Ayer veíamos la estructura de la cúpula desde el agua y una vez te acercas, es una especie de pequeño templo para hacer unas misas y tal, sin paredes en los lados. Para lo abandonado que está el lugar, esta estructura se mantiene perfectamente. Según nos dijeron, la gente del Nido acude al lugar para celebrar la fiesta del Corazón Inmaculado de María y supongo que después de los rezos se cogerán una moña a base de cerveza San Miguel, que es filipina.
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Chacha no admires
Desde que comencé a bucear he conocido a un montón de gente y con muchos de ellos ha surgido la amistad. Es lo que tiene el roce submarino, pasamos horas y horas juntos, tanto bajo el agua como en superficie y de esas aventuras llenas de buenos recuerdos siempre queda un buen rastro. Con muchos de ellos, el contacto es a traves del istagrame, porque allí podemos poner vídeos y fotos y también permite el mantener conversaciones con un sistema parecido al del güazá, solo que no hay que dar el número de teléfono y es todo como mucho más fastuoso y pelotero. Yo inicialmente prefería el güazá pero con los chinos no hay manera porque esa es una de las muchas herramientas occidentales bloqueadas en ese país, con lo que instalé el otro y después me dediqué a torturar a la basca poniendo cada día una foto o un vídeo y todos le tienen que dar al lique, porque como pase lista y vea que a alguno no ha marcado que le gusta, lo pongo de vuelta y media.
Con una de las que más chateo por ahí es una chino-argentina, que nació en el segundo país pero sus padres regresaron a China cuando dedujeron que el sistema educativo de ese país debía ser una mierda si los niños tenían tiempo hasta para jugar y ellos no querían un para-sicólogo o un psicólogo en la casa sino algo de más postín. La chino-argentina chapurrea nuestro idioma, lo habla, pero vamos, se le está olvidando a marchas forzadas y lo habla fatal, así que siempre chateamos en español para que practique y que así aprenda el vocabulario más actual como keli, julay, truscolán y similares, palabras con las que uno puede brillar como una supernova en cualquier lado. Desde hace unos días la chama está en Bali, con unos amigos y su nuevo macho, que es la palabra actual para referirse a su novio, que le he explicado que ese es el concepto viejuno y en desuso y que ella tiene que ser super-hiper-mega moderna, pues eso que está con amigos y macho en Bali y ha aprovechado para bucear algún día, aunque como ella tiene título de buceo pero no sabe nadar, yo me parto y me troncho de risa y me río de ella todo el tiempo por esa limitación, que en Europa sería imperdonable ya que no se dan títulos de buceo a la gente que no sabe nadar. Volviendo a sus vacaciones, la pava me dice que entre la gente que está buceando con ella hay dos chinos buceadores profesionales y que los admira mucho.
Yo aprovecho para educarla y le digo:
– Los envidias
– No, los admiro, me responde
– Que no chama, que los envidias, que si tú quieres ser latina como yo, tú no puedes admirar a la gente, eso no lo hacemos los latinos, nosotros ENVIDIAMOS, que se nos da mejor.
Ella no termina de estar convencida, así que le explico con más detalle la diferencia entre uno y otro concepto:
– La envidia, cuando es ejercida por un latino, es sana, es una muestra de admiración, ya que solo se envidia lo que es mejor que tú o aquellos que son mejores. Por supuesto, como envidiamos, después somos los primeros en tirar la piedra, que por eso somos latinos y no perdemos oportunidad de joder al prójimo por el mero placer de hacerlo. Ahora, lo de admirar no es algo nuestro porque no se puede usar con seres humanos, tú no puedes admirar a alguien porque eso quiere decir que tu sangre latina se ha vuelto truscolana, que está podrida y hay que hacerte inmediatamente una transfusión y tratar de salvar tu alma, que quizás ya se haya perdido. Nosotros solo podemos admirar cosas, puedes ver un cuadro de Rembrandt o una escultura de una de las tortugas Ninja y decir que la admiras. Es más, puedes incluso halagar a tu macho y cuando esté en pelotas delante de ti, mirarlo con ojitos de abobancada y decirle que admiras su miembro, mientras salivas un poquito y quizás hasta babeas para enfatizar el concepto. De la misma manera, él te puede mirar el almejote y decirte que lo admira, eso está bien, se admiran cosas o partes del todo, pero nosotros no admiramos a las personas, eso está tremendamente mal. Por eso, lo que tú tienes que decir refiriéndote a los dos buceadores, es que tú los envidias, precisamente porque saben nadar y bucean mejor que tú, que eres peripatética y más bien pareces un flotador picado cuando estás debajo del agua y hasta se te puede perdonar que tu envidia te lleve a tratar de dejar sin aire a uno de ellos mientras bucean, eso está bien y es moralmente aceptable porque la envidia es así de completa. Así que ya sabes, borra de tu vocabulario el verbo admirar, que es zafio y pásate al verbo envidiar, mucho más apropiado para nuestra raza, que no digo yo que tú la tengas que por más que nacieras en Argentina, si los dos padres son chinos y estás convencida que tu madre no le hizo un Vitorino a tu padre, entonces yo más bien diría que eres China, pero si quieres usar nuestro idioma, olvídate de admirar y céntrate en envidiar, y la Chino-argentina finalmente confirmó que capta el concepto, que es sofisticado y propio de una lengua y una raza superior y que a partir de ahora lo tendrá muy pero que muy en cuenta.
Después de eso, le conté donde será mi próximo viaje de buceo y ahí sí que no tuvo ningún problema en envidiar, vamos, que la envidia se la comía.
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El santuario de Matinloc

La semana pasada veíamos por detrás de la otra isla la cúpula del santuario de Matinloc, una estructura abandonada que se hizo en la isla. Según la empresa con la que vayas, en el Tour C, te cuentan una historia u otra. Esta estructura, en una historia, me dijeron que la hizo el dueño de la isla y que lo levantó sin permiso de obra y el gobierno lo paró todo y lo dejó así y en otra versión me dijeron que era un lugar de retiro de curillas y que acabaron cansándose porque los niños les pillaban muy lejos. Lo cierto es que el lugar es perfecto para una película de terror. Desde allí hay unas vistas espectaculares.
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Tres arriba o abajo
En verano y aprovechando las vacaciones en los Países Bajos les entra en ocasiones el frenesí del mantenimiento de las vías ferroviarias cuando se supone que hay menos pasajeros. Hace un par de años me tocó sufrir esto en carne viva cuando estuvimos tres semanas sin trenes entre Utrecht y Hilversum y en su lugar, pusieron guaguas. A mí no me pillaba del todo mal porque me subía en la guagua al inicio de la ruta y hasta me sentaba pero a cualquier julay de las paradas sucesivas, con suerte podía entrar en la guagua pero se tenía que quedar en el pasillo, de pie. Los guagüeros además no conocían las rutas y había días en los que dábamos vueltas y vueltas como tontos hasta que el cristiano conseguía dar con la ruta correcta. De esas tres semanas no quiero ni acordarme.
Este año, la movida es entre Hilversum y Amsterdam, con lo que a mi en principio no me afectaba, o eso creía yo, pero al suspender los trenes en esa ruta, han cambiado los horarios del tren que yo suelo tomar y además se llena hasta la bandera con la gente que viaja entre Amsterdam y Hilversum y que prefieren dar un rodeo en tren a arriesgarse con las guaguas, algo que entiendo perfectamente ya que si yo hubiese tenido esa opción, también la habría elegido. Así, esta mañana, antes de las siete, el tren parecía uno de los de hora punta, con lo que no quiero ni imaginarme lo que tuvo que suceder una hora más tarde cuando es realmente la hora punta. En el tren además me estoy encontrando con colegas de la oficina que normalmente hacen la otra ruta y que ahora, por circunstancias de la vida que están fuera de nuestro control, se ven tres semanas con el paseíllo por Utrecht. Un pequeño y molesto cambio que han hecho ha sido el de retrasar tres minutos el tren de ida a Hilversum, con lo que tengo que esperar un poco más y adelantar cuatro minutos el de regreso a Utrecht, lo cual me obliga a salir de la oficina tres minutos antes, aunque aún dentro de los diez minutos diarios que regalo a la empresa porque yo soy así de generoso y no quiero que digan que trabajo solo ocho horas.

