El cartel de Corón en la cima del monte Tapyas

En la foto de ayer no se podía apreciar así que hoy nos acercamos con una lupa gigantesca y vemos la cima del monte Tapyas, en donde está el mirador y las letras enormes con el nombre del lugar en plan Bollywood. El cartel se ve bien desde el pueblo y cuando los barcos están llegando al puerto pero poco más. El mirador tiene unas vistas espectaculares de las islas e islotes alrededor de Busuanga y por detrás de la montaña aún se puede ver la pista del antiguo aeropuerto, que estaba directamente allí pero al tener la montaña y otras tan cerca, estaba como empotrado en un desfiladero y acabaron por hacer otro en el centro de la isla, como a una hora en coche desde allí.

Los requetenegados

Desde hace cosa de dos semanas tenemos una campaña de anuncios en el cine de esas que te dan la certeza que algunos tienen muchísimo dinero y lo tiran con gusto. En esta campaña, seguramente pagada con mis impuestos, no tratan de vendernos nadas. Al parecer, el problema somos nosotros mismos y la manera en la que interactuamos con los demás. En dichos anuncios, cortos y prácticamente sin imágenes, te dicen que el treinta por ciento de los clientes ignoran a cierta cajera y pongo ignorar porque no sé como traducir la palabra que usan en holandés, que es un verbo que viene a decir lo de negar pero no referido a que das una respuesta negativa a algo sino a que ninguneas e ignoras a alguien. La campaña me parece algo estúpida porque llevan el concepto de educación demasiado lejos. Según ellos, cuando voy al supermercado, al pasar por la caja los productos que he comprado, tengo que saludar y agradecer a la persona que está allí su trabajo, de lo contrario la estoy negando. Yo no lo veo tan claro, no la insulto, no la ninguneo, pero tengo clarísimo que igual que cuando yo hago mi trabajo no espero que aquellos que son los destinatarios del mismo me den las gracias. Hago mi trabajo porque me pagan por ello y cuando voy a una tienda y compro algo, estoy pagando por el producto, no me lo llevo gratuitamente y no veo la razón para besarle las uñas negras de los pies a la cajera. En cualquier caso, yo niego o ignoro al cien por cien de las cajeras del super porque desde que pusieron las cajas en las que tú te lo haces todo, no me pongo en una con empleado ni jarto de güisky de garrafón caducado. De siempre supuse que no había que tener ni medio dedo de frente para hacer el trabajo y ahora lo he comprobado, la máquina lo hace todo. Tampoco niego a los empleados de otras tiendas porque prefiero comprar por Internet y que me lo traigan a casa, me ahorro la horrible experiencia con esos empleados ladillas que te acosan para que compres algo, me ahorro las esperas en una caja a que el empleado acabe de chatear con su teléfono o de hablar con los compañeros o simplemente, de no estar allí y encima, por lo que parece, hasta me ahorro el esfuerzo de ignorarlos. En la misma campaña también dicen que los conductores de transporte público son ninguneados sistemáticamente. Eso es algo que me chocó un montón cuando llegué a los Países Bajos. Aquí, cuando se van a bajar de la guagua, tienen que saludar o gritarle un gracias al chófer. No parece que haga falta si es un conductor de tranvía porque imagino que esos sí que son seres inferiores y se les puede ignorar, ya que esa estúpida regla es solo para los de guaguas y en la ciudad de Utrecht, hay guaguas triples, con lo que estás allá atrás, en el quinto coño, en el límite de lo que permite el código de circulación en cuanto a la longitud de un vehículo y pretenden que te raspes la garganta para el chamo ese que va al volante no se sienta ignorado. No es cuestión de ignorarlo o no, es cuestión de que está haciendo su trabajo. Cuando vas en tren, ninguno agradecemos ni al conductor ni al revisor su trabajo, damos por sentado que lo tienen que hacer. De la misma manera, cuando volamos en avión, tengo clarísimo que cuando la tripulación de cabina o eso que antes llamábamos azafatas están junto a la puerta, más bien lo que controlan es que no nos llevemos los chalecos salvavidas, que se de gente que los ha robado en más de una ocasión, o que no nos llevemos las mantas, algo que he visto robar de manera regular en cualquier avión de los que me han llevado o traído a Asia y puedo confirmar y confirmo que todas y cada una de las veces en las que vi tremendo delito, eran personas de origen no europeo, que igual que nosotros ignoramos y negamos, al parecer ellos son más modestos y sencillos y optan por robar unas mantas que están más sudadas que el coño de una política truscolana huida de la justicia.

En la era del buenismo y todo eso, creo que estamos yendo demasiado lejos. No veo la hora que acabe toda esta hipocresía y cinismo con el que lo embadurnan todo para darle un aire progresista.

El monte Tapyas y el villorrio de Corón

Todas las actividades turísticas cuando estás en Corón implican salir de Corón, del poblacho, porque allí no hay relativamente nada que ver, solo es un sitio para dormir, contratar la siguiente y comer. Aparte de algunas iglesias, que veremos, lo único que se puede hacer en Corón es subir al monte Tapyas, ese que se ve a la derecha y desde cuya cima hay unas vistas muy espectaculares y la puesta de sol es épica. Han hecho un paseo para llegar hasta arriba, o más bien, un suplicio, porque son setecientos veinticuatro escalones y resulta imposible ir entre las nueve de la mañana y las cuatro de la tarde por el solajero. Incluso después de esa hora, cuando subí, pensé que iba a vomitar las entrañas por el camino y sudé hasta el calcio de los huesos.

Callejeando por Bristol y mi visita al Brunel’s SS Great Britain

El relato comenzó en Yendo a Bristol y visitando Stonehenge y Avebury

Llegamos al domingo y comenzó con un mega-desayuno en la pensión, que el día anterior por culpa de la excursión no abusé del desayuno incluido en el precio. Después de petarme la tripa, me eché a la calle porque no soy de esos que se quedan en el catre hasta la hora Virtuditas. Mi primera parada fue en Brandon Hill, un parque precioso en una colina de la ciudad y en el que está la torre Cabot, que es de acceso gratuito y desde la que hay unas vistas preciosas de todas las barriadas de la ciudad. Básicamente estaba solito en el parque cuando subí e hice mis fotos. Desde allí fui callejeando a la Bristol Cathedral. En ese lugar hay iglesia desde 1140, que igual Virtuditas lo recuerda. La catedral se construyó a lo largo de una purriada de siglos y tiene muchos estilos arquitectónicos. Es preciosa por fuera y también muy espectacular por dentro, pero al parecer se les daña la cal de las paredes o algo así y no se pueden hacer fotos en su interior. Al lado de la catedral está el edificio del ayuntamiento, muy grande y curioso y con una plaza hermosa.

Desde allí me puse en ruta hacia Royal York Crescent, en el barrio de Cliffton. Es una de las calles más caras de la ciudad, con unas vistas del muelle en el río y de la zona baja espectaculars y unas casas preciosas que fueron construidas entre finales del siglo XVIII (equis-uve-palito-palito-palito) y el XIX (equis-palito-equis). En esa calle, en algunas de las casas, hubo en el pasado un internado de hembras y en él estudio una duquesa de Alba, para que veas lo pequeño que es el universo. Un poco más arriba, en la misma zona, llegamos a mi objetivo, que no era otro que el puente colgante de Clifton que ya había visitado la noche anterior pero ahora lo quería ver a la luz del sol y con cielo azul para hacer más fotos y lo conseguí. Como ese fin de semana por razones desconocidas lo habían cerrado al tráfico de vehículos, además lo pillé sin coches. Quería entrar en un mirador astronómico que hay cerquita y que tiene un túnel que te lleva al desfiladero y desde el que hay unas vistas preciosas pero GooglEvil tenía información errónea y parece que está cerrado porque están haciendo obras en el mismo. Aún así, conseguí unas fotos fabulosas y fantásticas. Lo crucé para hacer fotos desde ambos lados.

Desde allí bajé por unas calles muy lindas a la isla Spike, en donde estaban los astilleros de la ciudad. Llegas a la isla por la parte feisima tirando a horrenda de la isla pero según caminas cambia totalmente. Desde la isla se pueden ver las lomas con las casas que visité anteriormente y muchas urbanizaciones en las que han pintado las casas de varios colores dándoles un aspecto muy bonito. Mi objetivo en la zona era ir al museo Brunel’s SS Great Britain, quizás el museo más interesante que he visitado este milenio. Yo le diría al Ancestral que wikipedie la cosa para que lea. El barco ese fue el primer transatlántico hecho con casco de hierro y el primer barco de pasajeros propulsado con una hélice. Lo botaron el 19 de julio de 1843. Fue el barco más grande del universo conocido hasta el año 1854. Acabó su vida siendo abandonado en las Malvinas en 1937 y lo reflotaron, lo arrastraron a Europa hecho una mierda y lo restauraron exáctamente en el mismo astillero en el que lo construyeron y lo convirtieron en un museo fantástico, fabuloso, maravilloso, apoteósico, glamoroso y todo lo demás. En las fotos que hay en el vídeo lo veréis y recomiendo la pausa para admirarlas. Se puede visitar el barco por debajo del nivel del agua, ver su hélice, se puede visitar por dentro y se puede visitar la cubierta. La entrada, que ya llevaba, te permite visitarlo durante 365 días con lo que tengo hasta una buena razón para volver a Bristol ya que no tengo que pagar de nuevo para ir a verlo. Este barco lo diseñó Isambard Kingdom Brunel, el mismo que diseñó el puente de suspensión y también diseñó la línea de tren de Londres a Bristol e incluso la estaciónd e Paddington. Este hombre era un genio y junto al barco hay un edificio museo en el que también hablan de él.

Salí de allí alucinado y crucé a tierra usando el transbordador que para frente al museo y que te pasa de un lado al otro por una libra. Seguí paseando por el puerto de Bristol, una zona ahora llena de bares, terrazas y paseos, un lugar precioso si no eres culocochistas como algunos que comentan y te gusta pasear. Fui a la plaza de la Reina, que particularmente no me pareció gran cosa y seguí en la zona un par de horas, aprovechando también para almorzar. Toda la parte baja de la ciudad de Bristol es muy agradable, la han restaurado de una manera muy elegante y ahora la ciudad usa todo aquello que seguramente en el pasado era zona industrial. Este es un momento fantástico y fabuloso para recordar a todos que estamos sin lugar a dudas en el mejor blog sin premios en castellano y que contenido original como el que viene a continuación no lo encontráis en ningún otro lado. Últimamente hago un montón de fotos con mi androitotorota y así, el vídeo es épico y definitivamente legendario. Las imágenes están acompañadas de la canción Someone to You (The DJ Mike D Mix) del grupo Banners. El vídeo arranca directamente en Stonehenge y de ahí seguimos mi ruta. En el minuto y veintiún segundos tenemos la casa de los padres de chapaPotter y a partir de los dos minutos cincuenta segundos tenemos la visita al barco que seguro que le mola al Ancestral. La música hay que ponerla alta y gritar y saltar con ganas. Si no veis el vídeo por ahí debajo, está aquí:

Cuando me llegó la hora, me acerqué a una de las paradas de la guagua al aeropuerto y pillé la primera que pasó para ir al mismo. Al llegar allí, pasé el control de inSeguridad para sentirme más inSeguro y después rastreé todas las tiendas hasta que encontré la que tenía el agua más barata, que hay diferencias significativas entre las tiendas. Ese día había una alerta de vientos huracanados sobre los Países Bajos y por culpa de eso mi avión se retrasó dos horas y cambiaron la tripulación. En realidad el aterrizaje fue menos dramático de lo que me esperaba. El Ancestral tuvo suerte porque me dieron asiento de ventana y hay vídeo con el despegue desde Bristol y el aterrizaje con viento en Amsterdam. Nos hicieron dar alguna vuelta sobre Amsterdam y llegamos al aeropuerto desde el lado del estadio del equipo Ajax, eso sí, de noche. También pasamos sobre Londres (a partir del segundo cuarenta) y en el vídeo he colado un pequeño segmento después del despegue en el que se puede ver Londres. La música es la canción Somethin’ Stupid cantada por Robbie Williams y Nicole Kidman. Si no aparece por aquí debajo, el vídeo está aquí:

Y así acabó esta escapada de fin de semana que me gustó un montón y es un lugar al que pienso volver.