La Ópera estatal de Viena o Wiener Staatsoper está en un precioso edificio neorrenacentista construido en 1861 y muy cerca del palacio y el resto de lugares que hemos visto. Necesitó una reconstrucción masiva después de la Segunda Guerra Mundial. Cuando se construyó, la plebe, el populacho, le tenían manía porque no se veía muy grandioso y también porque elevaron el nivel de la calle un metro después de que comenzó la construcción y el edificio se veía hundido. Los dos arquitectos que lo idearon no lo vieron terminar, uno se suicidó con las críticas y el otro murió a los dos meses de tuberculosis. Vamos, que el edificio consiguió dos fantasmas de postín desde el primer día.
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El problema aduanero
Creo que ya lo he contado pero me repito o tripito como los mejillones. En un pasado no muy lejano, aquel del año pasado, en mi empresa teníamos varios indios o si lo preferís, hindúes, que la RAE nos lo permite todo como la madre lingüística tan buena que es. En el año de los despidos, las marchas y las no renovaciones, nuestra comunidád hindú se fue a tomar por jauer y solo nos quedó una pava que en la actualidad está en baja extendida por maternidad. De los otros, uno salió por patas después de que le cayó (que no calló, Virtuditas, que no calló) un marrón que no veas cuando otro gerente de producto dimitió y se marchó y se vio en la tesitura de tener que trabajar, algo que hasta ese momento no hacía ya que se había graduado en el arte del bolicherismo, de tocarse los boliches y tratar de llevarlos hasta la altura de las rodillas, su posición natural y una que cuando alguien lo consigue, lo admiramos de corazón, como mi amigo Sergio, que no se cansa de repetirme a mi y a sus hijos que sus mondongos vuelan muy bajo. Volviendo al tema indio, que uno se marchó y al que nos quedaba lo invitaron a marcharse al no renovarle el contrato, que acababa en agosto. Se lo dijeron en febrero para que tuviera tiempo y se hiciera a la idea y casualmente, él había estado en la India de vacaciones en enero, a ver a su familia, según él, a comprar una hembra a la que apollar hasta que se empreñe, según yo. El chamo negó tanto y con tanta vehemencia que su motivo del viaje era la compra de una hembra que al volver, en su primer día, cuando llegó a su puesto en la sala abierta yo ya estaba allí y mi primera pregunta y la que todo el mundo quería oír fue: ¿compraste la pava? y cuando respondió que estaba comprometido, aquello fue el acabose y el resto de la gente en nuestra oficina flipaba hasta sin gafas TresDé y aquel fue uno de esos días en los que yo gané mucha credibilidad que al ritmo que la pierdo, siempre es bueno tener de cuando en cuando un balance positivo. Él dice que no sabía nada, que yo no me lo creo, pero que su madre cuando llegó a casa le tenía apalabradas cuatro citas para que conociera a las candidatas, hiciera una criba en la selección quedándose como máximo con dos y después de una segunda ronda elegir y formalizar el contrato. Eso es lo que por aquellos lares llaman amor, muy práctico y que tiene a las madres de por medio apalabrando lo que ellas creen que será lo mejor para su hijo o hija. Vamos, que entre lo de los joputas-terroristas-musulmanes-islámicos-de-mielda y lo de los hindúes, como para quejarnos de nuestro mundo con una libertad aspaventosa (aquí Virtuditas, que es como el libro gordo de Petete pero en versión Obesity, puede criticar si he usado erróneamente esa palabra, ya que en lengua canaria decimos espaventosa, pero esa parece no existir). El hindú, vio a la chama tres veces y en la tercera fue ya para fijar la fecha de la boda en agosto. Después volvió a Holanda, cuando nos contó el tema y un mes más tarde estaba pre-despedido y con su contrato acabando la misma semana que se casaba. Al final encontró otro trabajo un mes antes y le permitieron irse a la nueva empresa, trabajar allí un mes y ellos le dejaron tomarse tres semanas de vacaciones a las que en principio no tenía derecho al ser un empleado recién llegado. Unos meses más tarde, en noviembre, lo vimos y nos informó que cuando fue a importar a la hembra, ya que se casó y la dejó allí porque los holandeses le dijeron que nanay de la India y de la China, hizo un huevo de papeleo, lo tradujo al holandés o al inglés, los presentó su hembra en el consulado holandés más cercano y aún así, en noviembre seguía sin venir por falta de permiso de residencia.
Ayer, otro de los compañeros de mi oficina estuvo chateando con ese y le dijo que nos informara que la operación de paso de la merca por aduana ha terminado con gran éxito, que ya tiene un chocho a su disposición en su keli, pero que no todo es bello y maravilloso. Al parecer a la pava le han dado unas tremendas alergias, claro, ella estaba acostumbrada a los sobacos que matan del hedor y a las ratas como animales de compañía y al llegar a este país tan limpio, tanto que resulta inhumano, se ha puesto malísima porque jamás estuvo en un entorno así tan pulido y además se pregunta que le pasó al sol para que falle tanto y no de ni la cantidad de horas de luz que debería ni el calor, que parece que en Holanda la versión del sol está hecha con lámparas LED y no caldea ni de coña. El indio dice que con tanta alergia, la pava tiene la cara hecha un Cristo Rey y se la tiene que jincar poniéndola de espaldas, o reciclando el cartucho del restaurante de comida rápida y tapándole el cabezón con uno de ellos. Por lo demás, el hindú ha descubierto que algo que yo le dije desde el primer día es una verdad absoluta, que no puede pretender ir a trabajar a setenta kilómetros de su keli usando dos trenes y tardando si todo va bien una hora en transporte público y probablemente una hora y media en el coche que no tiene, que esa es la ruta de los suicidios y varias veces por semana hay problemas de circulación de trenes mientras los equipos limpian los restos del penúltimo, que siempre hay uno más que viene más tarde. Además, ya le había dicho que tenía que empezar a ir a trabajar a las seis y volver a casa a las cuatro para evitar la zona horaria de los suicidios, que es sobre las nueve de la mañana o las seis de la tarde, que al parecer, los que se han propuesto joder el viaje a la basca ese día no son muy madrugadores.
Tengo que organizar una cena e invitaremos al indio para que nos cuente en cuantas posturas se la ha jincado ya a la chama con su micropene, que el tipo además es como un enanito de metro y medio (tirando por lo alto) y si la convenció, como le dijimos, que el sexo anal es el mejor medicamento para el estreñimiento que hay.
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Bóveda de Francisco José en la Cripta Imperial de Viena
Virtuditas que es super-fans jamás me habría perdonado si no pongo esta foto hecha en la Cripta imperial de Viena de la Bóveda de Francisco José, que es el chamo del medio aunque aquí lo que todo el mundo viene a visitar es a la de la izquierda, la legendaria, épica y famosísima influencer conocida en la intimidad y en público como Sissi Emperatriz. Yo creo que la pava murió después de los disgustos que le dieron con las caídas de Cuba y las Filipinas en manos de los yanquis y los truscolanes. En esta Cripta de los Capuchinos llevan enterrando a los Habsburgo desde 1633, vamos hace al menos cuatro lunas y media. Había también mucha española por allí, producto de los bodorrios reales.
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Neue Burg del lado del Burggarten
Parece que sigo tropezando en la misma piedra una y otra vez en mi paseo por Viena y sin quererlo, hoy volvemos a ver una foto del Palacio Hofburg que es tan grande y está tan diseminado que sigue regresando al mejor blog sin premios en castellano. En realidad, este edificio ya lo vimos del otro lado en la anotación La plaza Heldenplatz y el Neue Burg del Hofburg y por la otra parte, es lineal, no tiene la forma de arco y linda con el Burggarten, que eran los jardines reales.



