Thanks for Sharing

Thanks for SharingEl cine de la filmoteca no solo se nutre de actores desconocidos. En muchas ocasiones tenemos gente a la que reconocemos perfectamente pero que hacen esas películas como de vagón de tercera clase porque saben que ahí es donde están las oportunidades para conseguir alguna nominación a los Oscars. Una o dos de esas películas dan el campanazo cada año y aunque no recauden un montón de dinero, sirven de vehículo perfecto para que ciertos actores se curren la reputación de serios. Una de esas películas es Thanks for Sharing, la cual no tiene fecha de estreno en España y es más que posible que jamás llegue a ver una pantalla de cine en ese país.

Un grupo de julays a los que les gusta pelarse el rabo se comen demasiado el coco con el tema

En las sesiones de un grupo de adictos al sexo nos encontramos tres ejemplos distintos pero iguales. Tenemos a uno que parece que se ha curado y que es maravilloso y tremendo con todo el mundo salvo con su hijo, al que trata como a la mierda. Este hombre es el padrino de otro que lleva cinco años sin hacerse una pajilla y tiene los huevos como calabazas y en eso que conoce a una chama y la pobre corre peligro y puede llegar a ahogarse cuando le caiga esa lefada encima. Este es el padrino de un tercer julay que acaba de comenzar con las charlas y que todavía no se controla y sigue haciendose pajillas a base de bien mientras su vida se va al garete. Alrededor de ellos, tres mujeres y un hijo y un montón de historias para contar.

Generalmente no me gustan las películas con varios relatos que convergen hacia un momento en el tiempo y aunque esta no es exactamente de ese estilo, se le parece demasiado. Al llevarnos de la mano mientras desvelan el drama de cada uno de los chamos y de las hembras asociadas, no dejo de distraerme porque unas historias son mejores que otras y las que me aburren lastran el resto. La manera en la que retratan la adicción al sexo como una enfermedad que además empeora la publicidad, que no nos olvidemos que al caminar por la ciudad, los carteles de perfumes y de ropas o autos son básicamente mensajes de alto contenido sexual. Gwyneth Paltrow no me gustó nada y habría preferido que hubiesen puesto a otra actriz ya que sus apariciones entran en el cesto de las cosas malas de la película. Su pareja es Mark Ruffalo y también tengo que decir que no me pareció demasiado creíble. En el otro lado de la balanza, Pink y Josh Gad son fabulosos y sus momentos resultan los mejores. Me reí todo lo que quise con ellos y su historia es la que mejor conectó conmigo. En tierra de nadie está un avejentado Tim Robbins al que ya pronto veremos haciendo papeles como el del abuelo de Heidi. La historia tiene sus altos y sus bajos y aunque el resultado global es positivo, no llega a pasar el nivel que la convierte en algo muy interesante.

Este tipo de cine está fuera del alcance de los miembros del Clan de los Orcos y todos harían bien en no acercarse a un cine en el que la estén dando. Tampoco creo que sea lo suficientemente buena como para atraer la atención de los sub-intelectuales de GafaPasta. En fin, que igual habrá que dejarla pasar.

06/10

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