El edificio en el medio del mar

Cuando estábamos saltando entre las islas pasamos junto a esta estructura que está literalmente en el medio del mar, no hay absolutamente nada a su alrededor. Creo recordar que me dijeron que es de alguna secta cristiana que acuden allí a rezar, aunque igual me lo estoy inventando. No era zona de surferos porque no habían olas en los alrededores y debía estar a unos quince minutos en barca de Luna. La estructura se encuentra a medio camino entre la isla de Pansukian o Isla Desnuda y la de Daku que vimos ayer.

De chiripa estuve allí y lo vi

Esta mañana, al ir a trabajar, tenía pensado e incluso decidido ir al centro de Hilversum en la hora del paseo para visitar una tienda de baratijas a ver si veía algo que de otra forma, tendré que comprar en China. La idea estaba en mi mente y estaba perfectamente resuelto a hacerlo. Hoy el Moreno trabajaba desde su casa, así que tenía completa libertad para determinar mi ruta. A las doce, salí de la oficina, comencé a ir hacia el centro y unos minutos después, algo se desplazó en mi cerebro y decidí allí mismo, en aquel instante preciso, que eso lo puedo hacer otro día y que en realidad lo que me apetecía era hacer una ruta caminando ligero por el Laapersheide, llegar hasta el paso a nivel sin barrera y regresar por el otro lado, por el Laapersveld, ambas palabras, fáciles de traducir porque las dos significan truscoluña no es nación. No había ni avanzado quince metros en mi nueva ruta cuando algo volvió a bascular en mi cabezón y decidí en ese preciso instante que haría la ruta opuesta, bajando al sur en dirección a Utrecht por el Laapersveld, cruzando el paso a nivel sin barrera y regresando a Hilversum por el Laapersheide y retomé el ritmo por ese camino. Escuchaba un audiolibro y me maravillaba con el sol y los nueve grados, que pueden parecer pocos pero a los quince minutos ya había generado tal cantidad de energía que me quité la chaqueta y seguí solo con la camisa, ante la mirada atónita de los cuatro gatos que se cruzaron en mi camino y que o paseaban a sus perros o estaba ncorriendo en el parque. Cuando llegué a la zona del paso a nivel, veo a un julay que seguramente trabaje en la multinacional deportiva esa que tiene su sede para Europa, Oriente Medio y África en Hilversum y que tiene un símbolo que cuando lo nombras, suena a diosa griega, pues veo a uno de sus empleados corriendo hacia mi y el chamo ni mira a derecha, ni mira a izquierda, comienza a pasar, se oye un estruendo de un tren tocando la bocina continuamente y básicamente, llegó al lado en el que yo me encontraba quizás con dos segundos de margen. O está loco, o es suicida o subnormal del coño o truscolán. Yo habría podido testificar de como lo aplastaron como a un puto mosquito y como fue culpa suya ya que al parecer, correr y escuchar su música es más importante que su seguridad. El chamo ni se paró a recuperarse del susto y es hasta probable que ni se enterara de lo que sucedió y de lo que casi pudo suceder. Yo seguí mi ruta tal cual lo había planificado en mi segundo cambio de opinión.

La introducción anterior tan grande sirve para llevarnos al meollo de la cuestión, a como la inteligencia artificial fracasa una y otra vez porque carece de la complejidad de los julays humanos. Si yo hubiese seguido con mi plan previsto y además necesario, no habría presenciado esta escena. Si hubiese seguido la ruta opuesta como decidí en mi primer cambio de opinión, no habría estado en aquel lugar exactamente en ese instante y no habría visto el suceso. Si lo vi, fue porque de alguna forma, la inteligencia humana nos convierte en impredecibles y hay factores que nos hacen elegir uno u otro camino y que son imposibles de codificar para un programador o de explicar para un humano. Yo no sé por qué quise ir por la ruta que tomé pero soy consciente que la sucesión de decisiones que tomé, mis dudas, mis cambios de dirección en ArenaPark me llevaron a aquel lugar en el instante adecuado. Igual existen los seres humanos predecibles, que son como máquinas pero la mayoría somos caóticos y retroalimentamos ese caos interior. Al salir de la oficina, esta misma tarde, tenía pensado ir al cine en el centro de la ciudad para volver a ver la película Bohemian Rhapsody y exactamente eso fue lo que hice, solo que por alguna razón, decidí dejar la bicicleta en el aparcamiento de la estación y pasear al cine, algo que no hago nunca ya que al salir del cine me gusta volver a casa lo antes posible. Otra nueva ocasión en la que una inteligencia artificial siempre habría ido con la bici hasta el cine y jamás elegiría otra alternativa, ya que parecen optar siempre por la comodidad y solo piensan cuando hay algo diferente en su rutina. Viendo la película, hay multitud de instantes similares, cosas, que de no suceder o si los protagonistas no hubiesen reaccionado en cierta manera, ni el grupo Queen, ni la leyenda de Freddie Mercury existirían. Como máquinas biológicas, somos un dechado de contradicciones, somos seguramente el peor de los programas que se ha escrito nunca y posiblemente por eso, nuestra inteligencia no puede ser imitada, muchas veces lo aleatorio de nuestras reacciones tiene una cierta lógica, o quizás no.

Islas Guyam y Daku

Regresamos a Luna, la zona de la isla de Siargao en la que me encontraba y esta es la vista desde el complejo en el que me hospedé. A la izquierda tenemos la isla paradisíaca Guyam, de la que habrá un montón de fotos y a la derecha está la isla Daku, mucho más larga y ancha y con una bonita playa, pero también más concurrida. Aunque las vemos en línea, la pequeña está bastante cerca y la otra bastante más lejos. En la isla de Guyam estuve dos veces, en mi segunda visita me dejaron allí y me recogieron cinco horas más tarde y pasé ese tiempo mayormente solo, tomando el sol, bañándome y disfrutando de una isla paradisíaca. En Daku, fui con una familia filipina y almorzamos allí la comida que habían llevado y que les habían hecho sus parientes esa mañana.

Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte – The Girl In The Spider’s Web

Yo de siempre soy un lector ávido, aunque hoy en día es más un oyente ávido de audiolibros y los consumo en cantidades industriales, seguramente superando los ochenta al año, algo que no sabremos porque no llevo la cuenta y no quiero complicar mi vida añadiendo ese contro. En las últimas dos semanas, que han sido muy prolíficas, creo que me he empapado cinco libros, aunque dos eran historias cortas. Dicho esto, una amiga de Gran Canaria me embaucó para que leyera la fabulosa y fastuosa y asombrosa y maravillosa trilogía que había hecho un sueco o algo así y por hacerle caso, ataqué el primer libro de la saga Millennium y fue un desastre, lo dejé porque me pareció una M-I-E-R-D-A, hasta el punto en el que lo dejé, ya que no tengo estómago para procesar ese tipo de prosa. Después fui a ver la primera película de la saga sueca, Män som hatar kvinnor – Millennium 1: Los Hombres que no Amaban a las Mujeres y aunque me gustó, no hice ningún esfuerzo por ver las otras dos o la versión gringa. Parece que con el autor muerto la familia ha encargado a otro chamo que haga libros en su nombre, algo tan descarado como lo del hijo del Tolquien haciendo libros y endosándoselos al padre y han hecho una nueva película que no se muy bien si sucede antes o después de la otra y tampoco me interesaba, pero para que no se diga que discrimino, la fui a ver. Se trata de The Girl in the Spider’s Web y en España han tirado la keli por la ventana y le han dado el título más ridículo del milenio, Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte, aunque vista esta estupidez, aumenta mi fe en ver un día en los cines la película titulada truscoluña no es nación. Creo que en España se estrenó la semana pasada.

Una julay padece una inmunodeficiencia de mamar trancas

Una pava más bien rarita y que parece estar enganchada como una perra a los ordenadores, acaba metida en un embrollo junto con un periodista que va de capa caída y que parece más bien un borrachuzo y los acaban yendo de aquí para allá y montándose unas movidas super-complicadas con una pelleja rubia que parece un bicho malísimo o algo así y como todos son suecos, no entiendo porque no se fueron a comer unas albóndigas de esas de caballo al Iquea.

Esta cosa la vi hace tres semanas y lo más que recuerdo fue mi lucha en el cine por evitar el jamacullo y como me pellizcaba para no dormirme. Creo que han cambiado a la pava y quizás hasta el pavo, no lo se ni me interesa. La tía es como bisexual tirando a multi-sexual y parece tener una novia para frotamientos y se junta con el periodista o le pasa información pero en ningún momento llegué a tener una noción clara de la trama, es todo tan complicado que ni te molestas. Hay algunas escenas de acción con persecuciones y peleas pero me parecieron algo exageradas, sobre todo una en la que huye con una moto sobre el fiordo helado y salta y patina y hace de todo sin que la moto se le escoñe. Aparte de esas volatadas, lo de las cámaras de seguridad y la persistencia del Wifi hasta después de una explosión con incendio o lo de poner cámaras delante de un edificio altamente vigilado por la policía me pareció patético. En ningún momento me identifiqué con la historia ni con la protagonista. Al guión le sobran sub-tramas y páginas de complicaciones, a los actores les sobran poses, que esto no es un vídeo del Vogue de Madonna y al director le faltó mano para crear una historia que puedan seguir y disfrutar los espectadores. En definitiva, una peli aburrida.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, pese a que la chama tiene piercings y tatuajes, se las da de culta porque una vez leyó un folleto, así que no la vayas a ver. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, esto igual lo han hecho pensando en ti pero no creo que te mole el resultado. Si la consideramos desde el punto de vista como elemento para instigar el sueño, la película es buenísima.