Toma buenismo del tonto

Una de las cosas que más me fascina en la sociedad actual, es el buenismo, esa forma social de rebajar la gravedad de unas cosas, ceder y mirar con benevolencia y tolerar por ser buenos o algo así. La RAE, nuestra madre lengua, dice que el término es despectivo y tiene toda la razón del universo conocido y por conocer. Si yo te llamo buenista, le puedes añadir por delante y por detrás joputa, cabrón, mekagoentusmuertos y lo que se te ocurra que será apropiado. Para mí los buenistas son alimañas despreciables que llevarán la sociedad a un punto en el que solo se resolverá con la muerte de un tercio de la población del planeta. Somos buenistas con los musulmanes-de-mielda, somos buenistas con los truscolanes, somos buenistas con un asesino como el criminal presidente de Venezuela, somos buenistas con el presidente de Rusia, somos buenistas con los curas católicos y así hasta el infinito y más allá. De entre toda esa ralea, las feminazis son la ralea más zafia de los buenistas (y sí, soy consciente que he usado el artículo masculino y si os pica, pues rascaros). Las feminazis despotrican en contra de todo, siempre son víctimas, siempre todo es negativo y jamás tienen suficiente. Las feminazis montan un pitote por una palabra que según ellas se tiene que añadir en el diccionario también en femenino porque su falta las daña terriblemente y sin embargo, se pasan por el forro del coño que el noventa por ciento de los matrimonios en la India, subcontinente con más de mil trescientos millones de julays, pues allí todos esos matrimonios son concertados y en ellos a las hembras se las vende, dicho de manera buenitistamente clarita. Resulta que hay que luchar por añadirle la puta a a una palabra pero que se jodan todas esas perras que se venden para crear parejas en las que el amor no existe, se tiene que hacer artificialmente y tampoco les preocupa nada que solo haya un uno por ciento de divorcios en ese sub-continente y seguro que hay millones y millones de mujeres puteadas en matrimonios que no desean, pasándolo fatal y sin decir nada o que acaban en la hoguera cuando lo dicen. No. Ellas no cuentan porque las buenistas de las feminazis tienen muy claras sus prioridades y el sufrimiento humano no es una de ellas. Yo también comparto con ellas la frustración de no poder llamar a la Bruja Malvada de la primera planta de mi empresa, gilipollaza.

Y siguiendo con el tema desde otro ángulo, esta semana se han anunciado planes del gobierno del Reino de los Países Bajos para poner multas de noventa y cinco leuros a los que vayan usando el teléfono para mandar mensajes mientras conducen en bicicleta, mucho más barata que los doscientos cuarenta leuros que cuesta si te pillan haciéndolo mientras conduces el coche, aunque según las autoridades, en ese caso la multa es mayor porque el daño que se puede producir también es mayor. Esta multa, ninguno lo decimos porque no queremos que las buenistas feminazis se den cuenta pero en realidad, podrían hacer la ley poniendo la multa a las portadoras de coño que vayan mandando mensajes con sus teléfonos mientras pedalean ya que en la historia del mundo y del universo conocido y por conocer, jamás se vio un hombre que lo haga. El problema con esta nueva multa de noventa y cinco leuros a las pavas es que vamos a tener que importar cienes y cienes de millones de julays para ponerlos en los carriles bicis controlando porque con la cantidad de pasma y picoletos que tenemos en circulación si se dedican a estos menesteres, no podrán hacer nada más.

Una respuesta a “Toma buenismo del tonto”

  1. Hace falta ser gilipollas para mandar mensajes en bicicleta, yo los deportaría a alguna de las islas que se están hundiendo… 🙂
    Salud

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