Tomatito

Tomatito fue un episodio extraño. A mí nunca me han gustado las verduras y supongo que el comer durante una semana ensalada todos los días me afectó enormemente. Esta historia formó parte de los 31 posts que hice durante el mes de Agosto del 2003 y fue publicada el 16 de dicho mes.

Hola, soy tomatito. El dueño de ésta página me ha dejado que os escriba contándoos mi historia.

Nací en Holanda del Norte en un invernadero. No recuerdo mucho de aquellos tiempos, sólo la luz. Una luz fuerte y constante que me ayudaba a crecer y hacerme más fuerte las veinticuatro horas del día. Tampoco recuerdo a mi papá pero mi mamá era una planta maravillosa que criaba muchos muchos hijos. Ella nos alimentaba y nos cuidaba. Mamá tenía muchas vecinas y todas eran madres de muchos tomates como yo. Nuestra casa, el invernadero, era un lugar muy limpio en el que no habían insectos ni tierra. Ya sé que suena raro porque mamá debería crecer en la tierra, pero esta gente ha mejorado nuestra vida y ahora mamá crece sujeta a una goma espuma del tamaño de un vaso que le permite alimentarse mejor y si ella come más nosotros también podemos crecer más y más rápidamente. A mamá le daban también vitaminas y medicinas para que seamos más fuertes y sanos. Mamá está muy orgullosa de ser una tomatera modificada genéticamente productora de buenos y saludables ?tomates?? y no como esos bastardos que puedes encontrar en el supermercado con la etiqueta de ?biológicos?? y que han crecido con tierra, insectos y sin ayuda tecnológica.

Mamá se iba desplazando dentro del invernadero en lo que aquí llaman una cadena de distribución. Cuando mamá era una semillita se encontraba al lado de la entrada y según fue creciendo y pudo producir hijos fue avanzando. Era como un tren que se mueve lentamente. En cada zona recibíamos un cuidado especial porque el objetivo era mejorarnos para que lleguemos al mercado en las mejores condiciones. Mi mamá me dijo que alcanzaría la mayoría de edad cuando llegáramos a la salida y allí habría una máquina que me empaquetaría con algunos de mis hermanos y comenzaría un corto viaje hasta un supermercado. Ese día llegó y salí con cinco de mis hermanos a conocer mundo. Estábamos todos muy excitados porque era la primera vez. Me dio mucha pena tener que dejar a mamá pero ella me dijo que así es la vida y que todos tenemos que cumplir nuestro objetivo en ella.

Cuando nos fuimos de casa todos teníamos el tamaño óptimo y un precioso color rojo. Nuestra textura era perfecta, bien duritos. ?ramos cinco hermanos perfectos en todo, unos tomates de película, el orgullo de nuestra familia. Tras un viaje por carretera en un gran camión con miles de compañeros llegamos a un supermercado y nos pusieron en los expositores pero no os preocupéis, estábamos lejos de esos bastardos orgánicos. Pasaban muchísimos humanos por allí y poco a poco fueron desapareciendo mis compañeros. A mí me adquirió un español, el mismo que escribe en esta página. Quería hacer gazpacho y como no hay otro tipo de tomates se tuvo que conformar con nosotros. Eso me dolió un poco porque yo creía que era perfecto, pero mi nuevo dueño me explicó que a veces las imperfecciones son lo que dan la chispa a la vida. Yo aún no lo he comprendido del todo pero la inteligencia nunca ha sido mi fuerte.

Nuestro nuevo dueño tenía grandes planes para nosotros. Nos tuvo toda una semana en su casa esperando que nos ablandáramos, pero nosotros somos muy fuertes y ya nos puedes dejar un mes entero que no nos ablandaremos que para eso tomamos muchos productos químicos cuando somos pequeños. Así que ganamos nosotros y cuando se cansó de esperar nos dijo que nos usaría.

Estoy muy excitado porque es la primera vez que alguien me va a usar para cocinar y no sé como será eso. Mis hermanos también están muy contentos y lo mejor de todo es que esto del gazpacho es algo muy exótico por aquí por el norte, así que podemos considerarnos unos privilegiados porque no todo el mundo tiene el privilegio de ser un tomate de gazpacho. Seguro que mis compañeros en el invernadero se morirían de la envidia si lo supieran. Ellos deben estar trabajando de tomates de ensalada, pobres infelices.

Bueno nos ha llegado la hora de trabajar. Ya os contaré que tal ha sido la experiencia.

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