Un patinaje inesperado

El lunes por la noche estaba yo en mi casa feliz como una lombriz procesando fotos de mi visita a Roma. Cuando había hecho ciento ochenta y dos me aburrí y como todo estaba escrito y bien escrito, mi cerebro mono-neuronal y caótico tuvo una idea tonta. Arranqué el iMovie que viene gratis total con todos los super-computadores Mac, inicié un nuevo proyecto, exporté desde mi editor fotográfico favorito las noventa y cinco imágenes que seleccioné de Lisboa y las importé en el iMovie, puse la canción de mi momento actual y ¡CHÁS! … ya tenemos un vídeo de algo más de un minuto con un repaso a todas las fotos de Lisboa para cuando cree el álbum fotográfico. Va a ser la bomba. Por supuesto tuve que quitar algunas para ajustar la duración y aún requerirá algún momento más de trabajo pero lo complicado ya está hecho. Estaba liado con eso cuando el Rubio me manda un mensaje:

¡Qué tu sabes!
¡NO! – le respondí
¿Cómo que no? Ni siquiera sabes lo que te voy a decir – me dice
Bueno, yo por si acaso ya te digo no y así no perdemos la amistad cuando me pides guita
No es so. ¡Qué tu sabes! – volvió a comenzar
¿Qué se yo? – respondí iniciando el protocolo
Que yo sé – me dijo
Pues dime por la gloria de la Alianza de las inCivilizaciones del exPresidente ZaPatazos – le dije
Que esta semana no puedo ir a clases de patinar el jueves porque me ha surgido un si dijéramos. Voy a ir mañana y quizás te quieres apuntar
¿A qué hora? Porque dependerá de la hora. Por la tarde tengo una reunión en la oficina que debo atender o el universo conocido tal cual lo conocemos nunca será el mismo
Bueno, técnicamente ni es lo mismo ni es igual pero no sé la hora. Lo averiguaré – y por supuesto ahí quedó la cosa.

Al día siguiente por la mañana teníamos nuestra media hora de conversación telefónica habitual cuando se acordó y de nuevo le pregunté si sabía la hora y por supuesto que no. Finalmente hizo sus deberes y resultó que la clase de los martes comienza quince minutos antes así que acordamos vernos en la Vechtsebanen sobre las ocho de la tarde española y noche invernal holandesa.

El lunes había asignado un pequeño proyecto a mi vecino para que me arreglara el guardabarros delantero de la Mili Vanili y el martes la tenía perfecta en mi casita del jardín. Fui a clases con los bártulos habituales y seis magdalenas para el Rubio y familia y al llegar allí, como se trata de una sesión extra-ordinaria, opté por no atender la clase e ir por libre. Tengo pensado volver este jueves y no tiene sentido el mamarme dos veces la lección. Mientras él asistía a la suya yo me dediqué a patinar practicando lo aprendido hasta ahora.

Cuando no te paras para escuchar las explicaciones y estás en movimiento los sesenta minutos, la cantidad de ejercicio es brutal. Hice dos pequeñas pausas, una para grabar el vídeo, el cual está hecho desde el lado opuesto en la pista al que hemos visto hasta ahora (aunque hay que reconocer que todos los vídeos de patinaje son iguales) y otra pausa para enfriarme un poco porque estaba que derretía el hielo del acaloramiento tan grande. Al no tener que atender las explicaciones pude disfrutar con el sencillo placer de patinar, fijándome en la gente y en como lo hacen. Debí gafar a alguien porque estaba pensando que en esta segunda temporada no hay tantos accidentes ni se ve la sangre en el ruedo como antes cuando una tía se hostió en la curva y se quedó con la pata haciendo un Lina Morgan y gimiendo como una mula cuando pare. Al poco trajeron la camilla y se la llevaron entre gritos y alguno se despistó con el espectáculo y cayó llevándose a otros dos por delante pero se levantaron y siguieron su entrenamiento.

Tras la clase hicimos lo que cualquier alcohólico conocido debe hacer y enfilamos el bar para tomarnos unas cervecitas Palm. Regresé a mi casa solo con la parte exterior de la chaqueta de invierno ya que aún tenía un recalentamiento y el grado sobre cero de temperatura que teníamos me hacía sudar que no veas.

Mañana tengo de nuevo patinaje así que esta semana la ración será doble.

5 respuesta a “Un patinaje inesperado”

  1. Ya sé que soy una ignorante irrecuperable…pero eso de llevar las manos atrás, cuando se patina, ¿por qué se hace?… ¡Curiosa que es una!…

  2. Pues la chica si gritó tanto como una mula cuando pare, debió de ser de lo mas silenciosa porque las mulas son estériles, si quieres una mula debes hacer que un burro se folle a una yegua…jajajaja
    Ventajas de ser de campo…jajaja
    Salud

  3. Genín, premio del día a la comprensión en lectura. Efectivamente, no emitía ningún sonido, lo cual era aún más alucinante porque estaba como con la pata partida y ella se limitaba a llorar sin quejarse …

    huitten, equilibrio fundamentalmente, aerodinámica y también muy importante para que no se te enfríen las manos, uno de los puntos de pérdida de calor corporal más sensibles.

  4. Vale…Confirmadas mis sospechas. Pero lo de “para no enfriarse las manos” ni lo imaginaba.
    Por cierto: Con lo de la mula, has tomado una salida muy grácil. Jajaja…

Comentarios cerrados.