La visita al castillo de Devín y más turismo por Bratislava

El relato comenzó en Viajando a Bratislava y primer día callejeando

Como ya comenté en el relato de lo que sucedió entre el viernes y el sábado, el domingo tenía organizado un viaje en barco por el río Danubio al castillo Devín, unos kilómetros al norte de la ciudad y en la frontera entre Austria y Eslovaquia. El barco salía a las diez de la mañana así que tuve tiempo de volver a pasar por la Iglesia Azul que vimos en el capítulo anterior y noveleriar dentro de la misma, aunque con el exceso de fotos que estoy poniendo dada mi bondad tan grande, me niego a repetir con otra de la iglesia (que las tengo). Después me fui a la vera del río Danubio para hacer fotos de la ciudad y de los distintos puentes. Quince minutos antes de la salida del barco comenzó el embarque y todo el mundo fue a darse hostias y pillar sitio en la cubierta superior en las mesas dispuestas y yo fui a la popa desde donde puedo hacer las mismas o mejores fotos y no hay nadie y me puedo mover de banda a banda. Seguro que en algún lado hay un vídeo en el que en algún segmento se puede ver algo del viaje en el Danubio. En la ida íbamos contra corriente y el viaje tardaba hora y media hasta el castillo de Devín, que está en el mismísimo borde de la frontera. Las ruinas de este castillo están en un promontorio con unas vistas muy bonitas. Por supuesto, han restaurado algunas cosillas y han montado un cutre-museo en el interior para justificar el precio de la entrada. En total teníamos dos horas para la visita que es más que suficiente. En esta primera foto tenemos una vista del Danubio desde el castillo:

El río Danubio desde el Castillo de Devín

El lugar más fotografiado (que no visitado) de estas ruinas es la torre de la Doncella, un torreón de vigilancia que ya no tiene las escaleras de acceso (o trepaban como buenamente podían en su día) y que desde donde está permitía controlar la llegada de chusma y gentuza tanto por el río Danubio como por el río Morava, que justo allí desemboca en el primero. Se dice que el nombre del torreón le viene por algunas leyendas. Particularmente, me quedo con aquella que dice que la hija del noble del lugar era un pedazo de arretranco que no veas y estaba desarretada y en busca de un macho que se metiera con su ku-ku y su padre se vio en la penosa obligación y solo por el interés de la hija de meterla allí para que no se le acercaran los machos. En la próxima imagen podemos ver dicho torreón desde arriba:

La Torre de la Doncella y el Danubio en el castillo de Devín

Por poner otra foto del castillo, que me gustó mucho, aquí tenemos una de esas de artisteo con una vista de parte de las ruinas aprovechando un agujero en una muralla para que sirva de encuadre. Obviamente, esta foto la debe hacer todo ser humano con al menos una neurona que visita el lugar, pero como es un ventanuco pequeño y no permite meter el cabezón (o los cabezones) para la foto de grupo con fondo hermoso, igual me equivoco:

Castillo de Devín

Ya lo he comentado pero por si acaso el Ancestral no me cree, en el regreso al barco pasaba justo por la esquina en la que se mezclan los ríos e hice una foto de la llegada del Morava al Danubio. Todo lo que se ve más allá del agua, por todos lados, es Austria y esta es la esquina de Eslovaquia:

El río Morava se une al Danubio

La vuelta, río abajo, fue mucho más rápida y lo que antes nos costó noventa minutos, lo hicimos en treinta. Tras el regreso, crucé el puente Most SNP, que todo quisqui llama Puente UFO o Puente OVNI por el platillo volante que tiene en la parte de arriba y que es un restaurante y un mirador. He elegido dos fotos, una mirando a lo que hay en el otro lado del río, que es la extensión comunista-podemita de la ciudad en la que hicieron un enjambre de bloques de pisos para los pobres y para así tener la parte chachi de la ciudad para los gobernantes comunistas, que estos son mucho de todo por el pueblo y para nosotros:

Bloques de pisos en Bratislava

Mirando hacia el otro lado tenemos el río Danubio y el espectacular centro de la ciudad, con el castillo de Bratislava a la izquierda y se puede ver que la carretera del puente pasa por la mismita puerta de la catedral. También se pueden ver alguno de los barcos crucero que van por el Danubio de ciudad en ciudad:

Centro de Bratislava desde el observatorio del UFO

Después seguí el paseo por ese lado del río y volví a cruzar por el Puente Viejo, el cual también crucé el día anterior pero creo que no puse fotos. Lo llaman Viejo pero tiene un par de años y el último que han puesto solo permite el tráfico de tranvías en el centro y peatones y bicicletas por los lados:

Puente viejo

Cerca de allí hay un centro comercial y aproveché para comerme una hamburguesa en un sitio llamado Regal Burger y que aparecía con buenas críticas por todos lados:

Hamburguesa en el Regal Burger

Luego seguí callejeando. Estuve en varias iglesias, parques, en lo que queda de una de las antiguas puertas de la ciudad y poco a poco fui volviendo al centro, en donde me acerqué a la heladería Koun para ver si sus helados son mejores o peores que la del día anterior. Creo que me quedo con la otra:

Helado de la heladería Koun

Tras el helado volví a pasar por la catedral para hacer fotos del interior y al lado (y junto a la carretera) está lo poco que queda de la muralla de la ciudad, que vemos en esta foto:

Muralla de Bratislava

Después visité varias iglesias y palacios, sobre todo para las fotos y terminé regresando a la zona del ayuntamiento, con su espectacular plaza, que no vimos en la otra foto ya que ayer vimos el edificio que está a mis espaldas en esta foto:

Plaza del ayuntamiento de Bratislava

Muchas de las cosas que hemos visto y de las que he hablado se condensan en el maravilloso y asombroso vídeo que viene a continuación que comienza navegando por el Danubio, después vemos las vistas desde el castillo de Devín e incluso la desembocadura del río Morava en el Danubio mientras un barco llega desde Austria y después vemos un carguero subiendo el río justo al lado del Morava y regresamos a Bratislava cruzándonos con un barco crucero de río y después vemos la vista desde el mirador del puente OVNI que es en donde lo dejamos. La canción es el Since U Been Gone de la película Dando la nota – Pitch Perfect. El vídeo, si no aparece debajo de este párrafo, está AQUÍ:

Y hoy sí que tenemos una cosa más para el ancestral. Pese a que recé para que me tocara asiento de pasillo, me pusieron en ventana y no solo eso, en la fila 2, que creo que no he estado en un avión tan cerca de la puerta desde que pusieron los asientos numerados. El documento es terrorífico porque grabé la ceremonia de la recogida de la escalera delantera, que los Ryanair se la llevan puesta a todos lados para ahorrar en los aeropuertos que aterrizan. Después tenemos más de lo mismo, despegue soleado en Bratislava y aterrizaje soleado en Eindhoven. La música es la canción Oceans Away del grupo ARIZONA. El vídeo, si no aparece debajo de este párrafo, está AQUÍ:

Viajando a Bratislava y primer día callejeando

Mi segunda escapada otoñal fue a Bratislava, capital de Eslovaquia y ciudad en la que no había estado anteriormente. Llegar implicaba o volar a Viena e ir desde allí en guagua o en tren o ir hasta Bratislava directamente, pero en ese caso era que los domingos no hay vuelo de regreso y me tenía que quedar hasta el lunes. Al final opté por esto y apañé con mi jefillo que trabajaría desde casa pero usando el concepto de forma flexible y comenzaba en Bratislava, después continuaba en el aeropuerto de la ciudad, seguía trabajando en el tren camino de mi casa y acababa mis horas en mi casa, con lo que el lunes regresaba a Holanda y no lo tenía que tomar como día de vacaciones. Mi billete, con Ryanair, era de cuarenta leuros con la prioridad y todo. El viernes salía por la tarde, sobre las cinco, con lo que podía también trabajar desde casa e ir al aeropuerto, con la rutina habitual de bicicleta, tren, guagua. La noche anterior le puse tres velas negras a Santa Rita y me concedió asiento de pasillo, con lo que me ahorraba los vídeos para el ancestral del despegue y el aterrizaje y también me evitaba el sacrificio del asiento del medio. Cada vez tengo más claro que con Ryanair, si facturas nada más abrirse la facturación 48 horas antes, te mamas el asiento del medio y si esperas al final te toca o ventana o pasillo, que son los chachis. El aeropuerto de Eindhoven está oficialmente saturado, aquello es como un matadero, con cienes y cienes de julays haciendo cola por todo. Ya no es posible pasar el control de seguridad en menos de tres cuartos de hora y eso que tienen todas las líneas abiertas. O amplían pronto el aeropuerto o morirá de éxito. Una vez estás dentro la cosa no mejora y si consigues una silla, coges cola rápida y te pegas el culo a la misma o la pierdes para siempre. La entrada en el avión fue en hora y yo era el primer julay en la cola, lo cual me permitió hacer la foto siguiente de las bandas con vallas que hay en el aeropuerto para llevar las manadas hasta los aviones mientras esperan que salgan los otros y así ganar tiempo:

Las líneas de embarque en la pista del aeropuerto de Eindhoven

Cuando llegué a Bratislava, pillé la guagua que lleva a la ciudad y media hora más tarde llegaba a la casa que alquilé por el earví-en-ví ese, que opté por este sistema porque la keli era céntrica que no veas y me costaba treinta leuros la noche. Después fui a cenar en la cervecería Meštiansky Pivovar, muy recomendada en las guías turísticas y por la chama de la keli. Me pedí el plato nacional, Bryndzové halušky, que vienen a ser una especie de gnocchi pero con otra receta. Estaba rico:

Bryndzové halušky

La juerga comenzaba por la mañana al día siguiente. Muy cerca de la keli tenía el Palacio Grassalkovich, que es la residencia del presidente del país y tiene una fachada muy bonita. El día era de re-escándalo, soleado y con unos veinticinco grados de máxima, con lo que todo el mundo con pantalones cortos y desde ya le digo a Virtuditas que se ahorra la anotación y no siga leyendo, que aquel no es país para ella, al menos en verano. Un asco tremendo, todos los hombres con esos pelos tan horrorosos en las pezuñas y por todos lados. Esta gente jamás oyó hablar de la Epilady de 1982 de Virtuditas:

Palacio Grassalkovich

Al lado del palacio y en la calle que tenía que seguir había un mercado que supongo que hacen los sábados muy concurrido por la fauna local y al final de la calle y subiendo unas escaleras, llegué al Castillo de Bratislava, o la reconstrucción que han hecho del mismo. En la foto vemos la entrada desde las escalinatas del Parlamento de Eslovaquia y con esa figura que como no lleva una balanza, no puede ser la inJusticia. Una gran parte del castillo se puede visitar por la cara y se paga por ver el interior, cosa que yo hice y que puedo decir que realmente no vale la pena. El castillo entre la Segunda Guerra Mundial y el comunismo lo expoliaron a conciencia y la versión que vemos hoy en día es la última restauración, que está poco menos que recién terminada. Por eso no vale mucho la visita al castillo porque no queda nada realmente interesante que mostrar y ahora es más bien un museo. El pozo del castillo llega hasta el río Danubio, con lo que pillaban el agua de allí. Por detrás del edificio hay unos jardines curiosos pero nada del otro mundo. Desde el castillo tenemos la siguiente vista del Danubio a su paso por Bratislava:

El río Danubio desde el castillo de Bratislava

Después bajé al centro a callejear e ir viendo las cosas y aproveché y me jinqué un helado en una heladería llamada Luculus que tiene familla local, aunque uno que ha comido helados en cuatro continentes no la pondría en su lista de los mejores cincuenta helados. La heladería está en una calle muy bonita, con árboles y zonas para sentarte y casi que lo más hortera es la embajada de gringolandia, que también está por allí y le han puesto unas rejas que ni en un campo de concentración y unos pilotes de hormigón o hierro como si se temen que los rusos vuelvan con sus tanques cualquier día de estos:

Helado del Luculus

Estuve haciendo cerca del río, viendo un montón de edificios de esos de tener en imágenes y después enfilé hacia el gran monumento de la era comunista y que está en una loma, algo más alto que el castillo. Se trata del Slavín y me tomó una media hora caminando el llegar allí. Es todo como muy grandioso y frío, con un mausoleo, las estatuas de las pavas que trabajan en negro para algún podemita motorizado y todo eso. Nos sirve de recordatorio que los comunistas y populistas, cuanto más lejos o más muertos, mejor:

Slavín

Elegí una ruta de regreso diferente para acercarme al edificio de la Radio y Televisión Eslovaca, levantado en el periodo comunista y uno que al arquitecto se le ocurrió la cagada tan grande de hacer una pirámide invertida. El edificio está en la lista de los más horrendos del mundo y en la foto se puede ver la razón. Solo podrían haberla cagado más si le hubiesen pedido a Guarratraba que les hiciera una de sus jiñadas. Al parecer hay dentro hay hasta una sala de conciertos, que supongo que estará bien arriba:

Radio y Televisión eslovaca

Regresé al casco antiguo por una ruta alternativa para ir al monumento más cuco de la ciudad, la Iglesia azul, toda una preciosidad, pequeña y adorable. Estaba cerrada y casi todas las iglesias de la ciudad, cerrada quiere decir abierta pero con una reja o un cristal que te impide pasar a la misma pero la puedes ver, aunque apesta para hacerles fotos. Estuve al día siguiente por la mañana y le hice fotos justo antes de la misa:

Iglesia azul de Bratislava, Santa Isabel

Desde allí y volviendo a la zona de la heladería aproveché para hacer fotos con una buena luz del Teatro nacional Eslovaco o del viejo edificio ya que al parecer han hecho otro en algún otro lugar. Por delante está la fuente de Ganímedes:

Fuente de Ganímedes y Teatro nacional Eslovaco

Esta es la parte noble de la ciudad. Fui al puente Viejo y lo crucé, en ambas direcciones, para hacer fotos y mientras regresaba al centro pasé por las oficinas de la empresa que tiene excursiones con barcos por el río y compré mi billete para ir al día siguiente al Castillo Devín. También estuve, en varias ocasiones, en la plaza que está delante del ayuntamiento, que dicen que es uno de los edificios más viejos de la ciudad:

Viejo ayuntamiento de Bratislava

Desde allí y por calles peatonales petadas de gente se puede llegar hasta la Puerta de Miguel y se puede subir a la misma si visitas el museo de las Armas, que es una pura porquería pero te da acceso a la torre, que es lo interesante:

Puerta de Miguel

No creo que hayan en el universo muchos museos más ninguneados que este. Todo el mundo paga los cuatro leuros para subir a la torre y hacer las fotos y las cuatro armas que tienen nos la sudan. El billete te da acceso al cercano museo de la farmacia en el que sí que ni me molesté en entrar. En la siguiente foto tenemos a la derecha el Castillo de Bratislava, se ve la torre de la catedral, el puente de los OVNIs y la calle peatonal:

Vista de Bratislava desde lo alto de la Puerta de Miguel

Parece que no, pero entre pitos y flautas, ese día me hice veinticuatro kilómetros a pezuña. Cuando oscurecía volví a la misma cervecería del día anterior y esta vez la cena fue una Sopa Kapustnica:

Sopa Kapustnica

Y un plato de algo que en el menú llamaban KVZ y que tiene un trozo grande de carne de cochino, dumplings y como una ensalada de col o alguna verdura similar. Me quedé atorado y temiéndome todo lo peor, que todos sabemos que cuánto más entra, más sale:

KVZ

Al salir me hice una nueva ronda para ver si valía la pena hacer fotos con la iluminación nocturna, pero no resultó una de esas ciudades que son bonitas por la noche. Estuve tentado de comerme un nuevo helado pero es que no había espacio en mi micro-estómago y lo dejé para otra ocasión.

Aunque no tenemos vídeo del despegue y del aterrizaje, sí que hice pequeños vídeos dando vueltas de trescientos sesenta grados en diferentes puntos de la ciudad, algunos ya indicados con las fotos y aquí lo tenemos y si no está debajod e este párrafo, lo encontraréis AQUÍ. El vídeo comienza viendo el río Danubio desde el castillo, seguimos a la vera del Danubio, después vemos la puerta del ayuntamiento y la plaza que está frente al mismo, vemos la ciudad desde el puente viejo y desde lo alto de la Puerta de Miguel:

Y así acaba el primer día en Bratislava.

El relato continúa en La visita al castillo de Devín y más turismo por Bratislava