Una de peces loro cototo verde con serpiente incluida

En realidad si quieres leer esta serie desde el comienzo, tendrás que saltar a Regresando al viaje a Asia para ver las fotos y avanzar desde allí y por si la cosa no es complicada, esta saga de fotos y vídeos está relacionada con el relato que comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur y si estás confundido, pues que sepas que así es la vida

Poco a poco vamos avanzando en el gran drama de la vida y yo juraría por las bragas más sucias de Mafalda que hay un día en el que no tengo vídeos y también juraría que ese día los grabé pero claro, igual estaba disminuido psiquícamente o así porque no los encuentro, así que nos lo saltamos sin más, ya que parece que tampoco hay fotos del mismo y llegamos a un día épico en Malasia, aquel que conté como El día que buceamos junto a los peces loro cototo verde.

Además del vídeo final, tenemos dos fotos. En la primera, otra explicación de lo que íbamos a ver al bajar al fondo marino del agua del mar. En este caso creo que fue la primera inmersión:

El plan de la inmersión a Batu Tabir

Entre los peligros mencionaban a los peces que me tienen una tirria que no veas y que de hecho, nos atacaron pero gracias a que yo como con frecuencia castañas y legumbres, devolví el ataque con armamento químico que no se esperaban. Ese día para cenar cambié de sitio por agotamiento del anterior y decidí darle una oportunidad a uno que estaba en la misma playa y que sobre las siete de la tarde hacían una barbacoa y tenían varias opciones. Se trataba del Cafe Amelia y resultó el descubrimiento de la semana y de hecho, tanto en esta anotación como en la próxima tendremos la misma cena, una épica barbacoa de calamar en un mega-plato que lo trae todo y por si alguno tiene problemas de vista, eso que hay en la parte inferior derecha no es una lefada del camarero sino como un emplaste que cubre la sección de ensalada. Lo único malo de este sitio es que los mosquitos eran puñeteros, pero sentándote cerca del humo de la barbacoa no molestaban:

Barbacoa de Calamar

El vídeo comienza con un mega-pez sopladera e inmediatamente después de eso nos topamos con los fabulosos peces loro cototo verde, enormes y majestuosos y que comen coral y cagan la famosa arena blanca que tanto os gusta a algunos, así que la próxima vez que estéis en una de esas playas idílicas, quiero que os preguntéis si en realidad os estais revolcando en mierda de pez loro cototo verde. Los peces eran de alrededor de un metro de grande y era un grupo enorme. En un punto determinado podéis ver al chaval que buceaba conmigo y que estaba sacándose el título de Dive Master que mira hacia mí y hace el símbolo universal de Joé. Más tarde lo vemos tanto a él como a Bik, mi Dive Master, pequeñito de altura, con pelo largo y que todas las viciosillas nórdicas que pasaban por allí se le despatarraban, que yo creo que su dieta era a base de chocho-nórdico y mientras fuera rubio, le daba igual que de cara fuese un cayo malayo, aunque viviendo en Malasia no creo que se pueda aplicar el concepto de la misma manera así que lo dejaremos en cayo truscolano, que hasta el líder se folla a una zorrita rumana porque le dan asco las truscolanas. La segunda parte del vídeo son corales, peces pequeños y eso. En los últimos veinte segundos hay otro momento increíble y que demuestra mi precisión y mi capacidad de reacción. Nos topamos con una serpiente marina. Yo la había visto y le estaba haciendo el vídeo, seguro porque estaba como a un metro y medio o más por debajo de mi cuando el Dive Master la ve y literalmente, gritó como avisándome y en ese mismo instante, llené los pulmones de aire y subí como cuatro metros de un tirón. Todo eso está documentado y en ningún instante se pierde de vista a la serpiente. La música, en este caso, es la fantástica canción Son of Man de la película Tarzán – Tarzan y que canta Phil Collins. Si no lo veis por debajo de este párrafo, el vídeo está AQUÍ:

4 respuesta a “Una de peces loro cototo verde con serpiente incluida”

  1. Creo que sí son venenosas porque los malayos y los filipinos les tienen un pánico que no veas. En el sonido original, el Dive Master grita debajo del agua cuando la ve. Si llega a ser ligero de vientre, se caga allí mismo por las patas pa’bajo.

  2. El banco ese de peces tan grandes, que por cierto se aprecia mucho mejor cuando sale un punto de referencia como tu compañero humano, dios…… que pasada…..

  3. Dicen que son mansos. Yo quería subirme a uno como un jinete para que me grabaran pero me dijeron que la miasma y la gentuza del #mitú me pone a caldo de pota cuando lo pongo en mi istagrán y en mi llutuve

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