Zwaar Verliefd

Como yo no le hago ascos al cine holandés, me estoy pegando un empacho de comedias románticas que no veas ya que por cada diez películas que se hacen, seis son de este género, tres de la Segunda Guerra Mundial y la que queda puede ser de cualquier cosa. La última de ellas juega con el título de manera zafia, ya que se titula Zwaar Verliefd!, que puede ser enamorado hasta las trancas, pero también, amor de bosta y quizás hasta bosta enamorada, ya que la primera palabra se refiere al concepto de la gordura, entre otras cosas. En España, en cualquier caso, esto no se estrena ni de coña, pese a que querían titularla truscoluña no es nación.

Una julay bosta se encoña de un tipo como un modelo y busca como aplastarlo con su sobrepeso a la hora del chimpún

La gorda del pueblo, que además es veterinaria y se encochina con bollos rellenos de crema que no veas, se encoña de un cliente, un chorbo que acude con su chucho malito y comienza a lanzarle sus feromonas para ver si lo pone a tiro y lo aplasta con su peso. Para tener más posibilidades, su hermana la convence para que se meta en el gimnasio y aunque pierde peso, pasa una hambruna y una miseria que no veas y sigue sin terminar de que se la empete el chamo, aunque el negro que la entrena si que le da candela de la buena porque le gustan las hembras como en su tierra, sobradísimas de grasa por los bajos.

Esto tiene final feliz pero seguro así que todos sabíamos que era cuestión de tiempo que la gorda acabara con el guaperas. Dura ochenta y seis minutos y aún así le sobran unos cuantos, como las escenas en los probadores de las tiendas con la bosta aquella tratando de meterse ropa varias tallas más pequeña y que ni aunque la compriman como si fuera un fichero ZIP, es que la japuta está sobradísima de carnes y grasas. Las mejores partes son las de sus amigas tratando de convencerla para que se encochine y algunas en el gimnasio. Pese a que en ocasiones se atasca, te echas unas buenas risas, que es algo difícil de conseguir y sin pasártelo de escándalo, no disgusta demasiado. Hay muchas escenas que se nota que son refrito de comedias americanas aunque al ser holandesa, la gorda es obesa de verdad, no son efectos especiales y cuando la vemos desnuda, si no cierras los ojos con rápidez te puede dañar los nervios que los conectan al cerebro y tener problemas de vista para los restos.

En fin, que esto jamás saldrá de las fronteras del país con lo que ni los miembros del Clan de los Orcos ni los sub-intelectuales con GafaPasta se tienen que preocupar, aunque les confirmo a ambos grupos que no les gustaría.

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