Justizpalast

Justizpalast

Justizpalast , originally uploaded by sulaco_rm.

Otro edificio espectacular en el centro de Munich es el Palacio de Justicia, el cual me recordó mucho a los edificios gubernamentales que se pueden ver en París o Madrid. Se construyó a finales del siglo XIX (equis-palito-equis) con lo que está prácticamente recién construido. El estilo es neobarroco y tiene un pedazo de cúpula que no veas y que se puede ver en la imagen y que al parecer es de cristal, aportando luz al interior. Cuando pasamos por allí no se podía visitar. Pese a lo grande que se ve al parecer se les quedó pequeño bien pronto y el edificio en ladrillo rojo que se entrevé por la izquierda es el nuevo palacio de justicia.

Gazelle Cabby con la cubierta para la lluvia

Mira que le estoy sacando partido a la Gazelle Cabby. Es la única bicicleta del tipo bakfiets que hemos visto en varias ocasiones, siempre con algún detalle específico. Nos la tropezamos por primera vez en Gazelle Cabby para llevar a los niños y también la hemos visto en Gazelle Cabby con la cesta cerrada. Hoy la tenemos con el accesorio para proteger a los niños cuando llueve, el toldo de plástico que evita que se mojen. Esta bicicleta es popular porque entre las bakfiets, es de las más ligeras. Aún así, no baja de los treinta y ocho kilos con lo que las madres más ñangas quedan excluídas, a menos que le añadan la opción eléctrica para que las ayude a pedalear. El modelo básico se vende desde los mil seiscientos leuros y por ejemplo, el toldo para proteger de la lluvia te sale por poco más de cien leuros. Sin ser de las más populares, en base a las que veo por la calle yo diría que se vende bastante bien.

Heiliggeistkirche

Heiliggeistkirche

Heiliggeistkirche, originally uploaded by sulaco_rm.

La Iglesia del Espíritu Santo es uno de los edificios más antiguos de la ciudad y originalmente formaba parte de un hospicio, en el siglo XIV (equis-palito-uve) y construida en estilo gótico, aunque posteriormente la fueron apañando. La iglesia también sufrió un montón de daño en la Segunda Guerra Mundial y básicamente fue reconstruida. La iglesia está por detrás de Marienplatz y junto al Viktualienmarkt, un mercado que ha sabido adaptarse y que ahora consta de un montón de tiendas para gourmets y en las que también se pueden comprar bocadillos con los que apañar el almuerzo mientras visitas la ciudad.

Este y otros mundos

El lunes, después de ir a ver por quinta vez Divergente – Divergent pedaleaba de regreso a casa por el Oudegracht bajo una luna llena gigantesca que había decidido colocarse junto al Domtoren. La escena era tan bonita que parecía sacada de un cuento de fantasía, con un cielo en el que no había ni una sola nube, una luz perfecta al atardecer y un canal que nos lleva hacia atrás al menos cien años. Mientras me tomaba mi tiempo divagaba sobre lo que hace que una cosa me guste más o menos. Por supuesto está relacionado con la película que acababa de volver a ver y que pese a las veces, me sigue fascinando y entreteniendo tanto como la primera vez. Hay algo en la distopía que nos presentan que me llama poderosamente la atención y aún no he descubierto el qué es. Observo atentamente las relaciones entre los protagonistas, las formas en las que se crean y modifican los flujos de poder, la sutil o explícita forma de manipulación y trato de relacionarlo con el mundo real, ese en el que vivimos.

En mi quinta vez, que no será la última ya que cuando esto aparezca yo estaré en la sexta, le dediqué mucha más atención al hermano de Tris, el cual, pese a no tener demasiado tiempo en pantalla, ganará algo de protagonismo en las siguientes partes de esta historia. Concluí que es un maestro de la manipulación, de la sutil, todo lo hace por una y solo una razón y desde la primera vez que aparece en pantalla está ahí. También observé que hay algo extremadamente raro en Kate Winslet, algo que no encajaba. Leyendo sobre la película me enteré que cuando comenzó a rodar su papel estaba embarazada de cuatro meses y el tripote le creció tanto que acabaron por presentarla siempre cargando cosas pegadas contra su vientre o solo enseñando la parte superior del cuerpo. Eso fue lo extraño. A todos los personajes los podemos ver de cuerpo entero, en el cine no se usa el formato televisivo de pegarte a la cara y poco más, se amplia la escena y se cubren los detalles, el entorno de los actores, la forma en la que se mueven por la pantalla. Con ella eso desaparece, es como si su parte fuera televisiva y el resto de la película cinematográfica. Por supuesto, yo había llegado a una conclusión errónea y pensaba que el director estaba obsesionado con ella desde su época de Titanic y quería meterla en un cochillo como hizo el Leonardo y empetársela desde la raíz hasta la punta, algo que nos ha pasado por la cabeza a todos y por descontado, acompañado de la música de la Celine, aquella infame canción que acabó produciéndome temblores convulsivos porque llegó a mi vida justo en la época en la que vivimos en el sur de Gran Canaria por año y medio, en la zona turística y todas las noches la escuchábamos desde el centro comercial al que van los turistas ingleses a fiestear y cogerse la tranca al menos cinco veces. Pensando de nuevo en los personajes de la película, Tris, nuestra heroína, es la más simple y lineal. Siempre la vemos venir de lejos y sabemos como va a actuar. Su ramalazo de abnegación le puede. En eso es completamente distinta a Four, que parece insinuar sutílmente que le quiere poner la pierna encima y que no levante cabeza y cuando la ayuda a subir al tren que los lleva al parque de atracciones ya ha claudicado y le ha entregado su corazón, algo que ella o no quiere ver o no acepta, pero que está ahí. En esta ocasión no hay ningún trío con amoríos. Tenemos una chama que nunca parece tener claro si quiere salchicha o salchichón para taponarle las goteras y un chamo que ve como los güevos se le están poniendo como sandías de tanto amor que quiere darle y que cuando consigue que ella duerma en su habitación, acaba en el suelo, algo que en una escena posterior comenta en una de las frases más épicas de la película y que al mismo tiempo revela más información sobre él.

Bueno, no voy a seguir desbarrando porque lo que hay que hacer es ir a verla. Al llegar a mi casa, tras el paseo, tras el desgaste neuronal y siempre acompañado por una luna gigantesca, la realidad hizo acto de presencia y noté que la rueda trasera de mi bicicleta perdía aire. Me puse y busqué el pinchazo. Lo encontré, lo reparé y de alguna manera me las apañé para conseguir que la rueda perdiera su alineación, así que tuve que mandarle un mensaje a mi vecino para que me la revisara a la mañana siguiente y dejarla en casa.

Nada es lo que parece