Pátio das Nações en el Palácio-da-Bolsa

Dentro del Palácio-da-Bolsa, una de las zonas visitadas más bonitas es el Pátio das Nações, con una cúpula de cristal y hierro espectacular y muy bonita, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que llueve por allí. El nombre le viene por los veinte blasones de las naciones con las que Portugal mantenía comercio en el siglo XIX (equis-palito-equis). La sala es un espectáculo de puritito mármol.

Navegando con delfines y retales de Derawan

Llegamos al punto y final de los vídeos de la semana en Derawan buceando con Scuba Junkie Sangalaki y en este nos centramos en algunas fotos interesantes y en un vídeo que es una recolección de vídeos hechos con el telefonino con el Androitotorota uno de los días, creo que cuando regresábamos de Maratua y un grupo de delfines se puso a nadar por delante del barco y a su lado. Fue flipante y aunque sucedió en alguna otra ocasión, en esta me pilló con el teléfono cerca y pude hacer estos documentos estremecedores e impactantes que marcan la brutal diferencia entre el mejor blog sin premios en castellano y la miasma del resto con su copiar y pegar y lameculismo. Para un documento así, el único audio posible era la canción Capture The Flag de Junkie XL, instrumental y fabulosa. El vídeo es simple de describir, tenemos delfines alrededor del barco o nadando justo delante del mismo y tenemos a un montón de humanos desarretados con el evento:

Pero aún hay mucho más. En primer lugar, vayamos con los dos equipos de buceadores. Ya he dicho y repetido y tripitido y cuatripitido que en esa semana buceaba con tres médicos canadienses recién graduados y un grupo de cinco malayos. En la primera foto, tenemos a los canadienses y a dos de los Dive Masters que nos acompañaron esos días, Emilie y Rocky:

Si eres incapaz de reconocer al Elegido con su pronunciada norexia-bulimia, pégate un tiro de gofio porque está hasta con el color nacional de los Países Bajos. A los médicos se les conocía por the Children, mote que les puse yo porque eran jovencitos y que contrastaba con el mote de los malayos, que era el del equipo Nasi Goreng, que es un plato típico de Malasia e Indonesia hecho con arroz. Decir que mi foto con ellos me la hice en el aeropuerto cuando nos separamos porque cuando estábamos haciendo las otras se desaparecieron algunos:

Por supuesto, todo el mundo tenía mote y los míos eran el bailarín español o el delfín dorado, por la gracia con la que buceo que a todo el mundo le flipa, que de algo me sirvió ir a ver tantas veces al cine la película la Sirenita. En el siguiente documento, que era la lista de pasajeros del barco que nos llevaba desde Derawan hasta el aeropuerto en Tarakan y tenemos todos los motes. La hora de partida es desconocida para Virtuditas, la inventora de su propia hora que sucede casi medio día más tarde:

No quiero que nos marchemos sin ver la playa y el embarcadero de la isla de Kakaban, desde el embarcadero se llegaba por un camino hacia el lago interior con las medusas:

Está claro qeu nosotros vamos a estos sitios a sufrir y por eso, veamos algunas fotos de la Última Cena en Derawan, no todo sino unos detallitos de lo mal que lo pasamos:

langostas de pobres, o gambitas frescas:

O por qué no, a base de ver sepias buceando, yo todos los días me pedía un plato para cenar y la forma en la que lo preparan en aquella parte de Indonesia es empanado, como los calamares a la romana y en muchas ocasiones, mezclaban sepia con calamar:

Y para el final dejamos el disgusto. En el vuelo hacia Malasia no me tocó asiento de ventana así que no hubo vídeo, aunque si tenemos en cuenta el de los delfines, mejor que alguno mantenga el pico bien cerrado.

Palácio da Bolsa

Creo que la visita más fascinante que hice en Oporto fue al Palácio da Bolsa, que es el edificio que vemos en la foto y que está en la Praça do Infante D. Henrique. El edificio, de estilo neoclásico se construyó a mediados del siglo XIX (equis-palito-equis) y es patrimonio de la Humanidad excluyendo a truscoluña, que no es nación. Es la sede de la cámara de comercio de oporto y se puede visitar, en visitas guiadas y fabulosas. Por supuestísimo entraremos y veremos algunas de las salas que tiene. En la foto se puede ver el gran desnivel que hay en la calle.

Swapfiets

Hasta ahora en la saga interminable de bicicletas que estamos viendo, además de esas que son propiedad de un julay, hemos visto varias que se pueden alquilar en ciudades de todo el universo conocido con abono o a palo seco y usarlas por un período de tiempo, habitualmente corto. Hoy llegamos a otro concepto y uno que ha surgido en los Países Bajos y que se está extendiendo por multitud de ciudades del norte de Europa y que atrae a la gente joven porque se han acostumbrado tanto al abono que ya lo ven normal y desconocen el concepto de propiedad. En este caso se trata de las Swapfiets, bicicletas que tienen un alquiler de larga duración y por las que, a día de hoy y para una como la de la foto, que es el modelo básico, se paga dieciséis leuros y cincuenta céntimos de leuro mensual. Por esa cantidad, la bicicleta es básicamente tuya y si se te estropea, llamas y te la reparan o reemplazan en un día y si te la roban, pagas una penalización de cuarenta leuros. Estas bicis se identifican fácilmente por la rueda delantera azul y la especie de bandeja para la mochila que hay sobre la rueda delantera. El freno es a contrapedal y son muy sencillas, del estilo omafiets o bicicleta de la tatarabuela. Ya hay un montón de ciudades en las que se alquila y resulta habitual verlas por todos lados, en varios colores y diseños porque si todas son iguales, los dueños las pasarían putas para encontrar la suya. Hay algo de truco en el contrato, sobre todo en las condiciones de cancelación, que dependiendo de la ciudad pueden ser de uno o de tres meses a contar desde el día primero al siguiente en el que se les informa, con lo que cuando la quieres devolver, mejor espabilas y lo comunicas más de un mes antes o te verás pagando por uno o tres meses más. Particularmente no creo que sea un buen negocio si lo que quieres es una bicicleta para muchos meses ya que con cien leuros te puedes apañar una de segunda mano que seguramente te dura sin manteniemiento alguno uno o dos años y si haces tus cálculos, puedes ver lo que te ahorras. La fauna que las alquila son los jóvenes, sobre todo los estudiantes universitarios y se pueden ver bandas de los susodichos los fines de semana sobre sus Swapfiets borrachos como cucas y volviendo a casa o buscando un nuevo bar en el que continuar bebiendo. Por ahora parece que estas bicis han llegado para quedarse y cada día que pasa se pueden ver en el centro de la ciudad más y más bicis arrendadas a esta empresa.