Un nuevo viaje a Roma y en la plaza de San Pedro por la noche

Mi última escapada antes de la de Navidad, que es a Gran Canaria como en las pasadas dieciséis navidades, fue a Roma, ciudad que adoro y en la que siempre hay algo que ver o que revisitar. Este es el quinto año consecutivo que voy a la ciudad, siempre en otoño y en varias ocasiones en diciembre. Salvo la primera vez y este año, mi aeropuerto de llegada era el de Fiumicino, al que vuelan Buelin y Easyjet. Esta vez, el billete con Ryanair era tan escandalosamente barato que opté por ir a Ciampino, aunque la primera vez me dio algo de mal rollo y pese a estar en la ciudad, está muy mal comunicado. De entrada y junto el billete de avión añadí la transferencia a la estación de Termini con guagua. Después busqué hotel y esta vez quería salir un poco de la zona de criminales, chusma y gentuza de Termini y encontré un hotel frente a los Museos Vaticano super-bien de precio, con desayuno incluído. Cuando digo que el hotel está enfrente, quiero decir, ENFRENTE y mi ventana miraba directamente hacia la muralla que separa al estado Vaticano del resto del universo, como se puede ver en la foto hecha desde la habitación:

Muros del Vaticano y Museos Vaticanos desde mi habitación de hotel

Regresando a la rutina de estas escapadas, mi avión salía casi a las cuatro de la tarde con lo que trabajé desde mi casa media jornada y tras el curro salí para el aeropuerto, primero en bici hasta la estación de Utrecht Centraal, desde allí en tren hasta Eindhoven Centraal y el último segmento en guagua hasta el aeropuerto. Las dos líneas que comunican el aeropuerto con esa estación son la 400 y la 401, la primera es una lanzadera, no hace paradas intermedias pero va por una ruta con tráfico cotidiano y tarda unos veinticinco minutos y la segunda es una línea con mogollón de paradas que termina en el aeropuerto y que también tarda veinticinco minutos prácticamente siempre ya que va todo el tiempo por carriles bus o zonas residenciales de poco tráfico. Ir en una línea o la otra es solo cuestión de cuál llega primero a la estación y por ejemplo el domingo ese día fui en la 401 y el domingo regresé en la 400.

En el aeropuerto, me compré un cruasán mixto pero sin pasar por plancha que pretendía comerme más tarde y pasé el control de inseguridad. Dentro de la terminal, busqué en donde apalancarme con visual de las pantallas de información y me puse a ver episodios de mis series favoritas, en este caso la bacanal de superhéroes de DC que ha habido con visitas de invitados entre Arrow, The Flash, Supergirl y Legends of Tomorrow. Mi tarjeta de embarque me ubicaba en la parte trasera del avión pero en pasillo. Con Ryanair, a menos que pagues te ponen en donde les sale del piporro y como yo no suelto un leuro ni con rumana desbocada y tirada en el suelo mendigando, me quedé con el que me pusieron. El avión llegó con diez minutos de retraso y el embarque como siempre fue caótico. Con Ryanair funcionaba mucho mejor cuando no te asignaban asiento. Un chamo se empeñó en poner en los compartimientos superiores su abrigo y su mochilita, la azafata lo obligó a quitarlos porque hacia falta el espacio para maletas más grandes y al final consiguió emputarla y por un instante todos pensamos que la tía lo echaba del avión. Le puso los puntos bien encima de las íes y lo dejó que no abrió la boca en las siguientes dos horas. Con el embarque tan lento juntamos otros diez minutos de retraso.

El vuelo a Roma fue sin problemas. Aterrizamos en Ciampino, que está cerca de Castelgandolfo y la vía Appia nuova. Afuera, un caos que no veas en las paradas de las guaguas. Estuve algo más de media hora esperando que llegara la que me correspondía y cuando salimos, fuimos directos a un atasco brutal en el que perdimos una media hora solo para recorrer el primer kilómetro y medio o así, hasta superar la circunvalación de Roma. Después de allí todo fue bien y en media hora más llegamos a la estación de Termini. Allí cambié al metro, la línea A y me bajé en la parada de Ottaviano. Fui andando hasta el Hearth Hotel en donde me asignaron mi habitación y procedí a la okupa-ción. Me recomendaron el restaurante Da Vito e Dina y la recepcionista llamó y me reservó mesa, con lo que entré en el sitio como un rey.

Bruschetta

Comí una bruschetta con tomate y unas concretas de risotto que vendrán a continuación para ir asentando el estómago y después de plato principal una especie de macarrones que estaban del copón. Aquellos que vienen a mi casa y se encochinan con mis fabulosas y fantásticas croquetas, que sepan que en el restaurante las cobraban a un leuro la unidad, así que la próxima vez que me vacíen el congelador, por favor hagan el cálculo:

Croquetas de arroz

El camarero intentó que además de lo anterior y lo que viene después de este párrafo me comiera un postre pero es que me quedé requintado, que al ser noréxico-bulímiko, no tengo tanto estómago como ustedes los obesos.

Macarrones ñam-ñam

Salí de allí y sabía a ciencia cierta que o caminaba una hora o así o iba a tener una digestión de esas en cama horrendas, ya que entre pitos y flautas, la cena fue alrededor de las nueve de la noche. Fui bordeando el discretísimo muro del Vaticano hasta la Basílica de San Pedro. Me puedo imaginar y me imagino las bacanales que suceden allí dentro cada día y supongo que esa es la razón de tremenda muralla.

Basílica de San Pedro de noche

El Vaticano siempre impresiona por la noche por lo grandiosa que es la basílica por fuera, aunque si no fuera por la columnata de Bernini, esa soberbia y genial idea en la que el edificio parece abrazar a la gente que está en la plaza, yo me quedaría con la Archibasílica de San Juan de Letrán, mucho más bonita en su fachada y que además, fue la sede de los papas durante una purriada de siglos. En la plaza de San Pedro tenían el clásico árbol de Navidad y el portal de Belén, los cuales veréis más tarde en el vídeo.

Ponte Sant'Angelo de noche

Seguí paseando hasta la zona del Ponte Sant’Angelo, puente que mandó a construir el emperador Adriano para conectar con el mausoleo que se construyó al otro lado del Tíber y que ahora es el Castel Sant’Angelo, el cual comunica directamente con el Vaticano por un paso aéreo. En el puente hay las estatuas de diez ángeles, pero que no eran de los de Charlie. Dos de ellos deberían ser de Bernini pero al Papa le molaron y se los llevó a una iglesia y lo que hay en su lugar son copias de otro julay. Callejeé durante una hora antes de regresar al hotel y acostarme temprano ya que el sábado tenía una maratón brutal y pensaba estar en la calle desde varias horas antes de la hora Virtuditas, que todos sabemos cuál es.

Este segmento del viaje está visualmente representado por el vídeo que viene a continuación y que también podéis ver AQUÍ, en mi llutuve y que viene acompañada de la canción Opening, de Philips Glass y que forma parte de la fabulosa banda sonora de la película The Truman Show. En el vídeo se pueden ver varios Ryanair aparcados en el aeropuerto de Eindhoven cuando nosotros íbamos hacia el nuestro, después repaso de la plaza de San Pedro con la basílica, el árbol de Navidad y el portal de Belén que creo que conseguí no enfocar ni una sola vez:

El relato continúa en La mañana del Coliseo y el Foro Romano

8 opiniones en “Un nuevo viaje a Roma y en la plaza de San Pedro por la noche”

  1. corsaria, creo que tenían nata y beicon y algo más.
    Genín, juraría que hay un aterrizaje de noche en alguno de los viajes pero lo tendré en cuenta, solo que la cámara del teléfono no hará grandes cosas y no veremos mucho. Si hay suerte y pillo ventana el 1 de enero, lo haré aterrizando en Schiphol

  2. Creo que no había visto nunca una imagen de la plaza de S. Pedro sin gente, ni en las postales que te venden en la misma plaza. Es más, creo que desde la oficina de correos del propio Vaticano, envié 5 ó 6 postales, y ninguna de la plaza, por ese motivo. Un hito.

  3. Gracias por la aclaración Sulaco. Con esos ingredientes, y bien preparados tienen que estar bien buenos.

    Offtopic: hoy he visto esta noticia y no me preguntes porqué pero me acordé de tu frase de “presuntos tocadores de… ” xD

  4. Hola, ya de vuelta de la Baviera. Me encanta que te encante Roma. A mí me pasa igual, es mi ciudad preferida del mundo. Por cierto, vuelvo a principios de Enero, me lo van a traer los Reyes Magos de mi parte, je, je. En esta época tiene un encanto especial y la prefiero porque a partir de junio hace un calor insoportable. Yo intento ir casi todos los años y vuelvo a mis sitios preferidos.

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