala Este es pura luz, el Ala Oeste, la parte más antigua de la prisión, es deprimente y terrorífica, con unas celdas frías y oscuras que dan miedo. Durante toda la visita se permite hacer fotos aunque no grabarla con vídeo.

Tras esto pasamos sin bajarnos de la guagua por el Phoenix Park, un parque inmenso a las afueras de la ciudad y en el que el Papa Católico consiguió juntar un tercio de la población del país en un sermón de los suyos y en el que también grandes grupos y artistas han dado sus conciertos. De vuelta a la ciudad volvimos a la zona de O’Connell Street y almorzamos ligero en uno de los bares de por allí. Luego cruzamos el famoso y precioso Ha’penny Bridge camino de Temple Bar y continuamos nuestro paseo por la zona, llegando hasta el Dublin Castle y el Ayuntamiento. Ya era tarde y no pudimos visitar el castillo.

Por la noche habíamos quedado con Pintor para cenar y nos llevó al pub The Bull and The Castle. La comida es excelente en ese sitio y no es en absoluto caro. Además está un poco retirado de la zona masificada y no se llena como otros. La velada fue muy agradable y así acabó nuestro segundo día en Dublín. Al día siguiente volvíamos a Holanda y no teníamos pensado hacer gran cosa durante la mañana.

Este viaje concluyó en Una de Ryanair y dos de Vueling

4 opiniones en “Segundo día en Dublín. La ciudad bajo un frío sol”

  1. Voy a visitar dublín esta semana, estaré 6 días, tus comentarios me están resultando de gran ayuda.
    Espero ver casi todo, o la menos lo importante!!

    Un saludo

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