Un curioso regreso a Gran Canaria

Si nos tenemos que remontar al momento en que compré mi billete para regresar a España estas navidades para comenzar el relato, entonces tenemos que viajar en el tiempo hasta finales de marzo. En esa época, recién regresado de Granada y Málaga, decidí que este año quería pasar el Año Nuevo por Málaga, en compañía de mi amigo Sergio. Me lancé de lleno a la página de Kayak y me creé varias alertas. Además, después de una ristra de malas experiencias, quería evitar a cualquier precio los aeropuertos de Madrid y Barcelona, lugares que son como agujeros negros en los que prevalece la inquina y la desidia y que aflora particularmente en Navidades. Yo buscaba una opción que me llevara a Gran Canaria pasando por cualquier país del mundo salvo España y quería detenerme al regresar en Málaga. Los precios eran de partirte la polla de risa, con miles y miles de leuros. Decidí variar los parámetros y regresar desde Málaga y aluciné cuando expedia me ofrecía un billete viajando a Gran Canaria por Suiza y regresando desde Málaga a Holanda por Frankfurt por cuatro perras gordas. Lo compre e inmediatamente busqué el billete para ir de Gran Canaria a Málaga, el único punto débil en mi plan ya que depende de una línea de bajo costo.

El tiempo transcurrió, las nubes siguieron pasando sobre mi cabeza, el sol nunca se cansó de crear preciosos crepúsculos ni amaneceres y un buen día estamos casi en Navidades. El miércoles ya tenia la maleta preparada y el jueves, después de la ultima clase de italiano y tras un par de cervezas, regresaba a casa, lo terminaba de preparar todo y me acostaba. El viernes me iba a trabajar por la mañana y a las doce iba al Almuerzo de Navidad de mi empresa. Llevo años evitando dicho evento y no sé ni como dejé que alguien me convenciera. Mis compañeros dicen que es súper especial y la comida fabulosa y yo les repetía que es pan con queso y mantequilla. Finalmente acudí, todo un placer solo por ver las caras de los que no se lo podían creer incluyendo la del Presidente, el cual se tuvo que pellizcar los güevos para comprobar que no estaba soñando. Me senté con el colega al que le preparé el Roscón de Reyes unos días antes y tengo que reconocer que me equivoqué. En lugar de pan con queso y mantequilla fue sopa de tomate y pan con queso y mantequilla y de postre unas naranjas que han sufrido mucho en su vida.

Tras el cutre-almuerzo navideño regresé a mi casa, me cambié de ropa y salí para el aeropuerto. Como nunca se sabe el tiempo que va a haber, hace unas semanas reservé una habitación en uno de los hoteles que están junto al aeropuerto. Me costaba tres leuros más que el taxi. Desde el aeropuerto te alcanzan en un autobús lanzadera así que fui hasta allí, salté al hotel, me registré y regresé al aeropuerto para reunirme con el Niño ya que tradicionalmente cenamos juntos el día antes de irme. Fuimos en su coche hasta el piso en el que vivirá hasta el 2 de enero y desde allí tomamos un tranvía al centro. Optamos por cenar en el Café Luxembourg, el cual ya no es lo que era pero al menos siempre tiene mesas libres. Tras la cena nos acercamos al Pathé de Munt para recoger nuestras entradas para Mission Impossible 4. Nos lo pasamos muy bien con la película y tras la misma, regresé con el Niño a su casa y él me alcanzó a mi hotel. Creo que llegué cerca de la una y me tenia que levantar a las cuatro y media, así que no es que durmiera demasiado.

Tras una jiñada y ducha, tomé la lanzadera de las 5.05 al aeropuerto y a las cinco y cuarto ya estaba en la cola de Swiss para facturar. Me dieron mis tarjetas de embarque, crucé el control de seguridad sin que nadie mirara mi pasaporte y me acerqué a la sala de espera. El avión salía de las puertas B y os juro por el Jare Crisna que me temí lo peor, ya que esas puertas están a 20 minutos andando desde el aeropuerto y es donde aterrizan normalmente las lineas aéreas de cutreservicios españolas, tanto la de bandera como la que me llevará a Málaga en unos días. Por suerte mi avión era el primero y la explicación a esa ubicación es porque el primer segmento en realidad lo hacia una compañía llamada Edelweis, que a mi me suena a secta de la mala. A las seis y media comenzó el embarque y pronto estaba sentado en la última fila del avión, un flamante Airbus A320. Podríamos haber salido en hora de no ser por un hijoputa que no se presentó pero el piloto se enrolló y ordenó que sacaran su maleta y tras eso salimos pitando, parte que me perdí ya que como siempre me dormí y no me desperté hasta que olí a café alemán. Para desayunar nos dieron café, chocolate y un cruasán. Un hindú que estaba en mi misma fila le dijo a la azafata que como el chocolate suizo no hay ninguno y que hasta la diosa Kali, si no tuviera tanto miedo de salir a la calle por toda la chusma y la gentuza que hay en la India, emigraría a ese país para encochinarse a chocolate. Le dio tanto la vara que la tía optó por regalarle una bolsa de chocolatinas a aquel ladilla. Comentar que en esa aerolínea usan los putos asientos de Recaro que son como un cáncer de las compañías aéreas y que diseñó un comemierda que odia a la gente.

La principal razón para mantener mi trayecto en secreto es que Zurich está a tiro de escupitajo de Ginebra, esa ciudad que asila al Marico Hechicero de Ginebra y me temía que si se enteraba, se plantaba allí con su careto de mandril envejecido para desearme todo lo mejor ?? siempre que la mujer del Rubio no se cansa de repetirme que yo atraigo a los frikis. En Zurich ni vi ni tuve tiempo de nada, salí del avión de Edelweis a las nueve menos cuarto y recorrí todas las terminales hasta llegar a la puerta B5 en la que ya estaba embarcando la gente para el vuelo de Swiss a Gran Canaria. El avión era un Airbus A320 que podría pertenecer perfectamente a la flota de Iberia de lo viejo y quemado que estaba. Salimos con media hora de retraso porque el piloto dijo que los motores estaban fríos. Dormité hasta que me dieron el almuerzo y después me dediqué a jugar con el iPad. A propósito la comida de Swiss estaba riquísima y hasta te dan helado. Llegamos justo en hora a Gran Canaria y mi maleta fue de las primeras en salir así que parece que por fin he descubierto el truco para evitar los dramas navideños de años anteriores.

7 opiniones en “Un curioso regreso a Gran Canaria”

  1. Qué suerte, porque, a veces, cuando viajo, me parece que es una lotería que te salga bien o mal, tienes que relajarte y disfrutar. Por lo que veo, a tí siempre te sale bien y yo, la verdad, tampoco me puedo quejar.

  2. Como se nota que tienes tiempo para todo, que bien vives….. yo en el puente de diciembre reservé un jueves tanto el vuelo como el hotel para irme el lunes, y no me quejo! me salieron las dos cosas redondas, de precio y de servicio. Será que de tanto leer distorsiones se me ha pegado algo del ángel de sulaco?

  3. Tengo tanto tiempo sin comentar que me da hasta miedo, porque me voy unos dias y aqui ya hasta Sulaco es Angel? El mundo esta cambiando…
    Por lo menos te dan de comer… las aerolineas hoy en dia ya no son lo que era. Viendo Panam, la serie te das cuenta. Besitos.

  4. No, me organizo bien porque si no compras tu billete a las Canarias con tiempo, pagas cinco veces más gracias al control de slots de vuelo de ciertas compañías aéreas y al engorde de los billetes para chupar del 50% de subvención de la Union Europea a los vuelos entre las islas ymla península (descuento solo para residentes)

  5. Waiting, sulaco un ángel? sulaco tiene de ángel lo mismito que yo de practicante católica….. yo decía si se me habría pegado algo de su ángel de la guarda!!!

Comentarios cerrados.