Arbusto enmarcando las Colinas de Chocolate

Arbusto enmarcando las Colinas de Chocolate

Tengo un montón de fotos y panoramas de las Colinas de Chocolate que siempre parecen la misma foto, ya que todas las colinas son de similar altura, la vegetación es también muy similar y el mirador está en una de ellas, con lo que todas las fotos las hice desde el mismo punto. El detalle de esta foto es que aproveché un arbusto para enmarcar en cierta manera la composición.

Paso de las explicaciones científicas y nos centramos en las que molan. Hay tres leyendas y hoy nos quedamos con la primera y la favorita de todos, que dice que dos gigantes que vivían por aquella barriada periférica se emputaron y acabaron a pedradas y bolas de tierra y esa batalla, que duró días y los agotó sin matarlos, fue la que creó las mil y pico colinas. Al parecer se cansaron, se les pasó el empute y acabaron como grandes amigos seguramente yendo de putas a Boracay para desfogarse de manera más complaciente.

Diez años ilimitados

Cuando en el año 2007 me aboné al cine ilimitado de la cadena de multicines Pathé en los Países Bajos, ni ellos ni nadie se esperaba que mi concepto de ilimitado fuera tan extenso. Después de un tímido comienzo en los primeros meses, comencé a adquirir velocidad y en los últimos cinco años supero las DOSCIENTAS películas sin que se me cambe la preciosa peluca que tengo. Creo que comencé pagando dieciocho leuros al mes, unos años más tarde subieron la cuota a diecinueve leuros al mes y después de casi cinco años, a partir de diciembre serán veinte leuros al mes, una cantidad dantesca de dinero que prácticamente no me puedo permitir pero si no comes pan ni tomas refrescos de marca, pues se puede hacer.

Hace cosa de tres semanas me llegó un correo de estos automáticos del cine felicitándome por tremendo hito histórico y en el mismo me decían que en mi próxima visita, pase por el puesto en el que venden comida y bebida a precios horrendos y enseñe un código de barras y me harían un regalo fastuoso y fascinante. Lo intenté hace un par de semanas pero había una cola que no veas y no me veía esperando, así que lo dejé pasar y el sábado por la mañana, a las diez, cuando fui al cine la chica que recogía las entradas estaba más sola que truscoluña, que no es, ni fue ni será nación y escaneó el código pero no dio con el supuesto regalo. Me dijo que me pirara a ver la peli, que ella que se tenía que pasar dos horas allí tocándose la pipa del coño lo buscaría en lugar de dejarse las uñas en otras actividades lúdicas y ya me lo daba al salir de la peli. La película, de la cual no he hablado, era Justice League que creo que en España la han titulado truscoluña no es nación pero está petada de cobardes. Cuando acabó y camino de la salida la veo tratando de localizarme, algo fácil porque entre tanto elfo rubio yo vengo del planeta de los Orcos y se me pilla fácil. Me dio una bolsa del cine con varias cosas y me felicitó por este honor tan grande y el privilegio de conocer al cliente más antiguo de la cadena de cines en Utrecht, ya que yo me aboné antes de que se pudiera usar el abono en el Pathé Rembrandt, que en aquella época no creo ni que llevara la palabra Pathé en su nombre. Me piré a casa y tal y tal y después hice inventario de lo que me regalaron. En un cilindro de cartón hay tres posters de cine que no he abierto y que no sé muy bien qué hacer con ellos.

UNLIMITED THANKS Pathé

Había una tarjeta de felicitación con agradecimientos sin límite y un bonito texto por la parte de atrás. La tarjeta es la susodicha que se puede ver sobre este párrafo, un documento estremecedor y que para los más lerdos o aquel casual truscolán que pase por aquí, se puede más o menos adivinar que va de algo de CINE.

A 1000 ways to say thanks!

En un sobre especial venía la tarjeta de regalo anterior, cargada con CINCO LEUROS que puedo usar por ejemplo para comprar algo de papeo o similares. Yo soy más como Virtuditas de llevarme el tupperware de casa con las habichuelas y eso pero que si tengo que comer comida basura una vez, pues me sacrifico y la como, que no se diga.

Pathé Unlimited Thanks

El tercer regalo (o el cuarto si contamos los posters) fue el más difícil de entender porque me dieron una estatuilla, como un premio de esos que ganáis vosotros los seres inferiores que participáis en concursos, algo que se dijo que yo no hago para no perder la coletilla esa de ser el autor del mejor blog sin premios en castellano, además de pluriempleado como el Elegido, the Chosen One, il Scelto y de Uitverkorene, que a veces hasta me canso de tener tanto título, que igual se me acaba pegando lo de la duquesa aquella de Albal y me quedo así como acarajotao.

Todos estos regalos despertaron mi curiosidad malsana y mi inquieta capacidad para el registro y el cálculo de todo lo relativo al cine, que lo tengo más documentado que Virtuditas el asiento de su coche, que mira que lo quiere. Como el año 2007 fue el primero en el que comencé a llevar un registro de todo lo que veo en el cine y sé exactamente el día que me aboné al CINE ILIMITADO, he hecho un cálculo en mi sistema contando todos los cines de la cadena y hasta el día de hoy resultó que lo del ABONO ILIMITADO en mi caso sí que tenía límite. Han sido, sin incluir la película que estaré comenzando a ver cuando esta anotación aparezca publicada, MIL SETECIENTAS QUINCE películas, lo repito con números por si hay alguno que no capta el concepto, he visto 1715 películas con mi abono de cine ilimitado. De ese número, 1008 o MIL OCHO las vi en los últimos cinco años. Esperemos que la próxima década se me de igual de bien.

Que sepáis que os salváis de los mil setecientos quince enlaces que podría poner aquí debajo ya que todo está guardado y bien guardado.

Llegando a las colinas de Chocolate

Llegando a las colinas de Chocolate

Lo último que vamos a ver de Bohol es otra tanda de fotos muy similares. Junto con el tarsero filipino, la visita a la isla es para admirar las Colinas de Chocolate, más de mil conos de tamaño similar recubiertos de hierba verde y el nombre de chocolate es porque en la temporada seca esa hierba se seca y le da el aspecto marrón que inspiró el nombre. Estas colinas son únicas en las Filipinas, tienen todo tipo de leyendas sobre su origen, con dioses de por medio y los filipinos quieren que las incluyan en la lista de la Unesco que cubre el Patrimonio de la Humanidad, salvo truscoluña, que no es nación ni parte de la Unión Europea.

Mil cien días de constancia en el duolingo

Por más que le pese a todos los que piensan que yo soy más inestable que una veleta y que me limito a seguir los vientos de turno, yo mis obsesiones me las tomo muy pero que muy en serio. Hace setenta y dos horas que celebrábamos mis Tres años de constancia en el Duolingo y regresamos al mismo tema, ya que este dos mil diecisiete también se recordará como el año del más de lo mismo que al final va a ser cierto eso de que la letra entra mejor con sangre y la prueba está en toda esa generación de totorotas y acarajotados a los que lavaron el cerebro con una truscoluña que jamás existió y que ahora se tragan las trolas con más facilidad que una mala pécora candidata independentista la lefa de los que la auparon a la poltrona, que al contrario que en Hollywood, estas jamás dirán los nabos que han mamado porque no quieren ni de coña perder la mamandurria. Pues eso, regresamos a mi ombligo que era el tema de hoy y hace cien días que celebraba los 1000 días de constancia en el Duolingo y claro, tras realizar unas complicadas operaciones matemáticas que puedo entender y entiendo que gran parte de los totorotas que conozco no puedan discernir, resulta que hoy he llegado al hito histórico y asombroso de los mil cien días de iteraciones en el duolingo, haciendo ejercicios una y otra vez. Cuando hice el pantallazo que viene a continuación el idioma en la pantalla era el inglés, con lo que debía estar practicando holandés para ingleses o italiano para ingleses, ambas lenguas parte de mi rutina matinal de hoy. Esta tarde, camino de Amsterdam para cenar con el Turco, seguiré con las otras lenguas que ciertamente no domino.

1100 días de constancia en el Duolingo

Esta sobredosis de duolingo culminará en once días, cuando lleguemos a los 1111 días de ejercicios sin perder pauta. Tras eso, regresará la calma y solo sabremos del tema cada cien días, como en un pasado que ahora se nos antoja muy lejano.