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El palacio real y otras cosas de Viena

El relato comenzó en Viajando a Viena y comenzando la visita a la ciudad.

Ayer nos habíamos quedado por el Volksgarten y desde allí estaba a paso y medio del Hofburg, el palacio real que ahora han troceado en diferentes lugares y en los que en todos hay que pagar. Yo como mis GafaPasta no tienen cristales y lo de la sub-intelectualidad se me da poco, opté por el circuito verdulero, que te lleva por los ahora conocidos como apartamentos de Sisi, famosa emperatriz que hizo varias películas. Antes de llegar al país y para evitar las colas había comprado mi entrada para los apartamentos imperiales, el museo de Sisi y la colección de plata.

Palacio Hofburg

Por razones que escapan a mi comprensión, no se pueden hacer fotos en las partes más interesantes con lo que nos quedamos con una imagen de la zona central del palacio Hofburg. Decir que hay varios museos repartidos por el mismo, la Biblioteca Nacional y que en todos lados hay que apoquinar una pasta gansa. Solo por la parte que yo quería ver, la entrada es de casi trece leuros de los de ahora. Lo más impactante que aprendes en la visita, en la que después de pagar esa pasta gansa te dan un chisme de esos que te suministra información en la oreja, es que la Sisi, que el cine viejuno le dio un aura de bellísima persona por dentro y por fuera y una mujer maravillosa y todo eso, la tía en la realidad era una capulla que no veas, vamos, más rastrera que cualquier líder de partido político izquierdoso español. Te queda claro que la colega en el cine será una maravilla, pero en la vida real era más bien una capulla. Los apartamentos son similares a los que se pueden ver en cualquier palacio europeo, con ese sistema que tenían en el que se va de sala en sala y en el que el rey si quería echar un kiki tenía que recorrer medio palacio y alertar a toda la basca porque no había forma de pasar desapercibido camino del catre de su hembra. La parte de la colección de plata no me impresionó pero claro, si te pasas por casa de mi madre lo comprenderás. La Sisi cuando se lavaba el pelo le tomaba a los chamos que se lo hacían todo el día porque tenía el pelo hasta por debajo de la cintura, parecía una japonesa de esas de peli de terror. La visita entretiene y aprendes que por muy famosa que sea la leyenda, detrás siempre hay una mala persona. El lugar en donde hice la foto que está arriba se llama Michaelerplatz y enfrente del palacio está la Michaelerkirche, interesante para visitar y además gratis total. Por allí cerca también está la Augustinerkirche, una iglesia muy bonita y con unas tumbas espectaculares en la nave principal.

El edificio del museo Albertina

Seguí avanzando y llegué a la Albertina, un museo con una imponente colección y que en estos días parece que tienen mucho impresionismo, estilo que a mi no me impresiona demasiado y me da más bien repeluz así que pasé de gastar dos horas de mi vida sin apreciar lo que me mostraban. El edificio por fuera es muy peculiar, sobre todo por esa especie de plataforma que sale del mismo y que salió de las interioridades de algún divo-arquitecto. Espero que no fuese el que hizo los estropicios esos de Valencia y Venecia.

La keli de Sisi la que fue emperatriz

Siguiendo con la temática, me acerqué al Kaisergruft para ver las tumbas reales. Están en un edificio no muy espectacular y en el sótano metían a todos los reyes y emperadores y por supuesto, allí está la tumba de Sisi, que pese a ser la más popular, tiene medalla de plata en el podio y la podemos ver a la izquierda de este trío. Con lo pija que era le tiene que joder un montón el haberse convertido en objeto de feria. La cripta se visita rápido y por supuesto, hay que pagar.

Lugares en Viena

Este es un buen momento para un pequeño vídeo recopilatorio, que deberías poder ver sobre este texto como una caja negrísima y en la que hay que hacer CLIC o para los más desangelados, también pueden pulsar aquí. Las imágenes están acompañadas de la canción Hamba Nathi de la banda sonora de la película Invictus. El recopilatorio nos lleva primero por el edificio del ayuntamiento, después saltamos a Michaelerplatz y vemos la fachada del palacio Hofburg, las fuentes preciosas que tiene, la iglesia Michaelerkirche que está frente al palacio, después mágicamente estamos en lo alto de la Albertina en donde es la última parte del vídeo.

Retrocedí hacia la Albertina y por detrás está el Burggarten, otro jardín público muy bonito y en el que los vieneses disfrutaban de los treinta grados tirados en la hierba verde. Dando hacia los jardines está el museo de Efeso en el que al parecer exponen lo que rapiñaron en la ciudad del mismo nombre de la actual Turquía. Mi ruta me llevó junto a la Opera y después seguí callejeando y paré para comprarme un helado en el Eissalon Zanoni & Zanoni, de los mismos que el lugar en el que fui a desayunar y que estaba cerca de Maria-Theresien-Platz, espacio verde y abierto entre el Museo de la historia del arte y el de la naturaleza, dos edificios imponentes que veremos más tarde en el vídeo.

Una menina de Velázquez en Viena

Opté por pagar el impuesto revolucionario del de la historia del arte y tengo que decir que tienen una buena colección y además saben como mostrarla sin que te agobies. La sorpresa te la llevas con varios cuadros de Velázquez ya que al parecer a una de las meninas la vendieron a la casa real de Austria y se vino con las pinturas en su ajuar. Tienen también muchos Rubens y algunas de las tortugas Ninja. Creo que la visita al museo me tomó como dos horas.

Maria-Theresien-Platz y MuseumsQuartier y trasera del Palacio Real

La caja negra que está por encima de este texto es un vídeo que por supuesto, para verlo hay que hacer CLICK y si no te aparece la dichosa caja, pulsa aquí. Esto es un popurrí con la canción Bicycle chase de la banda sonora de la película L’arnacoeur. El vídeo comienza con la fachada espectacular del museo de la historia del arte y la Maria-Theresien-Platz, después salta a MuseumsQuartier que está cerquita y es una aglomeración de museos con una plaza en el medio y después desde allí regresamos cruzando la calle hacia la Maria-Theresien-Platz. El último segmento es la trasera del Hofburg por el lado del Neue Burg, todo muy imperial y espectacular y que nos da una idea de la grandiosidad de la ciudad.

El día llegaba a su fin y desde allí fui andando hasta la Jesuitenkirche que más o menos me pillaba de paso en el retonno y que quería ver y desde allí hice una ruta tangencial hacia el Gasthaus Reinthaler, que me quedaba cerca del hotel y era más bien de locales. Me encochiné con un filete empanado del tamaño de la Sábana Santa y después fui al hotel. Uno puede creer que me rendía, pero claro, no fue así. Esperé a que se hiciera realmente de noche, fui en metro a la parada de MuseumsQuartier y desde allí comencé una nueva ronda de regreso para ver los edificios iluminados por la noche que fui mayormente un fracaso porque esta es otra de esas ciudades en la que se las suda el turismo nocturno. Hice unos veintidós kilómetros a pata durante el día y cuando llegué al hotel, ya lo dejé hasta el día siguiente.

El relato acaba en El Palacio de Schönbrunn, la Karlskirche y un crucero por el río Danubio

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Viajando a Viena y comenzando la visita a la ciudad

Una vez más llegamos a una de esas anotaciones gigantescas que recoge algunas de las cosillas más relevantes de lo que soy capaz de hacer en un fin de semana. Este año y para las escapadas de otoño elegí como primer destino la capital de Austria, Viena, ciudad que nunca me ha llamado la atención porque tenía la sensación que sería muy similar a Madrid o París, ciudades que no me molan demasiado. Aún así, si me pones un billete de avión a precio de risa y un hotel en el que la noche costaba cuarenta leuros, no tenía más excusas y lo organicé para el segundo fin de semana de septiembre. Después de un montón de años, volvía a volar desde el aeropuerto de Rotterdam, ahora rebautizado como el aeropuerto de Rotterdam La Haya, pero vamos, que sigue estando en Rotterdam y sigue teniendo la misma línea de guaguas que te lleva al mismo. Como mi avión salía a las seis y media de la tarde, trabajé de mi casa y una vez acabé pillé la bici para ir a la estación, desde allí fui en tren hasta Rotterdam y en lugar de coger la guagua, opté por el metro, algo que los turistas ocasionales no podrán hacer ya que no tienen la tarjeta de transporte holandesa y no pueden cambiar de medio de transporte. El metro me llevó hasta una estación que está a cinco minutos en guagua del aeropuerto usando la misma línea que te lleva directamente desde la estación de tren Rotterdam Centraal solo que me ahorraba la friolera de dos minutos. Pasé el control de seguridad y flipé en cuatro dimensiones porque el aeropuerto es diminuto y cuando se retrasó un vuelo una hora y había otros cuatro despegando, aquello se llenó más que la frontera de Colombia con Venezuela en un fin de semana. Mi avión salía en hora y la duración del viaje era de hora y media. Del proceso del embarque, despegue y ascenso tenemos un increíble y fabuloso vídeo. Recomiendo fijarse justo antes del despegue cuando el avión pasa junto a varios contenedores rojos que están configurados como si fueran un avión y que deben ser el lugar en el que practican los bomberos. Claro, así el día que hay un accidente no se aclaran, es que aquello no tiene pinta de avión. Regresamos a los vídeos en el flickr y para verlos hay que hacer CLIC, concepto muy difícil de entender para algunos. Este primero está amenizado con la canción This Boy del grupo Franz Ferdinand y también está disponible aquí:

Despegando de Rotterdam

Aunque normalmente paso de poner fotos del hotel, en esta ocasión haré una excepción por lo curioso. Me quedé en el Hotel ibis budget Wien Messe, tiradísimo de precio y más o menos en el centro, que eran las dos cosas que buscaba, junto con una recepción abierta las veinticuatro horas del día (por si llegaba muy tarde).

Habitación en el hotel ibis budget Wien Messe

Cuando miras la foto de la habitación piensas, que cuca, que chula y tal y tal y tal. Es un dormitorio triple, simple y moderno. La cosa está cuando miramos la habitación desde el otro lado:

La ducha dentro del dormitorio en el hotel ibis budget Wien Messe

La ducha está dentro del dormitorio y básicamente, hay muy poca intimidad para esa actividad. Me encontré un par de grupos que estaban cambiándose al hotel de al lado, que es de la misma cadena pero sin el budget porque se sentían incómodos con esto. Imagínate que vas con tu amiga Pepi la Bosta y cada vez que se duche se tiene que quitar la ropa y quemarte las retinas mostrando esas lorzas que la dejan toda desbaratada. Por lo demás, la habitación está muy bien y por ese precio, es de puro lujo María.

El sábado, confirmo que no me hice un Virtuditas y me lancé a la calle temprano. Pasé de pagar por el desayuno en el hotel y me fui con alegría hacia el centro histórico, andando por supuesto. Mi ruta me llevó a cruzar un canal que se han montado y que nace y muere en el río Danubio y me paré a desayunar en una cafeteria/heladería llamada Zanoni & Zanoni en donde no me tuve que encochinar con un bufé, algo que odio porque me entra el frenesí por recuperar la inversión y como hasta llenar el estómago, los intestinos y los pulmones.

Stephansdom

Muy cerca está la Catedral de San Esteban de Viena o el Stephansdom y esa fue mi primera parada. la catedral no es muy grande y básicamente ha quedado rodeada por la ciudad, lo cual le quita mucho encanto y hace imposible el fotografiarla. Delante o a los lados está lo poco que queda de Stephansplatz, que hace siglos igual era una plaza muy bonita pero ahora son los residuos de una plaza. Sin acercarte al altar y solo por un lado se puede visitar la catedral de gratis, que es lo que hice y después pagué por subir en ascensor a una de las torres y ver las vistas de la ciudad, que tengo que reconocer que están bien pero no son espectaculares, pero si piensas que en el imaginario popular no hay ningún monumento que todos sabemos a ciencia cierta que está en esta ciudad, tiene sentido. Se podía subir a una torre por ascensor y a la otra apechugando trescientos y pico escalones y ahorrándote un leuro o así. Al salir de allí, paseé por la calle peatonal Graben, aún no muy petada de gente, le hice fotos al Pestsäule, un monumento para conmemorar el fin de alguna de las Pestes que tuvieron en el pasado y de las que se sabe a ciencia cierta que fueron producto de la llegada a la ciudad de truscolanes, esa miasma rastrera y asquerosa que hay que extirpar pero que ya de la humanidad como el cáncer que son y entré a ver la Katholische Kirche St. Peter, pequeña y para mí, infinitamente más bonita que la catedral. Después seguí la ruta hacia la Schottenkirche, que creo que es la iglesia de los escoseses y que me pillaba de paso hacia la Votivkirche, la cual vemos en la siguiente foto:

Votivkirche

Las dos torres de la iglesia se pueden ver desde lo alto de la catedral y estaba en mi lista de sitios para ver pero cuando llegué allí resultó que ahora es una especie de centro de exhibiciones y tenían una con la reproducción de la Capilla Sistina, la cual ya he visto y que en este caso, cobraban las entradas a poco menos que la mitad de lo que pagué por noche de hotel, con lo que pasé olímpicamente de verla. Además, estaré en Roma en diciembre y sigue estando en mis planes el ir por allí. Al menos, al llegar allí ya estaba en la famosa Ringstraße, una circunvalación que rodea el centro histórico de Viena, una avenida muy pomposa y bonita y que es uno de los hitos de la ciudad. Me tropecé primero con el fastuoso edificio de la universidad de Viena y entré al vestíbulo para olisquear.

Neues Rathaus

Al lado está el ayuntamiento o Rathaus, precioso edificio de estilo Neogótico construido en la segunda mitad del siglo XIX (equis-palito-equis) y que recuerda al ayuntamiento de Bruselas. En frente hay un parque, el Rathauspark y está en la zona en la que se concentran la mayoría de los edificios monumentales de la ciudad (y atracciones). Al ayuntamiento no se podía entrar por ser sábado, que ya dijo algún Dios que era pecado mortal obligar a los funcionarios a trabajar en fin de semana.

Parlamentsgebäude

Cerquita está el Parlamentsgebäude, el Parlamento austriaco, del mismo siglo que el ayuntamiento y construido en estilo neo-clásico. En la foto panorámica se puede ver que es muy espectacular y tiene una bonita fuente a la entrada. También se puede ver lo que sucede cuando sales a hacer turismo antes de la hora Virtuditas, puedes hacer fotos sin cienes y cienes de gentes.

Después caminé por el Volksgarten o jardines del populacho, vi la fachada del Burgtheater y como quien no quiere la cosa me fui acercando a uno de los lugares que quería ver, aunque como sucede en muchas ocasiones, dejo la segunda parte del relato para otro día y aprovecho para estirar el chicle y llenar la semana.

El relato continúa en El palacio real y otras cosas de Viena