Un mes en el que no he parado

Desde que comenzó octubre he estado bastante ocupado por decirlo de una forma suave. Mis padres han venido a los Países Bajos, mi tío también ha estado de visita, mi jefa y mi compañera de despacho sincronizaron sus chacras y se pusieron enfermas a la vez y entre medias he hecho más de mil doscientos kilómetros con mi familia visitando algunos lugares de Holanda (Volendam, Marken, Zaanse Schans, Amsterdam y Utrecht), Brujas y París. Este fin de semana se marchan mis padres y espero recuperar la paz, poder tirarme en el sofá sin dar un palo al agua por las tardes, caminar por el bosque o mirar las musarañas.

También espero retomar mi rutina habitual de escritura, mis fallidos intentos para ponerme serio y esas boberías que no dejan de fluir por mi calenturienta imaginación. Quizás cambie los colores de la bitácora y migremos hacia algo más propio del otoño pero aún no lo he decidido porque el aspecto actual me gusta mucho.

Hoy revisaba las fotos y hasta diciembre estaremos viendo setas otoñales y después de eso la mayor actualización del Club de las 500 que hayamos visto hasta ahora. Tras esto quizás una actualización de las fotos de Nueva York y puede que también de las de Volendam y Marken, Amsterdam y Brujas.

En los ratos libres trabajaré para agrupar toda la información turística sobre los Países Bajos que hay desperdigada por la bitácora y la agruparé en un nuevo lugar. Aunque no quiero mantener dos sitios voy a duplicarlo todo y reordenarlo en Visitar Holanda, un dominio que tengo desde hace unos meses y con el que quiero desligar en cierta forma las distorsiones de la información que buscan los visitantes casuales. También quiero continuar añadiendo marcas de agua a las más de mil fotos que hay repartidas por este vasto submundo de incultura general que es mi bitácora.

Y entre pitos y flautas seguro que las Navidades se nos echan encima antes de que me de cuenta.

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