Vengadores: Endgame – Avengers: Endgame

Por una vez en la vida me voy a ahorrar una introducción con cienes y cienes de enlaces a otras anotaciones ya que gracias a mi falta de intelecto que me ha aupado como el aclamado autor del mejor blog sin premios en castellano, eso ya lo hice ayer y se puede leer en Lo que costó y por si somos gandules, la media de las películas anteriores acabó con un cinco, con lo que no se puede decir que yo esté vendido con la saga de hombres afeminados y vestidos de lycras y hembras que aspiran a ser la próxima camionera. Con once años de películas a nuestra espalda, el jueves por la tarde fui a ver en una sesión DosDé que me sorprendió porque el cine estaba a un cuarto de su capacidad Avengers: Endgame, la cual, tras arduas discusiones porque la querían llamar en España truscoluña no es nación, acabaron optando por el complicado y aberrante título de Vengadores: Endgame con dos palabras en dos idiomas distintos.

Esos julays que son los reyes de la lycra se jartan a mariconear aquí y allá y hasta en el más allá.

No voy a contar la trama para no chafarla pero hay de todo y muchísimo relacionado con las veintipico películas anteriores. Hay tal exceso de tramas secundarias entrelazadas con la principal que la película dura tres horas y un par de minutos, aunque reconozco que no se me hizo larga. Básicamente, todos sabemos que el truscolán de mierda del Thanos había exterminado a la mitad de los seres vivientes en el universo porque afirmamos que truscoluña no es nación y ahora, los supervivientes buscan la forma y la manera de reparar el daño y traer de vuelta a todos aquellos que desaparecieron, salvo truscoluña, que seguirá sin ser nación.

Me sorprendió porque por primera vez, dedicaron tiempo a desarrollar las diferentes tramas, se lo tomaron con calma y no cayeron en el recurso fácil de los planos de mili-segundos y los efectos especiales. La película, o las películas, porque es como si contuviera un montón de ellas, funciona muy bien, yo diría que funciona fabulosamente hasta la mega-batalla del final, momento en el que se olvidan de todo lo hecho anteriormente y tiran de efectos especiales. Para mi, el ganador es Chris Hemsworth, que se convierte en el más ridículo y más obscuro de los super-héroes. Sus escenas son brillantes. Me gustó mucho también Chris Evans, atormentado y decidido a arreglarlo todo sea como sea. Para mi las dos primeras horas son fabulosas, ponen el cierre a todo lo visto anteriormente, en todas las otras películas, procuran no dejar cabos sueltos. Hay multitud de momentos en los que por primera vez en estas pelis, hasta te emocionas y como que quieres llorar, que no lo hice, hasta cerca del final, aunque casi que ni se notó porque estaba sentado al lado de cuatro pavas que gemían como si por error les hubiesen dado en el supermercado calabacines en lugar de pepinos y se estuvieran rompiendo todas. Por una vez, los títulos de crédito no esconden nada y cuando acaba la película, ACABA, no hay que permanecer en el cine.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, esto es como un sacramento al que acudirás con la hembra y el resto de los Orcos y lo vivirás como la resurrección de cualquier Dios menor. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, cuando te pregunten pondrás cara de asco y disgusto pero todos sabemos que irás a la filmoteca a verla porque incluso hasta allí han reservado una sala para este película para que puedas ocultar este pecado de cara a la galería. Un buen final para una mediocre saga.

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