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La pequeña isla en el lago Bled

Algún día tenía que llegar el final a esta serie fabulosa de fotos en el lago Bled y ese día es hoy. Tenemos la última de las fotos, que me la iba a saltar pero no he tenido tiempo de preparar el álbum, así que le echamos un último vistazo a la isla, creo que desde el punto en el que cogí el barquillo que me llevó a la misma. Se puede observar la rampa para subir a la iglesia y como en casi todas las fotos de esta serie, el maravilloso reflejo en el agua.

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Tiburones en una estación de limpieza

Resulta difícil de creer pero cada inmersión que hice en Kandooma Thila fue tan espectacular o más que las anteriores y ni yo me podía creer la racha de suerte tan grande que tuve. Ayer veíamos Un flipe de águila marina moteada y cara a cara con tiburones y para evitar tener un vídeo de seis minutos, lo troceé y si alguien se creé que esto es menos que aquello, que se pegue un tiro de gofio y se apunte al partido de los ladrones podemitas. Seguimos en la misma inmersión, que conté en Prácticamente al final de la semana de buceo y nos centramos en tres vídeos, flipantes y alucinantes. Toda esta acción sucedió a veintisiete metros de profundidad, lo cual explica la falta de color, ya que todos los sub-intelectuales, además de expertos en el coronavirus, todos sabemos lo que le sucede al espectro de colores según desciendes al fondo marino del agua del mar. Decir que para algo tan flipante la canción tenía que ser super-hiper-mega especial y por eso elegí First Date de blink-182, que de siempre me provoca ganas de saltar y desmadrarme. Esto es muy simple, hay un montón de tiburones junto a mí, en un número que oscila alrededor de los siete y de repente, casi al principio, uno se pone en diagonal hacia arriba y abre la boca para que los pececillos se metan y se la limpien. He metido un efecto de cámara lenta en la primera vez que esto sucede porque es un flipe de-qué-té-cagas y no me extrañaría nada si Virtuditas confirma que le tuvo que cambiar los pañales al Ancestral después de ver esto. Según recuperamos la velocidad normal, hay cuatro tiburones en pantalla y otro repite la maniobra, que yo me meé en el agua de gusto y de lo rica y calentita que estaba. Si se pudiera gritar bajo el agua, yo habría gritado. El segundo segmenteo empieza con otro tiburón en la estación de limpieza y hasta se ve algún pececillo entrar a hacer su trabajo y después, vemos la purriada de tiburones, siete. Por culpa de la profundidad no nos pudimos quedar mucho tiempo allí, que yo me habría quedado nueve semanas y media si me dejan.

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Otra vista del castillo desde Bled

Además del castillo y del lago, también tenemos el poblacho de Bled, el punto de acceso a los mismos y hoy los vemos a ambos desde la avenida que hay en el pueblo junto al lago. Hay un camino que sale por detrás de la iglesia que se ve al fondo que lleva hasta el castillo, para los peatones y los culocochistas, como dos que yo me sé, pueden ir por carretera al mismo. El lugar es muy bucólico.

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Un flipe de águila marina moteada y cara a cara con tiburones

Llevamos una saga de vídeos de buceo que solo se pueden calificar como épicos, mágicos y legendarios y nos recuerdan aquellos maravillosos años en los que hasta podíamos bucear, que ahora el mundo es una mierda en la que siempre tenemos que estar encerrados mientras la rata esa asquerosa que vive en Güaterlú sigue suelta. Hoy llegamos a mi último día completo de buceo en Guraidhoo, el cual relaté en la anotación Prácticamente al final de la semana de buceo. Volví, como en casi todos los días anteriores, a hacer la primera inmersión en Kandooma Thila, ese lugar fabuloso en el que los tiburones campan a sus anchas y yo me siento como en casa. Otra vez y por mi afán grabador, he partido los vídeos de la inmersión en dos cachos y hoy tenemos el primero y puedo asegurar y hasta aseguro que ambos vídeos serán super-hiper-mega especiales. La música que acompaña a las imágenes es la canción clásica de Mecano titulada Hoy no me puedo levantar, que vamos, que casi lo estamos viviendo.

Todos sabemos como empiezan estos vídeos con el descenso y los peces usando nuestro aire pero es que inmediatamente después de eso tenemos un tiburón a milímetros de mí, un flipe de que te cagas. Después vemos una selección de mil millones de peces al lado de una roca y volvemos a lo nuestro, que son los tiburones, antes de cambiar a lo otro nuestro, las águilas marinas moteadas, que vemos lejos porque estaban en la superficie hasta que una bajó y se desmelenó a hacer maniobras en una escena que la veo y lloro de alegría, fue en tres palabras, Mar avi llosa. Tras eso, más de lo mismo, águilas marinas moteadas pasando y tiburones pegaditos a mí, alucinando con lo cerca que vinieron.