Tracers

TracersHay cine que solo se hace porque tienen a una estrella o estrellona y saben que los fans irán a verla, independientemente de lo bueno o malo que sea el guión. Este es el caso de la peli de hoy, en la que ponen a Jacob, el lobo amigo de Bella en la Saga Twilight y que tenía su propio club de fans y lo hacen saltar y brincar y sudar para que las hembras que se hacían camisetas declarándose team Jacob vayan al cine. La película es Tracers y creo que se estrenará en España en verano.

Un julay paga sus deudas trabajando para un criminal

Un chico que debe un montón de dinero a unos chinos, se junta con una banda de criminales que hacen sus trabajillos saltando y brincando por sitios imposibles. Mientras intenta saldar su deuda sin decir nada, se enamorará de una de las chicas y el jefe de la banda lo pondrá en el candelabro. Todo eso, preparando un golpe que les debería dar un montón de dinero y con mucha frase tonta.

Taylor Lautner no tiene la presencia suficiente para sostener una película al completo y eso se nota un montón aquí. Por más que lo hagan brincar o montarse en bici, el chaval no llega, se queda corto. Además, todos sabemos que el vampiro fue el que ganó. El guión es soso, previsible y lleno de refritos de otras películas. Lo único original es lo de la forma en la que cometen los crímenes pero por lo demás, todo está demasiado visto y desde el comienzo sabemos como va a terminar. La película renquea y nunca llega a atrapar nuestra atención y para cuando acaba, la gente escapaba del cine corriendo. Es un ejercicio demasiado soso y sin carácter alguno. Al parecer el deporte ese que hacen se llama parkour y llenaron la película con escenas que lo muestran. La primera y la segunda entretienen pero a partir de ahí, es siempre más de lo mismo.

No voy a decir mucho más. Es una peli aburrida. Un buen miembro del Clan de los Orcos la ningunerá pero su hembra seguro que va de tapadillo al cine y se deja las uñas de tanta fricción. No vale para los sub-intelectuales de GafaPasta y puede hasta dañarles el cerebro si se les ocurre ir a verla.

05/10

En la isla APO nadando con las tortugas

Otra vez uno de esos días que parecen sacados de un libro de fantasía. Todo comenzó cuatro horas y tres cuartos antes de la hora Virtuditas, a las seis y cuarto, que fue cuando me levanté. Desayuné a las seis y media y quince minutos más tarde iba tan cuco en m motocicleta por las carreteras de Siquijor hacia el Coco Grove, el lugar en el que salía la excursión. A esa hora ya usas gafas de sol y la temperatura sube hasta los treinta grados. Algunos filipinos, en sus cabañas ya estaban cantando con sus karaokes, que parecen ser una obsesión nacional. Cuando llegué al lugar me acerqué al restaurante en el que nos dijeron que esperáramos y sobre las siete y veinte nos comenzaron a contar para subir al barco. Al final éramos dieciseis y faltaba uno, con lo que estábamos todos en una barquilla pequeña, esperando y yo pensaba que para ser un complejo de lujo, aquella chaflana cutrísima nos iba a llevar de procesión durante veintipico kilómetros. Resultó que era solo el barquillo para llevarnos al barco de la excursión, ya que el fondo del mar allí no es muy profundo y no se puede acercar a la costa. Dieron dos viajes y en el segundo vino el que faltaba y las cajas con todo el material de buceo de nosotros. El día anterior me dijeron que el viaje era de unos cuarenta y cinco minutos, con el tradicional estilo filipino de minimizar las cosas. En la práctica, nos informaron que sería un trayecto de hora y media. Subí a la parte más alta del barco y me dediqué a tomar el sol y escuchar un audiolibro. Allí estaba una pareja de lo que deduje que era una kabezuda koreana de mielda y un europeo y otro tipo que parecía inglés. No llevábamos ni seis minutos y medio de ruta cuando vemos aparecer un montón de delfines y comenzó el jolgorio. Por desgracia no nos acompañaron y tras esto, no sucedió nada. Le fui haciendo fotos a las isla de APO según se iba acercando y cuando llegamos, comenzamos a rodearla. Pasamos frente al villorrio principal y único, que no parece tener más de un puñado de casas y después fuimos hasta un lugar en el que se quedaban los que iban a hacer inmersión de submarinismo y que eran seis. Se vistieron y equiparon con sus avalorios y ahí se me ocurrió que ahora que ya he estado en todos estos países, igual va siendo el momento que me saque el título y bajar con esa chusma, aunque claro, sin cámara Go Pro porque nadie me aprecia lo suficiente para regalarme una. Después de que saltaron el barco nos llevó a un complejo de lujo, en una calita privada, y nos bajamos. Desde allí, fuimos andando al villorrio principal para ir al santuario de tortugas. Está en la misma playa en una zona acotada. Digamos que alucinas en colores, en blanco y negro y hasta en TresDé. Es meterte en el agua y ves una tortuga enorme, después dos más, luego otra, allí hay una infestación, es un sitio increíble y las tortugas como que pasan de ti. Está prohibido tocarlas 

Estuvimos allí casi una hora, alucinando en colores e hice varios vídeos. Después de regresar a la cala privada, ya habían vuelto los de submarinismo y nos dieron un almuerzo temprano. Tras el mismo, teníamos una hora para ver el fondo marino del agua del mar en la cala, que resultó tener unos corales y una fauna de rescándalo, de lo mejorcito que he visto. Me tropecé con varias serpientes marinas, que evité porque me dan mal rollo y son venenosas, aunque dicen que solo atacan si se sienten en peligro. También vimos infinidad de estrellas de mar, Nemo el pescado y sus primos y cuñadas y coales de todos los tipos, forms y colores y todos vivísimos. Asombroso el sitio. Después nos volvimos a montar en el barco y nos llevaron a un sitio en el que tanto los buceadores como nosotros saltábamos. Había una corriente endemoniada que nos llevaba lejos del barco. En el agua, además de corales fantásticos, tortugas gigantescas y de nuevo vi una serpiente de mar enorme. Hice más vídeos con mi teléfono de cien leuros con funda de dos leuros y en un momento determinado, se me soltó de la mano y no me di cuenta hasta más tarde. Tras el micro-segundo de pánico inicial, decidí volver a la zona en la que había estado. Como le puse la parte posterior en color naranja escandaloso, no me costó ver en el fondo del mar el teléfono en su bolsita, que además contiene una colección de vídeos submarinos asombrosa. Seguimos cruzándonos con tortugas enormes, más pequeñas, aún más grandes y no salíamos de nuestro asombro. Durante el almuerzo, conversando descubrí que había una pareja holandesa muy agradable y que la kabezuda era la novia de un italiano que ahora vive en Australia. Los tres pasamos la tarde juntos mientras la kabezuda se aprendía el baile de los papagüevos en la cubierta del yate para participar en la fiesta de los cabezudos en la Palma porque no quiso bucear. Cuando la corriente nos había practicamente estampado contra unas rocas, nos rescataron y también subieron a los buzos. Estábamos completamente agotados pero felices como ladillas pegadas a güevo. En el regreso, los holandeses siguieron charlando conmigo y con un gringo que recogimos en APO y que iba con su hembra brasileña hacia Siquijor y con tanto comadreo, quedé con los cabeza-de-queso-de-plato para cenar. 

En el camino de regreso vimos algún delfín más pero muy lejos. La operación de desembarco fue complicada porque con la marea vacía, hasta la barquilla tenía problemas y tuvieron que dar un rodeo para llegar a la costa. Regresé a mi hostal y me relajé un rato en la piscina hasta que llegó la hora de ir al bar-restaurante en el que nos íbamos a ver y después pasamos unas cuatro horas de charlas y risas. Al regresa al hostal, seguí charlando con los dueños y no me regresé a mi cabaña de bambú hasta casi las doce y media de la noche. Fue un día fantástico. 

Kungsträdgården

Kungsträdgården

Kungsträdgården, originally uploaded by sulaco_rm.

El Kungsträdgården o Jardín del rey es de los más populares en Estocolmo. Está en el centro de la ciudad y a poco que asoma el sol y lanza uno o dos rayos, la gente se pone instantáneamente a hacer la fotosíntesis como girasoles.El parque está petado de cafés y en verano al parecer hay conciertos y verbenas. El chamo que vemos en la estatua es Karl XIII. Hay una estación de metro que te deja allí mismo y que usé en un par de ocasiones en los días que pasé por allí. En algún momento de su historia este parque ha sido lugar frecuentado por putas, jacosos, camellos y clientes pero en la actualidad es un sitio muy seguro y agradable.

Llegando a Siquijor

Después de tres noches en Panglao, llegó la hora de partir. Por la noche reservé un lugar y los dueños me llamaron para confirmarme que me recogerían en el muelle. Después me compré el billete de barco y por la mañana, me levante temprano y volví a hacer mi mochila de cuarenta litros. Siempre tengo la sensación que estoy llevando más que al principio, pero eso es imposible, ya que no he comprado nada (salvo un imán para la nevera) e incluso he gastado una de las dos botellas de champú que me traje. En lugar de desayunar en el hotel, el día anterior me había comprado unos panecillos, que aquí en las Filipinas son deliciosos y preferí comerme eso. Sobre las siete de la mañana llamé al del tricycle que me trajo al hotel y le dije que me recogiera a las nueve y cuarto para llevarme al muelle. 

Un poco antes de las nueve, entregué las llaves, me devolvieorn la fianza y mi transporte estaba allí. Toma unos cuarenta y cinco minutos llegar al puerto en ese tipo de vehículos pero es un viaje muy folclórico y agradable. En el mostrador de facturación me dieron mi tarjeta de embarque y me dijeron que no tenía que bajarme del barcon en Dumaguete, ya que hace una parada allí y que el asiento era el mismo. Tras pasar el control de seguridad en el que no me controlaron, paqué los cincuenta céntimos de leuro de tasa por usar el puerto y entré a la sala de espera, que estaba petada y al parecer, todos iban en mi barco. Cuando llegó, comenzó la guerra habitual para subir y descubrí que iba sentado en primera fila y mirando hacia el resto del pasaje. Como nadie paga por facturar equipaje, allí entran con bolsas y bosas y hasta hice una foto del pasillo totalmente lleno de bolsas, cajas y maletas que lo bloqueaban. Por suerte había una puerta de emergencia a mi lado. 

Salimos relativamente en hora con el barco al completo. Fue un viaje tranquilo, con la mar en calma. A las dos horas llegamos a Dumaguete y se bajaron casi todos. .De las doscientas y pico personas que íbamos en el barco, solo seguíamos unas treinta al siguiente destino y después entraron unas cincuenta, con lo que el segundo trayecto era más relajado y tranquilo. Este solo duró unos cuarenta y cinco minutos. En el puerto me esperaban los dueños del lugar en el que me estoy quedando, el Adayo Cove Resort. Reservé una cabaña de bambú (pero con aire acondicionado). En el trayecto hasta el lugar me dijeron que en un hotel grande que hay por aquí están aún haciendo excursiones a la isla de APO, que estaba en mi lista de cosas que ver en las Filipinas ya que al parecer tiene los mejore fondos para bucear. Por primera vez en mi vida, alquilé una motocicleta automática para moverme por el lugar y tras veinte segundos de instrucciones, estaba listo. En esta isla hay muy poco tráfico y es el lugar perfecto para manejar estos aparatos, además de tener una carretera de circunvalación por la costa en buen estado. 

Fui hasta el complejo que hace las excursiones y me dijeron que aún les faltaba gente para hacerla, ya que quieren un mínimo de doce personas y en total éramos diez. En eso que salió una gerente y decidió que diez era un buen número. Además, es uno de los pocos sitios en la isla en el que se puede pagar con tarjeta de crédito, así que pagué y me dijeron que al día siguiente tenía que estar allí a las siete de la mañana, el precio de la excursión eran treinta leuros con almuerzo incluído en un complejo de lujo que hay en APO. Después volví a donde me estoy quedando y pasé el reto de la tarde en la piscina relajado, con una familia filipina que también estaban allí.