Otro bodorrio menos


Como ya he comentado anteriormente, la hoja de ruta de viajes para los últimos cuatro meses del año está atá y bien atá y solo hay espacio para quedadas en los Países Bajos con los colegas locales, si es que son lo suficientemente flexibles para organizar algo sin cuatro meses de antelación, que tengo varios amigos que no son capaces. En septiembre tengo organizada una cena en el Cartouche, en Hilversum, con antiguos amigos y colegas de la multinacional del sol caguiente que me puso en la puta calle y que este año ha desaparecido de Europa, lo vendieron todo y se piraron y aquí nadie los echa de menos. Este es un grupo al que veo al menos dos veces al año y la cita está hecha desde tres meses antes del evento.

Ese mismo mes, al final, está el Herfst Biertocht Amsterdam 2025, la legendaria cita en la que visitaremos ocho bares típicos neerlandeses en Ámsterdam y en cada uno de ellos probaremos una super-hiper-mega cerveza de otoño, con una tapa especial y diseñada para la susodicha y además del paseo, nos regalan una camiseta para conmemorar el evento. Esta actividad, que es prácticamente S-E-C-R-E-T-A para salvaguardarla de la miasma y gentuza de los turistas, está limitada en el número de participantes y para apuntarte tienes que conocer a alguien que te pase la información, pagar por adelantado a un chamo y creer que el día del evento, realmente hay un evento. Todo se ha hecho para evitar que la destrocen con cincuenta mil turistas que van a los sitios a hacerse la foto y a criticar. Este año la cita es al final de septiembre y es TAN IMPORTANTE en mi calendario, que mi viaje a las Maldivas tuvo que esperar hasta que se supo la fecha para ubicarlo.

Esta semana, mi amigo el Turco, me manda un mensaje y me invita a su segundo bodorrio y la ceremonia cae en el fin de semana del Herfst Biertocht Amsterdam 2025, así que en cuestión de milisegundos, le respondí informándole que igual que no fui a su primera boda, el destino había decidido que no fuera a la segunda, ni aunque se case en la Toscana italiana, que para mí, la actividad social con la cerveza de otoño paseando con mi amigo el Moreno por Ámsterdam y con las ladillas que se nos pegan, es el evento más importante del año, que llevamos más de veinte años haciéndolo juntos y ambos movemos cielo y tierra para no perdérnoslo y ambos hemos cancelado y cambiado vacaciones para poder ir allí. El Turco, pasa un kilo del mensaje y me dice que ya tengo reservada habitación en el hotel del bodorrio y que consultará de nuevo conmigo dentro de una semana para que le confirme que voy y unos segundos después le volví a confirmar que NO IRÉ AL BODORRIO, que me puede odiar todo lo que quiera pero que no voy a ir y que le quede tan claro como la obscuridad de un agujero negro. Lo volví a felicitar por el evento y le pregunté si empreñó a la turca, que nadie decide organizar una boda toscana un mes antes, que las bodas así, con tanta prisa, son de PENALTI, aquí, en España y en cualquier país cristiano. Le recordé que de todas las bodas a las que me han invitado en los últimos veinticuatro años, no he acudido a ninguna, que es un tipo de evento que no me interesa. Se arrejunta un montón de gente que ni conozco ni quiero conocer, te colocan en una mesa y tienes que padecer un montón de horas de suplicio intelectual y físico. Según el Turco, no hay bebé de por medio, aunque yo no me lo creo. También le recordé el pequeño detalle que la mayor parte de los invitados serán jalales y en la toscana italiana, la carne de chancho está en todos y cada uno de los embutidos y en la mayor parte del resto de platos y definitivamente, lo de desangrar a los animales según tradiciones bárbaras no figura en la cultura culinaria de la región. Está por ver si el Turco asume que no voy, que en su primera boda había habitación de hotel y puesto reservado en el banquete, no aparecí por allí y estuvo un año sin hablarme, aunque le dije, le repetí, le tripití y le cuatripití que no iba. Por si acaso, ya le deseé todo lo mejor, siempre, hasta el otoño del año que viene. Creo que soy el único ser humano que nunca ha conseguido controlar, aunque lo intenta, pero hasta él reconoce que me quiere por cómo soy. Mira que ha tenido decenas de miles de julays trabajando para él en uno de los bancos más grandes de Europa y todo el mundo teniéndole pánico y cuando lo ven conmigo, lo flipan por cómo me trata y como lo trato. Ahora tiene un trabajo incluso más grande, el mayor fondo de inversión financiero de África y de Oriente Medio, con cientos y cientos de billones para invertir y yo sigo pasando de ir a su bodorrio por un evento con los colegas, al que, varias veces, lo he invitado, pero me ha dicho que él no se ve caminando siete kilómetros como los pobres.

Seis días después del Herfst Biertocht Amsterdam 2025 me piro para las Maldivas a bucear dos semanas. Creo que ya comenté que la primera semana estaré en Guraidhoo, que a cierto comentarista le encantan los vídeos de buceo del lugar y tengo pensado hacer al menos dieciocho inmersiones allí y después, saltaré a la capital de las Maldivas para una pequeña escapada al tanque de los tiburones y si puedo, una visita a las Mantas y de allí, seguiré ese mismo día para Dhangethi, una isla que no conozco y que está hacia el sureste del país, con un viaje de dos horas en falúa de narcotraficantes de esas con tres motores de cuatrocientos caballos. Es el lugar más lejos al que se puede ir desde Malé en falúa, más al sur y tienes que volar. Estaré seis días allí y regresaré para volver a los Países Bajos y continuar mi vida social durante dos meses antes de bajarme a Gran Canaria para las cuatro semanas de trabajo desde el extranjero, que coincidirán con todas las fiestas navideñas, Reyes e inicio de las rebajas del Korte Jinglés.


2 respuestas a “Otro bodorrio menos”

  1. Es verdad, yo siempre me he preguntado por qué los nórdicos tienen tantos problemas para concretar quedadas rápidas (ya sea para un café, una cena o un paseo). No entiendo que necesiten tanto tiempo de antelación.

    Es una pena que no puedas ir a la boda de tu amigo. Dile que cambie el día (jajaja)

  2. Te comprendo y estoy totalmente de acuerdo contigo, yo sigo la misma política que tu desde hace un bojotal de años, además que siempre he detestado las bodas, funerales, bautizos y demás inventos sociales, ya a estas alturas de mi vida ya todo el mundo sabe que soy inflexible con mi política y ya no me invita mas que la familia directa de sangre en actos muy puntuales y estrictamente familiares.
    Salud

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