The Boat

Mira que lo de los pre-estrenos semanales nos lleva por unos caminitos extraños y parece que estamos en racha de películas raras tirando a rarísimas y hoy llega una que al parecer se estrenó solo y únicamente en los Estar DesUnidos de América o Trumpolandia y parece que la quieren poner en los cines holandeses, aunque me temo que esto es carne de filmoteca, si eso y que la olvidaremos muy pronto. La película se titula The Boat, que se podría traducir al español en el hipotético caso que alguien lo quiera hacer como truscoluña no es nación o si somos menos puristas, como la falúa.

Un julay las pasa putas en una keli acuática y definitivamente, sin chimpún

Un chamo que parece griego o quizás terrorista-musulmán-de-mielda, sale de su casa con su mochilita explosiva, se sube a su barquilla y se va como a pescar, aunque aparece una bruma muy chunga, choca con un velero, se sube, está vacío, su barca desaparece por magia potagia y después el velero como que le hará la vida imposible y lo torturará o quizás hasta lo quiera matar o algo así mientras el apechuga y sufre y nosotros nos lo mamamos todo.

No hace falta ni que sea literal, esta película sólo, únicamente, exclusivamente tiene un actor. No vemos a más nadie, solo a él, durante cien minutos. Siendo el hermanísimo del director, por aquí apesta un poco a nepotismo. El problema fundamental para mí fue la indefinición de género, en ningún momento se atreven a convertirla en una peli de terror, tampoco quieren que sea de angustia y al ir dando bandazos de género en género, como que la cagan. Entre eso y que el barco lo único que puede hacer es atraparlo en algún sitio y después intentar ahogarlo o así y vemos esa escena en un camarote y después en otro y después en otro lugar y chacho, que la idea ya la tenemos clara, que lo mejor cuando te encuentras un velero abandonado en el medio del océano es prenderle fuego. El chamo habla consigo mismo y gracias a eso hay algún diálogo que si no podría hasta haber sido cine mudo. La película sufre de polladitis, hay demasiados momentos chorra y escenas que no se cree nadie, como que se cruce con un petrolero, que básicamente lo enfila y choca con el barco y ni se paran a ver qué pasó. Desde el principio huele a pallufo y ciertamente, es un telefilm pero de los malos.

Esto se lo pones a un miembro del Clan de los Orcos y lo conviertes en un asesino en serie de la rabia tan grande que sentiría en sus entrañas. El director consiguió que casi la mitad de los espectadores se marcharan en la primera hora, con lo que igual hasta lo considera un éxito. Tampoco es cine para los sub-intelectuales con GafaPasta.

Dirty God

Sigo con las películas que tienen su público pero que no son para las grandes masas y que o funcionan con uno o te provocan un repelús muy intenso. En este caso es una coproducción entre varios países europeos en donde cada uno puso su bolsita de dinero para contar una historia que sin estar basada en hechos reales, lo podrían poner perfectamente y te lo crees. Comentar antes de seguir que a la protagonista no la maquillaban, sufrió uno de estos ataques y por eso la eligieron, porque ya llevaba la cara marcada. La película se llama Dirty God y hasta donde alcanza mi escaso entendimiento, jamás se estrenará en España, ni siquiera con el precioso título de truscoluña no es nación que le habían puesto.

A una julay un macho negro y seguramente moro le jode la vida con esa maldad tan característica de ellos y sin chimpún

Comenzamos con una chama en un hospital recuperándose y a punto de que le den el alta después de que su novio le rociara la cara con ácido para embellecerla o algo así. La chama, como es de esperar, está emocionalmente deshecha, pero comentar que es como jinameña, una chichena brexitiana de esas que se hacen tatuajes y que en otros lugares llaman los juligans. Incluso su hija le tiene un poco de miedo cuando le ve el careto y la pava encuentra trabajo en una empresa como telefonista, que gracias a que es solo con voz se puede hacer. La pava intentará retomar su vida de borracheras, juergas y folleteo pero la marca en la cara pesa muchísimo. En algún momento se cree una trola de un hospital en Marruecos en el que por dos perras gordas le arreglarán la cara y buscará conseguir el dinero e ir allí para hacerse la operación, pero va a ser que no.

Siempre asociamos los ataques con ácidos a gente del mismo espectro social y en este caso el ataque es a una pava que no encaja en el mismo, ya que es una chica inglesa de esas que cuando no están borrachas, están sin bragas. La protagonista, que también ha vivido en sus propias carnes el tema, lo borda y su actuación es definitivamente excelente. El problema es que la idea se agota muy pronto y después se dedican a estirarla. La dinámica en su oficina es como muy destructiva y básicamente de abuso por parte de un compañero de la oficina que parece estar protegido por el resto ya que allí nadie hace nada. La chica vive literalmente rodeada de movidas chungas, en el trabajo, en su casa con su hija, con su madre, con la otra abuela de su hija, que es la madre del que la roció y que ella no quiere que se le acerque a la chiquilla ni jarta de anís del Mono pero como cada uno de estos puntos lo vemos tres o cuatro veces, terminamos un poquito cansados.

No es ni de coña cine para los miembros del Clan de los Orcos, pero imagino que gustará a algunos de los sub-intelectuales con GafaPasta. En mi caso, no conseguí conectar emocionalmente y acabó aburriéndome un poco.

Vox Lux: el precio de la fama – Vox Lux

Siempre me he preguntado si los directores de cine a los que les va el artisteo y hacen arte que llaman cine y que acaba en la filmoteca nacieron así o fueron forzados por ese caminito por culpa de una dieta desequilibrada o por comer los potorros equivocados y desequilibrar sus chacras. Una película que llega a la filmoteca de una cadena con veintisiete multicines y que solo la ponen en una sala tiene que ser algo muy pero que muy especial y por eso, en mi última visita a Amsterdam aproveché para ir a ver Vox Lux, película que no parece tener fecha de estreno en España o quizás va directa a la tele pero sí que le pusieron de título Vox Lux: el precio de la fama, aunque la foto de la hembra con la boca en esa postura de querer mamar la tranca debería estar acompañado de un truscoluña no es nación.

Una julay desquiciada está pero que fatal

Una pava adolescente sobrevive herida a una matanza de esas de instituto gringo y en el hospital escribe con su hermana una canción, la canta en el funeral de las víctimas que por supuesto transmitían por la tele y gracias a eso se convierte en cantante famosísima de la muerte. Saltamos al futuro dieciocho años más tarde y la pava tiene una hija adolescente que cuida su hermana, es una diva, es famosa que no veas y está pero que fatal y además es intratable, es básicamente como una almorrana que te crece en el párpado de uno de los ojos y se te infecta o algo así.

Lo primero que te preguntas cuando acaba la película es cuál es la razón para contarnos la historia porque no la hay. Mi vida no es mejor después de ver la película, esto es un ejercicio de redundancia cinematográfica, algo que no sirve para nada. De las dos partes, la más interesante es la de joven, cuando vemos el ataque al colegio, como sobrevive al tiroteo herida y lo que pasa después. Cuando en un punto determinado dejamos atrás a esa joven cantante y nos adentramos en su futuro, la película se va al garete y quizás Natalie Portman tenga gran parte de la culpa porque no sé lo que quería transmitir pero puedo confirmar y confirmo que no lo consiguió. Sus escenas son dolorosas, como espectador quieres que pasen de una puta vez porque jamás atrapa tu atención. Hay un momento en el que actúa en un concierto y juraría por el gallumbo único que me llevo para tres semanas de vacaciones y que camina solo que pusieron doscientos minutos de concierto, aunque en realidad no creo que sean más de cinco minutos pero se hacen tan terribles que alteran la percepción del tiempo y lo frenan hasta casi no moverse. En fin, que esto es un experimento fallido.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos te prohíbo que acudas a cualquier cine en el que la estén poniendo. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, no te la deseo ni a ti.

Tres idénticos desconocidos – Three Identical Strangers

Bienvenidos a mi sulacoverso. Esta fue la última película que vi antes de salir de vacaciones pero como ya ubiqué todas las demás, la acoplé en un fin de semana en el que solo tenía tres, con lo que creo que desde aquí hasta que vuelva, habrán cuatro pelis comentadas por fin de semana y yo debería estar hoy haciendo la transición desde el parque nacional de Comodo a Sangalaki, ambos en Indonesia. Esta última película es un documental de una historia de la que yo no tenía ni puta idea hasta que vi el trailer por primera vez y que inmediatamente capturó todo mi interés. Se titula Three Identical Strangers y al parecer tuvo un estreno limitado a filmotecas en España con el título de Tres idénticos desconocidos y probablemente acabará en LaDos.

Tres julays descubren que son trillizos y aquello es una movida como muy oculta y truscolana

Un chamo entra en la universidad para estudiar y en el campus todo el mundo lo conoce y lo saluda y pronto descubre que tiene un hermano gemelo idéntico. Ambos eran adoptados y a ninguna familia le dijeron que había otro niño. La prensa publica la noticia, se monta algo de revuelo pero lo más increíble es que aparece un tercero, un trillizo, idéntico a los demás y también adoptado. A partir de ese punto, la cosa se complica un montón con movidas de investigación secretas que recuerdan más bien a los experimentos del colega de Puerkagón de Mengele.

Es un documental con un montón de fotos y vídeos de los protagonistas y algunas escenas que han sido recreadas y lo que cuentan es increíble y fascinante, ya lo de que se encuentren los trillizos es flipante peo es que cuando empiezan a tirar de la madeja y el hilo empieza a salir, la historia se complica y se complica y aquello es de mear y no echar gota. Lo que les sucedió a los tres pavos y a otros gemelos que vivieron su misma suerte es brutal y la forma en la que este secreto salió a la luz es también fabulosa. El documental te mantiene agarrado a la butaca y logra momentos muy tiernos con los chamos. Definitivamente, no lo podrán poner a la hora de la siesta en LaDos porque la gente se quejará que con cosas así no es posible dormir.

Si eres un miembro del Clan de los Orcos, asómate a la ventana y da dos gritos que es lo tuyo. Si eres un sub-intelectual con GafaPasta, baja de una vez el dedo meñique ese cuando tomes cafelito y vete a verla porque te gustará.