Warcraft. El origen – Warcraft

A mí se me aparece el mismísimo arcangel que se la empetó hasta los pelos de los güevos a la virgen María, esa que se casó para proteger su virginidad de otros hombres eligiendo cuidadosamente al único que vomitaba cuando olía cerca su potorro y ese ángel, arcangel o follador me dice que yo voy a ir a ver una película de orcos y es que me parto la polla de risa, ya que habiendo crecido en la isla de Gran Canaria y habiendo vivido tan cerca de Vecindario que todos sabemos que es la capital y el corazón neurálgico de Mordor, no necesito ir al cine ya que he visto a esa gente desde siempre y en su entorno natural. Aún así, al final me pudo el abono de cine ilimitado y el miércoles fui a ver Warcraft, película que en España se estrena este fin de semana con el títuloWarcraft. El origen.

Unos julays tienen que detener una infestación de orcos en su barriada periférica

Al parecer los orcos son como chusma y gentuza truscolana que se inventan naciones que jamás han existido y llegan a un planeta que posiblemente es la Tierra en un universo paralelo y en el que hay águilas gigantes y brujillos. Los orcos te reposeen como le sucedía a Carlos Jesús desde Raticulín y te hacen escupir una flema verde horripilantes que el más orco de ellos y que parece realmente familiar directo de los ladrones asquerosos de los pulloles truscolanos, absorbe y usa para seguir amasando su tres o cuatro por ciento. En este caso, lo único que podemos hacer es ir a la guerra y exterminar a esas ratas, precisamente lo mismo que tendremos que hacer con los otros.

Este es un claro ejemplo del poder del cine. Entré con la idea clara y la decisión firme de darle a la película un magnánimo UNO en la nota. Tío, no veas como me equivoqué. Sí, los orcos son asquerosos y se ve claramente que vienen de Vecindario, aunque por motivos de la historia no se ponen las lycras de colores brillantes que usan por allí pero la historia entretiene y es una fabulosa película de acción con unas batallas geniales y una trama muy bien llevada. Creo que es la primera vez que veo en el cine a unos brujos o magos o chamanes o lo que sean que te dan envidia y te hacen pensar que igual no debería haber tirado aquellos libros de brujería que me compraba en las rebajas por cinco duros y en los que explicaban los hechizos fabulosos y necesarios que tenías que hacer para que el micro-pene se te transforme en cipote y tu novia orca en la chocha del martes. Las escenas con sus coñas me fliparon. También me gustó mucho la vida íntima de orcos y humanos, algo que en la literatura y el cine fascista de la aberraciones creadas por Tolquien y sus seguidores no se ven, con ese mundo plano y estúpido para descerebrados y acarajotados que cansa solo en diez minutos. O sea, que tenemos una historia divertida, bien hecha, petada de acción y entretenimiento y que te hace esperar segundas y terceras partes quizás peores. Esto es cine de palomitas y aullidos en la sala.

Esto está clarísimo. Mal rayo parta en dos a cualquier miembro del Clan de los Orcos que se niegue a ir a verla. Hay que ir en manadas y hasta llevar a las hembras y que se aireen un poco. Por lo anterior, dudo que los pedantes sub-intelectuales de GafaPasta tengan estómago para algo así.