Richard-Strauss-Brunnen

Richard-Strauss-Brunnen

Richard-Strauss-Brunnen, originally uploaded by sulaco_rm.

La fuente de Richard Strauss recuerda al compositor más famoso de esa ciudad y se construyó en 1962 cerca de la entrada de la Iglesia de St. Michael. La fuente no estaba funcionando cuando yo pasé por allí pero aún así llamó mi atención ya que lo primero que pensé es que habían afanado algún obelisco de Egipto, algo que por ejemplo los italianos y los franceses gustaban de hacer en siglos pasados. La fuente es un pilar de seis metros de alto hecho en bronce, con lo que si la ponen en España, la roban con toda seguridad para aprovechar el metal. En el pilar se pueden ver escenas de Salomé.

Brunnenbuberl

Brunnenbuberl

Brunnenbuberl, originally uploaded by sulaco_rm.

Por toda la ciudad de Múnich hay repartidas un montón de fuentes, creo que unas mil doscientas y muchas de ellas son pequeñas (o no tan pequeñas) obras de arte. Nada más cruzar bajo los arcos de la Karlstor nos tropezamos con la Brunnenbuberl, la cual se puede traducir pachangueramente como la fuente del niño y que ha cambiado de ubicación en una ocasión. La primera vez que se pudo ver esta fuente fue en la Feria Mundial de Paris en la que ganó una medalla de oro. Sin embargo, cuando la instalaron la gente de la ciudad no apreció el arte con un niño en pelotas cogiéndole el pitorro a un sátiro que le está escupiendo continuamente. El escándalo porque se le veía la tranca al chamo fue tal que el mismísimo principe Luitpold fue a visitar al escultor para protestar y la gente se dedicó a mandarle bañadores para que se los pusiera a sus obras. El artista no cedió y ahí tenemos al niño en pelotas, algo que sobre todo saben apreciar los miembros del clero de la iglesia de los presuntos tocadores de niños.

Karlstor

Karlstor

Karlstor, originally uploaded by sulaco_rm.

Comenzamos a pasear por la ciudad de Múnich, una de las que más me confunden al hablar de ella ya que en alemán y holandés es München, en inglés es similar al español pero sin el acento y en italiano es Monaco di Baviera y tengo un cacao enorme en mi testa a la hora de elegir el nombre adecuado para el lugar. Comenzamos mirando la Karlstor, una de las puertas de la ciudad que ha sobrevivido y que antes de 1791 se llamaba Neuhauser Tor al estar en la calle Neuhauser. Está junto a una plaza que tiene una fuente de esas que no se ve pero que lanza chorros de agua a la calle y los chiquillos corren esquivándolos mientras las madres se enervan. La puerta actual no es la original sino una que se levantó después de 1861. El estilo actual de esta puerta es neo-gótico.

Último día en Munich y regreso a casa

El relato comenzó en Fin de semana en Munich

Nuestro último día en Munich comenzó aún más tarde que el anterior porque el Rubio se quedó pegado a las sábanas y no había manera de sacarlo y mira que lo intenté. A las diez y media bajábamos a desayunar y a las once dejábamos el hotel. La mañana era gris y con llovizna. Fuimos en metro hasta la Münchner Residenz o Residencia de Munich que formaba parte de mi plan para día lluvioso. Este palacio fue durante quinientos años el hogar de los reyes de Baviera. Tiene un festival de estilos arquitectónicos y lo que vemos hoy en día es básicamente la reconstrucción que se hizo después de la Segunda Guerra Mundial, ya que el edificio sufrió mucho daño. Dejé mi chaqueta en el guardaropa y pasamos de las audioguías gratuitas ya que somos dos sub-intelectuales y definitivamente, no nos vamos a parar a escuchar las boberías que nos tenga que decir alguien. La señora que recogía las entradas intentó por todos los medios que usáramos las audioguías ya que eran gratuitas y le tuvimos que confirmar que nos la sudaba bastante el pagar o no pagar y no íbamos a cargar con eso. Primero entramos al Tesoro, básicamente una colección de joyas del copón y después fuimos al resto del palacio.

Me gustó mucho el Anticuario, la sala de la foto anterior, una colección de estatuas y obras de arte desde el Imperio Romano. El sitio impone y creo que lo usan como la sala para las cenas oficiales cuando visitan personalidades esa barriada europea. A la entrada del palacio está la Odeonsplatz, una plaza majestuosa. Uno de los detalles de la plaza es la Feldherrnhalle, una enorme loggia para la gloria de los militares de Baviera.

Feldherrnhalle

Feldherrnhalle, originally uploaded by sulaco_rm.

En la misma plaza también está la Theatinerkirche o la Iglesia de los Teatinos y San Cayetano, una iglesia del siglo XVII (equis-uve-palito-palito) de estilo barroco tardío y fachada rococó. En la iglesia estaban de espectáculo de domingo y no pude hacer fotos, salvo por un par de ellas que hice con el iPhone.

Theatinerkirche

Theatinerkirche, originally uploaded by sulaco_rm.

El edificio por dentro es muy bonito y luminoso, algo que se puede ver en la foto. Al salir nos tomamos un capuchino en un café en la plaza y seguimos nuestro paseíllo por el Hofgarten, un pequeño parque que en su día formaba parte de los jardines del Palacio y que ahora ha quedado como una de las zonas verdes de la ciudad. Es muy cuadriculado (o alemán) y seguro que en verano debe resultar un lugar fabuloso para pasar un rato. Nuestro objetivo era el Jardín Inglés y a la entrada del mismo queríamos ver el Eisbachwelle, un lugar en el río Eisbach en el que la gente hace Surf. Como lo habitual es no creer ni dos letras de lo que digo, el siguiente vídeo debería despejar las dudas:

Con los nueve o diez grados de temperatura que había, el sitio es fabuloso para surfear. El Englischer Garten se extiende durante cinco kilómetros de largo y uno de ancho y en verano tiene hasta zonas nudistas. Caminamos por el mismo sin rumbo fijo pasando junto al templo circular y vimos de lejos la Torre China. De día el lugar es muy seguro y agradable pero al parecer por la noche no es muy recomendable pasar por allí.

Salimos del parque por el otro extremo y fuimos a la estación de metro más cercana para regresar al hotel a recoger nuestras mochilas (y trolley en el caso del Rubio). El aprovechó para dejar una última ofrenda en el trono del hotel y mientras lo hacía yo fui a una panadería a comprarme cinco pretzels por aquello de evaluar mi receta respecto a la de la zona y ver si se puede mejorar. Después fuimos a la estación a tomar el tren S8, el cual se toma cincuenta minutos en llegar al aeropuerto. Allí caminamos y caminamos y caminamos hasta llegar a la zona en la que salía nuestro vuelo y pasamos el control de seguridad, el cual es el más intensivo del universo porque se trata de Alemania. Me miraron hasta las plantas de los pies por si llevaba metales en las mismas.

Nos sentamoss a comer algo y esperar nuestro vuelo y cuando llegó la hora del embarque resultó que habían cambiado el tipo de avión y en lugar de un Embraer E190 era un Boeing 737-700 y como la numeración de los asientos es distinta, colocaron al chamo Gabriel entre el Rubio y un servidor. El tío era un cochino enorme y sudoroso que expedía olores sospechosos. Al despegar se durmió y roncaba como un maldito.

Bocadillo en vuelo de KLM

Bocadillo en vuelo de KLM, originally uploaded by sulaco_rm.

Como íbamos con línea aérea de pedigrí, nos dieron unos bocadillos para echar algo al estómago y antes de que se me olvidara le hice una foto. Después pasó la chama de las ventas libres de impuestos a precios de rescándalo y el Rubio dudaba entre comprar una pulsera para la Primera Esposa que al parecer ella había mencionado. Finalmente se decidió, después de involucrar a toda la gente que nos rodeaba, llamó a la chama y cuando fue a pagar su tarjeta de crédito no era aceptada. Me miró y se lo dije claramente: Di bien alto que soy tu más-mejor-amigo, trató de ignorarme así que lo repetí: Dí en voz alta que eres mi más-mejor-amigo. La azafata lo miraba descojonada y finalmente lo dijo, momento en el que le pasé mi tarjeta a la azafata y compré la joya. Después ella quería darme un recibo extra pero le dije que no es necesario, que el Rubio me pagaría tan pronto como estuviéramos en suelo holandés porque no podría dormir sabiendo que me debe dinero. Al aterrizar, según se conectó a la red telefónica de KPN, usó la aplicación de nuestro banco y me transfirió el dinero.

Salimos del avión, recorrimos el aeropuerto hasta la estación de tren, compramos los billetes y nos montamos en el que salía en ese instante. El Rubio tenía que cambiar de tren en Bijlmer ArenA y esperar quince minutos así que me bajé con él y lo acompañé en la espera. En esa parte del país llovía machaconamente. Al llegar a Utrecht fui a buscar la Lapoya y pedaleé de regreso a casa, pillando algo de llovizna solo en los últimos doscientos metros. Así acabó el fin de semana en Munich. Ya hemos acordado que la próxima escapada juntos será a un sitio soleado y sin turismo de por medio, nos centraremos en el beber y beber y beber.