The Tale of Despereaux – El valiente Despereaux

The Tale of Despereaux - El valiente DespereauxSiempre que puedo voy a ver el cine de animación ya que se ha vuelto de lo más interesante y las películas tienen una calidad que ya no podemos ver en el cine “más convencional”. Además si eliges bien la sesión, estás prácticamente solo en la sala y la experiencia es aún más satisfactoria. Creo que el año pasado casi todas las películas de animación que vi me encantaron pero este año la cosa ha comenzado más bien floja con una peli llamada The Tale of Despereaux y que en España se estrenó como El valiente Despereaux.

Un julay ratonil se mezcla con la chusma de Vecindario y acaba enchironao en el salto del Negro

Comenzamos la historia con una rata marinera que habla y que llega al puerto de una ciudad en la que se hacen las mejores sopas del universo. Por su desidia acaba metida en la taza de la reina, que la diña y a partir de ese momento las ratas y la sopa quedan totalmente prohibidas en el reino. A partir de aquí tendremos toda una serie de aventuras que culminarán en el clásico final feliz de los cuentos.

Creo que en los dos primeros minutos mi subconsciente ya concluyó que la película era aburrida y activó las secuencia de sueño. Me pasé más de la mitad de la historia intentando no dormirme y creo que no lo conseguí del todo porque tengo algunas lagunas. El aburrimiento impera con una definición de caracteres muy deficiente y dos tramas paralelas que no tienen suficiente gancho. Hay momentos en los que tienes la impresión que están estirando el instante como el chicle para conseguir llegar a los noventa minutos y aunque no tienen nada que contar, insisten una y otra vez en lo mismo. Este es quizás el problema, la falta de una buena historia porque como siempre, la animación es impecable. La película aburre a niños y mayores por igual, le falta la salsilla que nos engancha y nos hace seguir con atención a lo que quiera que animen en la pantalla.

No se puede decir mucho más. Es una película aburrida, perfecta para la siesta de una tarde de domingo.

05/10