Tarta de queso con sabor a vainilla

Todos los que me conocen saben que llevo desde siempre buscando la tarta perfecta de queso. Comencé con una en la que el ingrediente principal era el queso Philadelphia de kraft y que aún una de mis amigas sigue diciendo que es lo mejor hecho nunca. Mejoré y perfeccioné esa receta hasta que la podía hacer con mis ojos cerrados. Hace algo más de año y medio me enamoré de la receta de la Tarta de quesos Ricotta y Mascarpone y es la que he estado cocinando hasta ahora. Aunque es maravillosa, requiere algo de trabajo y por eso me da bastante pereza. Este verano, revisando mi libro de Ministry of Food de Jamie Oliver vi que tenía una receta que tenía una buena pinta y que no parecía difícil de preparar. El único problema es que alguno de los ingredientes eran difíciles de encontrar en los Países Bajos así que tuve que investigar un poco para adaptarlos a lo que tenemos por aquí. La primera vez que la hice aluciné en colores. Es la mejor tarta que he cocinado nunca y sé que me costará un montón encontrar otra receta que pueda superar a esta. El selecto grupo de probadores no se podían creer que era la primera vez que la hacía, todos pensaban que era alguna receta que ya tenía muy trabajada porque repito, es deliciosa. Como forma parte de la filosofía PASS IT ON, espero que algunos se atrevan con la misma y la cocinen. Os aseguro que no os arrepentiréis. Una gran ventaja con mis otras recetas es que no requiere de horneado y la podéis hacer el día antes sin más problemas. También es apta para congelar con lo que os sobra lo podéis guardar y así tenéis postre para otros días. Lo único que tenéis que tener en cuenta es que la base tendrá que estar fría antes de poner el resto así que tendréis que dejar al menos una hora entre la preparación de la base y del resto de la tarta.

Los ingredientes: 150 gramos de mantequilla y un poquito más para engrasar el molde, 200 gramos de galletas Digestivas, 100 gramos de copos de avena, 1 cucharadita de esencia de vainilla, 750 gramos de queso Mascarpone, 200 ml. de nata para montar, 150 gramos de azúcar de repostería, 1 limón, 1 naranja y para cubrirla medio kilo de frambuesas (o fresas o cerezas) y 100 gramos de azúcar de repostería. Lo de recubrir es opcional y también la podéis hacer sin ponerle nada por encima.

La implementacion: Para preparar la base empezáis embadurnando con mantequilla el molde de tarta desmontable, de unos veintitrés centímetros de diámetro. Después se pone en una talega (o bien envueltas en un trapo) las galletas y les dais una paliza hasta que tengáis trocitos más o menos finos. Os podéis ayudar de un rodillo de repostería. Se pone un sartén a fuego bajo y añadís los copos de avena y los tostáis durante unos cinco minutos. Después se corta la mantequilla en daditos y se añade al sartén junto con la galleta. Con una cuchara de madera lo mezcláis bien hasta que combine. Se quita del fuego y se pone dentro del molde, igualando para que la superficie sea más o menos plana. Aplanar empujando la masa en el molde con la ayuda de una cuchara de metal y meter en la nevera al menos una hora para que se enfríe y endurezca.

Para preparar la tarta, se pone en un bol grande medio kilo de queso mascarpone (reservando un cuarto de kilo) y se añade la esencia de vainilla, el azúcar de repostería, el zumo del limón y ralladura de la naranja y el limón. Se mezcla todo muy bien hasta que la mezcla esté homogénea.

En otro bol se pone el cuarto de kilo de queso mascarpone restante junto con la nata para montar y lo mezcláis muy bien. En la receta original en lugar de esto tenían 300 ml de crema doble pero fuera del Reino Unido es muy difícil de conseguir así que he tenido que buscar alternativas. Cuando lo tengáis bien mezclado (la masa se mantendrá firme) lo juntáis con el contenido del otro bol. No lo hagáis todo de golpe sino en dos tandas para que lo podáis mezclar bien. Una vez lo tengáis todo en un bol se echa en el molde para tartas y lo aplanáis con una espátula de cocina si es necesario. Se pone la tarta de queso en la nevera y la dejáis enfriándose al menos tres horas.

Ya así se puede servir pero si queréis darle el toque maestro, a la hora de servirla cogéis las frambuesas y las echáis en un bol con el azúcar de repostería y lo mezcláis todo usando vuestras manos para aplastar las frambuesas. Sacáis la tarta de la nevera y abrís el molde para quitar las paredes laterales. Puede que os tengáis que ayudar de un cuchillo si alguna parte está muy pegada al molde. Después se extiende por encima la mezcla de las frambuesas con azúcar y se sirve.

La tarta es muy simple de preparar y creedme, causa sensación.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

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8 opiniones en “Tarta de queso con sabor a vainilla”

  1. Pues yo si!!!! marchando una de tarta de queso a la de YA mismo, además, tengo todos los ingredientes menos el queso que ya lo compraré hoy al salir de trabajar. Y eso de la crema doble que es? como dulce de leche? no lo había oído nunca, al menos con ese nombre.

  2. La crema doble es un tipo de nata para montar con un 48% de materia grasa. La nata normal suele tener un 35%. La doble al parecer espesa bastante.

  3. los copos de avena son los de los cereales de desayuno de toda la vida?? y se mezclan con la mantequilla y galleta no? creo que la probaré estas navidades

  4. Aliena, son copos de avena, se venden así. Ni idea de si la gente los compra para desayunar. Definitivamente no es corn flakes.

  5. Si, se compran para desayuno, pero se cuecen en la leche antes de tomarlos (es raro quien los echa así directamente, pero haberlos hailos) e inflan bastante, con un poco de azúcar añadido están buenísimos. No visteis la peli de “Caza al terrorista”? era lo único que le daban de desayuno, así acabó hasta los mismísimos el pobre hombre…

  6. quisiera preguntarte la avena es indispensable en la tarta o la pones solo para q haga crujiente en ella? gracias

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