Un día extra-ordinario

Un día ordinario puede ser en realidad una sucesión ilimitada de momentos únicos. Pongamos por ejemplo el día de ayer, martes 10 de julio del año 2012 según el calendario legal vigente y un día antes del evento conocido como Marianazo, el día en que Marianico el Corto demostró bien claro que ?l no es quien manda en España. Ayer me levantaba a la hora habitual, las seis y veinte y tras las abluciones matutinas, desayunaba un cruasán casero con café con leche y zumo, aunque supongo que todos nos hacemos nuestros cruasanes ya que no hay nada más ordinario y vulgar que comprarlos en una panadería o supermercado. A las siete y poco salía de mi casa en la Dolorsi, esa bicicleta cuasi-legendaria que lleva conmmigo desde casi siempre y que en muy pocas ocasiones me ha dejado tirado. Aunque muchos puedan pensar que la ruta era la habitual, en realidad me bajé del tren que me lleva a Hilversum en la primera parada, Utrecht Overvecht y desde allí fui en bici hasta mi dentista para la limpieza semestral y la revisión. Me gusta pedirme la primera hora, cuando todavía no está ni su ayudante y la dentista y yo mantenemos grandes conversaciones sobre viajes y me chivo de todos los secretos de la familia de mi amigo el Rubio ya que él fue el que me consiguió la invitación para entrar en el selecto club de esta mujer, que tiene su cupo completo y normalmente no acepta nuevos pacientes. Al llegar a la consulta, sobre las ocho menos cuarto, ya estaba trabajando con su primer cliente y tuve que esperar hasta las ocho y dos minutos, momento en el que me llegó el turno, con ciento veinte segundos de retraso. Pese a la de años que hace que voy a un dentista, es una de las pocas situaciones que realmente me ponen nervioso. Le tengo pánico a ese asiento galáctico y a los sonidos de los aparatos y me agarro a la silla como si fuera a salir despedido y mi vida dependiera de ello. Hasta este punto del camino, jamás me han extraido un diente o hecho un empaste. Mi dentadura está catalogada como perfecta y espero que siga así por muchos eones. La dentista me tiene envidia porque dice que para lo gandul que soy cuidándome los dientes, parecen forrados de titanio y ven pasar inalterables el tiempo y las comilonas que me meto. Cuando salí de allí regresé a la estación de Utrecht Overvecht y pillé el siguiente tren hacia Hilversum.

Pasé la mañana desplegando mi magia habitual y a la hora de la pausa para almorzar me fui a caminar con el Moreno. Reanudé el trabajo tras la hora de paseo y a las dos y media mi Ángel de la Guarda desplegó una alerta de atención inmediata. No me preguntéis como sucede pero tengo un decimocuarto sentido que se dispara cuando algo muy malo me puede suceder. Sin que venga a cuento y sin explicación aparente, hago algo totalmente fuera de lo habitual y descubro el problema. En esta ocasión fue entrar en un portal de noticias holandesas en el que creo que no había estado desde hace cosa de un año. El cuarto encabezado dice que se montó la marimorena en los alrededores de Hilversum y no hay trenes. Al parecer estaban haciendo una obra cerca de las vías y una excavadora se cargó los cables que suministras electricidad a los trenes, dejando sin servicio la línea que va desde Hilversum hasta Utrecht, Baarn y Naarden-Bussum o lo que podríamos denominar uno de los corredores principales del país. Me meto en la página de la compañía ferroviaria y allí avisan que el problema se soluciona a las tres y media y que hasta ese momento no hay un puto tren que salga, llegue, cruce o husmee por los alrededores de Hilversum. Mi Ángel de la Guarda no me avisa para algo tan nimmio y más cuando sabe que yo no regreso a casa hasta más tarde así que inmediatamente activo la alarma y empiezo a informar a los colegas que también acuden a trabajar en tren. A las tres de la tarde actualizan la información y dicen que no habrá servicio de trenes hasta las diez y media de la noche. En los siguientes treinta minutos desplegué una actividad frenética y coloqué a varios compañeros en coches de gente que iba en su dirección, ya que la ventaja de no tener perfil en el CaraCuloLibro y ser Asocial es que charlo con todo el mundo y adquiero un montón de información interesante. Cuando lo tenía todo encauzado me acerco al despacho de la única de Recursos inHumanos que estaba de cuerpo presente y le informo del problema y le digo que avise a todos aquellos que se me puedan haber escapado por no saber que acuden en tren. La mujer se debió caer de cabeza al nacer porque no es más lerda ni aunque entrene ocho horas al día. Le digo que vaya al portal de noticias más famoso y con más tráfico de Holanda y ella abre la página de GooglEvil, la empresa malévola que roba toda tu información personal y pretende metértela hasta los pelos de los güevos con el Androitotorota y allí teclea la dirección del portal, el cual por supuesto aparece como resultado pero no sale la página. Mi paciencia tiene un límite muy finito y ella la rebosó así que la aparté a un lado, le busqué la noticia, le busqué la página de incidencias de la compañía ferroviaria y le ordené que hiciera algo y diera aviso, marchándome seguidamente para continuar mi ruta de incidencias y resolverlo todo rápidamente.

Al rato envió un correo a toda la compañía en el que copió la noticia, la tradujo al inglés para aquellos no agraciados con el sacrosanto conocimiento de las lenguas bárbaras de la vera del mar del Norte y en el mismo agradecía a Sulaco,el autor de la Mejor bitácora sin premios en castellano por la exclusiva. Mi jefa lo flipaba porque yo siempre me las apaño para estar en todos los fregados. A las cuatro y poco me piraba a lomo de la Dolorsi en dirección a Baarn, una ciudad-poblacho a unos siete kilómetros de Hilversum desde la que podía coger un tren que va por otra ruta más campera hacia Utrecht. Llegué a la estación quince minutos antes de que saliera el tren y tuve tiempo de relajarme y chatear con los amigos antes de comenzar la ruta folclórico-turística que hace ese tren, el cual pasa cerca de casa de la Chinita, la cual, en su maldad tan característica, no estaba allí cuando uno la necesita. Al llegar a Utrecht, aparqué la bicicleta en el aparcamiento vigilado gratuito que hay junto a la estación y me compré un billete para ir a Amsterdam Amstel, en donde me iba a encontrar con Quique, uno de esos amigos que no ves nunca porque pasan un kilo de ti y que por motivos laborales pasó por Amsterdam unos días. Por supuesto el tiene el gen recesivo y bien jodido que identifica fácilmente a los españoles y me tuvo esperando en el lugar casi una hora. Es decir, yo vengo de una ciudad aislada y sin transporte público, vivo un drama ferroviario de dimensiones épicas y llego a la cita que teníamos a las seis en punto de la tarde con un minuto de adelanto y él que está en la misma ciudad y que poco menos que tiene una alfombra de rosas a sus pies me empeta tres mil segundos de retraso. No le pongo tres velas negras porque está en uno de los círculos de confianza. Mientras esperaba comí algo y para cuando llegó, nos fuimos a un café cerca de la estación para poder charlar a gusto. Estuvimos una hora y media poniéndonos al día y al terminar lo dejé en el sendero hacia su hotel tras haberme prometido que vendría a visitarme, aunque yo, él y mi Ángel de la Guarda sabemos que no lo hará. Tomé el siguiente tren hacia Utrecht Centraal y una vez en la estación fui a recoger a la Dolorsi y juntos volvimos a casa, disfrutando del fresquito de la tarde porque el verano es lo que tiene, que nos trae esos deliciosos dieciocho grados en julio y agosto al atardecer que son perfectos para andar por la calle sin sudar y viajar en bici.

Al llegar a mi casa hice la ronda de preaviso a las babosas y caracoles y maté cuatro o cinco para atraer a parientes y familiares más cercanos. Una hora más tarde salí y como las babosas son canibales y se comen unas a otras, me deshice de las ventipico que estaban celebrando el festín con las primeras víctimas.

Así, en un día como otro cualquiera fui al dentista, trabajé, hice mi buena acción del día avisando a toda la empresa del problema de transporte, volví por una ruta alternativa (y muy creativa), pasé por Amsterdam, vi a un amigo con el que no había compartido una conversación en un café en más de cinco años y regresé a casa tan felizmente. En fin, un día menos de este verano y otra vez tirado por ahí sin tiempo ni para sentarme a escribir algo.

11 opiniones en “Un día extra-ordinario”

  1. Odio la impuntualidad, me parece una falta de consideración imperdonable y ha sido causa frecuente de que mande a alguien a tomar por culo, sin importar sexo edad ni nacionalidad, pero no me consta si le gustó o no…jajaja
    Salud

  2. Prefiero tu día, que el día siguiente mío, por lo menos a tí no te han quitado la Navidad, léase fuera regalo de Reyes, comida de navidad, viajito navideño, etc. Feliz Navidad para tí también Marianico.

  3. darliz, ya vi que ayer han comenzado a asumir que si en Holanda nos han retrasado el retiro hasta los cien años, nos han subido el IVA para sacar más dinero para mandar al sur, nos han suprimido la mayor parte de las cosas que desgravaban, nos han subido los productos como nunca antes y ahora quieren que el despido sea libre e impune para los empresarios, ya iba siendo hora que en el país con más políticos y familiares chupando del tarro por metro cuadrado hagan algo.

    Ahora esperamos de vosotros que os rebeléis y acuchilléis a todos los primos, sobrinos y amigos de políticos enchufados. La sangre siempre ha sido un buen abono.

  4. Ese es el problema, la administración paralela, en donde están metidos todos los hijos, vecinos, hermanos, etc. de los políticos de cualquier ideología, ganando unos sueldos de escándalo, mientras que a los funcionarios de carrera, que ganamos 1200 euros al mes o menos muchos de ellos (un celador de un Hospital no llega a 1000) nos quitan dinero, días de vacaciones y la paga extra, y encima con la opinión pública muy contenta porque le han metido mano a los funcionarios, que se aguanten que tienen trabajo fijo, como si nos merecieramos que nos castigaran. Yo no entiendo lo que está pasando, pero nos están poniendo más IVA que en Francia y Alemania, con unos sueldos tercermundistas y encima nos dicen que hay que consumir, cómo coño voy a consumir, si no sé si me van a pagar y cuánto. La verdad es que estamos todos tristes, desmotivados y sin ganas de trabajar, aunque en un hospital, como yo trabajo, no podemos dejar de hacerlo, porque encima los pacientes te exigen más, diciéndote, como le han dicho esta mañana a una compañera, cuyo trabajo es lavar a los enfermos, oye por qué tardáis tanto, es por los recortes. Manda huevos. Aquí se va a formar una de no te menees y yo me voy a poner en primera fila, viendo como actúa la guillotina y nos quitamos de en medio a esta chusma de políticos, banqueros y empresarios que tenemos en este país de mierda.

  5. ¡Esto es un caos!… Dan ganas de meterse en una cueva, a dormir, y no salir de ella hasta pasados varios siglos.
    Pero en otro orden de cosas: ¿Cuánto cobrarías por venir a mi casa y ponérmela al día?… Porque, por lo que estoy viendo (mejor leyendo), lo organizas y lo arreglas todo, todo, y todo??. Yo quiero a alguien como tú en el gobierno. ¿Cómo lo ves?…

  6. España no tiene arreglo sin mucha sangre. Yo soluciono problemas de manera permanente y definitiva y en ese país, pondría un garrote vil delante de cada ayuntamiento y estarían trabajando a piñón unos meses hasta limpiar “la raza” de las manzanas podridas que tiene ahora mismo. Como soy ecológico y me gusta reciclar, la carne no la desperdiciaría y la usaría para alimentar cerdos, que dicen que esos bichos comen de todo. Como no saldría Pata Negra, usaría la carne de los cerdos alimentados con políticos y familiares enchufados para vendérsela a alguna multinacional de comida rápida con la promesa de que no la venden en mi país.

  7. Como primer apunte de un supuesto programa electoral, para un supuesto aspirante a presidente, no está nada mal.

  8. En las Setas de la Encarnación de Sevilla un cadalso o una guillotina quedaría de puta madre. Yo me apunto a hacer punto en primera fila como las mujeres de la revolución francesa, con las tetas al aire si hace falta como la del cuadro de la Libertad guiando al pueblo.

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