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Ayutthaya

Llegando al Wat Chai Watthanaram

Aquí estamos llegando a la siguiente gran parada y personalmente, el conjunto de ruinas arqueológicas que más me gustó en la visita a Ayutthaya. Se trata del Wat Chai Watthanaram. Es un templo relativamente nuevo, del siglo XVII (equis-uve-palito-palito) y aunque por ahí han habido guerras y saqueos, se mantiene más o menos bien. Al parecer el principal peligro son las inundaciones, la última de las cuales fue en el 2011.

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Reality sucks

El día que vi a D10S en los Ángeles

Las noticias de ayer dispararon un recuerdo en mi memoria que creo que he mencionado en alguna ocasión. Es una pena que tirase todos mis diarios porque en su día, lo que voy a contar lo escribí en caliente. Hoy viajamos al año 1986, al verano de ese año que yo pasé en los Estados Unidos, los tres meses con mis tíos. En esa época era un pipiolo y los Estados Unidos no era el país que es ahora. Ronald Reagan era el presidente, Nancy Reagan tenía un peinado que desafiaba la gravedad y demostraba la magia potagia de la laca usada en cantidades masivas y en el mundo ni eran populares los telefoninos ni había Internet. Ese fue el verano en el que se estrenó Top Gun (Ídolos del aire) – Top Gun y yo la vi allí, en un cine en los Estados Unidos y también fui a un concierto de Kenny Loggins, que tenía una de sus canciones en la Banda Sonora de la película. Ese fue el verano del True Blue de Madonna y de tantas otras cosas. Durante el tiempo en el que estuve con mis tíos, organizaron un viaje a Los Ángeles, en California, de una semana aunque en realidad el motivo principal era estar en el estadio Rose Bowl el día veintisiete de julio de 1986. Argentina había ganado el mundial de fútbol un mes antes y se celebraba un partido amistoso y benéfico en favor de la UNICEF entre los equipos de las Américas contra el Resto del Mundo. En el primero estaba Maradona, que un mes antes había trascendido su vida como hombre y se había convertido en un Dios después de ganar un mundial prácticamente por sí mismo.

Mi tío en aquella época trabajaba en Washington llevando la oficina comercial de Aerolíneas Argentinas y en aquellos días, se conseguían billetes entre aerolíneas, unos les pasaban a otros. El detalle era que todos los de las grandes aerolíneas sabían que tenía solo un hijo, así que tuvo que buscar entre esas otras aerolíneas, las de chárteres o directamente las desconocidas para conseguir cuatro billetes a Los Ángeles. Como no lo conocían, él les dio mi nombre con el apellido de mi madre y tenía mi billete y en 1986, uno volaba por América y seguramente por España sin ningún tipo de control de identidad, miraban que tuvieses billete, nada más. El avión resultó ser de una aerolínea que ya ha desaparecido y de cuyo nombre ya me he olvidado pero que fue la que tuvo un accidente por Florida en el que los cocodrilos se dieron un festín con los cuerpos de los pasajeros. El avión era cochambroso y tenía definitivamente dos décadas en servicio o quizás más. Estaba que se iba a descomponer en cualquier momento. Cuando facturamos nos enteramos que en realidad, los Ángeles era una escala y aquel vuelo seguía hacia Hawái, algo que nos dejó rascados ya que de saberlo, igual podríamos haber ido hasta allí y parar en los Ángeles a la vuelta para ver el partido. El vuelo fue sin incidencias, aunque el avión no te daba sensación alguna de seguridad.

En los Ángeles hicimos turismo, fuimos a la Playa, que teníamos cerquita, aunque ya no me acuerdo de la zona de la ciudad en la que estábamos. Visitamos los estudios UNIVERSAL, en donde flipé, sobre todo con el coche de Regreso al Futuro, estuvimos en Disneyland, que particularmente me pareció aburrida y como muy de niños e hicimos otras visitas. Uno de los días, el veintisiete de julio, era el día del partido, la razón para estar allí ya que mi tío había comprado entradas para todos. Lo que nosotros llamamos fútbol y los gringos soccer, no era para nada popular en los Estados Unidos y según salieron los billetes creo que los compró sin problemas. El estadio, como dije, era el Rose Bowl y salimos más de cuatro horas antes del comienzo del partido para recorrer unos cincuenta kilómetros, ya que el tráfico de esa ciudad era endemoniado y el acceso al estadio como que era un embudo que te atrapaba y en el que pasabas una hora en el kilómetro final hasta que aparcabas. El estadio estaba petado de latinos, europeos y de gente a la que le gustaba el fútbol y que venían para ver a Maradona. Del partido en si no recuerdo mucho, solo que era verano, había un sol y una temperatura terrible y aquello era como un horno. De lo que sí me acuerdo es que ganaron por penaltis las Américas, con gol de Maradona y que cuando terminó el partido, los jugadores se acercaban cerca de las gradas para regalar flores. Maradona se acercó a la nuestra. Lo tuvimos a una distancia no muy grande, enfrente a nosotros. En la ciudad que llaman los Ángeles, vi a D10S.

Hoy anunciaban que la semana que viene vuelve a los cines holandeses el documental Diego Maradona y si por casualidad lo dan por alguna tele, no os lo perdáis, es fantástico y lo vemos en su etapa en Italia con cientos y cientos de horas que grabaron de él ya que en esa época llevaba siempre consigo a un cámara que lo grababa en casi todo lo que hacía.

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Ayutthaya

Catedral de San José

Por recordar un poco la arquitectura europea, avanzando por el río pasamos junto a la Catedral de San José, que ahí donde la veis es como la cuarta iteración, siendo la primera y original una que se construyó en 1685, aunque la tumbaron varias veces. La versión actual tan bien cuidada es gracias a una restauración a comienzos del siglo XXI (equis-equis-palito). Es una iglesia católica de origen francés. El color que eligieron para pintarla me recuerda a un montón de iglesias en Gran Canaria, seguro que la iglesia católica lo compra al por mayor y consigue descuentos porque este es muy popular en lugares con climas tropicales o sub-tropicales.

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Folclore Nórdico Reality sucks

Contactando o algo así

Ayer me llegaba un correo de uno de mis ex-colegas en el que lo informaban de la muerte por viejo o quizás no de uno que se retiró en el año 2004, hace la tira de tiempo. Era un señor muy agradable que en mis primeros años en Philips, antes de vender la empresa a los amarillos, trabajaba mucho conmigo en los laboratorios y con el que me llevaba muy bien. El que me lo mandó es otro retirado con el que me veo unas cuantas veces al año para cenar y que hasta que el primero se retiró y seguramente durante décadas, siempre a la hora del almuerzo se iban a caminar juntos. Después del retiro, él intentó contactar con el otro varias veces para ir a verlo pero como que lo ninguneó. La forma en la que se enteró (o nos enteramos) de la muerte fue un tanto espeluznante, ya que le llegó un correo del muerto, el que lo había ninguneado durante más de quince años y cuando el hombre lo abre todo ilusionado se encuentra que la hermana le informa que tanto en su agenda de números de teléfonos como en la de correos electrónicos de su hermano estaba el nombre del chamo y que eso debía ser que era alguien lo suficientemente importante para él como para guardar esta información. También informó que la muerte fue inesperada.

Si tan importante era para su hermano, igual lo podía haber llamado o mandado un correo o incluso respondido a los del otro, que sé que no lo hacía. Lo de la hermana decidiendo a quién informar es más normal por aquí arriba, en donde la gente, si sabe que se va a morir, ya dejan las listas de personas que han de ser invitadas al funeral/entierro y en ocasiones, ya tienen hasta las tarjetas que se mandan para informar del fallecimiento elegidas y con el texto, esperando solo por la fecha de la muerte para encargarlas y enviarlas por correo. Como aquí, lo normal es el entierro (y funeral, que se hacen ambos el mismo día) como mínimo una semana después, hay tiempo para la impresión de las tarjetas y en muchas de esas empresas onDEline, hasta las meten en el sobre y si les pasas los nombres y direcciones, ellos envían las tarjetas directamente. Después todo depende de correos, que normalmente, si mandas una carta o tarjeta un día, se entrega al siguiente, salvo por el sábado o domingo, que si mandas en esos días, la entrega será el martes porque no hay recogida desde el viernes por la tarde hasta el lunes por la tarde y no hay entrega de correo ni los domingos ni los lunes.

Como yo le reenvié el correo del fallecimiento a mi amigo el Moreno, con el que sigo teniendo bastante contacto y con el que yo iba a caminar todos los días, más tarde, tras distribuirlo él, me manda un mensaje por el güazá dándome recuerdos de uno que según dice, yo me marché y les di la espalda a todos y nunca más quise saber de ellos. Lo único que puedo responder a eso es PoZí, sobre todo, porque el de ellos al que se refiere, es gente con la que trabajaba, pero ninguno de ellos era mi amigo y cuando salíamos de la oficina, ni ellos sabían qué era de mi vida, ni yo de la de ellos. Eran relaciones estrictamente laborales y por no tener, ni tenían mi número de telefonino, que al ser privado porque siempre me negué a que me dieran uno de la compañía para poder llamarme cuando se les antojaba, no lo tenían ni lo tendrán jamás, ya que lo que sí que debe picar mucho es que cuando le piden el número a uno de los cinco que lo tienen, ellos solicitan mi permiso y yo no lo doy. Lo mismo sucede con mi correo electrónico, que no lo tienen y yo no hice ese ejercicio de despedida colectivo tan popular por aquí en el que la persona que se marcha, el último día antes de entregar el portátil, manda un correo a toda la empresa y a la mitad del universo conocido dando las gracias por la buenísima experiencia que ha tenido, deseándoles a todos suerte y todo lo mejor, siempre y en la firma añade su correo privado para que puedan contactar con él (o ella) si lo desean. Yo no esperé hasta el treinta y uno de octubre para entregar el portátil, lo hice el quince de julio, el mismo día en el que según el documento de despido, me cambiaban mi estado laboral a NO activo, así que para evitar que la gente mandase preguntas o incluso me pidiera que trabajara en cosas para las que, contractualmente, no debía ni quería trabajar, entregué el portátil y así a los verbos deber y querer los sometí con el de PODER, ya que aunque quisiera ayudarlos, sin ordenador de ellos no puedo hacerlo. Lo mejor es que el que se quejaba de mi desapego con ellos, yo sé por qué lo hace, cuando a mí me habían echado y estábamos en el periodo de transferencia de mi sacrosanto conocimiento, organicé un montón de reuniones de varias horas explicándoles todo y entre otras cosas, que caería una bomba nuclear sobre todos ellos el veintiuno de diciembre de este año, cuando entrara en vigor el reemplazo del estándar de seguridad usado por todos nuestros productos. Hice al menos cinco reuniones explicándoles a todos los gerentes lo que debían hacer y el que se queja de mi desapego estuvo invitada a las cinco, pero no se unió a ninguna de ellas, entre otras cosas porque era amiguísimo de la zurriaga que estuvo en guerra conmigo y ahora, ella ni sabe, ni puede ni seguro que quiere ayudarlo y a él ya le deben estar temblando los cojones con la que le va a caer y el resto de los gerentes, como buenos Judas, se habrán lavado las manos porque tanto ella como él les caen mal. En cualquier caso y si mis cortafuegos me traicinaran y le pasaran mi correo electrónico o mi número de telefonino, el Androitotorota, el güazá, el correo, todos han mejorado horrores en los últimos años y en todos se puede bloquear a la gente y yo soy de los que mantienen una saludable lista de gente bloqueada en todos los servicios y si hay una brecha, el cortafuegos que me traicione, sabe que yo pagaré con el ninguneo máximo y perderá el contacto conmigo. El caminito que están siguiendo todos los que buscan preguntarme cosas del trabajo es el del linquin, la red esa profesional, solo que yo ya no acepto invitaciones de nadie que trabajó conmigo en esa empresa y en los próximos meses, incluso borraré a los que no quiero que sepan nada de mi, que al contrario que la gente esa que cree que tener cienes y cienes de contactos profesionales es normal y bueno, yo soy más de los que creen que si no trato contigo, ni me interesa lo que haces ni quiero que tú sepas lo que yo hago.

Y cerrando el círculo y volviendo al que la palmó, a ver si este fin de semana reviso los contactos en mi telefonino y les añado, a todos los que están ahí pero no son relevantes, una etiqueta que diga NIDECOÑA, para que mi hermana o quienquiera que encuentre mi teléfono cuando yo la palme dentro de unas décadas no se dedique a mandar mensajes a esas personas solo porque estaban en el teléfono.