
Era muy consciente cuando fui a ver esta película de que sería una escabechina y un pallufo que no veas, aunque no recuerdo haber visto el tráiler, pero el póster y el hecho de que la estrenaron como «Ladies Night» ya eran suficiente, que esas sesiones especiales para hembras a precios más caros, son uno de los grandes misterios de la naturaleza, que ellas, con gusto, pagan más por ver la peli en un cine petado de hembras, les dan un vaso de vino barato, una bolsa con chucherías promocionales de empresas de belleza y ellas se sienten como las princesas que no son. Por lo general este tipo de peli hace probablemente el noventa por ciento de la recaudación en esa noche super-hiper-mega especial con cines petados y poniendo la peli en varias salas y con las hembras gimiendo como mulas de parto colectivamente mientras se les estropean las uñas de tanto que se zambombean el potorro. La película se titula Over De Grens y según a quién le preguntes, se podría traducir como truscoluña no es nación o al otro lado de la frontera.
Una julay con calenturas, como su macho no se la quiere follar, pilla a un belga para que se la empete hasta los pelos de los güevos.
Tenemos a una pava de Ámsterdam que se muda con su macho e hijos a vivir a Bélgica por motivos laborales del marido, que es chef o algo así. El chamo como que está en una fase de su vida en la que la chama le da un asco terrible y ella conoce a un belga que es contratista o algo así y el tipo le empieza a arreglar la casa y ella a provocarlo para que le destupa otras cañerías. Además, la pava está todo el tiempo caliente como una burra y se ve en fantasías empalada por el belga, por el marido o por los dos y hasta por el cartero. O algo así.
La moraleja de la historia es que las hembras también tienen fantasías sexuales, pero son super-hiper-mega sosas. Esto pretende ser una película erótica pero no lo es. El guion lo tuvo que escribir un chamán jarto de ayahuasca porque no tiene sentido, la tipa caliente oscila entre retrasada y mongólica profunda, en ningún momento consiguen que parezca un personaje que despierte algún tipo de empatía con los espectadores y bueno, los dos pavos se quitan la camisa una y otra vez y a eso llamamos erotismo. Si una de las acarajotadas que fueron al cine en el estreno se entera que en Internet hay sitios en los que pueden ver HASTA POLLAS, le da un jamacullo y muere de la impresión. Que triste que las hembras tengan que recurrir a estas pelis basura para satisfacer sus instintos vaginales. Por supuestísimo, esto lo dirigió una hembra que probablemente tiene descuentos especiales en el supermercado porque arrasa con la sección de los pepinos. Fue su primera película como directora y supongo que la última. A uno de los dos panolis le hicieron un desaguisado afeitándole los pelos del pecho y cada vez que se quitaba la camisa es que te daban ganas de llamar al 112 para que le manden una ambulancia y le miren aquello, que parecía prácticamente carne viva. En fin, un pallufo, prácticamente una puta mielda del copón, aunque como hubo un par de escenas con paisajes belgas bonitos con laderas, escapa de esto último, pero no por los méritos de ninguno de los actores.
Terminantemente prohibida para los miembros del Clan de los Orcos y los sub-intelectuales con GafaPasta.



