Viajando a las islas Perhentian desde Kuala Lumpur

El relato comenzó en Desde Utrecht a Kuala Lumpur

Nos habíamos quedado durmiendo en un hotel en el aeropuerto, en la terminal KLIA2, que básicamente usa AirAsia. Me levanté temprano, como siempre y después de ducharme y dividir las cosas en los dos grupos, el facturado y el otro, fui a la terminal, imprimí mi tarjeta de embarque, imprimí la etiqueta para el equipaje y después fui a una de las máquinas para hacer la facturación de equipaje, que es algo que haces tú solo una vez tienes la etiqueta. Siempre alucino con la cantidad de ineptos que hay en el mundo, tienen como diez máquinas, dos empleados y todo el mundo hace cola para que ellos los ayuden cuando la máquina tiene una preciosa pantalla en la que te explica, con imágenes en movimiento, lo que tienes que hacer y si eres incapaz de procesar esa información, la paga de totorota la tienes asegurada.

Después de facturar, regresé al hotel y aproveché para desayunar. Me puse tibio y luego hice uso del cepillo de dientes y la pasta de dientes de cortesía para lavarme los dientes y dejar la habitación sobre las ocho de la mañana. Metí una pequeña botella de agua del hotel en mi bolso de mano y me fui tan contento a pasar el control de inseguridad. No saqué la botella, me hice el lolailo y acerté, los tíos estaban de charla y ni miraban y se veía allí preciosa la botella en la pantalla y a nadie le importaba. Te lo digo y te lo repito, Merilléin, si alguien quiere hacer un atentado terrorista en Europa o en América, lo mejor es entrar por uno de estos aeropuertos en los que el personal de seguridad es contratado entre vagos y primos. Se me olvidó sacar dinero en un cajero automático y por supuesto, una vez estás dentro no habían. Pasé la hora y diez minutos hasta que comenzaba el embarque caminando. Como no quise que se repitiera la debacle que provocó Genín, tenía asiento de en medio, eso sí, en la séptima fila. Entramos al avión y a mi lado iba una pava que según se llenó se cambió a otro asiento porque quería estar con una amiga, así que yo me puse en el del pasillo. Me dio un jamacullo antes de que empezaran a mover el avión y me quedé dormido. Me despertó un grito estruendoso y veo a un azafato corriendo hacia atrás. Al parecer estábamos a punto de despegar y un pollaboba se le ocurrió que ese era un buen momento para buscar algo en los compartimientos superiores y se había levantado, había abierto el compartimiento y estaba buscando. Lo pusieron a caldo de pota, aunque para mí que al colega, que seguramente es la primera vez que volaba, se la sudaba. El vuelo en sí es de un poco menos de una hora. Al llegar, salimos del avión y como sabía el precio del taxi, miré en Grab, el programa de taxistas y gente que transporta que funciona por toda Asia y me llevaban por menos dinero al puerto de Kuala Besut, así que pedí transporte y en seguida me asignaron uno, que me mandó un mensaje por el programa diciéndome que me esperaba en la puerta D. Fui por un cajero automático, saqué dinero, llegué a la puerta y allí estaba el colega. Después tuvimos una hora de transporte para llegar al muelle, por carreteras llenas de carteles y banderas como si fueran las fiestas del pueblo pero el chamo me dijo que era por las elecciones que habían tenido lugar un par de días antes.

El trayecto tomó efectivamente una hora y el colega me dejó en una de las empresas de los barcos, de la que por supuesto se lleva comisión, aunque como todas cobran lo mismo, a mi eso me la suda. Compré mi billete de ida y vuelta a las islas, pagué la tasa por entrar en una zona supuestamente protegida y que es una manera del gobierno local de sacarse una pasta y después me metieron en el siguiente barco que salía.

El trayecto en la falúa tomó una media hora. Yo me bajaba en la primera parada, la bahía de coral, ya que ahí es donde está el club de buceo con el que había contactado y que se llaman Sea Voice Divers. Han construido un pantalán para que te dejen los barcos con lo que ya no hay que saltar en la arena. Fui al club de buceo y allí un chaval llamado Alex me recibió y se quedó con mis cosas mientras yo iba a buscar algún lugar en donde quedarme. Lo encontré en el Ombak, uno nuevo y que tiene un edificio de dos plantas de los de verdad, no una choza. Cogí dos noches en la única habitación que tenían libre porque los fines de semana las Perhentian se petan con turistas malayos. Después volví al club, me tomaron todos mis datos, comprobaron mis credenciales y ya quedamos que bucearía al día siguiente. Después cogí la cámara e hice fotos de la bahía de coral y fui por el nuevo paso que han hecho cruzando la isla hasta la playa Larga, que ha cambiado un montón desde el año 2009 y que ahora está mega-urbanizada. Aquello ya no tiene la pinta de cutre-destino para mochileros y la cosa es que los cambios han sido para peor. Hice otra ración de fotos por ese lado y después volví y me piré a la playa toda la tarde.

Regresé a la habitación para ducharme, vestirme, coger la cámara e ir a hacer fotos de la puesta de sol, ya que este lado de la isla es el que mira al oeste. Fue espectacular. Después fui a cenar a un antro llamado Owen y parece que toda la isla tuvo la misma idea y estaba petadísimo. Yo llegué antes que la marabunta. Después de cenar volví a mi habitación y creo que caí muerto muy pronto.

El relato continúa en Primer día de buceo en las Perhentian

3 respuesta a “Viajando a las islas Perhentian desde Kuala Lumpur”

  1. Después de estas vacaciones será milagroso que no te salgan escamas y branquias…jajaja 🙂
    Yo no tengo la culpa de eso de los asientos, que conste 🙂
    Salud

  2. Curioso, pero en este país está permitido llevar líquidos en vuelos domésticos. Nosotros siempre pasamos el control de seguridad con botella de agua de litro en la mano y no hay problema 🙂

  3. En un país de oriente medio yo casi caigo muerto al lado de la puerta de embarque cuando vi que había gente con garrafas de cinco litros de agua y pasaban sin problemas.

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