Antes de terminar el ascenso a la torre inclinada de Pisa paré para hacer esta foto desde el hueco de una de las campanas, ya que no hay que olvidar que esta torre es un campanario. En la imagen podemos ver las cúpulas de la Catedral y el Baptisterio. El sol de la tarde creaba sombras y una luz muy cálida y la campana me servía para proteger la cámara del mismo. Para llegar hasta este lugar hay que subir doscientos noventa y cuatro escalones y en el campanario encontramos siete campanas, pesando la más grande tres toneladas y media.
Llegando a Hué
El vuelo desde Hanoi al aeropuerto de Hué duró casi una hora en la que dormí todo lo que pude. Aterrizamos en el aeropuerto de Hué, el cual no es muy grande y en poco más de tres minutos comenzaba a salir nuestro equipaje. Yo aproveché para comprar el billete de la guagua que lleva a la ciudad y que costaba 40000 Dong o un leuro y pico. Cuando el ultimo pasajero hubo decidido si quería ir en taxi o en la guagua arrancamos para el viaje de seis kilómetros y algo más de media hora, ya que la velocidad por esas carreteras tan llenas de motos y bicis raramente supera los veinte kilómetros. Nos dejó en el centro y al momento, taxistas y motoristas nos rodearon ofreciendo llevarnos a los hoteles. Mi CityMaps2Go me indicaba que mi hotel estaba a unos quinientos metros así que los ninguneé y fui andando, algo que es posible porque viajo muy ligero. Al hotel se entra por un callejón y cuando llegué a la recepción estaban con linternas, lo cual me dio muy mal yuyu porque según tripadvisor, el HueNino era el segundo mejor de la ciudad. Inmediatamente me sirvieron un desayuno y me explicaron que se había ido la luz, pero que era un corte programado para hacer mantenimiento. Me acompañaron a mi habitación y ya puestos me apunté para una excursión por la tarde que incluía el almuerzo.
Sin prisa pero sin pausa me eché a la calle para ir a ver la Ciudad Imperial de Hue de la que todos hemos oído hablar. Hue fue la capital de la nación entre 1802 y 1945 y todavía la gente la considera la ciudad de la Familia Real, aunque aquí ya no hay reyes. Desde mi hotel fueron quince minutos andando en los que cada treinta segundos alguien se ofrece a llevarme y me pregunta que de dónde soy y yo los ninguneo y les respondo que soy de algún lugar o de Europa según me entre el punto. Crucé el Río Perfumado (que más bien deberían llamarlo el río que hiede) por el puente de Trang Tien, mientras flipaba con las bicis y motos y la de cosas que pueden llevar.
La Citadel está rodeada por una muralla de diez kilómetros que ha sobrevivido a todas las movidas ocurridas en el país, igual que la torre de la bandera o Cot Co, en la cual ondeaba la bandera real. Además de hacer fotos e ignorar a los que querían que contratara sus servicios de guía, crucé la muralla por la puerta Ngan y entré en la ciudad imperial por la puerta Ngo Mon, fantástica y majestuosa y considerada una de las obras cumbres de la arquitectura Nguyen, algo que sabemos todos. La puerta tiene cinco entradas, la central únicamente para el rey, a los lados dos para el populacho y los mandarines y las otras dos para los elefantes. La entrada me costó 80000 Dong o casi 4 leuros. Sobre la puerta está la torre de vigilancia de los cinco Fénix, un pabellón muy bonito y con buenas vistas. En este lugar el Emperador anunciaba el Nuevo Año Lunar y los resultados de los exámenes para Funcionarios. En este mismo pabellón abdicó el ultimo emperador en 1945, el famosísimo Bao Dai.
Aunque la muralla está intacta, el resto de la ciudad imperial no tuvo tanta suerte y con tanta guerra ha sufrido mucho y la mayor parte de los edificios fueron arrasados o quemados, aunque ahora los están reconstruyendo. Tras pasar junto a dos pequeños estanques llegas al palacio Thai Hoa o el Palacio de la armonía suprema y que es el más espectacular y el usado para las grandes ceremonias. Los techos de los lugares por los que andaba el rey son siempre dorados y aquí abunda ese color. Este es el único edificio del complejo que no sufrió bombardeos aunque las termitas y la humedad casi acaban con el mismo y lo restauraron en 1991. En su interior no se permite hacer fotos por alguna pollada de algún bosmongolo. Por detrás del palacio está la puerta que da acceso a la ciudad prohibida y en la que vi multitud de edificios y jardines que no voy a enumerar o esto no acaba en la vida. Acabé la visita después de dos horas y media y regresé al hotel y allí me recogieron junto con dos chicas para ir a almorzar en plan bufé en el que por supuesto perdí los papeles y me puse ciego a comida.
Tras el almuerzo nos llevaron a coger un barco cutrisimo total y que semejaba un dragón y comenzamos el paseo por el Río perfumado. En el barco me topé con una pareja de argentinos y ya seguimos juntos el resto del tour. En un punto del viaje paramos a ver la casa y jardines de An Hien, la cual pertenecía a la familia de uno de los mandarines del emperador y se ha conservado muy bien. La casa tiene las tres puertas típicas del lugar, la de la izquierda para las chochas porque todo el mundo sabe que la mano izquierda es mayormente inútil como las mujeres (según la cultura vietnamita, que quede claro), la puerta de la derecha para los machos de las cañadas porque todo el mundo sabe que la derecha es la mano buena y la puerta central para los fantasmas y espíritus de los ancestros y que solo se cruza cuando se les quiere pedir consejo y nunca, nunca, nunca la cruzan mujeres embarazadas por aquello de la reposesion, que los curas son muy de tocamientos y así te ahorras un exorcismo.
La casa estaba rodeada de un jardín lleno de arboles de fruta e hicimos un recorrido que quizás para los otros fue interesante pero yo me crié yendo a la finca de mi abuela en el Valle de Agaete y conozco la mayoría de esos arboles. Lo peor es que se me olvidó el spray para los mosquitos y me estaban acribillando, hasta el punto que tuve que acoplar las patas a mis pantalones y hacerlos largos para reducir la superficie expuesta.
Desde allí continuamos en el barco hasta la Pagoda Thien Mu, la cual estaban engalanando los monjes ya que al día siguiente era el cumpleaños de Buda, efemérides que parece que me pilla siempre en Asia. Esta es la Pagoda de la Señora Celestial y anteriormente allí había un templo Cham. La Pagoda data de 1601 y es la más antigua de Hue y fue uno de sus monjes el que en 1963 se prendió fuego en Saigón para protestar contra los excesos del régimen del presidente Diem. En el lugar tienen expuesto el coche con el que el monje condujo hasta Saigón, algo que me parece un poco macabro. La Pagoda tiene una estupa de siete niveles muy curiosa que mandó a construir el emperador Thieu Tri en 1840.
Desde allí regresamos a la ciudad en el barco y nos topamos con flores de loto enormes en el agua puestas para celebrar el cumpleaños de Buda y una especie de festival que se estaba organizando a la vera del río. Cuando acabó la excursión, me despedí de los argentinos y me fui al hotel a ducharme y por la noche salí a cenar y así acaba el primero de los dos días que reservé para Hué y alrededores
Parte superior de la torre pendente di Pisa
Antes de lanzarnos de cabeza a subir la Torre de Pisa tenemos una imagen de la parte superior con el chamo Gabriel asomado. Las visitas son limitadas y o compras tu entrada con antelación y eliges la hora o cuando vas allí te asignan una e igual tienes que esperar un rato largo. Cuando entras, subes con un grupo y te dejan estar unos minutos en la parte superior antes de comenzar la bajada para que entren otros. Está muy bien organizado. A partir de la próxima imagen todo lo que veremos será desde la parte superior de la Torre de Pisa.
Bici taxi prehistórico
En la puerta de un restaurante en Amsterdam me tropecé con esta bicicleta jubilada que anda que no tuvo que hacer kilómetros ni nada hasta que quedó de esta guisa. Por los frenos de varilla y el estilo, debe tener sus décadas a rastra. En la actualidad la usan como mobiliario urbano de propaganda y para bloquear el camino en las aceras a los peatones. Supongo que en el pasado alguien se ganaba un sueldo a base de sudar y llevar pasajeros en una máquina sencilla, sin velocidades y que tiene pinta de ser algo pesada. Si la comparáis con algunas de las que hemos estado viendo a lo largo de los años, esta es realmente básica y antigua.
Dentro del baptisterio de Pisa
El interior del Baptisterio de Pisa es muy sencillo. Todo parece recubierto de mármol y hay una pila bautismal enorme en el medio y que lleva allí desde el 1246. La escultura de bronce en la misma es de San Juan Bautista y por eso este baptisterio se conoce también como el Baptisterio de San Juan. En ese lugar si susurras se entera todo el mundo. Tiene una segunda planta que supongo que sirve para que entre más gente a presenciar las ceremonias y la foto está hecha desde la misma. El púlpito que se ve a la izquierda parece ser que se considera el inicio del renacimiento en el arte italiano y fue hecho en el año 1260 (y toma que no soy inculto ni nada que yo que pensaba que el renacimiento era más bien doscientos y pico años más tarde. Es lo malo que tiene el haber ido a un colegio público, que me mintieron mucho y yo hasta me lo creí).
Dejando Hanoi
Después de casi una semana por Hanoi y alrededores, llegaba el primer cambio de escenario. Cuando miraba para comprar billete, las buenas tarifas (léase baratas) estaban siempre agotadas para las horas normales y lo único disponible era a primera hora de la mañana. Así que si quería conseguir un vuelo barato tendría que viajar muy temprano. Por eso, mi vuelo era a las 6.40 y debía facturar una hora antes. En el hotel me organizaron el transporte al aeropuerto a las 5 de la mañana y yo puse mi alarma a las 4.30. Por la noche preparé la maleta y lo dejé todo más o menos preparado. Me desperté a las cinco y tuve un momento de pánico. Sin tiempo para averiguar la causa del fallo me vestí, comprobé que no me dejaba nada atrás y salí pitando. En la recepción los empleados de noche dormían y el conductor me esperaba. La ciudad ya tenia un montón de actividad. A las 5.45 me acercaba al mostrar de facturación y en dos instantes tenia mi tarjeta de embarque. En el hotel me prepararon un desayuno para llevar y allí mismo, antes de pasar el control de seguridad, me encochiné a comer frutas tropicales, un yoghurt, pan y otras cosillas. Solo hay dos puertas de embarque para los vuelos nacionales y cuando vi la cantidad de vuelos me pregunté como lo harían. Lo hacen a toda mecha. Van llamando para embarcar y en cinco minutos tienen a todo el mundo dentro del avión. Desde la puerta de embarque tuvimos que caminar un rato hasta la pasarela con nuestro avión ya que pese a las dos puertas de embarque, por detrás habían pasarelas como para seis aviones. El nuestro era un Airbus A321 y lo petaron al completo, la mitad turistas y la mitad fauna autóctona.
En un momento cerraron puertas y comenzaron las operaciones para despegar. El capitán daba las ordenes a la tripulación en ingles, como muchas aerolíneas europeas. Me dio el típico jamacullo aéreo y me dormí antes de despegar y solo me desperté cuando noté a alguien invadiendo mi espacio y que resultó ser la azafata que quería darme una botella de agua, algo que viene desde que alguien les dijo que ellos eran una aerolínea miserable como Iberia, Vueling, Transavia o Ryanair, grupo al que pertenecen todas las empresas que NO DAN NI AGUA y por eso ahora regalan una botella y una toballa húmeda para que te refresques.
Originalmente había planeado continuar con la narración de los eventos del día pero mi voluntad es caprichosa y he optado por un pequeño resumen con cosas que me han llamado la atención de Hanoi, alrededores y la Bahía de Halong.
- Tráfico. Hay que vivirlo para creerlo. Millones de motos pilotadas por gente que dudo que hayan pasado algún examen y que hacen lo que les sale de la punta de la polla. Motos yendo en dirección contraria, saltándose semáforos, subiendo a las aceras y poco menos que atropellando a los peatones para evitar atascos o semáforos en rojo. Con tanta moto y con taxistas y conductores de autobús haciendo lo que les da la gana y también pisoteando el código de circulación, los accidentes se suceden sin pausa y sin que a nadie le preocupe. Dudo que lleven seguro de coche y arreglan las cosas a gritos y con uno pagando la cantidad que acuerdan como suficiente para la reparación.
- Peatones. Los grandes olvidados. Las aceras o no existen o se usan para aparcar motos o montar cutre-restaurantes sobre las mismas y cuando has de cruzar una carretera, o cierras los ojos y avanzas confiando en que tu ángel de la guarda te proteja o buscas otros peatones y os lanzáis a la carretera en manada para conformar un obstáculo de tamaño considerable que respeten los vehículos.
- Ruido. Es continuo y comienza a las cinco de la mañana. Algunos conducen con la mano fija sobre la pita de su vehículo. El ruido te llega desde todos lados y es tan fuerte que acabas por insensibilizarte y despreciarlo, lo cual es malo puesto que solo tenemos dos ojos y hacen falta más sentidos para sobrevivir.
- Suciedad. Siempre me ha chocado en los países del sureste de Asia la forma en la que la gente vive rodeada de mierda y basura. Todos escupen, tiran basura, la remueven y nadie debe creer en las ventajas de las papeleras puesto que no las hay y cuando te topas con alguna, casi siempre ha sido reconvertida en armario para alguien o en caseta de perro.
- Pudor. O quizás debéis llamarlo educación cívica. No existe. Cuando un tío va por la calle y le apetece mear, se la saca allí mismo y echa la meada sin que parezca que le preocupe lo más mínimo el hedor que quedará y el espectáculo que está dando. Las mujeres igual, se agachan y se echan el pis allí en donde les pilla.
- Gelou Mai Frend. Todo el mundo quiere hacer negocios contigo. Todos te quieren llevar en bici, triciclo, motocicleta, coche o venderte algo. Yo tengo muy poca tolerancia y después de los primeros veinte activo el modo borde y ni respondo ni hago ningún tipo de gesto que pueda indicar que se está creando el vinculo de comunicación.
- Asia. Así es Asia, un continente lleno de países completamente distintos a los europeos, pese a todo lo anterior, fascinantes, vivos, en constante evolución y en los que resulta raro el día que no ves algo que te sorprenda. Posiblemente me podría haber quedado un mes más en Hanoi explorando y habría encontrado un montón de cosas nuevas.
Battistero di San Giovanni
El Baptisterio de Pisa está a la entrada de la Catedral y junto con esta y la torre inclinada forma un conjunto fabuloso. El edificio es de estilo románico, se comenzó a mediados del siglo XII y se acabó ciento y pico años más tarde. Es el baptisterio más grande de Italia, más alto que la torre inclinada de Pisa y realmente es tan brutal que parece una iglesia. Los muros del edificio tienen más de dos metros y medio de grosor. La cúpula es bastante curiosa porque como se ve en la imagen, tiene una segunda cúpula en el centro. En otra foto veremos el interior. El edificio merece una visita, aunque mucha gente entran solo a la catedral y suben a la torre y se dejan esta joya del románico.
Bel Ami
El otro día fui a Amsterdam para ver un par de películas en el cine y la única combinación que no me obligaba a repetir alguna era con una película de la que nunca había oído hablar y que tenía título de chuloputas. Como pago una cantidad fija y puedo ver todo el cine que me da la gana decidí darle una oportunidad y así fue como llegué a Bel Ami, una historia que aún no tiene fecha de estreno en España y que de hacerlo, será a rebufo de la última película de la Saga Crepúsculo aprovechando que su protagonista es también el capitán del equipo de los vampiros aunque junto a él tenemos un equipo de grandes actrices de las que seguramente no se acuerda nadie.
Un julay guaperas y algo acarajotado se casa con una chama intelectualmente avanzada y se la pega con otras a las que se la jinca hasta los güevos con pelos incluídos
Un joven soldado que ha regresado de alguna de las múltiples guerras de Francia a finales del siglo diecinueve, consigue entrar en los círculos de la Alta Sociedad por su belleza y a base de montar hembras muy necesitadas medra y se va haciendo un hueco en ese entorno muy competitivo y lleno de gente dispuesta a cualquier cosa por el poder. Cuando los vientos dejen de soplar en su dirección, la cuestión será saber si tiene lo que hay que tener para ser algo más que un Casanova.
Para aquellos que crean que Robert Pattinson no sabe actuar y tiene solo dos caras, aquí descubrirán que todavía no sabemos seguro si puede o no actuar pero al menos tiene tres caras más. El hombre se lo curra y se empeña y aunque la intención inicial es ir al cine y partirte la polla de risa con el chamo, terminas prestando atención a la historia, no solo porque él hace de tonto guapo muy bien sino porque Uma Thurman está fabulosa como mujer ya madura y que resulta ser uno de los grandes cerebros maquiavélicos de una sociedad en la que las mujeres son ciudadanos de tercera clase. Alrededor de estos dos personajes tenemos otros caracteres y unos son más afortunados que otros. En el lado equivocado de la balanza está Christina Ricci, la cual parece que estaba muy necesitada del dinero pero no le interesaba lo más mínimo el guión y en muchos momentos es como un extraterrestre en un zoológico. La historia es entretenida y ese mundillo de puñaladas traperas tiene su encanto, aunque en mi caso es más bien limitado y no termina de encandilarme.
Piensa que si tu hembra tiene pedigrí y es de verdad una auténtica loba, seguro que te exigirá que la lleves a un cine a verla o tendrás que convencerla para que vaya con las otras hembras del Clan de los Orcos. En tu caso, yo tomaría dos cervezas antes de entrar para dormitar un rato. Si eres intelectual esto está totalmente fuera de tu alcance y ni siquiera te deberías plantear el ir a verla.
Coche cubierto de nieve en el club de las 500
Cerca de mi oficina vive alguien a quien le gusta coleccionar coches antiquísimos y que de cuando en cuando, además de verlos en la calle, los descubro en películas y programas holandeses ya que sospecho que se dedica a alquilarlos para este y otro tipo de actividades. La foto de hoy corresponde a uno de esos coches y la hice después de una pequeña nevada en marzo del año 2006. El coche sigue en perfectas condiciones y no hace ni dos semanas lo vi por la calle. Alguien dejó un comentario en la foto en flickr y al parecer es un Ford LTD seguramente fabricado entre 1976 y 1978, con lo que el cochito tiene entre 34 y 36 años. La foto la vimos por primera vez en la anotación Coche cubierto de nieve y hoy le damos la bienvenida al Club de las 500.






