Los idus de marzo – The Ides of March

The Ides of MarchHace ya cosa de un mes, me puse mis gafas de pasta sin cristales, me disfracé de intelectual venido a más y un domingo por la mañana, a las horas en las que muchos todavía se comen las legañas, yo ya estaba de camino a la ciudad legendaria y épica de Amsterdam. Esto lo hacía únicamente porque quería ver una película muy específica y a esa hora me venía mucho mejor. Se trataba de The Ides of March película sin fecha de estreno en España, aunque por el elenco que tiene debería conseguir una y aparecer como Los Idus de marzo si el traductor tiene idea de algo o como Capuchino con leche clarita o me como ese potorro peludo si se trata del mismo puto inútil que destroza tantos otros títulos. Por ahora, seguid esperando y viendo cine con efectos especiales, que es más bueno y hasta es mejor … o eso dicen.

Un julay trabaja de trilero para un político más rastrero que Cruella de Vil y a palos aprenderá que el único político bueno, es el muerto y enterrado bajo tres metros de hormigón

Un joven trabaja en la campaña de un candidato del partido demócrata. Es muy bueno en su trabajo, hasta cierto punto idealista y también ambicioso. En un punto determinado de la campaña dos sucesos cambiarán su inocencia y su visión del mundo. Ambos harán que tenga que usar todo lo peor que lleva dentro para machacar al adversario y destruirlo.

Me ha costado sacar un párrafo que no destroce la trama de la película ya que ahí está gran parte de su encanto. Este no es el típico título lleno de efectos especiales y con diálogos de menos de cien palabras para que los descerebrados habituales que van al cine puedan seguirlos y comprenderlos. Tampoco parece que los protagonistas sufran de tuiterolismo y son capaces de articular frases de más de ciento cuarenta caracteres lo cual sorprenderá a esa nueva generación de retardados que parecen incapaces de procesar escenas cinematográficas de más de cinco minutos. La película es un viaje muy interesante en el mundo de los chanchullos políticos y el trapicheo que hay por detrás. En paralelo aprendemos unas cuantas lecciones de hipocresía y manipulación. George Clooney, dirige y tiene uno de los papeles. Sobre su trabajo como director, decir que es muy elegante, que la cámara siempre está en el lugar adecuado y que además ha sabido juntar un elenco muy bueno y particularmente desplegar en pantalla todo el magnetismo animal de Ryan Gosling, un actor que con su intenso resplandor animal, anula en muchas ocasiones a los que se mueven a su alrededor. Las grandes olvidadas son las mujeres, que tienen papeles muy de refilón y no parecen ser más que comparsas en un mundo de hombres. En las escenas cumbre de la película tenemos unos duelos de machos cabríos alucinantes y si a Ryan Gosling le sobra atracción sexual y George Clooney mantiene su parroquia de hembras alteradas, entra Philip Seymour Hoffman con esa pinta de cerdo a las puertas del matadero y les demuestra a los otros dos que actuando también se pueden tocar fibras sensibles.

Si te gusta el buen cine, esta deberías verla. Si lo que te atrae de una película es una buena historia con buenos actores y un director que sepa sacar lo mejor de ellos, ésta deberías verla. Si tienes el carnet del Clan de los Orcos y tu hembra es una loba de tomo y lomo, seguramente deberías elegir otro título porque tus graves carencias intelectuales te impedirán apreciar este producto, que de siempre se ha dicho que no se hizo la miel para la boca del asno.

08/10

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