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La primera parte de mi última inmersión en Kandooma Thila

Cuando estuve en Malasia e Indonesia pensaba que ya no podría superar nunca jamás lo que vi buceando allí y en el mismo año y en una semana y en un solo sitio al que fui prácticamente todos los días en la primera inmersión, encontré maravillas que solo se pueden explicar con imágenes. Como mi vuelo era sobre las diez de la mañana del domingo, podía ir a la primera inmersión del día y aún así, tendría veinticuatro horas antes de volar, que es lo recomendado para sacarte todo el nitrógeno de las entrañas o algo así, que yo soy muy bruto. Esta primera inmersión era mi última y por supuesto, yo no les di opción y todos sabían que sería a Kandooma Thila, el lugar que nos ha dado tantos momentos épicos y legendarios. Creo que esta es la primera vez en la que cambio el orden de los vídeos. La razón es que en el medio de la secuencia, hay uno solo que dura unos cuatro minutos y pico y que será el que veamos en la segunda parte, así que aquí tenemos lo que grabé antes y después de ese vídeo pero como fue en el mismo lugar, ni se nota. Para esta secuencia increíble he elegido la canción Being Boring de los Pet Shop Boys.

Este empieza directamente con águilas marinas moteadas, un montón de ellas, volando en el agua, preciosas mientras nosotros bajábamos y tiburones enormes. La secuencia acercándome es ESPECTACULAR, al comienzo, con tres águilas marinas y un tiburón grandíaimo en el mismo plano. Esos animales son bellísimos. Después vemos una cantidad dantesca de peces disfrutando de la corriente y allí hay más águilas, más tiburones, aquello era una despedida de todos los bichos que se acercaron para decirme adiós. Precioso el ver esos tiburones pasando junto a los peces sin que les pase nada y con águilas marinas en el fondo. Esto es lo contrario de aburrirse, esto es V-I-D-A. En toda esa inmersión los tiburones no dejaron de venir, cuando acabó estuve por quedarme allí de por vida. Más tarde pasa otro grupo de águilas marinas, más tiburones, es que aquello no tenía final y cuando nos estamos marchando y vamos pegados al fondo, dos tiburones enormes delante de nosotros y para acabar, mirando hacia el fondo, como diez tiburones en formación diciéndome adiós. Épico y Legendario:

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Empacho de corales en Dhandi Giri

Llegamos a la última inmersión de mi penúltimo día buceando en las Maldivas y que también fue mi penúltima inmersión. El relato está en Prácticamente al final de la semana de buceo y esta última fue de relax y paseíllo en un lugar muy bonito y con muchos corales llamado Dhandi Giri. La música elegida es la canción The New Great Depression del grupo The Moth & The Flame, que parece hasta un aviso de la que nos va a caer sin ilusión ni fantasía, pero es que además la canción es muy bonita. El vídeo en sí es un paseo por un pináculo petado de corales y de los billones y billones de peces que usan los corales para esconderse, con lo que más bien es un paseíllo y puedo prometer y prometo que no sale ni un solo tiburón, ni una sola aguila marina moteada y creo que una sola morena, aunque al principio en un coral naranja hay un precioso pez hoja que no sabréis apreciar por la incultura tan grande que hay en el mundo. Tenemos corales blandos y duros, de formas espectaculares, con primos del pez Nemo en su interior, aquello era un pequeño paraíso. En el tramo final se supone que estoy esperando que un pulpo salga de donde se escondió pero el cabrón tenía más paciencia que yo aire y ganó él. En el tramo final también estábamos en un lugar más cerca de la superficie y con la luz del sol hay un color en los corales que ni te lo crees.

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Pegadito a un Napoleón y bancos de peces a porrillo

Después de las maravillas que vi y viví en la primera inmersión, el resto del día que conté en Prácticamente al final de la semana de buceo fue como mediocre porque hay muy pocas cosas que se puedan igualar a un puñado de tiburones enfrente de ti. Aún así, fuimos a Loshfushi Kandu para la segunda inmersión y el vídeo es muy bonito y es como una inmersión tranquila, sin corrientes y con muchos peces, algo que podrían hacer personas ya tan mayores como Genín y Virtuditas, con el añadido que allá abajo no hay coronavirus ni truscolanismo. Para este vídeo he elegido la canción Castle on the Hill de Ed Sheeran, que le queda muy bien. Comenzamos a lo grande, con una morena e inmediatamente después vemos un enorme Napoleón que se acercó a pedirme la hora. Yo es que lo flipo con estos peces en las Maldivas, en Indonesia, huían de ti como si fueras truscolán. Lo vemos con un detalle alucinante y esa carita tan linda que tienen. Seguramente estuve a cincuenta centrímetros o así del bicho. Después comenzamos con un festival de bancos de peces de diferentes tipos, habían auténticos rebaños de peces, agrupados por razas, como los truscolanes y de nuevo, te dejaban acercarte. Voy pasando de un grupo a otro, si no fuera por los otros vídeos que hemos visto de las Maldivas, esto sería espectacular pero es que mi capacidad de asombro en el buceo está muy elevada y ya para que yo flipe tienen que ser cosas brutales. Hay unos naranjas preciosos, parecen de ciencia ficción, como truscoluña, que no es nación. En el tramo final, una tortuga despatarrada en el fondo marino del agua del mar.

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Tiburones en una estación de limpieza

Resulta difícil de creer pero cada inmersión que hice en Kandooma Thila fue tan espectacular o más que las anteriores y ni yo me podía creer la racha de suerte tan grande que tuve. Ayer veíamos Un flipe de águila marina moteada y cara a cara con tiburones y para evitar tener un vídeo de seis minutos, lo troceé y si alguien se creé que esto es menos que aquello, que se pegue un tiro de gofio y se apunte al partido de los ladrones podemitas. Seguimos en la misma inmersión, que conté en Prácticamente al final de la semana de buceo y nos centramos en tres vídeos, flipantes y alucinantes. Toda esta acción sucedió a veintisiete metros de profundidad, lo cual explica la falta de color, ya que todos los sub-intelectuales, además de expertos en el coronavirus, todos sabemos lo que le sucede al espectro de colores según desciendes al fondo marino del agua del mar. Decir que para algo tan flipante la canción tenía que ser super-hiper-mega especial y por eso elegí First Date de blink-182, que de siempre me provoca ganas de saltar y desmadrarme. Esto es muy simple, hay un montón de tiburones junto a mí, en un número que oscila alrededor de los siete y de repente, casi al principio, uno se pone en diagonal hacia arriba y abre la boca para que los pececillos se metan y se la limpien. He metido un efecto de cámara lenta en la primera vez que esto sucede porque es un flipe de-qué-té-cagas y no me extrañaría nada si Virtuditas confirma que le tuvo que cambiar los pañales al Ancestral después de ver esto. Según recuperamos la velocidad normal, hay cuatro tiburones en pantalla y otro repite la maniobra, que yo me meé en el agua de gusto y de lo rica y calentita que estaba. Si se pudiera gritar bajo el agua, yo habría gritado. El segundo segmenteo empieza con otro tiburón en la estación de limpieza y hasta se ve algún pececillo entrar a hacer su trabajo y después, vemos la purriada de tiburones, siete. Por culpa de la profundidad no nos pudimos quedar mucho tiempo allí, que yo me habría quedado nueve semanas y media si me dejan.