Categorías
Sucesos extraordinarios

Aún con más motivo

Hay motivo
A veces las cosas toman un rumbo inesperado. El pasado miércoles me senté y de un tirón escribí cuatro mensajes para mi blog. Decidí ir poniendo uno por día. El jueves, el 11M sucedió lo que sucedió y lo cambió todo. Los iré subiendo en los próximos días.
Vivir una desgracia que sucede en tu país cuando te encuentras fuera es una experiencia distinta. Ayer cuando por la mañana escuchaba la Cadena Ser mientras desayunaba y empezaron a hablar de un atentado, nunca pensé que fuese algo tan grave. Cuando llegué al trabajo la cosa ya se estaba desmadrando y los periódicos españoles parecían competir para incrementar el número de víctimas. Creo que cuando visité el web del periódico El País y encontré que habían lo habían abierto totalmente me dí cuenta de lo grave de la situación.
A mediodía el goteo de compañeros pasándose por mi sitio a preguntar y a pasar unos instantes conmigo no paraba. Soy el único español en una oficina de 400 empleados y por mi trabajo soy bastante conocido en la empresa.
Llegó un momento en el que me tuve que marchar a los laboratorios para buscar algo de paz. Me estaba agobiando. Leía la prensa española y sólo tenía ganas de llorar. Estuve en varias reuniones por la tarde aunque no me acuerdo de mucho de lo que allí se discutió.
Salí del trabajo y me enganché a la retransmisión de CNN+ a través de internet. Sólo lo dejé cuando mi amigo el Chino me obligó a ir con él al centro de la ciudad para tomarnos unas cervezas.
Durante el día de ayer y hoy he estado enganchado a los Webs de los siguientes medios de comunicación: El País, El Mundo, ABC, La Razón, Estrella Digital, Periodista Digital, Canarias Ahora, News Google, BBC.
Hoy al horror sucede la rabia. Rabia con mi gobierno, con los que nos metieron en esa guerra, con los que ahora tratan de buscar responsables locales al menos hasta el domingo para salvar sus platos. Ahora, más que nunca, hay motivo. No dejéis pasar vuestra oportunidad el domingo. Acudid a votar.

Categorías
Sucesos extraordinarios

11M

11M

Categorías
Día a día

Hay Motivo

No sé ni para que os lo digo porque sé que no me haréis ni puto caso. Yo ya he votao. Me he informado, pese a que no vivo en el país y gracias a la zorra de mi vecina ya no puedo ver la tele y he mandado mi voto por correo. He pagado el impuesto revolucionario con el que se nos chantajea a los votantes desde el extranjero, que en mi caso han sido 8 ?? que sé que no me devolverán, como no me devolvieron el dinero de las elecciones locales y autonómicas hace un año. Os podéis preguntar como coño me tendrían que devolver el dinero y mi respuesta es que en el sobre en el que mando el voto he de adjuntar un formulario de devolución del coste del envío con la cantidad escrita en letra y número :-?.
Vosotros estáis ahí, en el terruño, cascándoosla viendo el telediario con la chocha que sustituyó a la Doña que va a ser reina, o reinona según se mire y a pesar de la exposición mediática el domingo no moveréis un sólo músculo para desplazaros a vuestro colegio electoral.
Como me siento culpable y como sé que muchos de vosotros, si no todos tenéis ADSL a través de esa gran multinacional llamada TimoFónica, que gracias a vuestra desidia os levanta una pasta gansa por vuestra conexión a internet cuando yo pago 25 Euros incluida la cuota de conexión y tengo 1.6 Mbps de descarga y 512Kbps de upload, CON IP FIJA y sin PROXY CACHE-TOCAME-LOS-HUEVOS. Bueno, dejo de desvariar. Como me siento culpable por vuestra desmotivación, os lo pongo fácil.

Aquí tenéis los enlaces a los dos periódicos que gentil e interesadamente han puesto los cortos en internet para que los podáis ver.
Elegid vuestro lado político:
Hay motivo en ElMundo
Hay motivo en ElPais
Una vez los hayáis visto, me hacéis una redacción de al menos 500 palabras con vuestra impresión de lo visto y me la mandáis por correo o ponéis comentario aquí debajo.
¡Lo dicho, ya tenéis algo que hacer y sabéis como hacerlo, así que a currar!

Categorías
Desvaríos Día a día

Aire, que corra el aire

Hoy tenía pensado escribir de cine pero creo que lo dejo para otro día.
Esta tarde estaba sentado en uno de esas aburridas reuniones a las que tengo que atender, mirando como los otros 13 asistentes se aburrían hasta el infinito mientras mi jefe nos arengaba, agitando los resultados de la semana cuando lo escuché. Fue un sonido indiscutiblemente claro, nítido, algo que puedo reconocer inmediatamente. Fue una sintonía corta pero intensa, algo que agitó mi amodorramiento y me puso en guardia.
Fue un peo (pedo para los peninsulares), una ventosidad que se expele del vientre por el ano (según la Real Academia de la Lengua Española) de al menos un segundo de duración. Sonó nítidamente solapándose a la voz del jefe. De inmediato miro hacia el lugar de origen y veo que uno de los holandeses se está poniendo rojo aunque no puede disimular el sonreír.
Mi cerebro, que funciona en modo cine en estos casos, conmutó al modo Matrix. La acción transcurría lentamente.
Podía escuchar el sonido de la arenga mientras veía como el elemento con el escape cerraba la boca y contenía el aire. Yo comencé a reírme, lo que motivó a mi jefe más, pues pensó que me reía de lo buena que era su argumentación.
Los dos holandeses que lindaban con el pedorrero comenzaron a alejar lentamente sus sillas hacia los lados, mientras por educación, o por vergüenza, trataban de simular que allí no había pasado nada. El otro, continuaba con la boca cerrada, conteniendo el aire. Veía la danza de estos tres elementos, dos huyendo y uno conteniéndose, tornándose cada vez más rojo, mientras el resto de la gente o no oyó, cosa que no me puedo creer porque yo estaba situado en el lado opuesto de la mesa, o no quisieron oir (algo que sí me podría creer de esta gente).
Mientras tanto por toda la sala comenzó a extenderse un olor peculiar, un aroma nuevo, una fragancia interesante. Mi compañero travestido (termino que mi amigo turco prefiere que utilice porque técnicamente aún tiene tiburón, aunque yo creo que lo de transexual puede ser válido porque según la RAE es la persona que se siente del otro sexo y adopta sus atuendos y comportamientos y este viene a trabajar todos los días vestido de maruja) que no se muerde la lengua para nada, suelta la frase épica: aquí huele a mierda.
Se montó el belén en la sala. Yo no podía parar de reírme, mi jefe no se daba cuenta de nada, los elementos fronterizos del individuo estaban en franca desbandada, tratando de alejarse lo más posible y este último, agotado el aire en los pulmones, no pudo contenerse más y tomó una bocanada de su propia medicina. Tras respirar el aire contaminado, le entró la risa compulsiva a él también y no paramos hasta que terminó la reunión.
Mi jefe anduvo toda la tarde tratando de hablar conmigo a solas, seguro que para preguntarme por el motivo de nuestra risa, pero yo sé más que él y no me dejé acorralar en toda la tarde. Con suerte mañana no se acuerda 😀