Te vas a cagá

No todos los seres humanos saben que yo me crié en la Isleta, un lugar en el que además de meternos en la zona militar a robar munición sin detonar para después reventarla en una hoguera en el Campillo, también tenías que sobrevivir en calles por las que podía pasar Ramiro, el Marico con pelo en el pecho y silicona en las tetas, algo terrorífico que te podía quemar las retinas, las rutinas y mucho más. Por eso, en aquel ecosistema hostil en el que nada más salir a la calle Carmita la Burra ya estaba desplegando la lengua viperina para criticarte con Rosalía la zorra, Remedios la pelleja o vete a saber con quién más. Allí, en aquella escuela de la maldad, me gradué con medallas y menciones deshonoríficas, por no mencionar, que la maldad siempre ha sido muy fuerte en mi familia, tando del lado paterno como del materno y yo sublimé ese gen y lo elevé a los altares más sagrados.

El prólogo es para que más o menos haya una buena base para lo que viene a continuación. Ya he comentado por aquí, un montón de veces, que desde que mudaron la oficina hemos estado en guerra con lo del aire desacondicionado. Yo soy como las hormiguitas y desde el principio, jugué la partida siguiendo las reglas de la empresa, creando llamadas en el sistema interna para informar de los problemas y después proceder a involucrar a vicepresidentes y otros parias cuando no se me hacía caso. En estos dos años he documentado todos los problemas con gran profusión y básicamente he escrito un libro en el que cada capítulo tiene un nombre fabuloso ya que mis llamadas disfrutaban de títulos espectaculares, cínicos y habitualmente venenosos. En esa guerra de guerrillas, en cierto momento contrataron a una ucraniana para trabajar de ayudante en los Recursos inHumanos y resultó que la convertimos y nos la trajimos al reverso zarrapastroso y ella, en lugar de defender los intereses del que sujeta la correa, pasó a darnos la razón, algo que no estuvo muy bien visto y cuando se acabó su contrato de un año, le dieron puerta y no se lo renovaron. Tras su marcha, que sucedió el uno de junio, todo lo relativo al edificio pasó a las manos de su jefa, laPolaca, una tía que si visita el Reino Unido, no solo votan por salirse de la Unión Europea, es que se salen hasta del planeta Tierra y si alguno tiene curiosidad en verla, buscando en la Wikipedia la anotación de Zorra de MIERDA es la que sale en la foto. Lo primero que hizo cuando recuperó el control, cerró todas las llamadas con todos los problemas del aire acondicionado que habían porque según ella, no hay problema alguno. Liquidó las mías y las de otros compañeros. En el periodo de una hora, un día que el aire acondicionado estaba bombeando aire a una temperatura imposible, creé dos llamadas y ella las cerró indicando que no había problema y que de haberlo, era yo. Ese fue el isntante en el que selló su suerte.

Yo no creo en dios alguno pero sí que soy un fuerte creyente en el M.D.K., tres letras para definir la filosofía Murder Death Kill o Asesinar Muerte Matar. Procuro no enfrascarme en guerra alguna pero si me veo en una, es con M.D.K. hasta el final y después que uno de mis amigos impidiera que yo condujera hacia la luz que hay al final del túnel a una ex que lo acosaba, ahora jamás entro en guerra con amigos en mi bando para así acabarla bien, con la destrucción total, completa, absoluta y definitiva del enemigo. En este caso, laPOlaca no lo vio venir. En un edificio con cuatro plantas de oficinas y menos de ciento cincuenta empleados, los tambores de la guerra solo tardan menos de un segundo en transmitir el sonido y pasé a reclutar soldados. Pillé al menos dos por planta y les expliqué la estrategia: nada de ataques directos, se golpea a manotazo limpio procurando partir los dientes y le vamos a dar los golpes del lado que chupa los cipotes, sus jefes serán los que la golpeen como la perra sucia y rastrera que es. Eso sucedió hace tres semanas y acordamos desplegar nuestras fuerzas esta semana aprovechando que el comité de empresa había montado una hora de visita para que los empleados les transmitiésemos nuestros problemas. Llegó además en el momento justo, con la máquina de aire acondicionado bajando la temperatura en algunos lugares hasta los trece grados y recursos inhumanos negándolo. La mañana del miércoles, me fui a la maravillosa herramienta para crear las llamadas y las encontré e imprimí todas. Añadí las conversaciones por correo y acabé con un precioso libro que documenta, letra a letra y punto a punto, que durante dos años he informado puntualmente de todo lo que sucedía, he colocado no uno, ni dos, sino siete termómetros digitales y analógicos a mi alrededor para evitar el desechar una medida por falsa, hemos puesto tres medidores de humedad y todo el mundo tiene una pistola láser que mide la temperatura con una precisión que ni la nave de Star Trek cuando transferían julays. Al igual que yo, los otros imprimieron sus libros y casualmente, a la misma hora, nos plantamos en la sala de reuniones en la que estaban los del comité de empresa y lanzamos la primera andanada. Nuestra petición, en vista que los recursos inhumanos se niegan a escucharnos, es que en la reunión mensual con el presidente y el equipo directivo, entreguen toda la información y les digan que o hacen algo o solicitamos una inspección laboral y si sale adelante, les cierran el edificio y desde el país del sol amarillo ese vendrán los cuchillitos de mercadillo para que se quiten de en medio. Los del comité de empresa flipaban y no sabían nada porque uno de ellos, una víbora asquerosa a la que nadie votó aunque lo tendríamos que botar de la empresa, salió elegido por falta de candidatos, ya que al haber siete candidatos y necesitarse siete, no hubo elecciones. Esa víbora ha estado ocultando el problema a los otros en connivencia con recursos inhumanos. Después de lanzar los misiles, paseo por las diferentes máquinas de café para extender el verbo y que no se transforme en palabra sino en daga emponzoñada.

El jueves, el canto del cisne empezaba a sonar y contra la voluntad y el deseo de laPolaca, vino un tío de la compañía del aire acondicionado porque yo, en mi lugar, estaba de esta guisa:

Tocándole el chimpún a lapolaca

El texto solo lo sabrán apreciar los más avanzados intelectualmente ya que no todo cerdo ve la serie Mr. Robot ya que todos sabemos que el populacho es más de polladas como Juego de Cromos. En la foto, el Elegido, de Uitverkorene, the Chosen One o il Prescelto, que son algunos de los nombres por los que me llaman, trabaja con una sudadera con capucha para protegerme de la columna de aire helado que caía sobre mí desde el techo. Accesoriamente, en la foto aparece mi M&M rojo adorándome, el tupperware debajo del monitor que está lleno con más de mil entradas de cine, el fondo de pantalla de mi ordenata del curro con el Panteón de Roma, se puede ver mi Androitotorota sobre la mesa y ocultos por la capucha, mis mega-auriculares bluetooth que tengo en el trabajo. . Regresando al tema, cuando el chamo del aire llegó y empezó a medir la temperatura, confirmó que en ese precioso momento, la máquina de aire acondicionado estaba vomitando aire en mi planta a OCHO GRADOS y nos dijo que definitivamente eso no era normal. Hoy pasé de ir a la oficina y me quedé trabajando en mi casa y los pocos que fueron lloraban como maricos hechiceros de Ginebra porque habían trece grados. Al parecer, el sistema tiene los sensores jodidos y jamás cree alcanzar la temperatura deseada y siempre piensa que hace mucho calor y enfría el aire una y otra vez sin pausa. LaPolaca ha tratado de hacerse la tonta del bote pero mi dedo la señala a ella y no me canso de enseñar a todo kiski los textos con los que cerró mis llamadas informando del problema y diciendo que no existía problema alguno. M.D.K., solo queda por saber como la liquidaremos, me la suda si se marcha, si la echan o si se tira delante de un tren pero no vamos a compartir metros cúbicos de aire en un espacio cerrado. Hoy, récord absoluto, todos los trabajadores que no se quedaron en sus casas y que estaban en la oficina individualmente crearon sus llamadas informando que con estas condiciones laborales, NO PUEDEN TRABAJAR. Como puse en el título, esa, esa se va a cagá

4 opiniones en “Te vas a cagá”

  1. Va a tardar en enterarse. Tuvimos tanta suerte que el jueves ya estaba de vacacaciones. Cuando vuelva, no habrá marejada, habrá tsunami. Voy a sembrar tanto odio contra ella como sea posible. Le voy a hacer un regalo que jamás olvidará, más de cien enemigos.

  2. Uf! trabajar debajo de un chorro de aire a ocho grados es una tortura que no me puedo ni imaginar. Espero que después de tanto tiempo, cuando vuelva la pollaboba de las vacaciones, se encuentre con que está solucionado y sin su intromisión.

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