Thi Mai, rumbo a Vietnam

Mi última película en el Festival de cine español de Amsterdam fue una comedia de la que no había oído hablar porque estuvo en las salas de cine después de que yo regresé a los Países Bajos tras las navidades y ya la habían quitado cuando yo pasé por España en Semana Santa. Muchos de los que habíamos visto cierto documental que casi nos matan nos estábamos haciendo una sesión doble aquel día y todos entramos al cine temblando de miedo y esperándonos cualquier cosa con Thi Mai, rumbo a Vietnam, que es la película que voy a comentar.

Una julay viaja a Vietnam a comprar una chiquilla

Una pava ya madurita recibe un palo épico cuando su hija muere y al poco tiempo se resuelve el expediente de esa misma hija para adoptar una niña vietnamita. La chama como que decide que sigue adelante con el proceso de compra y se va a Vietnam acompañada de dos amigas para mentir o manipular a las autoridades y que le den la chiquilla en plan regalo póstumo de su hija. En Vietnam, las cosas se tuercen un poco pero a base de cagarla, se sale con la suya mientras a su alrededor pasan todo tipo de cosas.

Esta es una comedia con algo de mensaje social o así, aunque lo de que una mujer va a otro país a mentir y engañar para que le den un niño que no era para ella es como de actividades criminales de tráfico de niños, solo que aquí es todo con cachondeo y cosa buena y como total, la que lo hace es Carmen Machi, pues da igual. La película es un vehículo para que ella se luzca haciendo ese papel que la ha hecho famosa y aquí tenemos dosis masivas del mismo. Los encontronazos con la cultura vietnamita son previsibles y en algunos momentos se nota que abusaron un montón de ciertas escenas, como cuando acaban en medio de un campo de arroz y conocen a unas tías que no hablan ningún idioma común y acaban todas de más-mejores-amigas. Pese a chorradas como esa, entretiene. Yo hubiera suprimido totalmente la sub-trama de Dani Rovira, que no aporta nada y no te ríes, con una persecución estúpida de su novio y con otra escena haciendo de mimo o algo así que es lastimosa. El final de la película lo conocemos desde el principio porque en este tipo de historia, solo puede haber uno y para llegar al mismo nos hicieron pasar por un exceso de escenas tontas y que siempre, siempre, siempre parecen implicar un final feliz para todas y cada una de ellas. En definitiva, cine chorra, sin complicación alguna y que solo vale para matar hora y media en una sala con un delicioso aire acondicionado.

Este tipo de cosas simples y directas pueden servir para una tarde de cine de los miembros del Clan de los Orcos con sus hembras, no directamente todo el Clan sino parejitas, para contentarlas y acumular puntos de crédito que pueden usar otros días. Por descontado, ni jartos de vino de garrafón la pueden ir a ver los sub-intelectuales con GafaPasta.

2 respuesta a “Thi Mai, rumbo a Vietnam”

  1. Creo que le diste puntos extra precisamente por acabar de salir de la otra basura de peli. La comparación le da a esta saldo positivo!

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