La cúpula – Under the Dome

No hace falta ni que diga que yo me he leído absolutamente toda la obra de Stephen King salvo por el último, que tengo encolado y caerá pronto (o más bien, una mezcla de leído y escuchado y en varias ocasiones, los audiolibros están hechos por él con su propia voz, con lo que los comemieldas que dicen que leer es mucho mejor y más intenso y bla, bla, bla que me expliquen como pueden ellos saber mejor que el propio autor como leer su libro). Este hombre también fue el redentor del género de la fantasía después que el puto truscolán del Tolquien la intentara destruir con esas mierdas de libros que transformaron en películas infumables y de las que puedon confirmar y confirmo, que yo solo he visto la del señor de los julandrillos 1 y ahí me quedé porque dormí, sin exagerar, al menos dos horas en el cine. Regresemos al tema y hoy toca comentar la serie basada en el libro de Stephen King, Under the Dome y que en España se conoció como La cúpula.

Una mañana, los julays de un villorrio ultraperiférico se encuentran que los han metido como en un acuario gigantesco y allí ni sale ni entra nada. Por supuesto que de entrada les sale el truscolán y el podemita que todos llevaban dentro y van a atacar y destruir pero pronto tendrán que dejar atrás esos tejemanejes si quieren sobrevivir o algo así.

Esta serie tuvo ese problema conocido como el del chicle, que podría haber sido un clásico si se hubieran limitado a una temporada de trece capítulos y siguiendo el clásico escrito por Stephen King pero decidieron estirarla con veintiséis capítulos más y bueno, la segunda temporada fuer mediocre y la tercera patética porque es que ya no había nada más que hacer. La premisa de la serie era muy interesante pero nunca optaron por el terror o el miedo o el pánico o incluso el horror y en su lugar prefirieron algo más mundano. Al final, como eligieron el camino de la telenovela, el impacto de la premisa inicial se fue diluyendo demasiado hasta perder toda su identidad. Casi que lo mejor eran las movidas endogámicas, que allí todo quisqui chingaba con todo quisqui, que lo de tener la pecera no les afectaba para nada. Yo me quedo con la primera temporada y espero poder olvidar algún día las otras dos.

V

Si hablamos de series legendarias, la de hoy es seguramente una de las que consiguieron esa categoría y para ello le bastó una sola temporada, que no tuvo ninguna más. Es una serie de ciencia ficción que consiguió impactar a toda la chusma y gentuza que normalmente no sigue el género y que tuvo momentos tan impactantes que a día de hoy se siguen haciendo parodias de los mismos, como cierta pava papeando una rata. Se trata de V, aunque todos la conocemos por UVE.

En realidad esto fue una miniserie a la que siguió una serie. En la primera parte, llegan los extraterrestres, que son igualitos que nosotros pero en guapo, sin orcos de Vecindario y todos nos emocionamos hasta las lágrimas hasta que descubrimos que nos quieren quitar el planeta y se monta el pitote y los vencemos obligándolos a esnifar un polvo rojo que debía ser pimentón picante de la Vera. En la serie que le sucedió, los lagartos se han vacunado contra el pimentón y hay humanos ayudándolos a someter nuestro planeta y el resto de los julays tendrán que darles candela de la peor.

Cuando vi esto por la tele, lo flipé. Hasta entonces, los extraterrestres o eran dañinos desde el principio o bellísimas personas, pero siempre ponían las cartas sobre la mesa desde el principio y no había dudas. Aquí llegaron con sonrisas y dando la mano y resultó que eran chusma y gentuza de la peor, casi como truscolanes y podemitas (aunque sin llegar a esos niveles de ratas de cloaca). Entre los lagartos, Jane Badler bordó su papel como Diana, con una de las escenas más legendarias de la historia universal de la televisión, aquel momento de tapeo de rata. En V se juntaba la lucha contra el fascismo, el holocausto que tanto gusta a esa gentuza, la capacidad de rebelión de los humanos y como los mayores enemigos los tenemos entre los nuestros, que los traidores están entre nosotros y por si alguno se pregunta por su profesión, es la de políticos. Yo es que veo lo que ha sucedido en truscoluña en los últimos diez años y es esta serie, con los truscolanes siendo las ratas traidoras, fascistas y que buscan el exterminio del resto y los políticos nuestros como los traidores que no han hecho nada para evitarlo. Aún hoy, la tira de años después de que se estrenó esta serie, vale la pena volver a ver esa única y épica temporadas. Esto le debe gustar a todo el mundo, tanto chichones como gafitas.

Eureka

Reconozco, que yo de todas las cadenas de televisión gringas, hubo una época en la que solo me fijaba en lo que venía de SyFy, que para mí era el estándar en el que se tenían que mirar las demás televisiones. Como sus productos no eran muy conocidos, aquí estamos comentando series que no conoce nadie. Hoy le toca el turno a Eureka, que no tengo ni pajolera idea de si se llegó a ver en España.

Aquí tenemos una serie que combina la comedia, un pelín de drama y la ciencia ficción. Comienza cuando a una ciudad perdida en el quinto pino llega un nuevo sheriff, que descubre que aquella es una ciudad secreta del gobierno gringo en la que viven los científicos más rechiflados del universo y que construyen cosas fabulosas y asombrosas que casi siempre salen mal. Durante las cinco temporadas que duró, tendrán que enfrentarse a multitud de problemas y también a retos cachondos. La serie lograba el equilibrio perfecto entre la comedia, el drama y lo romántico y además, creo que es una de las mejor escritas, sus guiones eran impecables y a lo largo de los cinco años vimos como todos sus personajes fueron evolucionando. El sheriff tenía una hija adolescente que provocará problemas a destajo y su ayudante en la comisaria también tenía tela. Cuando anunciaron que no seguiría, esta es una de las series que realmente me jodió que la quitaran porque yo disfrutaba esperando los episodios cada temporada. Después que acabó, he seguido las carreras tanto de Colin Ferguson como de Erica Cerra. Pese a primar la parte cómica, la serie tenía en cada temporada una trama que iban hilando a lo largo de todos los episodios y que nos llevaba a algún punto dramático en el último episodio en el que tenían que solucionarlo todo. Nunca llegó a ser un clásico y seguro que pocos la recuerdan, pero sí que resultó ser un soplo de aire fresco en una tele en la que todas las series son literalmente iguales.

Los 100 – The 100

Sigo en el territorio de la ciencia ficción y hoy nos acercamos a una serie que acabó el año pasado con el episodio número CIEN, algo muy especial dado el título de la serie. Es también una de las series que más han evolucionado entre su primera y su séptima temporada, cualquiera que ve un episodio de la primera temporada, uno de la tercera y uno de la última lo puede flipar porque es que parecen series diferentes. Se trata de The 100 y en alguna telelevisión española la pusieron con el título de Los 100 y creo que también añadían que truscoluña no es nación.

En la primera temporada, casi cien años después de una guerra nuclear que arrasó el planeta, los que se creen los últimos supervivientes de la raza humana (obviamente sin truscolanes-de-mielda) viven en un anillo espacial y tal y tal, una mega nave que orbita alrededor de la Tierra. Está todo como que muy controlado y un día se rebotan con los jóvenes, que son todos como muy Ni-Nis y los exilian al planeta. Después, en un montón de temporadas, iremos descubriendo que hay más gente en la Tierra, que se llevan fatal, hay movidas raras, frikis y todo lo demás.

La concepción original era como muy de ciencia ficción, en el espacio y enganchaba en el primer segundo. Después cuando llegaron a la Tierra consiguieron mantener el interés gracias a que eran solo los jóvenes y allí había mucha hormona desfogada. En algunas de las temporadas intermedias yo estuve por tirar la toballa porque se complicaban muchísimo con politiqueo y coñas que no me interesaban, que si me gustara ese género ya me vería todas las series de abogados que hay. Por suerte en algún momento como que se dieron cuenta y en la traca final, que ya ni siquiera es en la Tierra, lo arreglaron. La serie tiene temporadas bastante cortas, de entre trece y dieciséis episodios, lo cual para mi fue un acierto aunque en la última, cuando ya sabían que tenían que cerrar el ciclo, como que comenzaron a acelerar y hubo algún momento en el que me gustaba lo que veía pero no tenía ni puta idea de lo que estaba sucediendo.

La serie tiene un grupo grande de protagonistas y durante los episodios, salvo por algunos muy enfocado en alguno de ellos, vamos saltando entre las diferentes historias, lo cual la hacía mucho más animada. Esta es una de esas que molan a los que son fans de la ciencia ficción y de los dramas con gente joven sufriendo pero siempre, siempre, siempre, con un aspecto fabuloso.