Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones

attackoftheclonesEn el 2002 ya vivía en los Países Bajos y de nuevo, volvía a ver una película de la guerra de las Galaxias en versión original por primera vez. Los que siempre las han visto en español no creo que puedan imaginarse lo diferente que resulta ver estas películas en VO. En el doblaje siempre hay una pérdida, sobre todo en esas vibraciones subliminales que un actor puede añadir a su voz y que el tipo que lo reemplaza no es capaz de reproducir.

Para ver la película organicé una expedición con unos cuantos amigos, conocidos de oídas para los lectores habituales. Fui con el chino, el indonesio y el sueco. Elegimos uno de los cines más nuevos que hay en este lado del país. En aquella época trabajábamos todos para la multinacional que me está chupando la sangre, así que nos organizamos para escaparnos del trabajo temprano, coger el tren, buscar algún sitio donde comer y después ver la película. Tras comprar las entradas nos dimos cuenta que el cine está en medio de una zona de oficinas y no quedaba casi nada abierto después de las seis. Deambulando por las calles fuimos a parar a barrios poco recomendables en los que el lumpen campea a sus anchas. Dábamos el cante que no veas con nuestras pieles pálidas y amarillas. Allí todo el mundo era negro, tenía un corte de pelo rapero y al menos un kilo de oro al cuello, además de llevar ropa deportiva. Nos convertimos en blancos certeros y tuvimos que salir a escape. Por lo que me contaron más tarde, tuve bastante suerte ya que no nos pasó nada.

Con el hambre que teníamos, acabamos por comprar baldes de roscas para ver la película. Mi amigo el chino considera que el punto óptimo de la sala es el más cercano al proyector, así que siempre intenta arrastrarnos al fondo de la misma. Yo siento más afinidad por la pantalla, ya que todo es más grande, el sonido es más alto y quizás, solo quizás, no escuche sus gárgaras cuando toma su refresco de cola. Después de negociar acabamos en el medio de la sala, entre el chiquillerio.

De las seis películas que tiene esta saga, fue la que menos me gustó. Es un episodio de transición sin más pretensiones. Los efectos especiales siguen siendo soberbios, la música fantástica pero no había mucho que contar, salvo la historia de amor entre la senadora Padmé, anteriormente conocida como reina Amidala. Uno pierde un poco el paso al ver que la han destronado, pero juntando cabos e hilos se llega a la conclusión que dejó de ser reina en el momento en el que le salieron los pelos del coño, porque en su mundo la reina ha de ser una niña. Con el cambio ganó muchísimo, ya que la vistieron más normalita y consiguieron que resplandeciera como nunca. Anda que no está buena ni nada la tía esa. Era lo mejor de la peli.

Junto a ella, los habituales. Obi-Wan, tan serio como siempre, el Palpatine, más malo que la leche Millac y Annakin estrenando cuerpo de adolescente con menos sal que una sopa de diabéticos y super-preocupado por salir con el pelo bien puesto. Era difícil encontrar un actor más neutro y acarajotado que el Luke de la saga original, pero se ve que George Lucas estuvo años hasta que dio con él. Mención aparte merece Yoda, que se convirtió en el rey del mambo en una escena antológica en la que por fin demostró sus cualidades. Fue lo mejor de la película. R2D2 y C3PO aportaron su toque humorístico habitual y el resto de caballeros del consejo Jedi tuvieron oportunidad de mostrar un poco que valen para algo en esta peli. Hubo mucho politiqueo y mucho diálogo típico de estas aventuras, con esas frases demoledoras que suenan a cachondeo de lo falsas que son. Creo que nos dimos cuenta de lo mucho que hemos envejecido al comprobar que escenas que a los chiquillos los hacían delirar, a nosotros nos dejaban indiferentes. En el caso específico de mi amigo el chino, aprovechaba esos instantes para hacerse sus gárgaras con los tres cuartos de litro de refresco que ponen en ese cine en el cubo que te dan y que te obligan a salir corriendo de la sala y darte de hostias con la gente por conseguir un meódromo.

Salimos del cine satisfechos pero no encantados. Pudo haber sido mucho mejor. Ahora que he completado la pre-trilogía veo que ese episodio justifica lo que viene más tarde, pero no tiene ningún otro valor.