Hay gente que lleva su afán por inmortalizarse a niveles ridículos y absurdos, como es el caso de la bruja Avería de la foto que tenemos y que aunque no se lo merece, le he borrado los ojos para que no nos eche un mal de ojos, que cuando uno es tan lerdo, se puede esperar cualquier cosa. La escena sucedió el domingo en el centro de Bratislava, ciudad que tiene varias estatuas desplegadas por la ciudad con motivos chorras o de gente conocida localmente. Esta que vemos la llaman Julay currando, aunque obviamente, el chamo está más bien mirando la vida pasar sin dar un palo al agua. Lleva en el lugar desde el año 1997 y es muy popular. Hay gente que se agacha y se hace una foto junto al mismo y después tenemos a la Bruja Avería, la señora de la imagen, que llevó el concepto a un nivel totalmente nuevo. Es una pena que no grabase el vídeo porque cuando se estaba colocando yo y el chamo que estaba a mi lado le vimos las ubres, que probablemente producen leche agria o algo peor. Lo mejor es que la noche anterior, cuando pasé por allí, había un perro meando la estatua, con lo que esta G-I-L-I-P-O-L-L-A-S, acarajotá o tonta’l’culo no sabe que seguramente se desparramó, con sus manos y sus piernas, sobre un lugar que es cualquier cosa menos limpio. Imagínate cuando un rato más tarde se compra algo para comer y lo agarra con esas manitas y se lo lleva a la boca. No es la única, estoy seguro que cada día en ese mismo lugar, un buen puñado de julays se hacen la foto y creo que la ciudad se debería tomar muy en serio el hacer un listado con nombres, apellidos y pasaportes de los susodichos y distribuirlo internacionalmente, que la única manera de limitar el daño es propagando la información y tratar de eliminar esas ramas podridas del código genético de nuestra especie. Yo he pedido hora para mañana al oculista para que me mire las retinas y compruebe si no me las quemó con la visión estremecedora de sus ubres.
-
Interior de las ruinas de la iglesia de San Roque en Catarman
Para que después digan que no tenemos buenos jefes de obra en España. Cuando el monte Volcano regaló la erupción que destruyó la capital de Camiguín, ni uno solo de los muros de la iglesia de San Roque se vino abajo. El techo, seguramente por el meneo sí que desapareció pero las paredes están allí y de alguna manera, han puesto una mesa y una cruz en la zona del altar, pero no creo que la estén usando para misas y es más bien para impresionar a los turistas. He visto una foto reciente en la que en el sitio en el que yo vi la mesa y la cruz han construido una pequeña capilla, aunque dudo mucho que sobreviva a la próxima erupción, si la hubiere.
-
Mil cuatrocientos días de constancia en el Duolingo
Nadie, ni mi más rancio enemigo apostaba hace prácticamente una vida que el Duolingo se convertiría en mi entretenimiento favorito cuando uso el transporte público y nadie, nadie, nadie daba un duro por mi constancia. Espero que todos esos disfruten revolcándose en su disgusto porque a la chita callando, hoy he llegado a los MIL CUATROCIENTOS días de constancia usando ese programa por web, en el Androitotorota o en el AiPad. Esa cantidad de días equivale a más de CUARENTA Y CINCO meses, o exactamente DOSCIENTAS semanas y estoy a las puertas de superar los CUATRO años, algo que llegará en sesenta días. El anterior hito histórico fue en junio cuando llegué a los Mil trescientos días de constancia en el duolingo.
En esta ocasión, el luctuoso evento me pilló haciendo ejercicios de neerlandés para ingleses en el tren. A falta de nuevas iteraciones entre los idiomas que practico, sigo enganchado a los siguientes cursos: italiano para españoles, italiano para ingleses, inglés para italianos, neerlandés para ingleses e inglés para neerlandeses. Le sigo poniendo velas negrísimas a Santa Rita para que publiquen el español para italianos al que me engancharé desde que aparezca. Podría investigar la rama portuguesa del italiano pero por ahora, tengo bastante con lo que hago y no quiero forzar mi única neurona y obligarla a hacer horas extras.
-
Ruinas de la iglesia de San Roque en Catarman
Cerca de la cruz que conmemora el cementerio sumergido tenemos las ruinas de una iglesia. Decir que Camiguín, pese a ser una isla minúscula, recibió la visita de Magallanes y Legazpi en su paso por las Filipinas. La capital de la isla se ubicó en el noroeste, en un poblacho que llamaron Cotta Bato. En 1871, la erupción del monte Volcano (jodé con la pereza de ponerle nombre a la montaña, es que estaban sembrados, sobre todo teniendo disponible el truscoluña no es nación) arrasó el poblacho y una de las pocas estructuras que sobrevivió, aunque quedó destruida, fue la iglesia, seguramente porque era de piedra. Hoy vemos lo que queda de la iglesia desde afuera y veremos otras fotos del lugar. En la actualidad allí no hay pueblo, es una parada en la carretera de circunvalación de la isla para ver el lugar, hacer las fotos y seguir camino.




