El libro de estilo sería algo así ??

Continuando con la temática de la semana, hoy me voy a centrar en los consejos que me doy a mí mismo para sobrevivir en este peligroso mundo de la blogosfera. Son una especie de libro de la falta de estilo que por supuesto no hay que tomarse en serio.

¿Tienes lo que hay que tener? Desde el momento en que un julay tan normal o anormal como otro cualquiera decide que se ha de expresar a través de una bitácora hasta que realmente lo hace, se debería preguntar a sí mismo una serie de cosas y ver si realmente carece de lo que hay que carecer para aguantar más allá de un par de meses. Lo difícil no es dar el primer paso, los realmente jodidos son el segundo, el tercero, el cuarto y sucesivos. Esos son los que irán costando cada vez más si uno no lo tiene bien claro desde el principio. No me preguntéis por qué. Yo solo vivo en este mundo y ya he visto apagarse decenas de bitácoras tras unos comienzos interesantes. Lo más necesario para mantener una de estas ventanas es el ego, el amor propio, la chulería o como queráis llamarlo. Si no lo tienes, no sobrevivirás. En tu travesía te cruzarás con gentuza de todo tipo que te atacará usando las herramientas que tienen a su alcance, que no son otras que la difamación, la mentira y el insulto y sin un buen sistema defensivo pronto estarás fuera de juego. Da igual que solo cuentes cosas positivas o que intentes ir de buen rollito, eso no los detendrá e incluso les servirá de estímulo.

Elige tu tema. Ahora necesitas un tema, una idea, una línea argumental (o varias). Puedes hablar de tu vida, trabajo, tus amoríos, deportes, hobbies o quizás ir un poco más allá y liberar tu vena creativa. Procura centrarte en aquello que conoces y no rizar el rizo con algo que no conoces porque si lo haces, estás abocado al fracaso. Si estás en esto para hacerte rico, entonces mejor lo dejas de entrada. Si lo que quieres es que te lean decenas de miles de personas, igual también deberías dejarlo antes de empezar porque lo cierto es que el microsistema de las bitácoras no da para mucho. Ten siempre presente tu temática y procura disfrutar escribiendo, esto es quizás lo más importante. Si no lo haces, pronto lo sentirás como una obligación y de ahí a dejarlo hay una corta distancia. Si vas a hablar de tu vida, hazlo con cuidado, recuerda que ahí afuera hay mucha gentuza y no siempre es bueno que lo sepan todo.

Sé original. No vale lo de copiar y pegar. Cúrratelo. Te divertirás mientras lo haces. Piensa que la bitácora es como un patio de recreo en el que juegas con otras personas, esos que te leen y comentan. Si no te lo pasas bien, obviamente hay algo que estás haciendo mal.

La regularidad es una virtud. Cada uno tiene su propia frecuencia a la hora de mantener su bitácora. En mi caso es de un par de veces al día, con una foto y una historia. En total suelen ser unas mil palabras. Lo curioso es que cuando comencé siempre pensé que la regularidad me serviría para más adelante escribir un libro y después he terminado por abandonar la idea porque lo que en realidad me gusta es escribir así, saltando de tema en tema, cambiando el ritmo cuando me place y no limitándome de ninguna manera.

Eso no te servirá de nada. En algún momento creerás que eres el amo del mundo y que puedes conseguir más visitas porque te las sabes todas. Olvídate. Es una buena receta para el fracaso. Procura no caer en la trampa de las anotaciones comentando las palabras por las que llega la gente a tu bitácora. Está muy visto y honestamente, no nos interesa a ninguno. Si eso es lo mejor que se te ocurre, sal de marcha ese día y pasa de escribir.

Ten las ideas claras. Tú eres quien escribe la bitácora. Que no te dicten los temas. A menos que seas sumiso y te va esa movida. Sigue tu línea y recuerda siempre que tú eres el jefe del cotarro. Por mi territorio ya han pasado un buen puñado de gobernantes que pretendían decirme lo que debía escribir y acabaron saliendo con el rabo entre las piernas.

¿Y si se me acaba la cuerda? Ahí si que no sé que decir porque no me ha pasado. Todo principio tiene un final y cuando llega, supongo que es cuestión de reconocerlo y seguir el camino. En este caso solo te queda por decididr lo que quieres hacer con el legado. Puedes dejar la bitácora ahí como testimonio o borrarla, que al fin y al cabo, tú has sido el creador.

Pasadas las diez

Pasadas las diez

Pasadas las diez, originally uploaded by sulaco_rm.

¿Cuántas veces miramos algún reloj a lo largo del día? Nuestra vida transcurre marcada por eso que llamamos el tiempo, algo indefinido y que a alguien se le ocurrió para ayudar a fijar eventos en nuestra memoria. Los relojes forman parte intrínseca de nuestro deambular cotidiano y no les prestamos atención. Están en fachadas de edificios oficiales, iglesias, ayuntamientos, plazas, en calles importantes y también en nuestras muñecas, ordenadores o teléfonos móviles. Si en algún futuro lejano alguien habla de los hombres, seguro que mencionará el tiempo y los relojes que usamos para medirlo.

Eran pasadas las diez de la mañana cuando me tropecé con este reloj en algún lugar de la ciudad de Salamanca, un viejo mecanismo que funcionaba perfectamente. Le robé todo el color a su alrededor y lo acaricié con ligeros tonos azules para poder recordarlo de esta forma y lo he añadido a mi colección de Mundos Extraños.