Un fin de semana en Estambul

Cuando volví de las vacaciones navideñas en Gran Canaria yo no sabía que un par de semanas más tarde estaría comprándome un billete para ir a Estambul. La culpa fue de mi amigo el Turco. Su mujer, la Turca, está embarazadísima y me habían pedido que les comprara el famosísimo Tummy Tub, un artilugio inventado por holandeses para bañar a los bebés y que no se puede comprar en Turquía.

Tummy Tub

Lo compré por Internet en una tienda que lo ofrecía mucho más barato que las tradicionales de escaparate y comadreo y menos de veinticuatro horas después de hacer el pedido el cartero lo dejaba en casa de los vecinos de la acera de enfrente, lo cual no sería un problema de no ser porque mi calle estaba en plena edad de hielo y para cruzar casi me dejo los cuernos en el suelo.

Estuve mirando para enviarlo por mensajería pero los precios y la incertidumbre de que lograse pasar por la aduana turca me hizo desistir. Mi amigo el Turco insistía además que debía ir a visitarlos y me cameló lo suficiente para mirar precios de billetes. Mi ángel de la guarda estaba ese día centrado y resultó que KLM tenía unos ofertones del copón y conseguí un billete de ida y vuelta a Estambul por 90 eurolos. Avisé y les confirmé que la entrega del artilugio sería en mano a finales de enero.

El equipaje

Como tenía que llevar el mamotreto tenía que facturar y tuve que buscar en mi altillo un bolso enorme que compré en Nueva York por quince dólares para meter el artefacto. Aproveché y coloqué también en su interior un Queque de yogur y trocitos de chocolate | Distorsiones e hice magdalenas que metí en una bolsa para llevarlas en la mano. Era un montón de equipaje y por culpa del hielo tuve que ir a la parada de la guagua con mucho cuidado.

Con un sony ebook

En el tren al aeropuerto vi por primera vez un lector de libros de Sony. Lo llevaba una julay que agujereaba la capa de ozono con toda la laca que se había echado en el pelo. Me llamó la atención lo poco estiloso que es el cacharro y lo infinitamente lento que es para pasar las páginas. Nada que ver con un iPad, algo muchísimo mejor.

Dentro del avión

En el aeropuerto había quedado para cenar con el Niño y al final no pudo ser por culpa de la facturación. Tardé una vida entera en conseguir que el Tummy Tub comenzara su viaje hacia Estambul y para cuando lo logré, me quedaba el tiempo justo para pasar el control de seguridad e ir a la sala de espera. No noté que los controles sean particularmente intensos. Todo era como antes del cuasi-atentado de hace poco. El avión iba medio vacío y conseguí una fila completa para mí. Durante el vuelo me dediqué a ver episodios de mis series televisivas favoritas y a comer las viandas que aún sirven gratuitamente en KLM. Llegué a Estambul alrededor de la medianoche y desde el cielo, el lugar se veía completamente nevado.

Mi amigo el Turco me esperaba con los brazos abiertos y tras las muestras afectivas entramos en su bemeta y nos fuimos a su casa. Su mujer estaba con la cámara de vídeo en la mano esperando el Tummy Tub. Cuando les mandé el mensaje con la foto que podéis ver más arriba avisándoles que lo tenía ella me respondió con uno en el que decía que ahora podía parir con tranquilidad … 

Nos quedamos de palique hasta casi las tres y por la mañana a las nueva ya estaba en planta. Se me quedó en Holanda mi guía Lonely Planet pero por suerte sabía lo que quería ver y como llegar al lugar. Llovía un montón, sin pausa y eso determinó que fuera hasta el centro en taxi. La Turca se iba a clases de premamá o algo parecido y esperamos juntos por nuestros respectivos taxis. Mi conductor hablaba inglés y en el trayecto hasta Sultanahmet me puso al día de los resultados y vicisitudes de la liga Turca, Holandesa, Inglesa, Española e Italiana. Me pregunto qué tipo de vida tiene uno cuando ha de ver tanto fútbol para ser feliz.

Una vez en la zona cero me dirigí a la Iglesia de Santa Sofía, la cual me había faltado por ver en mi visita anterior. Pagué mi entrada y corrí hacia su interior. ¡ES ALUCINANTE! Una de las catedrales más bonitas que he visto en mi vida. Por suerte acababan de terminar la restauración de la cúpula central la semana anterior (solo les tomó quince años) y he conseguido unas fotos preciosas. Me pasé allí dentro más de dos horas. La recorrí de Pé a Pá dos veces, buscando rincones y recodos desde los que hacer fotografías. En mis oídos sonaba el recopilatorio grabado para recaudar dinero para Haití y entre ellas el Like a Prayer de MADONNA, canción que le da un sentido totalmente distinto al interior de cualquier iglesia.

Cuando salí ya era hora de comer y llovía aún más. En realidad diluviaba y lo primero que hice fue comprarme un paraguas y conseguir un mapa de la ciudad en la oficina de información Turística. En la zona está el mausoleo de algunos de los sultanes así que entré a verlo, aunque no me impresionó demasiado. Una compañera de clase de holandés me había recomendado un par de sitios para comer pero como llovía tanto decidí almorzar en el Tarihi Sultanahmet Köftecisi, un local que ya visité la vez anterior y que es muy famoso por sus albóndigas.

Tras el almuerzo y a falta de buen clima caminé hasta el Gran Bazar o Kapalıçarşı. Me perdí en sus callejuelas cubiertas escuchando a los vendedores que intentaban embaucar a los turistas que andaban por allí y que disfrutan enormemente con el regateo. Desde allí bajé andando hasta el Bazar de las especias o Mısır Çarşısı en el que compré los dos marcadores que he regalado a Virtuditas y Aliena

Marcador de libro

Para cuando terminé ya iba siendo hora de volver a la casa del Turco y aprovechando que no llovía opté por ir en tranvía y caminar el resto del trayecto. La tarde la matamos hablando, riéndonos y compartiendo vivencias. La mujer del Turco no se cansa de escucharnos contar batallitas y de alguna forma se nos pasó el tiempo y para cuando nos dimos cuenta, eran las dos de la mañana.

El sábado nos dimos el desayuno de los campeones y antes de hacer turismo teníamos que ir por el ginecólogo para una revisión. Mientras ellos estaban ocupados con el médico yo me fui a pasear a un parque cercano. Tras acabar con el trámite fuimos conduciendo por el Bósforo hasta el Rumelihisarı o Castillo de Rumelia. Lo visitamos mientras su mujer nos esperaba en un local no muy lejos. Escalamos las murallas pero con tanta lluvia las piedras eran un poco peligrosas y hubo lugares en los que de puro miedo tuvimos que retroceder, que caer de siete u ocho metros de altura no debe ser muy agradable.

Puente Fatih Sultan MehmetBajo el puente

Almorzamos por la zona, la cual está llena de locales y para entonces la temperatura era de unos once grados, muy agradable. Paseamos por el Bósforo y regresamos a su casa a dejar a su mujer. Nosotros optamos por ir al Museo de Arte Moderno de Estambul más que nada por la vista de su cafetería, la cual está en un punto estratégico. El arte moderno no es lo mío y definitivamente, ver lienzos en blanco y huevos de plástico colgados de hilos no me parece arte en absoluto pero todos sabemos que soy un inculto del copón y mi opinión en estos asuntos no es muy válida.

Terminamos tomando unas cervezas en la cafetería del museo hasta que cerraron, disfrutando de una puesta de sol increíble con la iglesia de Santa Sofía y la Mezquita azul iluminadas por el sol.

Se me ha olvidado comentar que ese día en el mayor periódico del país publicaban un reportaje sobre la Turca y su embarazo. Ya he dicho que el hombre se terminó casando con una presentadora de un canal de noticias muy famosa en el país. Le dedicaron la portada de la sección de espectáculo y dos páginas interiores completas. Un pedazo de reportaje con un montón de fotos y que hizo que desde por la mañana la llamara todo el mundo. Al parecer al principio del embarazo tuvo algunos problemas con los 3 primeros ginecólogos y en el artículo los ponía a caldo de pota.

La señora que les trabaja en la casa nos había dejado una cena espectacular y nos pusimos tibios a comida. Después tuvimos una nueva tertulia hablando y bebiendo cerveza. Para entonces la mujer del Turco ya me había hecho prometerle que volveré a pasar por allí este año porque soy familia. No voy a negar que me alegra que me inviten. Pasé un montón de años en Hilversum con el Turco y entre nosotros hay una conexión muy especial. Es un buen amigo.

Mi último día en Estambul era más bien medio día ya que volvía a los Países Bajos tempranos. El Turco preparó el desayuno para demostrarme que sí sabe cocinar y a media mañana me despedí de su mujer y nos fuimos. Nuestro plan original era ir a un bosque a las afueras de Estambul y caminar por el mismo pero estaba cayendo el diluvio universal y optamos por un plan alternativo que por supuesto nos llevó a un local en el que seguimos comiendo. Dos horas y media antes de la salida de mi vuelo nos pusimos en ruta hacia el aeropuerto y el atasco que había era antológico.

Hubo un momento en el que pensé que perdería el vuelo pero al final llegamos al aeropuerto cinco minutos antes de que llamaran para el embarque de mi avión. Nos despedimos jurando que nos veríamos de nuevo en primavera (el Turco me ha prometido que vendrá a Holanda en abril o mayo y pasará dos días por aquí) y atravesé el control de seguridad, el de pasaportes y corrí hasta la puerta de embarque de mi avión en donde ya estaban entrando los últimos. El avión iba petado de gente y salimos a la hora prevista. De nuevo maté el vuelo viendo mis series favoritas y al comenzar la aproximación hacia Schiphol sobrevolamos Flevonice, el lugar en el que estuve patinando una semana antes. Da igual por donde llegue a Holanda, por todos lados reconozco la orografía del país y en algún lugar dentro de mí hay una válvula que palpita porque regreso a casa.

Salí del aeropuerto de Schiphol pronto ya que no tenía que esperar por ningún equipaje facturado y cincuenta minutos más tarde entraba en mi casa. Fue un fin de semana fantástico en Estambul, una ciudad que cada vez me gusta más.

La semana pasada en Distorsiones

Como soy algo caótico, pienso las cosas que quiero escribir y después no lo hago. El día que los ordenadores sean capaces de transcribir eficazmente aquello que les decimos me pasaré el tiempo hablando solo y así podré recoger las ideas que se me escapan. Una de esas se comenzó a macerar en las vacaciones navideñas mientras tomaba el sol en la playa de la Garita y después siguió rulando por los intríngulis de mi cabezón hasta que esta semana reapareció en una versión más condensada y escueta pero que seguro que viene a decir lo mismo que quería decir con más palabras. La idea llegó en El árbol de la vida sigue creciendo y como siempre, no hay que prestarle demasiada atención.

Lo realmente interesante de esta semana es que al contrario que la mayoría, yo sí que estoy ansioso por que se comience a vender lo nuevo de apple ya que El iPad es perfecto para mi y no solo para mí sino también para mis padres, a los que les regalaré uno para que entren en la misteriosa Internet por ese portal agradable y seguro. A propósito, atajo para convertirse en mi más mejor amigo es tan sencillo como regalarme el artilugio.

Este está siendo Un invierno de récord, de esos en los que nieva y hiela y nieva y hiela sin parar. La semana pasada hemos tenido algo de descanso pero esta mañana ya estábamos de nuevo a cinco grados bajo cero.

Las fotos que vemos todos los días siguen siendo de la serie de Polonia. Acabamos una tanda con 08 – El águila se aleja para comerse su presa y comenzamos la siguiente que hasta ahora ha constado de 01 – Pigargo europeo aproximándose a su presa, 02 – Águila marina de cola blanca, 03 – El vuelo del águila marina de cola blanca, 04 – A punto de coger el pescado y 05 – La captura. Aún nos quedan algunas fotos antes de pasar página y continuar hacia otros mundos.

Esta semana la foto de bicicleta fue una Nihola bakfiets cubierta que pillé en Copenhague.

Hay una nueva receta para la sección de Cocinillas. Se trata de la receta del Falafel, bastante sencilla de preparar y perfecta para guardar unos cuantos congelados para cuando os vienen visitas y queréis que alucinen en colores.

edgeofdarknessaseriousmanavatar

Esta semana vi tres películas en el Cine. Repetí por cuarta vez (y segunda en IMAX 3D) con Avatar y también vi la sosa Edge of Darkness – Al límite y la aún más aburrida A Serious Man – Un tipo serio.

Y como siempre, el repaso visual de las cosillas que salieron de los fogones de mi casa durante la semana pasada y que acabaron en algún estómago agradecido:

Sopa de wontonFalafel
Salchichas con guisantesSalchichas con vino blanco
Huevos revueltos masalaAlbóndigas con pasta
Queque de yogur y trocitos de chocolateTarta de queso con sabor a vainilla-09
Magdalenas

Y así transcurrió la semana.

Edge of Darkness – Al límite

Edge of Darkness - Al límiteLos actores, actrices y directores de cine están sometidos al escrutinio público y aunque todos sabemos que son gente más bien dada a los excesos y a bordear los límites de la legalidad, de cara a la galería han de mostrar una imagen impecable. El señor Mel Gibson siempre fue de esos, ultra-conservador, el azote del mariquitismo, con esposa-coneja y mil millones de chiquillos. Creía en Dios padre todopoderoso, seguía los mandamientos y tal y tal y tal. Eso hasta que se descubrió que se la pegó a su mujer y se enrolló con una chocha joven y dispuesta a tragarse todo lo que le pongan en la boca. Parece que en algún momento de su vida el hombre reinterpretó varios de los mandamientos y les dio algo más de flexibilidad para que se acomoden a su nueva situación. Por supuesto, todo este folleteo y cambio de vieja seca por joven fértil no nos debería importar lo más mínimo ya que se trata de apreciar su trabajo como actor o director, pero digan lo que digan, la gente se ha recochinado en los últimos dos años de este hombre y ahora que llega su película, los ultra-religiosos como él se lo harán pagar haciéndole el vacío. La película con la que ha vuelto se llama Edge of Darkness y en España se estrenará a finales de febrero con el título de Al límite.

A un julay reconcha-viejo le quitan la ilusión de vivir al matar a su hija y buscará vengarse como sea y cuando sea

Un policía ya en el tramo final de su carrera está con su hija en su casa y esta se pone enferma. Cuando están saliendo para ir al hospital alguien le pega un tiro a la chica y la mata. El policía investigará el crimen y pronto descubrirá que su hija no era lo que parecía y una conspiración judeo-masónica de una corporación malísima que quiere hacer pupita a los americanos con oscuros fines. El policía irá dejando un reguero de muertos a su alrededor hasta que por fin salve al universo y al mundo como suele ser habitual en el cine americano.

Lo primero es lo primero. Mel Gibson esta viejísimo. Se le ve más arrugado que una pasa. Eso y las orejas que no le han dejado de crecer y ahora son como telones en los lados del cabezón. Por lo menos no se enrolla con piba de dieciocho como han hecho otros galanes caducados y la chorba que sale hace de su hija aunque nos dura más bien poco ya que la matan desde el comienzo. En la investigación el hombre se cruzará en varias ocasiones con una especie de liquidador contratado por el gobierno americano con el que habla de esto y aquello y en esas escenas la película pierde velocidad y aburre hasta el infinito. Las escenas de acción están muy separadas entre ellas y el guión es demasiado volátil, con chorradas enormes que no te crees ni jarto de whiskye que al final le terminan por pasar factura a la película. Da igual que Mel Gibson sea un buen actor si la historia es floja y la dirección mala. Iremos perdiendo el interés poco a poco y para cuando termina la historia ya ni nos interesa.

Si te gustan las películas que avanzan a trompicones y que por momentos se vuelven tan lentas que detienen el tiempo, esta te va a encantar. Si no, quizás deberías esperar a que la den por la tele y así te puedes echar una cabezadita en casa.

05/10

A Serious Man – Un tipo serio

A Serious Man - Un tipo serioLos hermanos Coen siempre han estado en el grupillo de directores norteamericanos de los que se puede esperar algo interesante cada vez que estrenan una película. Son además bastante regulares y desde siempre se han movido como pez en el agua en el género de la comedia negra. Con Burn After Reading – Quemar después de leer no me terminaron de convencer y sentía bastante curiosidad por saber si con A Serious Man recuperaban la senda de las buenas películas. En España se ha estrenado a primeros de enero con el título de Un tipo serio.

Un julay judio fracasado recibe todos los palos del destino en la misma semana y acaba hasta las pelotas

Un tipo ve como su vida toma un giro no deseado cuando su esposa le pide el divorcio para volver a casarse con otro que además lo trata como si fuera un enfermo. Al mismo tiempo su hermano vive con él y está metido en un montón de problemas, el hombre se ha endeudado hasta el cuello y en su trabajo alguien trata de chantajearlo y hacer que pierda su empleo. Entre tantos problemas, trata de buscar la ayuda de los representantes del Dios judío en la tierra pero estos no están por la labor de ayudarle.

La película comenzó bien pero al poco empezó a hacer agua. Es demasiado “judía” y las bromas y frases que deberían hacernos reír en realidad nos resbalan bastante. A esto se une la falta total de química entre todos los protagonistas que más bien parecen estar en películas distintas y una extraña selección de escenas que a veces mata las buenas ideas muy pronto y estira las malas hasta que los espectadores nos desesperamos. Saltaremos con perplejidad por una trama que nunca se termina de aclarar y que se va enrevesando más y más hasta que nos resulta imposible el seguirla.

Supongo que la idea original era fantástica pero al implementarla se estropeó todo y para cuando la película termina uno no sabe muy bien ni lo que ha visto. Hay momentos fantásticos que quedaron estropeados por la falta de continuidad de la historia. Si eres de espíritu simple (o simplón) y no quieres recalentarte las escasas neuronas tratando de encontrarle un sentido a algo que no lo tiene, mejor no vayas a verla.

05/10

05 – La captura

05 - La captura

05 – La captura, originally uploaded by sulaco_rm.

Cuando estás fotografiando a los pigargos europeos, la acción es tan rápida que con el ojo no llegas a apreciar realmente lo que sucede. Al mirar las fotos te encuentras con sorpresas como la de hoy, una imagen tomada 18 centésimas de segundo después que la anterior y en la que el águila está a una centésima o poco más de tener el pescado en sus manos, el cual seguimos sin ver porque no flota. El animal mira hacia el agua y si repasáis la imagen previa, es asombroso como puede girar la cabeza tan rápidamente ya que hace menos que nada tenía la vista al frente. En las centésimas de segundo que tardó la cámara en hacer la siguiente fotografía le dio tiempo de cogerlo, sacarlo del agua y adoptar una postura de vuelo totalmente diferente a la que estáis viendo. Como digo, increíble.

La velocidad de disparo en esta imagen fue la misma que en la anterior, de 0.0008 segundos o el tiempo que transcurre en una 1250 parte de segundo. Si la veis a tamaño original notaríais que no está enfocada. La velocidad era muy baja para el movimiento tan rápido del animal.

Date and Time: 2009:10:20 14:29:50.68
Exposición: 1/1250 sec
Apertura: f/6.3
Distancia focal: 400 mm (reales 640mm)
ISO: 320
Compensación: -1/3 EV

Falafel

Falafel

Falafel, originally uploaded by sulaco_rm.

Mi amiga la Chinita se cuelga para comer por la cara todos los martes y desde septiembre hasta hoy ha hecho un recorrido bastante completo por todas aquellas cosas que cocino. Procuro no repetirme demasiado y tener siempre algo distinto en la mesa. Hace un par de semanas me reprochó que hago muchos platos de carne así que me puse a investigar por la gran red y encontré algunas recetas de falafel que me llamaron la atención. Mi primera intención era hacer una garbanzada o unas lentejas pero después recordé que el toque mágico se consigue a base de chorizo, beicon o cualquier otra parte del cerdo que casualmente es carne y como quería un plato en plan vegetariano, opté por el falafel. Para hacer esta receta conviene tener una picadora o terminaréis con unos brazos como los de Madonna. También se puede cambiar los garbanzos secos por esos que se venden en bote y que están suspendidos en alguna solución de aspecto algo misterioso. Se preparan en poco tiempo pero hay que respetar las dos horas de reposo en la nevera o se os desharán al freírlos.

Los ingredientes: 1 taza de garbanzos secos, unos 250 gramos (o un bote de 400 ml de garbanzos), 1 cebolla pequeña, 5 dientes de ajo, media taza de cilantro fresco picado, media taza de perejil fresco picado, 1 cucharadita de levadura química, 8 cucharadas de harina, aceite para freír, 1 cucharadita de sal, 2 cucharaditas de comino, 1 cucharadita de cilantro molido.

La implementación: En la primera parte, dejamos los garbanzos en remojo toda la noche en abundante agua. Se escurren bien. Ponemos en la picadora la cebolla troceada, los dientes de ajo, el cilantro y el perejil y se pica. Se añaden los garbanzos escurridos y se pica bien. Echamos la sal, el comino y el cilantro molido y se mezcla todo bien. Finalmente se añade la harina y la levadura química y se sigue mezclando hasta que se forma una masa más o menos compacta. Lo cubrimos y lo ponemos en la nevera al menos dos horas.

Ponemos a calentar en una sartén aceite vegetal. Procurad que no humee. Yo hice las bolas de falafel en la palma de la mano, dándoles forma pero también se pueden hacer con dos cucharas. Procurad compactarlo para que no se deshaga al entrar en contacto con el fuego (aunque sin pasarse). Se van añadiendo a la sartén y se fríen unos dos minutos por cada lado. Al sacarlas, escurrir en papel de cocina.

A la hora de servirlas, compré humus (el cual prometo que aprenderé a cocinar para el futuro) y lo acompañamos con un pan pita. Se pueden servir perfectamente como tapas con mojo canario o con un alioli en las que bañarlas. Se congelan perfectamente tanto la masa como una vez fritas. Yo elegí esta segunda opción y las guardé en el congelador en bolsas para congelados. A la hora de calentarlas, las puse en el horno junto con el pan pita.

Está muy rico, tiene un color interior verde intenso, no hay nada de carne y ahora que he visto lo sencillo que es de preparar, ya le he perdido el respeto a los lugares en Amsterdam en los que puedes pedir falafel.

Si quieres ver otras recetas que he cocinado puedes ir al índice de Mi pequeño libro de recetas de cocina y allí tienes la lista completa

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04 – A punto de coger el pescado

Aunque podría haber puesto la imagen al estilo de las anteriores, para esta he recortado bastante y tenemos al águila a menos de cinco décimas de segundo de agarrar el pescado. El punto en el que está enfocado es en la cara más o menos. Por asombroso que parezca, dentro de diecinueve centésimas de segundo el animal tendrá las garras entrando en el agua y estará mirando hacia abajo y cuarenta centésimas más tarde lo veremos con el pescado, el agua salpicando detrás suya y en una pose totalmente distinta. En esta imagen la velocidad de disparo descendió hasta 0.0008 segundos, muy por debajo de la franja en la que las fotos son verdaderamente nítidas y en esta se nota que las alas se movían demasiado rápido para la cámara y además se salieron del plano de enfocado. Las garras tampoco aparecieron nítidas e intuyo que fue también por la baja velocidad de disparo. Aún así, esta y las dos fotos siguientes son preciosas.

Date and Time: 2009:10:20 14:29:50.49
Exposición: 1/1250 sec
Apertura: f/6.3
Distancia focal: 400 mm (reales 640mm)
ISO: 320
Compensación: -1/3 EV

Nihola bakfiets cubierta

Nihola bakfiets cubierta

Nihola bakfiets cubierta, originally uploaded by sulaco_rm.

La semana pasada veíamos una bicicleta nihola y hoy le toca el turno al mismo modelo pero con la cubierta para proteger a los niños de la lluvia o el mal tiempo. Como véis también lleva una silla detrás del asiento así que en esa bicicleta pueden ir tranquilamente la madre (o el padre) y tres niños. Algunos de mis conocidos españoles se escandalizan porque la gente pueda y quiera desplazarse por la ciudad en bicicleta con los niños. Lo escandaloso es tener dos coches en la casa e ir hasta a comprar el pan en vehículo.

03 – El vuelo del águila marina de cola blanca

Cuarenta centésimas de segundo es lo que le ha tomado realizar el giro y enfilar hacia el pescado a este pigargo europeo. En la próxima foto ya estará prácticamente sobre la presa y cuando uno ve esta imagen se lo imagina aún a unos segundos del objetivo. En esta tercera serie de fotos de águilas marinas he optado por no recortar demasiado en las primeras para que se vea el entorno en el que las hicimos. Podría recortarlas y mostrar los animales en todo su esplendor y tendríamos una serie de imágenes totalmente diferentes pero honestamente, ya no se me ocurren títulos para las fotos y acabaría agobiándome.

La cámara mantuvo la velocidad de disparo en 0.000625 segundos. Si miráis el agua debajo del águila veréis lo estrecha que es la profundidad de campo y lo milagroso que resulta que la cámara consiga aislar al sujeto y hacer una foto del mismo ignorando en cierta medida el resto de los objetos que hay en la imagen.

Date and Time: 2009:10:20 14:29:50.29
Exposición: 1/1600 sec
Apertura: f/6.3
Distancia focal: 400 mm (reales 640mm)
ISO: 320
Compensación: -1/3 EV