Una cuestión de servicio

Al llegar a los Países Bajos en el año 2000, una de mis primeras prioridades era la de encontrar un apartamento para alquilar. El primer mes me quedaba en un hotel que pagaba la multinacional que me había contratado y una agencia especializada en reubicación de personas tutelaba mi aterrizaje en Holanda y me guiaban por toda la parafernalia burocrática que hay que pasar.

Todas las mañanas caminaba desde el hotel Ravel hasta Lucent Technologies, un paseo de diez minutos bajo el paraguas, ya que aquel año, el mes de julio llovió todos y cada uno de sus días. En esta caminata cruzaba por la estación de tren de Hilversum y siempre veía autobuses que venían desde Geen dienst y desde Buiten dienst. Los demás lugares no me sonaban mucho pero esos dos me llamaban la atención y como tenía que encontrar un lugar para vivir, los apunté para preguntar a los colegas del trabajo sobre esos sitios.

En mi segunda semana tenía una cita con una inmobiliaria y ese mismo día por la mañana hablé con otra agencia. El hombre me preguntó por mis preferencias y le dije que quería un apartamento a ser posible amueblado en la ciudad de Hilversum y si no, en Geen dienst o Buiten dienst. Se lo tuve que repetir dos veces y después se puso a reírse y me preguntó si estaba de cachondeo. Yo le juraba que lo decía en serio y el tipo terminó por colgarme.

Con este preámbulo decidí ir por el lado seguro y fui a hablar con mi mentor, el hombre que dentro de la empresa hacía las veces de padrino para arreglar cualquier problema que pudiera tener. ?l ya sabía que iba esa tarde a la inmobiliaria así que le enseñé mi lista de localidades y le pregunté la razón por la que me habían colgado el teléfono. Cuando lo vio también se puso a reír y no había forma de que parara. Lo miraba y volvía a reírse y yo seguía sin saber lo que estaba sucediendo. Cuando se calmó, tachó esos dos lugares de la lista y me sugirió que no preguntara por ellos. Yo traté de sonsacarle información y averiguar la razón por la que todo el mundo se cachondeaba con Geen dienst y Buiten dienst, si eran barrios de putas o algún complejo industrial.

Finalmente se apiadó de mí y me dijo lo que significaban ambas expresiones. Geen dienst se puede traducir por sin servicio y Buiten dienst por fuera de servicio y si veía tantos autobuses con esa dirección era que indicaban de esa forma que no continuarían su ruta al llegar al a estación. Me puse rojo de vergüenza. Imaginad mi cara si voy a la inmobiliaria y me siento allí a tomar un cafelito con la chocha que trabaja en aquella oficina y le cuento en dónde quiero vivir.

Cuando esa tarde visité la agencia, justo en ese momento quedó vacante el ático del edificio en el que se encontraba y por casualidades de la vida, yo estaba allí cuando los llamó su dueño para decirles que quería alquilarlo y como ellos tenían las llaves, fuimos inmediatamente a verlo. Una semana más tarde firmé el contrato y aquella fue mi casa durante los siguientes cinco años. Pensaba que viviría en Geen dienst o en Buiten dienst y terminé viviendo en la calle Havenstraat en Hilversum. Han pasado un montón de años y aún hoy día, cuando veo un autobús con uno de esos carteles, imagino una ciudad increíble con el mejor transporte público del mundo, paseos ajardinados y gente moviéndose en bicicleta por la misma mientras en los canales, los patos mendigan trozos de pan de las madres que acuden a alimentarlos con sus hijos pequeños.

17 opiniones en “Una cuestión de servicio”

  1. Je, je. De hecho hay muchos barrios Geen Dienst o Buiten Dienst, es decir, los barrios Vinex.

    A mí me llamaba la atención el Op is Op. Las mujeres del barrio rojo no hacen oferta en sus servicios, pero seguro que atraerían más con un cartel ¨op is op¨.

  2. A mi esto me recuerda la vez que ahí en Holanda fuimos a comer a un restaurante medio italiano. Pedí algo que debía ser como un bistec y la dueña me decía “Finito, finito”. Yo sólo sabía decirle a la señora que si, que bistec finito, que la carne no me gustaba en trozos muy gordos y la señora venga al “finito, finito” otra vez. Madre mía, lo que se rieron de mi…

  3. Jajaja, este cuento es bueno pero no supera al otro, de verdad, demasiado bueno, quizás geen dienst o buiten dienst son dos ciudades increíbles donde solo algunos privilegiados llegarán algún día. Yo vi una mujer anciana en el barrio rojo que con ese cartel de Op is Op que dice Psikke cobraría más sentido su presencia en la vitrina. Jajaja. Besos. Me he reído muchooo!

  4. jejej, me he reido un montón. Estas historias que nos avergüenzan en su momento son las mejores pasados los años.

  5. Virtuditas, Op is Op viene a ser: Hasta que se acaben las existencias. Normalmente se usa cuando mandas una invitación para tomar pastel a tus compañeros de trabajo por alguna celebración para avisarles que si no vienen a tiempo, igual no consiguen un trozo. En las tiendas también se pone con los saldos y rebajas para indicar que cuando se acabe el producto, se acabó la oferta.
    Waiting, igual cuento la otra un día de estos.

  6. Y la segunda acepción de Op is Op (traducción de un hispanoparlante) es Encima es Encima. Aquí no engañamos a nadie.

  7. Ja, ja, ja… se me saltan las lágrimas. Hay meteduras de pata tremendas, confusiones idiomáticas pero las recuerdas de por vida. A veces el cartel del bus también dice sorry. Disculpen las molestias. Muy amables gracias, no vamos a incendiar el autobús.

  8. Hola Sulaco, siempre intento leerte pero desde que no estoy por esos lares estoy más liada que una hormiga en época de construcción de hormiguero.
    Leyéndote me he acordado de una vez que una amiga de Madrid fue a verme a Hilversum. Iba desde Schipol a Hiversum en tren y cuando la llamé para saber por donde iba me dijo que estaba en “Niet Roken” jejeje.
    En fin, prometo seguir leyéndote (sobre todo cuando escribes sobre Holanda… por los buenos recuerdos que me trae)
    Saludossss.

  9. Pues si, porque por estas fechas hace dos años estaba viviendo alli… pero que sepas que aunque te leo de pascuas a ramos intento leerlo todo. Sobre todo cuando me toca trabajar de noches que tengo demasiado tiempo para leer tranquilamente.

    Por cierto, me encanta lo de los tulipanes con nombre… puedo apuntarme? (Si, si, ya se que tiene que ser en la entrada de Abril flores mil, pero… puedo?)

  10. MOIRA, los tulipanes dedicados están abiertos a todos los lectores salvo el Marico Hechicero de Ginebra y alguno más que yo me sé y cuyos comentarios son bloqueados y borrados por el avanzado sistema defensivo de esta bitácora. Eso sí, el procedimiento para conseguir uno sí que no admite excepciones.

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