Superman Returns

Superman ReturnsHace veintipico años recuerdo que fui a una sesión doble en el cine Victoria en la Isleta y flipé en colores con la película Superman. Ha llovido mucho desde entonces y hace años que no he vuelto a ver ese viejo clásico. Todos conocemos la historia y lo que pasó al protagonista. Para muchos de nosotros esta historia está grabada a fuego en nuestras memoria y la tenemos idolatrada, así que enfrentarnos a esta película de nuevo es algo un poco peligroso. Pese a escuchar hablar a algunos amigos mal de la historia decidí arriesgarme e ir a ver Superman Returns.

La historia transcurre después de la primera y creo que la segunda películas. Superman se ha vuelto un cantante de Reggaeton y anda enfrascado en una gira láctea en la que folla muchas chatis y le coge gusto a eso de los faciales. El hombre goza como un enano cuando esas guarrillas ponen cara de niña golosa y él las riega con su zumo de la vida. Superman vuelve a casa, a su Metrópolis del alma y se encuentra que la muy puta de la Lois Lane se ha casado con Cyclops de los X-Men y ha parido una pequeña bestia asmática que produce asco y repulsión a cualquiera que lo mire. Superman se emputa y acaba yéndose de juerga con su amigote Lex Luthor, un mariconsón de la raza del julandro que dedica su tiempo libre a la lubricación de su aparato rectal con fines no cristianos. Los dos se meterán en el negocio de la construcción y después de unos cuantos pelotazos inmobiliarios en la costa Este norteamericana se pelearán y terminarán subidos al escenario en un duelo clásico de raperos.

Aunque la película me ha gustado una jartada, reconozco que se hace muy larga. Cuando comenzó casi me echo a llorar al escuchar el maravilloso e inigualable tema escrito por John Williams, el mayor genio musical de los últimos tres siglos. Por desgracia es lo único suyo que hay en le película. La banda sonora la firma otro tipo que carece del genio de este maestro y se limita a plagiarle lo que puede de las tres películas anteriores. Después de esa orgía musical perdemos como media hora poniéndonos en situación. Todo esto sobra completamente. Todas las coñas sobre Lois Lane no aportan nada y que coño, a quien le importa esta puta traidora que ha ofrecido su sagrado coño a otro tipo, cuando lo tenía que haber guardado como oro en paño para el único hombre que tiene leche merengada. Lo otro que sobra y que lastra la cinta es el malo, Kevin Spacey haciendo de Lex Luthor. Es una tremenda cagada. El tío tiene una pinta de julandrón metrosexual de mierda que asusta. Jode todas las escenas en las que aparece con su finura y su tremenda pérdida de aceite. Es una pena que con la de buenos actores que hay en el mercado tuvieran que coger al único que no valía para nada. El nuevo Superman, un chaval llamado Brandon Routh que no me suena de nada no lo hace mal. Tiene la misma falta de expresividad que mostraba el original. Es básicamente un cacho de carne con ojos, un tío rarito a quien le gusta ponerse leotardos y pasear por la ciudad marcando paquete. Reconozco que me fijé y el hombre no era nada del otro mundo o se la mete entre las piernas y no se le nota. Tampoco parece muy auténtico lo del pecho, es como de plástico y no tiene mucha forma. Críticas aparte, lo que desagrada de verdad de su papel es ese ansia de aterrizar a lo Jesucristo. Superman vuela y cuando ha de tomar tierra alza las manos al cielo y desciende como cualquier Angeloso de cuadro de Miguel Ángel. Es una cosa que queda muy falsa. Si lo hiciera Lex Luthor estaría bien porque es julandrón pero Superman es una bella persona y el paradigma del macho machote así que no se puede permitir esas mariconadas más propias de metrosexuales.

Cerca del final de la película he de reconocer que me emocioné hasta las lágrimas y se me humedecieron los ojos con la fragilidad de nuestro super héroe favorito. Hay momentos en los que el guión hace agua y momentos en los que te lleva a toda velocidad y te permite disfrutar de la historia. Pese a todo, salí del cine muy satisfecho y aunque no pienso volver a verla no puedo decir que no me haya gustado. Tiene acción, tiene a un julay con leotardos volando, una reinona vieja y calva, una putilla traidora, kriptonita y una ciudad de retardados. No se puede pedir más. Es la vida y obra de Superman y al igual que sucedió hace dos décadas, esto es un acto de fe y yo creo.

Por supuesto que la recomiendo a todo el mundo aunque aviso que es larga, que se puede hacer muy dura por momentos y que si crecisteis con Superman va a ser muy difícil el aceptar a este nuevo tío y terminaréis comparándolo con vuestros recuerdos. Si tenéis la capacidad de abstracción suficiente, id al cine y a pasárselo bien.
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