Viajando a Milán

Hace algo más de una semana estuve en Milán y hasta ahora no había tenido tiempo para sentarme, arreglar los vídeos y las cuatro fotos que quiero mostrar y escribir el relato del viaje. Como casi siempre, la escapada comenzó preparando la mochila el día anterior. Este año me estoy volviendo más y más gandul y cada vez llevo menos cosas así que hoy en día, un fin de semana de tres días solo necesito una mochila de treinta litros y ni siquiera la llevo llena. Salí de mi casa con el mínimo imprescindible y me fui a la oficina a trabajar normalmente. Después del trabajo tomé el tren en Hilversum para ir a Schiphol, el mejor aeropuerto de Europa en el año 2013 y el tercer mejor aeropuerto del mundo, algo que debe escocer y muy mucho, particularmente a los truscolanes, que de siempre se dijo que todo lo que hay en Truscoluña es lo mejor del universo y no pueden entender como los viajeros que se mueven por Europa han votado por este aeropuerto y ninguneado la cagada fastuosa que hay a las afueras de la capital del país ilegal de Truscoluña y que fue diseñado por un divo que en su puta vida ha tenido que pasar por un aeropuerto.

En Schiphol, la Navidad ya asomaba y en uno de los rincones del aeropuerto una banda tocaba música e invitaba a la gente a cantar con ellos o mostrar sus habilidades, todo con el propósito de matar el rato hasta que despega tu vuelo:

Músicos en Schiphol from Weyland Yutani on Vimeo.

El vejete del vídeo anterior estaba enraladísimo silbando como si fuera un gomero y el populacho disfrutaba con el evento y lo grababa para la posteridad. Mi viaje a Milán era con la compañía Easyjet, conocida por ser la segunda de las de bajo costo o billetes baratos y tengo que decir, que por menos de cincuenta leuros me hice un ida y vuelta a Milán Malpensa, todo un chollo. A estas alturas ya me conozco la historia pero aún así lo repito: hay que facturar antes, hay que tener impresa la tarjeta de embarque (o en su defecto usar la aplicación gratuita de esta empresa), hay que tener una sola pieza de equipaje de mano y ha de ser de las medidas correctas. Si respetas las reglas, no hay ningún problema. Como llegué un rato antes (llamadme paranoico pero prefiero estar en el aeropuerto dos horas antes del despegue y así tener tiempo para imprevistos), pasé el control de inSeguridad y en el caso de Easyjet, tienen asignada una zona muy específica de Schiphol, las puertas M, las cuales son salas enormes vacías que dan directamente a la pista y que solo usan esta compañía y Norwegian. Es el peldaño más bajo en el bajo costo en este aeropuerto, siendo el siguiente la zona asignada a lIberia y Buelin, compañías que aparcan sus aviones en el recarajo o concretamente, a veinticinco minutos andando de las escaleras que te llevan a las cintas de recogida de equipaje, con lo que cuando llegas a Holanda aún tienes que caminar dos kilómetros antes de salir del aeropuerto y si lo haces tarde, ya puedes estar en forma para correr y no perder el tren. Mientras esperaba, me senté en una de las zonas de descanso, la cual está pensada para que la gente pueda recargar sus dispositivos mágicos y maravillosos e incluso los pobres puedan inyectar energía a sus Androitotorotas, eso sí, escondiéndolos para que no los señalemos y nos riamos de ellos por ser pobres.

Zona de descanso en Schiphol

Zona de descanso en Schiphol, originally uploaded by sulaco_rm.

En la foto, cada julay sentado en la grada tiene un enchufe a sus pies, como debe ser. Si eres más bien sub-intelectual y lo tuyo es la lectura, los asientos verdes no tienen enchufe y los hay en diferentes configuraciones para que te sientes solo o en compañía de tus acompañantes. Cinco minutos antes de que comenzara el embarque fui a la sala que teníamos asignada y allí esperé depie con el resto de la gente. El avión tenía quince minutos de retraso y suponía que saldríamos con algo más pero me equivoqué. El tiempo total de la parada en el aeropuerto fue de exactametne treinta minutos. Tardaron unos ocho minutos en echar a toda la gente y la gentuza que traían, menos de diez minutos en hacer el paripé y limpiar el aparato y doce minutos en sentar a todo el mundo en el mismo, cerrar puertas y salir por patas.

Easyjet desde Easyjet en Schiphol

Easyjet desde Easyjet en Schiphol, originally uploaded by sulaco_rm.

Mi asiento era sobre el ala, en el lado derecho y pese a que era poco más de las cinco y media, ya estábamos en noche cerrada o eso que llamamos la Zona Obscura en la que viviremos hasta bien entrado febrero. No llovía pero teníamos la humedad habitual del cien por mil que hace que todo aparezca mojado continuamente. Por suerte en esta ocasión no tuvimos que ir hasta Bélgica para el despegue en la puta Polderbaan y dejamos atrás Holanda pronto, enfilando para Italia. Aterrizamos sin problemas en el aeropuerto de Malpensa y allí tomé el autobús que une las terminales para ir a la de los ricos y tomar el Malpensa Express a la ciudad de Milán. Media hora más tarde nos dejaba en la estación de Cadorno y en esta cambiaba de medio de transporte y tomaba el metro. Me baje en la parada Loreto y desde allí caminé un par de cientos de metros hasta el Hotel Aspromonte que era el alojamiento designado para esta visita. Dejé las cosas en la habitación y me fui a cenar al cercano Non solo pizza, un restaurante con buenas críticas y juzgué mal las cantidades y acabe encochinándome con Tortellini con panna e prosciutto de primero y Pesce spada siciliana con Verdure alla griglia de segundo. Salí de allí requintado y si los dioses me hubiesen bendecido con los mismos dones que a esas chamas anoréxicas, me habría hecho allí mismo un dos dedos para no ir tan cargado. Por culpa de la ingesta masiva tuve que dormir boca arriba y me acosté temiéndome que al dia siguiente tupiría el retrete del hotel … otra vez, que esto ya lo he hecho por medio mundo.

Y así fue el día en el que viajé a Milán por primera vez.

3 opiniones en “Viajando a Milán”

  1. Eso de los enchufes está muy bien pensado. En el aeropuerto de Helsinki también los había por todas partes.

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