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  • Como la vida misma – Life Itself

    1 de diciembre de 2018

    De mi última visita a Amsterdam para pasar por la filmoteca tenemos una película que no me esperaba porque resultó que está mayormente hablada en español y sucede o parece que sucede en Andalucía. No creo que pusieran el trailer cuando he ido a ver otras películas y la única razón para ir al cine fue que encajaba en mi agenda perfectamente. Se trata de Life Itself y parece que se va a estrenar a mediados de diciembre en España con el título de Como la vida misma.

    En un mundo de julays, el que no llora no mama

    Una pava y el chamo que se le empeta se arrejuntan, se casan, tienen una niña y después la diñan o algo así y la chiquilla acaba viviendo con los abuelos, aunque la vieja muere también o eso parece. En otro lado, uno compra una finca de aceitunas para hacer aceite en Andalucía y pone de capataz a un borde del copón que se arrejunta con una pava que se la pone morcillona, se casa con ella, la preña, tiene un hijo y después se coge una neura porque cree que su jefe le quiere robar la hembra y se va. En otro mundo, una pava que parece jacosa malvive por ahí y por otra parte, un joven español estudia en gringolandia o así. O quizás no.

    Esta es una de esas historias en las que en los últimos minutos todo se alinea y para llegar allí toca sufrir y aburrirte y desesperarte. Este tipo de cine raramente funciona conmigo y este es un buen ejemplo de sus carencias. La primera historia, en la que vemos a una chama ser atropellada por una guagua mientras un niño lo mira todo, esa, ya me desconectó y a partir de ahí, las que sucedían en español me gustaban y las que sucedían en inglés o entremezcladas me disgustaban una jartá. Le falta consistencia, esto da muchos bandazos y cuesta cogerle cariño a personajes que igual te los quitan de la pantalla y no los ves más. De lo que se trata es de manipularnos para que sentamos las emociones que el director y el guionista calcularon y no funcionó en absoluto en mi caso, ni lloré ni me amargó ninguno de los momentazos dramáticos y Antonio Banderas me sacaba de quicio. Hay un despliegue de grandes nombres pero que nadie se haga ilusiones, esto es como una mezcla de cortos y cualquiera de ellos tiene un tiempo más bien escaso en pantalla. No puedo decir que no me gustara, sencillamente no conecté con la historia y me dejó totalmente indiferente.

    Si eres un miembro del Clan de los Orcos y te metes a ver esto la estarás cagando. Tampoco creo que tenga la calidad exigida por los sub-intelectuales con GafaPasta. Es más bien como un telefilm hecho para pasar sin pena ni gloria mientras lo combinas con una digestión épica durante el fin de semana.

  • Otra vista del paradisíaco islote de Guyam

    30 de noviembre de 2018

    Hoy seguimos maravillándonos con el islote de Guyam y en esta vista vemos el lado del islote con la playa preciosa. Al fondo hay un barco, unos que pasaron unos minutos visitando. Entre la vegetación del islote se puede ver como una jaima que montaron allí pero cuando yo estuve no había nadie y durante gran parte del día estaba solo. De cuando en cuando, llegaba un barco, se hacían las fotos y se iban. Aunque me esperaba que los mosquitos me comieran vivo, no había. Los únicos bichos eran unas hormigas que pican que no veas pero que se mantenían en la zona a la sombra y casi siempre lejos de la arena. Como el islote no está muy alejado de la isla de Siargao, el móvil funciona y hasta te puedes dar el lujo de llamar a la chusma y la gentuza qeu conoces para que se mueran de envidia.

  • Su error crítico

    29 de noviembre de 2018

    Ayer por la tarde tenía clase de italiano, como casi todos los miércoles del curso escolar. Mi ruta a la escuela me lleva por las calles que rodean el Oudegracht, el canal principal de Utrecht y a la hora a la que voy, sobre las seis y media, suele estar lleno de gente volviendo a casa, gente paseando y la gente que entra y sale de los bares y restaurantes. La mayor parte del recorrido junto al canal, las bicicletas que van hacia el norte usan el lado derecho y las que bajan al sur van por el izquierdo, como los coches. Al llegar a la zona del viejo Ayuntamiento y la parte más céntrica, el lado izquierdo es puramente peatonal y las bicicletas van por el otro. En ese caso, cada uno circula lo más próximo a su derecha que puede, pero sin usar las aceras. Iba por ese tramo, el más concurrido porque también hay peatones caminando por la carretera ya que el único tráfico permitido es el de las bicis y veo que de frente vienen dos pavas, en paralelo y una de ellas ocupando básicamente mi zona. La chama me echó una mirada de desprecio absoluto, de esa de feminazi y ahí cometió su error crítico. Yo no modifiqué mi ruta ni un solo centímetro, me quedé correctamente en mi lado de la vía y como ella venía ocupándolo, siguió hablando con su amiga y odiándome mientras se acercaba y la distancia se reducía más y más. Finalmente, en su cara se comenzó a formar una expresión de horror cuando comprobó que su feminazismo no iba a poder conmigo, que por mí se puede meter por la pipa del coño su #mitú porque yo no voy a cederle ni un centímetro. Nos golpeamos en el hombro, con fuerza, con la diferencia que yo sujetaba mi volante con las dos manos y ella no. No me molesté en mirar hacia atrás pero por el sonido, entró en barrena, salió despedida hacia su compañera y las dos se dieron un hostión épico y legendario. Como además iban a todo meter por una calle con bastante tráfico peatonal a esa hora, el golpe fue significativo. Su error crítico fue creer que porque tiene un piporro, los demás debemos ser siempre los que cedemos.

    La cosa es que pese al incidente, la chama no va a aprender, no es capaz de corregir el error y si la próxima vez frena un poco y se coloca retrasada detrás de su amiga, como debería haber hecho o en lugar de ocupar un carril entero entre las dos, van más pegadas a su derecha, no pasará nada. En esa calle no solo pasamos los tres, hay espacio hasta para un cuarto ciclista a mi lado, algo que ni diez segundos antes del encuentro con ella sucedió, ya que venía un grupo de estudiantes y pese a ir en columna de tres, en ningún momento estuvieron cerca de mi. La pava esa es un buen ejemplo de lo difícil que es para una inteligencia artificial aprender de sus errores, si una chama no puede hacerlo, no podemos esperar que un ordenador lo haga.

  • El lado rocoso del islote de Guyam

    29 de noviembre de 2018

    La parte del islote de Guyam que está orientada hacia el océano, en el lado opuesto de la isla de Siargao, no tiene una playa de arena blanca y en su lugar hay un pequeño arrecife por el que se puede bucear con gafas y tubo con la marea alta y rastrear las rocas buscando marisco con la marea baja. El panorama de hoy es una vista de la isla desde el sur y tenemos el lado de playa a la izquierda y el lado rocoso a la derecha.

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