Un poquito de nada

Hay que ver lo fácil que puede ser cruzar la línea que nos lleva del cero patatero al infinito sandunguero. El sábado estaba tirado en la playa de la Garita tomando el sol, escuchando un audiobook y con la mente en blanco y hoy jueves ando hasta el cuello de mierda y compromisos.

En primer lugar creo que voy a empezar a cobrar por mis actuaciones a ver si así obtengo algún beneficio económico de tanta visita y tertulia. En segundo lugar aún no tengo claro si el gran Dios de los cristianos me aprecia pero lo que es seguro es que el de los morracos me tiene una tirria del quince y trabaja a destajo para lanzarme dardos envenenados. En tercer lugar quiero que quede bien claro que odio los portátiles de la marca Dell. Son feos, pesados como piedras y tienen una mierda de teclado que te hace equivocarte continuamente cuando escribes. Espero que el señor o los señores que los diseñan mueran pronto con alguna enfermedad químico-bacteriológica.

Estos primeros días nórdicos, además de recibir una ducha gratuita cuando voy camino del trabajo y cuando vuelvo gracias a las lluvias eternas con las que mantengo mi jardín perfectamente verde, estos días están siendo parecidos al final de esas películas de acción en las que todo el mundo corre y grita y hace cosas aunque sin saber muy bien el qué. Yo estoy en esa fase. He tenido que terminar el proyecto de Nijmegen, esa instalación de la que ya se rumorea es la mejor nunca hecha en la historia de la empresa, y al mismo tiempo comenzar con mi nuevo trabajo, el cual absorbe toda mi energía. Voy a tener tres tareas concretas: La primera es la introducción de los productos de mi división para Europa, Oriente Medio y África, además de Brasil y algunos países asiáticos. La segunda es más específica de Oriente Medio y no tengo muy claro lo que debo hacer, pero seguro que en la maleta puedo llevar unas bolsas de beicon para que la gente descubra los placeres de la comida occidental. La tercera tarea es relativa a un nuevo producto que va a ser la bomba y del que no puedo hablar. Si toda esta actividad no revienta mi cerebro espero seguir produciendo paridas con una frecuencia diaria aunque la vida social afectará enormemente la frecuencia ya que no tengo el don de la omnipresencia y cuando mi cuerpo se alcoholiza no puede escribir al mismo tiempo. Esta anotación, por ejemplo, está siendo tecleada a las ocho de la mañana desde el tren que me lleva a Nijmegen a trabajar por última vez (espero) ya que esta noche, cuando ustedes la lean, yo estaré emborrachándome con el Chino, el Moreno y otro colega.

gmailQuiero aprovechar para agradecer a los spammers por llenar mi buzón de correo con tanta basura que te ayuda a tenerla más grande, más gorda y más dura. Hace ya un par de semanas que alcancé los MIL UN correos de spam capturados por los filtros de mi cuenta de Gmail en un periodo de treinta días. Espero con ansia el momento en el que alcanzaré los dos mil. Dejo la imagen de la izquierda como prueba que documenta este evento.

Aún no sé si iré a la boda del turco. Yo quiero ir pero la situación en ese país me echa para atrás. Como dice mi madre, yo soy propenso. Nunca he sabido muy bien lo que significa eso pero lo cierto es que de alguna forma acabo siempre metido en todos los fregados y seguro que nada más tomar tierra empiezan a reventar turistas españoles como yo que solo acuden para una inocente boda de un amigo y estrella idolatrada de esta bitácora. Me he prometido a mí mismo que acabaré todos los relatos que tengo pendientes del Turco antes de fin de año y espero llegar a cumplir la promesa, aunque nunca se sabe.

La semana que viene tengo también el CONCIERTO DE MADONNA en el estadio del AJAX (Amsterdam Arena). Por segunda vez en mi vida iré a ver a la más grande. Ya estoy trabajando en las letras de la canciones y espero sabérmelas de carretilla para ese día.

También está entre mis planes el cambiar el aspecto de la bitácora y vestirla de otoño. Creo que seguiré con un formato similar al actual porque me gusta mucho lo de la barra lateral a la izquierda. También mantendré el aspecto para 800×600 que tanto jode a los amigos con monitores monstruosos porque lo creáis o no, más de un tercio de las visitas miran a sus pantallas en 800×600. No sé como hará esa gente para mirar la pornografía porque las fotos de cualquier chochillo que andan colgadas en la red suelen ser bastante más grandes.

Una cosa más. Parece que algunos piensan que es rudo y de mal gusto hablar mal de los muertos y a esos quiero recordarles que la hipocresía es un vicio que no me permito y no pienso lamentar algo por lo que me he alegrado enormemente. Si has llegado aquí a través de caminos insondables y te preguntas el por qué de este último párrado, te invito a leer la siguiente historia si tienes lo que hay que tener.

… Cuatro horas más tarde Vaya, parece que aún me quedan ganas de escribir mientras vuelvo a la oficina. Nunca dejará de sorprenderme como puedo crear cosas maravillosas. He acabado mi trabajo en Nijmegen. Llego allí y hay un montón de jefillos y un ejército de ingenieros dispuestos a tocarme los huevos. La legión de arcángeles que Dios me ha asignado se lo curraron a destajo. Despliego mi magia y noto como se me excitan todos y puedo sentir su fascinación porque creen estar viviendo algo mágico. Yo no hago nada especial pero la gente se queda abobancada cuando me ven desempeñando esas funciones por las que recibo un salario justo. A mí me gustaría que este don para hacer cosas maravillosas se ampliara a la jardinería que mi pobre jardín está que da pena, más aún si tenemos en cuenta que casi no paso tiempo por mi casa y no tengo ocasiones de dedicar tiempo al asunto.

Creo que ya lo he dicho pero lo repetiré por si acaso. El lugar en el que he estado trabajando es donde se inventan los chips que mueven vuestros cachivaches electrónicos, un sitio de máxima seguridad. Normalmente hay que pasar un montón de controles de seguridad y desde dentro te tienen que venir a recoger a la recepción. Al menos había sido así hasta hoy. El de seguridad metió mi nombre en el sistema, me dio un pase y me dijo que siguiera. Me quedo mirándolo y le pregunto si no va a llamar y me dice que no hace falta, que ya soy como de la casa y que puedo seguir. Sé de un compañero mío que ha estado yendo allí más de medio año y aún lo tienen esperando y a mí con dos semanas de visitas me han dado la bienvenida a la familia. Cuando llegaba por la mañana veo a una mujer cruzando la calle y al subir la acera la tipa se tropieza y se da una hostia del copón. Yo voy hacia ella aunque aún estoy lejos. Se queda despatarrada en el suelo con la pipa del coño al aire y todo sucede frente a un grupo de obreros de la construcción que prorrumpen en risas y gritos. La mujer se levanta como puede y sale escopeteada. Casi me doy una hostia yo también del ataque de risa que me entró, con aquella tipa con los pies hacia arriba y aquellas bragas modelo pleistocénico al aire. Ahora sé lo que usan las moras porque era una musulmana. Al marcharme con quien me crucé fue con el primo hermano de Juan Tamariz, con el mismo pelo de loca arrepentida de serlo.

6 opiniones en “Un poquito de nada”

  1. Ya quisiera ella. CON las gafas más grandes, quizás, con la HIJA más tonta, quizás, pero la MÁS GRANDE de todas las grandes es y será por siempre jamás MADONNA.

  2. Por curiosidad… la mayoría del spam no será brasileño no?. Porque a mi me tienen fritos con la cuenta de gmail, que casi no he dado a nadie.

  3. En mi caso es mucho spam chino, de pastillas para empalmarse y de métodos de crecimiento de la polla. No hay nada brasileño

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