Hoy vamos a tener un poco de logística bloguera por aquí. Aunque a veces parezca que el tiempo no pasa, lo cierto es que ya estoy a cuatro fines de semana de pirarme a bucear y en total estamos hablando de seis fines de semana para los que necesito películas que comentar, y ahoritita mismo, mi despensa contiene ocho pelis y desde hoy hasta el domingo solo voy a ver tres nuevas, con lo que esta semana será de tres pelis y a partir de la semana que viene, a menos que haya una cantidad considerable de estrenos, comenzará el racionamiento a dos pelis por fin de semana. No me ayudan ni las pelis viejunas que vuelven a poner en el cine, que hasta esas ya han sido desmenuzadas en el mejor blog sin premios en castellano. El resto, durante las dos semanas esas, no me preocupa porque aprovecharé para escribir mi diario del viaje usando el teclado portable bluetú y mi tableta Androitotorota. Hasta que llegue el día del salto, a ver si consigo terminar con todos los vídeos del viaje de noviembre del año pasado, que mira que llevo un retraso antológico y si consigo pasar página, después deberían venir el despegue de las Maldivas hacia Suiza, seguido de otro vídeo con algunas tomas desde el avión sobre las Maldivas, el aterrizaje en Zurich, el despegue en Málaga en noviembre y el aterrizaje en Ámsterdam y no veo nada del vuelo en Navidades con lo que intuyo que no me tocó asiento de ventana. Y después de eso, buceo en Gran Canaria.
Por aquí arriba por el norte, los días cada vez son más cortos, a un ritmo brutal, con al menos dos minutos menos de luz cada mañana y prácticamente tres minutos cada tarde, con lo que en nada me veo yendo a correr con el faro pegado al pecho y lo único bueno es que ya es poco probable que volvamos a tener olas de calor, que eso lo llevo muy mal.
Este verano pasó por mi casa uno de mis amigos de Gran Canaria e hicimos algo de turismo, pero no del de ir a Amsterlandia para ver las colas de borregos frente a locales que no tienen nada de neerlandeses pero están super-hiper-mega recomendados por los influensers del Tiqui-toque y del Istagrama, como la digitalmente difunta Virtuditas, que tiene sus millones de seguidores aborregados. En lugar de eso, hicimos turismo por sitios en los que los únicos foráneos eran ellos, el resto era gente que vive en los Países Bajos, había extranjeros, pero era gente como yo, que está asentada aquí. Fuimos al parque de las bicicletas blancas, estuvimos en el corazón REAL de los Países Bajos comiendo panqueques, visitamos el cementerio de ese poblacho en el que está enterrado el hijo de la Reina Madre y hasta estuvimos en la puerta de su keli y por Utrecht hicimos la ruta de las casas barco.
Este mes de septiembre, está petado de eventos de la chamba y sociales. Tengo cenas con colegas, quedadas y una semana antes de irme a bucear, la caminata por Ámsterdam visitando ocho baretos y tomando cervezas de otoño especiales con sus tapas y con nuestras camisetas de regalo. En la sede corporativa de la chamba se han inventado una reunión de córpore insepulto para la semana que viene para obligarme a ir y a mi jefe lo pilló descolocado porque para que no parezca sospechoso, también lo obligan a ir a él, pero todos sabemos que no lo echaremos de menos. Cuando regrese del buceo, el fin de semana siguiente tengo banquete en mi keli con amigos y después de eso creo que serán las elecciones generales, aunque como votamos tanto, es algo muy rutinario y solo me falta decidir si lo haré en alguno de los colegios electorales de mi barrio o en la estación de tren de Utrecht, que allí también se puede votar. Hay una polarización brutal, sobre todo después de que hace algo más de una semana, un joputa-terrorista-islámico que estaba en un centro de acogida pidiendo asilo, violó a una joven un día, no lo detuvieron y siete días después mató a otra mientras volvía a su casa en bicicleta tras salir en Ámsterdam con sus amigas y después se supo que había intentado violar a otra el día antes del asesinato, con lo que ahora las elecciones ya no son sobre quién tiene el mejor programa económico, es más bien sobre quién va a hacer algo para que la mujeres se sientan seguras en un país en el que los que llegan se creen con derecho a matarlas. La izquierda, como en todos lados, es sorda y no tiene tacto y lo soluciona diciendo que lo que hay que hacer es reducir la parte de pago por el paciente en los seguros médicos, que está en trescientos ochenta y cinco leuros y dejarla a la mitad, solo que ahora se sabe que si eso se hace, las primas por seguro médico subirán mensualmente bastante más que lo que te ahorras en pagar, con lo que al final, los más pobres dejarán de pagar por seguro médico, que aquí, para evitar el abuso de los inmigrantes sobre el sistema, se privatizó al cien por cien y ahora, si hay que atender a alguien de fuera de la Unión Europea, se le pide tarjeta de crédito para bloquear los miles de leuros que haga falta y si no los tiene, se le da gratis un billete para que regrese a su país y allí lo atiendan super-hiper-mega bien, que es el estilo calvinista para estos temas.
Y a mediados de diciembre, como buen pajarraco africano que soy, migraré para pasar parte del invierno en Gran Canaria, un mes entero laburando desde allí re-quetequete-motamente, con lo que también tengo la tensión de llegar a la cuota de doscientas pelis antes de eso, que en España veo poco cine, aunque esa es una preocupación menor porque me da la impresión que llegaré a esa cantidad al final de noviembre, quizás incluso antes.
Y por último, visto que mi despensa de mermelada casera de durazno baja en azúcar está flaqueando, este fin de semana voy a aprovechar para comprar dos kilos de ciruelas neerlandesas y hacer más mermelada, solo que a esa le pondré poquísima azúcar.