Un fin de semana

Vaya semanas que estoy teniendo. No paro y si no fuera porque en la época veraniega, cuando llovía sin parar y tuve un montón de tiempo libre, me dediqué a dejar cosillas preparadas, ahora mismo esto sería como un descampado. Como al fin y al cabo este es mi diario personal, quiero dejar constancia de algunos de los sucesos de estos días, cosillas que seguramente no interesan a nadie pero que yo leeré con gusto en un futuro lejano o quizás cercano.

El viernes de la semana pasada me lo pasé cocinando. Hice Albóndigas en salsa, pero sin mezclar la salsa con las albóndigas y una Sopa de maíz que fue mi cena de ese día, solo que hago cantidades industriales y terminé pasándole al vecino algo más de medio litro y me sobraba casi un litro. Ese día estaba cansado y me fui a dormir temprano, algo que achaco al cambio de estación y a que dejamos atrás la luz y yo hasta que me acostumbro a la penumbra como que me apago. El sábado por la mañana me levanté temprano, me hice unos churros (una receta que tengo que poner un día de estos por aquí) y después me fui al cine a ver Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2 ? Harry Potter and the Deathly Hallows: Part 2. Cuando acabó la película tuve mi momento orgásmico en el Manneken Pis que hay cerca de la estación, comiéndome mi cono de papas fritas con salsa Oorlog. Somos legión los que estamos allí cada sábado y disfrutamos tanto o más que la guarra aquella que se metía un espárrago en la boca y daba a entender que era como la polla más rica que había comido en su vida. Después hice algunas compras en el mercado, incluyendo Macadamia mix, mi mezcla favorita de frutos secos y que solo venden en un puesto, lo cual me obliga a sufrir cuando se van de vacaciones en verano y camino de mi casa paré en el supermercado para comprar las tres o cuatro cosas que aún quedaban en mi lista.

Al llegar, encendí el horno y preparé unas Galletas de chocolate y mientras se hacían envolví en papel de regalo las cosillas que tenía preparadas para los hijos del Rubio. Después, salí a todo meter de mi casa en la Mily o quizás era Vanily, una de mis dos bicicletas de dudosa procedencia y tras dejarla en la estación corrí por todo el vestíbulo de la misma para no perder el tren a Woerden. Te lo digo y te lo repito, me tengo que comprar unas gafas modelo Rosío Jurao y Prometío de esas con cristales como parabrisas para pasar desapercibido cuando corro por la estación y que la gente no me reconozca, que no está bien que el autor de la mejor bitácora sin premios en castellano pierda la dignidad de esa forma. Una vez en el tren, al que accedí con mi bolsa New Looxs Mondi Single Canvas petada hasta arriba con la comida, más una botella de vino, más jamón serrano, fuet, los frutos secos y dos mudas de ropa y con otra bolsa en la que llevaba los regalos de los niños, avisé al Rubio para que me fuese a recoger a la estación. Llegó con la Unidad Pequeña número 3, la cual dormía plácidamente y que solo se despertó cuando el padre paró junto al supermercado para comprar Mejillones ya que además de llevar la comida para el resto, me había comprometido a hacer Mejillones a la holandesa para nosotros dos. Mientras esperaba en el coche, la chiquilla me miró, puso unos ojos enormes como si fuera una pobre desvalida y me preguntó si no tenía algo de comer. Los chiquillos del Rubio saben que yo soy como una factoría de cosas ricas y cuando le di una Galleta de chocolate se le iluminó la cara y me regaló una sonrisa de oreja a oreja. Al volver el padre la niña me pidió una segunda galleta y después de obtener el permiso paterno se la di y fuimos a su casa.

Al llegar, todas las unidades pequeñas vinieron a por mí y se pusieron en fila para recibir sus regalos. Después de la algarabía y de que la Unidad pequeña número 3 me pusiera en un altar por darle un pequeño puzzle de DORA, me cambié de ropa y tanto el Rubio como yo salimos al jardín para la Ceremonia del Cortado y Almacenaje de la madera. Es algo que hacemos juntos desde el 2006 y siempre pillamos un día fatal con lluvia, lo cual no nos detiene. Mientras el Rubio usaba la sierra mecánica para cortar troncos en trozos de tamaño aceptable, yo los apilaba en un pequeño cuarto en el que pasarán unos meses secándose hasta que puedan ser usados en la chimenea. Trabajamos en silencio, con comentarios casuales de cuando en cuando y con una sincronización que estoy seguro que asusta a la mujer del Rubio porque parece que somos extensiones de la misma mente y nos movemos con una perfección equiparable a la de las campeonas de natación sincronizada. Esta referencia acuática me sirve para dar pie al hecho que esa mañana, la Unidad pequeña número 1 se había sacado el diploma “B” de natación. En Holanda hay tres niveles de natación: A, B y C. El primero es el más básico y viene a garantizar que no te ahogas. Con el segundo, sabes nadar y puedes sumergirte además de hacer otras cosillas y con el tercero controlas la técnica y los distintos estilos. La gran parte de los holandeses llevan a sus hijos desde los cuatro años a clases y los chiquillos hacen los tres niveles. La gran mayoría de los holandeses de ascendencia supuestamente terrorista musulmana, llevan a los chiquillos como mucho al primer nivel y conque sepan flotar y mantener la posición, les parece suficiente. En los Países Bajos vivimos rodeados de agua, así que los exámenes son muy peculiares y una de las pruebas es saltar al agua CON ROPA y ZAPATOS y mantenerte a flote durante un tiempo hasta que te acercas al borde de la piscina. La idea es muy sencilla y tiene que ver con el hecho de que si sufres algún accidente en un canal, es más que probable que en ese preciso instante no estés con bañador y de lo que se trata es de que seas consciente del peso de la ropa y de la forma en la que te dificulta.

Regresando a mi jornada, el Rubio siempre es muy optimista en los cálculos de tiempo para las actividades que planea conmigo y al final nos tomó mucho más. Los chiquillos salían de cuando en cuando a mirar lo que hacíamos y darnos su opinión sobre nuestro trabajo ?? 

Tras una ducha rápida, me pongo a preparar losMejillones y descubro con horror que el cabrón la cagó y solo compró un paquete de tres cuartos de kilo, en lugar de los dos kilos que nos zampamos entre los dos. Gracias a Dios que añadí la Sopa de maíz en mi mochila y así no tuvimos que preparar más comida. Lo de la sopa fue para demostrarle a mi más mejor amigo y a su mujer lo que se puede hacer con el millo, ya que por más que se lo pido y ruego se niegan a robar piñas de una plantación que hay frente a su casa y no me dejan que yo cruce el canal con su canoa para robarlas yo mismo. La sopa no solo les fascinó sino que les encantó y seguro que el año que viene por fin me dejan hacer una pequeña intrusión y coger veinte piñas o quizás veintiuna, algo que no se note demasiado entre las miles que cultivan ?? 

Los chiquillos están en una fase de no mezclar las albóndigas con la salsa y la mujer del Rubio me digo que así le venía del copón ya que podía usar la deliciosa salsa de tomate que yo preparo para un plato de pasta. Tras la cena, jugamos un rato más con los chiquillos y después logramos meter a todo el mundo en su respectiva cama sin más problemas. En ese instante comenzaron las actividades nocturnas, con la ingesta masiva de cerveza, acompañada de los frutos secos, el jamón serrano y otras cosillas y durante la cual vimos los vídeos de las pruebas de natación de la Unidad pequeña número 1 y comentamos su estilo. La noche la dimos por concluida sobre la una, tempranísimo para lo que suele ser habitual ya que al día siguiente íbamos al cine. Las Unidades pequeñas 1 y 2 me pidieron que las lleve a ver la película de los Pitufos y eso me obligó a cambiar mi agenda y avisar al Niño que seguramente no lo vería.

A las ocho de la mañana del domingo, yo ya estaba sacando Pannenkoeken de dos sartenes y los tres chiquillos me los quitaban de las manos y se los comían. Más tarde llegaron los padres, desayunaron, nos duchamos y vestimos todos y a las nueve y media íbamos camino del cine, el Pathé ArenA, junto al estadio de fútbol del Ajax. Los chiquillos fliparon con el estadio, con la estación de tren de Bijlmer-ArenA, que parece una nave espacial y con el cine, espectacular y con una escalera mecánica que hace ondas mientras asciende que les fascinó. De la película ya hablaré este fin de semana y una vez terminó, nuestros caminos se separaron, aunque como ya en ese momento sabía que no vería al Niño, les di el paquete de galletas que le tenía preparado, que yo debo ser primo-hermano de la gorda que hacía las susodichas en la película Matrix, solo que yo a base de sacar la comida de mi casa rápidamente y de los beneficios super-comprobados de la maravillosa dieta Leididí también conocida como la DosDedos, me mantengo en mis sesenta y cuatro kilillos de nada. Me vi en el cine una segunda película y después comenzó mi odisea para volver a casa. Ese fin de semana había mantenimiento masivo en las líneas de tren y no había servicio directo entre Amsterdam y Utrecht, así que tuve que tomar el metro hasta Duivendrecht, allí cambiar a un tren que me llevó hasta Weesp, en donde cambié a otro tren que me llevó a Hilversum y en donde tuve que esperar veinte minutos por otro tren que finalmente me llevó hasta Utrecht. En circunstancias normales, desde el estado ArenA hasta Utrecht se tardan quince minutos pero el domingo me tomó casi una hora y media.

En la estación me esperaba la bici y con la mochila ligera, volví a mi casa, a tiempo para evitar un tremendo chaparrón que comenzó minutos después de entrar en la misma. Y así, sin grandes hazañas pero con un montón de pequeñas anécdotas, pasé un fin de semana que por supuesto no es como otro cualquiera ya que no hay dos iguales.

9 opiniones en “Un fin de semana”

  1. Lo de publicar la receta de los churros a mi me interesa para pasársela a mi vecina, no hay manera de que le salgan bien por mas que trata con sucesivas recetas, y claro, a mi me perjudica un montón…jajaja
    Salud

  2. Por Dios, tiene que ser algo tronca porque no tiene ciencia. O eso o no tiene una churrera fastuosa como la que me regaló Waiting a mí. Esta mañana me hice mis churritos ….

  3. La churrera es el cacharro para hacer los churros. Si no tiene una, seguramente usa una manga pastelera y no los comprime lo suficiente

  4. Para que luego digas que soy agarrada, te he dado mas cosas de las que realmente te mereces…

  5. Supongo que lo que llamas churrera es esa especie de cilindro con dos asas dentro del cual se mete la masa que es presionada con un embolo, y si, tiene ese cacharro, pero por la razón que sea, la masa no queda bien y no se frie adecuadamente.
    Salud

  6. Mi niño va a piscina desde los seis meses, y aquí le dan distintivos de colores para el bañador (que luego no hay forma de descoser, así que a cambio de distintivo, cambio de bañador) con forma de caballito de mar, de colores. El color blanco es equiparable al nivel A ese que comentas, y de ahí, como los cinturones de karate, hasta el negro, que debe apellidarse Phelps o algo parecido.
    Creo que es un deporte que todos los niños deberían practicar, y no solo por seguridad, que tambien, sino por lo completo que es, y lo que los agota, que luego duermen como piedras!

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