Bicicleta de carga artesanal

Bicicleta de carga artesanal

La semana pasada camino de mi casa paré en el super, como sucede varios días de la semana y junto al mismo había una bicicleta de carga esperando que le hiciese la fotografía. En este caso creo que es una bici artesanal, que cogieron la parte trasera de una bicicleta que parecía ser una OMAFIETS, las bicis holandesas sencillas sin frenos ni velocidades y que usan el antiquísimo y fabuloso sistema del freno a contrapedal y le apañaron una plataforma de carga delantera con unos neumáticos que aparentan soportar la carga muy bien. Yo diría que la parte trasera es de una bicicleta Sparta y cualquiera sin problemas para distinguir los colores seguro que es capaz de distinguir la zona rectificada. En este caso, la bicicleta parece estar diseñada para usos muy específicos ya que la parte de carga no tiene paredes laterales, con lo que se intuye que ahí se ponen sacos o cualquier otro tipo de bulto más o menos estable y que no salte de la misma con el primer bache.Al no tener varias velocidades, tampoco creo que la usen para distancias muy largas aunque eso sí, el dueño debe tener un garaje o un jardín enorme porque esta bicicleta ocupa casi tanto espacio como un coche.

Ligfiets con remolque

Ligfiets con remolque

Me paso la vida añadiendo fotos a mi álbum de bicicletas y cuando busco alguna para poner por aquí, voy de cabeza al final del álbum y se me olvida que escondidas entre las cientos de fotos que hay tengo algunas que jamás han sido expuestas al candelabro, como la de hoy, una ligfiets que me tropecé en el aparcamiento de una hiper-ferretería de las cinco que hay a un par de kilómetros de mi casa. Se ve que el dueño iba dispuesto a comprar bastantes cosas y aprovechó para ponerle un pequeño remolque en el que llevar carga además de la enorme caja que está detrás del asiento. Creo que ya hemos visto uno de estos triciclos allá por noviembre del año 2011 en la anotación Triciclo y en aquella ocasión tampoco pude ver la marca o el modelo. Este tipo de bicicletas que llevan al conductor mucho más bajo suelen llevar en ocasiones una banderita por la parte de atrás para que los conductores los vean venir y no se los lleven por delante, algo que sucede con cierta frecuencia. En mi trabajo había un compañero con una de ellas que además iba a velocidades espectaculares y cada dos años disfrutaba uno o dos meses de baja cuando le rompían algún hueso. Tras tres de esos desistió, la vendió y se pasó a una bicicleta de carreras de las de siempre.

Pop Up Parking

Pop Up Parking

En una ciudad que apuesta por las bicicletas como columna vertebral de la movilidad de sus ciudadanos, hay problemas logísticos algunos días de la semana, por ejemplo, cuando hay mercado. En Utrecht, siempre que tenemos mercado en el centro de la ciudad, además de los aparcamientos disponibles en la zona se montan unos desmontables y gratuitos en los que dejas la bicicleta con vigilancia, ya que el acceso o la salida se hace controlando. Al entrar, le grapan a la bicicleta la mitad de la entrada, que entre otras cosas tiene un número y el dueño recibe la otra mitad. Cuando la sacas, tienes que entregar tu mitad y comprueban que ambas tienen el mismo número. En este aparcamiento de bicicletas portátil hay unas estructuras metálicas que sirven para sujetar la bicicleta y a la que puedes encadenar tu bici, por si algún listillo entra una cutre, te cambia el recibo e intenta salir, que se sabe que un truscolán que se inventó un país ya lo intentó. El aparcamiento de la foto está literalmente en el mercado, vas en bicicleta hasta veinte metros de distancia del lugar. Si vienes en coche, lo más cerca que puedes venir te dejaría a unos quinientos metros y a casi cinco leuros la hora de aparcamiento. En las calles sencillamente no hay zona azul, todo el centro de la ciudad carece de la misma. O pones el coche en un aparcamiento, o entras al mismo en transporte público. La zona azul además de limitar el aparcamiento a dos horas, está mucho más lejos y las máquinas no permiten el pago en efectivo o con tarjetas de crédito o débito extranjeras. Si no tienes una tarjeta de un banco holandés, ya puedes resignarte a los aparcamientos públicos porque las calles estarán prohibidas para ti. La única alternativa para vosotros los culocoches son los P+R, mega-aparcamientos en las afueras de la ciudad. En Utrecht por cinco leuros se puede aparcar el coche en el lugar y en el precio va incluido el viaje de ida y vuelta al centro de la ciudad para un grupo de hasta cinco julays. Eso sí, suena fabuloso pero los veinte minutos de transporte público no te los quita nadie, con lo que la bici sigue siendo el mejor sistema para tele-transportarte hasta el mismísimo centro.

Regresando al tema del aparcamiento portátil, cuando yo hice la foto estaba a punto de cerrar. Lo pusieron para un mercado que se cierra a las tres de la tarde y eran casi las cinco.

Bicicleta mamotreto

Bicicleta mamotreto

Hay cosas que te dejan flipando y a veces uno se pregunta si algunos diseñadores en realidad lo que tienen es el gusto enquistado muy a dentro del culo, en esas cavidades en las que la luz no debería entrar y por eso les sale tanta mierda en sus diseños. Hoy tenemos un ejemplo perfecto, una bicicleta que han recubierto de un armazón horrendo y monstruoso para así aprovechar y usarla como vehículo propagandístico. Esta cosa servirá para promocionar la compañía esa que esclaviza a gente y les paga mierdas para que lleven la comida a la casa de los gandules que ni quieren cocinar ni quieren ir a un bar o restaurante pero lo cierto es que un día que hayan vientos fuertes, ya no digo huracanados, sencillamente fuertes, el julay que vaya en la bicicleta cuando pille una racha lateral ya puede pertenecer a una familia numerosa que no va a tener muertos suficientes para cagarse en todos ellos y va a tener que expandir el grupo e introducir a todos y cada uno de los truscolanes, los mierdosos esos de truscoluña, que no es nación y en donde al parecer regalan nacionalidades a josdeputas-terroristas-musulmanes porque van sobradísimos y el único requisito es que ya vengan con su propia mochila o en su defecto, furgoneta. Aquellos dotados de la capacidad para el detalle notarán que esta aberración en dos ruedas tiene una burra casi más grande que el puente de Brooklyn. La bici tiene frenos a contrapedal, no tiene marchas y la carga que lleves, a los lomos o sobre la chepa porque lo que es en la bici no puedes poner nada de nada. El diseño, por más que algunos aún no lo quieran reconocer, no siempre es una bendición. Y que sepáis que en los diecisiete años que llevo en los Países Bajos, la cantidad de veces que he llamado para que traigan comida preparada a mi casa es equivalente al cero absoluto.