Sint

SintA mí me ha tocado el sanbenito de tener una bitácora en español viviendo en los Países Bajos y como voy tanto al cine, también caen películas en neerlandés, que por si no lo sabéis es la lengua autóctona y suelo hablar de ellas por aquí, convirtiéndome en la que posiblemente sea la única referencia en español a las mismas y atrayendo un montón de visitantes que parecen estar interesados en descargar las mismas desde lugares de dudosa legalidad y se empeñan en dejar comentarios que el justiciero Akismet borra sin contemplaciones. Con el cine holandés pasa como con el español, por cada película que disfrutas te llevas diez palos de los que duelen y creedme, tengo dos de esas en la despensa y sigo esperando el momento oportuno para soltar toda la bilis que llevo dentro. Hoy no es el caso ya que la película Sint me gustó bastante. En España o en cualquier otro país que no sean los Países Bajos o Bélgica es poco probable que se estrene pero vamos, nunca se debe perder la esperanza.

Al julay del San Nicolás parece que también le gusta lo de toquetear menores, lo cual nos confirma eso que todos sabemos, que no hay cura bueno

Hasta, los profesionales del tocamiento de niños nos habían vendido el cuento de que uno de los suyos, un tal San Nicolás es una bellísima persona. En realidad era un obispo cabrón como todos que mataba y robaba cuánto podía y que después de morir se convirtió en una mala bestia sedienta de sangre que cada cinco de diciembre con luna llena regresa para matar y secuestrar a tantos niños como pille. Este año tenemos luna nueva y llega a la ciudad de Amsterdam y se dedica a matar gente. Un chaval de diecisiete años le hará frente y lo perseguirá para liquidarlo ayudado por un tipo que no se sabe muy bien si está chiflado o es un visionario.

Hace un par de semanas llegó a la prensa española la noticia de que un juez había permitido que se mantengan los posters de la película, algo que algunas organizaciones habían tratado de evitar porque aducían que asustaba a los niños y les podía mostrar la verdad de algo que no deberían saber. El póster en cuestión lo podéis ver más arriba y no tiene nada de especial y para tener más perspectiva habría que considerar que hoy en día un niño con nueve años que pisa una iglesia es más probable que vea y padezca cosas peores y sin embargo aún no hemos comenzado a quemar a esa gentuza. La película tiene un trailer muy dinámico y se anunciaba como de terror. Sin embargo es más bien un thriller con un montón de acción y multitud de escenas gore protagonizadas por un San Nicolás que corta cabezas, brazos, piernas y lo que pilla sin importarle nada y que recorre la ciudad de Amsterdam a lomos de su jamelgo sembrando la muerte. Aunque hay un par de sustos, no da miedo pero sí que entretiene horrores y te diviertes un montón entre litros y litros de sangre y diálogos que rozan lo absurdo. Hay una escena en el instituto en el que los chicos abren los regalos del amigo invisible y a un par de nenas creciditas les regalan unos dildos de veintipico centímetros en las que te ríes una jartá.

En la lucha eterna del bien contra el mal, aquí los del bando de los malos son los del supuesto santo y los buenos son los pobres mortales no creyentes que se tendrán que defender frente a una armada de fantasmas asesinos. La historia es simple y está llena de lagunas que el director no se molestó en rellenar y pese a que no se resiente demasiado, se habría agradecido un poquito más de guión y sobre todo cuidar a los personajes secundarios y elegirlos entre gente que sepa actuar, ya que muchos de ellos abren la boca para cagarla antes de que San Nicolás los degolle. Nos lo pasamos genial, nos reímos y salimos del cine recordando momentos brutales y aunque no es una película que aguante un segundo pase, está bien, es entretenimiento ligero y te alegra la tarde.

No la podréis ver fuera de estas tierras pero si algún día llega a las televisiones o el video-club y queréis pasar un rato de cachondeo y gore, es fantástica.

07/10